Empieza semana de prensa

Bulgarelli, Pablo. “Empieza semana de prensa“. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 25 de setiembre de 1995, p.2

 Con una serie de actividades, previas y posteriores, hoy se inicia la XXVI semana de prensa.

“Más fortalecidos que nunca”. Con este lema, hoy comenzará la vigésimo sexta Semana de la Prensa, dedicada al periodista Alberto Cañas Escalante.

“Escogimos a don Alberto por varias razones, una es por su calidad de promotor y creador de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica y por su condición de maestro de muchos periodistas”, explicó Johnatan Molina, director ejecutivo del Colegio de Periodistas.

Molina agregó que otros motivos son su condición de fundador del Colegio y defensor de la colegiación, y lo más importante –manifestó- su ilustre dedicación al ejercicio del periodismo.

Las actividades de esta Semana de la Prensa, comenzaron el pasado sábado con un torneo de boliche dedicado al Colegio por los organizadores del Torneo de la Raza. Ayer domingo, se realizó la siembra de árboles en la ribera del río Itiquís, Alajuela, con la participación de periodistas, scouts, funcionarios del Ministerio de Recursos Nacionales Energía y Minas y de la municipalidad de Alajuela.

Para hoy, a partir de las 6.00 p.m. se llevará a cabo el acto inaugural en el Teatro Nacional con la presencia, entre otros del presidente de la República, José María Figueres,y de monseñor Román Arrieta Villalobos, quien hará una invocación para recordar a periodistas fallecidos.

La actividad concluirá, oficialmente, el próximo sábado 30 de setiembre con un baile en el hotel Cariari. Entregarán ahí el premio Jorge Vargas Gené a los periodistas Fernando López González y Carlos Arguedas Castro, ambos del Diario Al Día, como los más destacados del año.

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Un Pícaro en la Asamblea

Azofeifa, Isaac Felipe. “Un pícaro en la Asamblea. “Semanario Universidad (San José, Costa Rica), 27 de mayo de 1983 (Fragmento)

Alberto Cañas acaba de sacar en la Editorial Costa Rica su último libro. Se titula La soda y el F. C. y lleva un subtitulo: Biografía de una partida específica. Es un relato simple que deja un sabor a cuento largo porque no llega a alcanzar la complejidad narrativa de una novela corta. En realidad, parece pensado como un episodio más de esa obra más basta que esperemos ver desarrollarse, y que llegará a tener su buen título: Historias de San Luis, por ejemplo.

Uno se pregunta por qué no se ha hecho en Costa Rica la segunda edición de Feliz Año, Cháves, Cháves, cuya primera edición, de 1975 en Buenos Aires, debe haber circulado muy poco entre nosotros. Y es que esta no es solo una de las mejores obras de nuestra narrativa contemporánea, sino que con ella inaugura Alberto Cañas la saga de nuestro pueblo y de nuestro siglo. Radica en el mismo San Luis nuestro autor la historia de Uvieta, (1980) que es una obra maestra de nuestro teatro. Y ahora, contando la hazaña del diputado por San Luis, Lesmes Arrieta, nos agrega la tercera de sus obras al propósito estético-literario de ir penetrando en la carne, la sangre y la moral de nuestros prójimos sanluiseños para que los ticos nos veamos en ellos como en un espejo.

San Luis va adquiriendo un valor claro de símbolo. San Luis es Costa Rica misma. Pero la Costa Rica rural, aldeana, que se resiste a desaparecer y sigue profundamente anclada en nuestras provincias, en los cantones, en los cientos de pueblos silenciosos pero presentes como el San Luis de Alberto Cañas.

La intuición de Cañas no es nada simple, también ha visto que la ciudad sigue un destino diferente: el cambio de su sociedad, de sus instituciones, de sus costumbres, es lo que nos ha ofrecido en su novela corta Una casa en el barrio del Carmen y luego en su obra dramática tan melancólica por eso mismo: Ni mi casa es ya mi casa.

Lo mismo que le admiramos en su teatro, en su narración despliega Alberto Cañas sus cualidades de humor jovial y aguda observación irónica de nuestras costumbres y de nuestra gente. Especialmente rico en sorpresas de estilo es su hábil manejo de los matices de nuestra lengua hablada. Y sabe colocarlos con clara intención de castigar con la risa de la sátira amable nuestras costumbres expresivas. Jerga de los educadores, de los técnicos, de los hampones, de los abogados, y de los diputados junto con los burócratas.

Pero en La soda y el F. C. lo mismo que en Feliz Año, Chaves, Chaves, nuestro gran narrador y dramaturgo pone en juego mucho de su experiencia en los ajetreos políticos de muchos años….

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Semana Alberto Cañas

“Semana Alberto Cañas“. La Nación. Editorial (San José, Costa Rica), 28 de setiembre de 1995, p. 14A

 El Colegio de Periodistas celebra en estos momentos la Semana del Periodista, que ha dedicado a don Alberto Cañas Escalante. Que se cumpla con la tradicional celebración de esta semana tiene, este año, un mérito especial. El fallo dado por la Sala Cuarta que declaró inconstitucional la colegiación obligatoria de los periodistas infligió al Colegio un serio golpe. Pero, la actual junta directiva se ha empeñado en demostrar que el golpe no fue ni puede tener esperanza de ser mortal. Contra el temor de que se hiciera de esa manera naufragar al Colegio, este ha aumentado su actividad y participación ciudadana. Ha emprendido una interesante experiencia para la práctica gremial costarricense; esta ha tenido por dogma la colegiación obligatoria como base de toda su existencia. En cambio, el Colegio de Periodistas comienza a mostrar una interesante posibilidad: su mantenimiento pese a la pérdida de esa condición, mediante la demostración de espíritu de cuerpo y de solidaridad profesional. La celebración de la actual Semana de Periodista es un buen paso un esa dirección. El colegio existe, vive y tiene toda la intención de mantener su vitalidad, de lo cual, los órganos de prensa debemos sentirnos muy satisfechos.

El homenajeado de la actual semana no podía ser más distinguido. Sus ejecutorias de hombre de prensa son de lo más brillante que pueda darse en la actual Costa Rica: fue director de este periódico, ha sido editorialista, crítico literario y teatral, comentarista político, humorista y por sobre todo, ha mantenido a través de los años una columna, “Chisporroteos”, que constituye su actual trinchera, y desde la cual habla sobre todo lo divino y humano, y que La República se honra en publicar. Además de periodista ha ejercido la diplomacia, sirviendo la embajada ante Naciones Unidas y el Viceministro de Relaciones Exteriores; fue el primer Ministro de Cultura, dos veces diputado, habiendo ejercido la presidencia de la Asamblea en el primer año de la actual administración. Tiene además una profusa obra literaria, que va desde la poesía hasta la novela, con un énfasis muy especial en el teatro. De vez en cuando, hasta se acuerda de que es abogado, lo cual, dada su gran capacidad argumentativa, tampoco le cuesta.

Por todos los méritos, la escogencia hecha por el Colegio de Periodistas de su nombre para denominar la actual Semana de Prensa es un merecido homenaje de uno de los tantos grupos de profesionales que tienen la fortuna de contar a don Alberto entre sus miembros. Además, permite al Colegio mostrar los valores que se encuentran entre los periodistas.

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El homenaje a don Alberto

“El homenaje a don Alberto”. La República. Página Editorial (San José, Costa Rica), 2 de abril de 1995, p. 14A

 En la semana pasada, con ocasión de haber cumplido sus 75 años, un grupo de organizaciones rindió un significativo homenaje a don Alberto Cañas Escalante. El acto, así como los organizadores, incluyó una serie de manifestaciones que mostraban un origen tan variado que solo era posible concebirlo por la personalidad multifacética del homenajeado. Había agrupaciones políticas del cantón de Montes de Oca y de varios distritos del cantón central de San José; había representantes de varios grupos culturales; como era de suponer, asistieron diputados de las distintas fracciones de la actual Asamblea, y gran número de amigos personales y parientes. Solo había entre todos ellos un común denominador: la personalidad del homenajeado y la amistad y admiración de todos los presentes para con él.

Como se destacó en el acto, Alberto Cañas es el autor teatral más prolífico de Costa Rica, con éxitos tanto en las tablas como en las versiones escritas de sus obras; ha publicado una serie de novelas y cuentos, una de las cuales, por lo menos, “Los Molinos de Dios”, tiene tal relación con el desarrollo de la cultura política, social y económica costarricense que se puede estar seguro de su persistencia más allá de la vida de su autor; hizo docencia universitaria por muchos años en materia de teatro, con participación en los cursos de extensión anual; fue el primer Ministro de Cultura de Costa Rica, de modo que literalmente le tocó inventar esa cartera; de sus años de poeta juvenil quedó una poesía, “El Punto Guanacasteco”, que se incorporó al acervo básico de las expresiones generalmente conocidas y utilizadas por los estudiantes en sus presentaciones culturales. En sus actuaciones políticas, iniciadas en el Centro de Estudios de los Problemas Nacionales, ocupó una serie de cargos partidistas y oficiales que culminan en su actual segunda ronda como diputado, donde ha ocupado en el primer año de Gobierno la presidencia de la Asamblea Legislativa y se puede estar seguro de que en el resto del cuatrienio mantendrá una participación activa y combativa. De todo eso se habló en el homenaje. Pero no es de eso que corresponde hablar ahora.

Lo importante para nosotros es que Alberto Cañas ha sido y es asimismo periodista. No solo eso sino también que, aunque ha colaborado en casi todos los periódicos de Costa Rica, La República reclama el orgullo de ser el principal órgano a través del cual se ha realizado su labor de prensa. Fue nuestro primer director y, en esa condición, le correspondió sentar algunas orientaciones que todavía perduran. Creó en La República la columna “Chisporroteos”, que se llevó luego a otros periódicos pero que recuperamos en los últimos años y que esperamos mantener por muchos más, para disfrutar de que sea desde nuestras páginas donde Alberto Cañas diserte sobre todo lo divino y lo humano, manteniendo tesis que pueden ser populares o ser exclusivamente personales, pero que, en todo caso, le permitirán revelar los criterios de una personalidad con muchos ribetes de unicidad, pero que puede considerarse representativa de lo mejor de lo costarricense.

Por ello, creemos de absoluta necesidad unirnos al homenaje rendido a Alberto Cañas de expresar nuestro orgullo por tenerlo como parte del grupo que ha hecho La República a través de los años y que continúa pensando desde ella. Por saberlo uno de los grandes activos que nos permiten hacer un buen periódico y contribuir desde él a la cultura y la vida costarricense.

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