Cronista de la Transformación

Solano, Andrea . “Cronista de la transformación”. Tiempos del Mundo. Suplemento Cultural (San José, Costa Rica), 10 de octubre de 2002

El primer encuentro  de “Entre líneas”, ciclo de tertulias literarias  organizado por Tiempos del Mundo fue un homenaje al polifacéticos Alberto Cañas Escalante cuyos comentarios dieron, como es usual, mucho de qué hablar en una reunión muy familiar con los lectores del periódico.

Con la informalidad y libertad que caracteriza una conversación entre familiares o amigos, sólo que esta vez había un micrófono y no un taza de café de por medio, se realizó el primer encuentro de “Entre líneas”, espacio mensual destinado a la tertulia literaria organizado por Tiempos del Mundo.

Esta primera cita se llevó a cabo el pasado 30 de setiembre en el Instituto México y fue un homenaje a Alberto Cañas Escalante, literato, periodista, abogado y político cuyo aporte en los diferentes  campos ha sido decisivo para la construcción  de la Costa Rica a partir de la segunda mitad del siglo XX. “Entre Líneas” surgió a partir de la misión de nuestro periódico de impulsar el desarrollo y la paz en el hemisferio por medio de la cultura” , declaró el gerente general de Tiempos del Mundo, William Cook.

La idea es abrir un espacio para el intercambio de ideas entre creadores  literarios y público más allá de la mera lectura de una novela, cuento, ensayo, texto dramático o poemario. La próxima  tertulia será el 28 de octubre en el mismo lugar y estará dedicada a la escritora Lara Rios. La iniciativa de este semanario fue aplaudida por muchos de los asistentes, entre ellos gente de letras, teatro, cine plástica y política. “Excelente idea de abrir con Beto este ciclo, pues su aporte a la sociedad costarricense es inigualable. Además es un gran orador, muy ameno y sus palabras están cargadas de humor”, expresó el pintor Rafael “Felo” García. “Es recomendable llevar un orden cronológico y arrancar con escritores consagrados como don Alberto para luego dar oportunidad a creadores más jóvenes”, sugirió la poetisa Delia Mc Donald.

Precursor

La multiplicidad de campos en los que Cañas ha participado activamente hizo necesarias una delimitación del tema  por abordar en la tertulia: “Las generaciones más jóvenes podrían preguntarse: ¿cómo era Costa Rica antes de don Beto?  Muchas de las instituciones con las que crecimos fueron obra suya”, opinó  el crítico literario  de  Tiempos del Mundo, Carlos Porras.

Como político, Cañas fue fundador del Partido Liberación Nacional y recientemente del Partido Acción Ciudadana, como periodista, se le reconoce su importante participación en La Nación, La República, El Excelsior y la Escuela de Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica; como abogado es co-fundador  del bufete Facio y Cañas; como dramaturgo fundó la Compañía Nacional de Teatro, como escritor dirigió  por muchos años la Editorial Costa Rica y fue el primer jerarca del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, entidad que él mismo erigió.

La producción literaria de Cañas es también extensa; abarca poesía, cuento, novela, teatro, ensayo y testimonio. Fue por eso que se decidió destinar el espacio de la tertulia al comentario  de la novela “Los Molinos de Dios”, por cumplirse  11 años de su publicación. A juicio de Porras, esta obras cierra un género, el de la historia de nuestro país contada a través del cultivo, producción y exportación del café.” En las tres novelas suyas persiste una idea: Costa Rica está cambiando y no hay marcha atrás. Don Beto ha sido testigo y protagonista de esas transformaciones”. En “Los Molinos de Dios” se cuentan las vidas paralelas de dos familias y esto sirve de pretexto para la recreación de una sociedad y unos personajes en una época clave para le desarrollo de la Costa Rica actual: la segunda mitad del siglo XIX. En esta obra aparecen personajes arquetípicos basados en gente real con nombre y apellidos. “A partir de 1845 unos pocos se enriquecieron porque exportaban café a Londres; sin embargo, Costa Rica no siguió  el camino de El Salvador en donde el país completo pasó a manos de unas cuantas familias. Se dio el mismo  fenómeno de expropiados iniciaron  una marcha hacia el norte y así se fueron creando pequeños poblados como Grecia, Zarcero, Naranjo y luego San Ramón” Y de ahí arranca para presentar las subsiguientes generaciones de costarricenses y su respectiva forma  de enfrentar los sucesos políticos  que les tocó vivir.

Esa preocupación  por rescatar lo que nos identifica como ticos es constante en su obra “ninguna literatura tiene valor sino es nacional. Las universalizaciones no existen. Los escritores costarricenses tenemos aquí mismo un publiquito que nos lee y nos quiere y tenemos la obligación de escribir para ellos”, aseguró.

Citas “betadas”

“Si uno escribe para que no lo entiendan o está loco, o convencido de que lo que va a decir no vale la pena”.

“El que dice que no lee para entretenerse es un farsante”.

“Las modas pasan, hay que saber distinguir entre lo que queda y lo que no. Uno va más a la segura leyendo lo que ya quedó”.

“El gran novelista de América y del mundo sigue siendo Gabriel García Márquez. Nunca se ha metido en laberintos, posmodernos ni globalizaciones”.

“Costa Rica apenas está saliendo de la economía agrícola; lo que hay es una prótesis del capitalismo”.

“La globalización no cubre todo el globo, solo a las clases poderosas de los países desarrollados”.

“Los dramaturgos son una especie en extinción porque los directores decretaron su muerte. Yo ya me suicidé antes de que me fusilaran. Uno escribe una obra de teatro y termina en una orgía de mecates y hielo seco”.

“No he dejado de leer a los autores jóvenes. Sistemáticamente, los compro, los empiezo y los guardo porque confieso que muchas veces no entiendo qué me quieren decir”.

“Llego como mínimo hasta la página cincuenta de un libro. Si me interesa sigo, sino, lo dejo ahí”.

“La gente en Costa Rica sí está leyendo, pero es que a veces no hay plata para comprar libros”.

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Homenaje póstumo a don Joaquín Gutiérrez

Carlos Porras. “Homenaje póstumo a don Joaquín Gutiérrez”. Tiempos del Mundo. (San José, C.R.), 21 de agosto, 2003. página 3

La tertulia literaria “Entre Líneas” de agosto será dedicada a la novela Murámonos Federico, de Joaquín Gutiérrez, publicada hace 30 años. Familiares, amigos y estudiosos de la obra de don Joaquín participarán en el encuentro.

Nació premiada por partida doble. En 1973, la novela Murámonos Federico ganó el Premio Editorial Costa Rica, que se convocaba por primera vez ese año y, una vez editada, ganó también el Premio Nacional de Novela Aquileo Echeverría. La novela fue recibida con entusiasmo, pero generó también un brote de polémica ya que muchos la criticaron fuertemente. Las críticas, sin embargo, eran tan disparatadas, que empujaron al filósofo Constantino Láscaris a escribir un irónico artículo titulado: “Defensa de un libro que no he leído”.

Láscaris nunca aclaró si finalmente leyó el libro o no, pero lo cierto es que tras su aparición, en 1973, la novela pronto llegó a convertirse en texto de lectura obligatoria en la secundaria y fueron muchas las generaciones de estudiantes que descubrieron en sus páginas toda la vitalidad de un drama doloroso pero cargado de heroísmo. “Murámonos Federico”, considerada una obra maestra de la literatura costarricense, es quizá la más compleja de las seis novelas de nuestro recordado escritor.

A través de un alternado concierto de voces, en que se entremezclan diálogos con amigos, cartas, páginas de un diario, recuerdos, reflexiones y sueños, se va dibujando el desmoronamiento de la vida de Federico García, un hombre terco, abogado y finquero, a quien en un breve lapso le cambia la fortuna de repente. De respetado profesional, feliz padre de familia, próspero cultivador de banano y hombre ingenioso y robusto que comparte charlas con Colacho, su amigo de toda la vida, Federico pasa a una situación desesperada. Muere su amigo, su esposa se enferma, dejan de recibirle la cosecha de banano y, por ello, termina hundido en deudas, su hijo abandona los estudios, su hija se va de la casa con el novio, la compañía bananera lo acorrala para quitarle sus propiedades y, casi simultáneamente, empieza a perder peso, a envejecer, y el médico le anuncia que está enfermo del corazón.

Todas se le vinieron juntas y tratando de hacer frente a las batallas de tantos frentes abiertos, Federico logra a pesar de todo mantener su dignidad y su sentido del humor. Dolorosamente efectivas, las ironías que suelta Federico mientras todo el mundo se le está cayendo encima conmueven por su fortaleza y vitalidad.

Una novela extraordinaria en la que el humor, el amor, la ironía, la denuncia y la reflexión profunda convergen en una drama palpitante, escrito con la genial maestría de un Joaquín Gutiérrez en plena madurez.

El lunes 25 de agosto, a las siete de la noche, en el Instituto de México, se realizará la Tertulia Entre Líneas para conmemorar los treinta años de la novela Murámonos Federico. El acto consistirá en una breve conferencia sobre la obra y una tertulia con la participación de doña Elena Nascimento de Gutiérrez, su esposa, así como algunos de sus amigos, como el escritor Rodolfo Arias y el editor Sebastián Vaquerano, entre otros.

(Redactado el 21 de agosto de 2003)

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