Unas Letras para Uvieta

Rojas, Miguel. Unas Letras para Uvieta”. Semanario Universidad (San José, Costa Rica), s,f., p 20.

A pesar de que en Costa Rica existe una producción dramática bastante irregular en cantidad y calidad que tiene más de un siglo, no es sino con Alberto Cañas y Daniel Gallegos en que se dan a luz piezas que realmente valen la pena, hablando en términos de creación por parte de verdaderos dramaturgos, originales y de gran valor literario. Los estilos de ambos son bastante diferentes, pero son importantes para la iniciación de una búsqueda de valores nacionales y universales. Posteriormente, aparecen Samuel Rovinsky y Antonio Iglesias, con una producción que todavía cumple el período de ajuste entre el creador, su obra y el tiempo.

Alberto Cañas tuvo la ocurrencia de crear su UVIETA, un UVIETA que solo toma la idea del cuento africano recreado para nuestra literatura por Carmen Lyra. Su Noé Redondo, como se llama el civil que apodan Uvieta, es un empleado de un hospital de El Seguro Social, del que se vale Beto para darnos una muestra de sensibilidad poética y madurez dramática como dramaturgo. Beto es, por antonomasia, nuestro dramaturgo para dominguera en el terruño.

Al igual que los griegos del siglo V antes de la muerte de Jesucristo, Beto recoge, temas y personajes locales, se apoya en el espejo de una dimensión poética sencilla y directa que tiene olor y sabor de nuestros compatriotas. Y por ahí empieza su éxito. A esto le agrega una estructura dramática convencional de tiempo y espacio –sin ninguna novedad ni experimentación de ningún tipo- para contarnos sus historias y sus ocurrencias que generalmente rompen el molde de lo que creemos irreal pero que en sus manos se convierte en real e imaginativo. Con el paso de los años, Beto se ha ido convirtiendo en un gran tío cuenta historias para el teatro costarricense.

Espejo de su pueblo que tiene arraigo y parto en lo rural y agrario, que cada vez más se larga desbocado hacia una superfluosidad urbana, Beto observa con fina ironía y sarcástico escalpelo aquello que le sirve para sus fines de crítica mordaz. Entonces vemos que le clava sus dardos al Seguro Social, a los diputados, a la policía especializada en desenredar hechos de crimen y misterio, y valerse de soplones para realizar sus pesquisas. Esto nos hace disfrutar a los costarricenses de hoy, como también Aristófanes lo hizo en Grecia, cuna del teatro, allá por los siglos V – IV a. de c. Y es que los espectadores gustan y les gusta que les hablen en su lenguaje y con personajes que ellos conocen en la vida real que los rodea todos los días. Les causa profundo deleite sentirse costarricenses en la butaca y verse representados, viendo transcurrir parte de su idiosincrasia y costumbres en el espejo de la acción dramática.

Cuando reflexionamos sobre el rotundo éxito de UVIETA en el montaje de Lenín Garrido para el Teatro Universitario, encontramos las raíces de una Costa Rica que todos queremos, que quisiéramos ver detenida en el río de la historia, y continuar siendo nosotros, con nuestros mangos, nuestra naranjas y nísperos y toda esa poesía implícita en nuestra sencillez, asentada sobre pequeños valles, candorosas nubes de azul y las sabrosas tertulias que la chispa del costarricense sabe acompañar con el café y el tamal en hoja de plátano.

Desgraciadamente, preferimos imitar como monos los frutos decadentes de los imperios y la parla de los vividores profesionales que trafican con los puestos de Gobierno, Salud y larga vida, Beto. A Daniel Gallegos lo mismo, y que no nos prive de su trilogía, ya escrita pero todavía inédita, pues no le pertenece a él –creemos-, sino que es patrimonio de todos los costarricenses.

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Cronista de la Transformación

Solano, Andrea . “Cronista de la transformación”. Tiempos del Mundo. Suplemento Cultural (San José, Costa Rica), 10 de octubre de 2002

El primer encuentro  de “Entre líneas”, ciclo de tertulias literarias  organizado por Tiempos del Mundo fue un homenaje al polifacéticos Alberto Cañas Escalante cuyos comentarios dieron, como es usual, mucho de qué hablar en una reunión muy familiar con los lectores del periódico.

Con la informalidad y libertad que caracteriza una conversación entre familiares o amigos, sólo que esta vez había un micrófono y no un taza de café de por medio, se realizó el primer encuentro de “Entre líneas”, espacio mensual destinado a la tertulia literaria organizado por Tiempos del Mundo.

Esta primera cita se llevó a cabo el pasado 30 de setiembre en el Instituto México y fue un homenaje a Alberto Cañas Escalante, literato, periodista, abogado y político cuyo aporte en los diferentes  campos ha sido decisivo para la construcción  de la Costa Rica a partir de la segunda mitad del siglo XX. “Entre Líneas” surgió a partir de la misión de nuestro periódico de impulsar el desarrollo y la paz en el hemisferio por medio de la cultura” , declaró el gerente general de Tiempos del Mundo, William Cook.

La idea es abrir un espacio para el intercambio de ideas entre creadores  literarios y público más allá de la mera lectura de una novela, cuento, ensayo, texto dramático o poemario. La próxima  tertulia será el 28 de octubre en el mismo lugar y estará dedicada a la escritora Lara Rios. La iniciativa de este semanario fue aplaudida por muchos de los asistentes, entre ellos gente de letras, teatro, cine plástica y política. “Excelente idea de abrir con Beto este ciclo, pues su aporte a la sociedad costarricense es inigualable. Además es un gran orador, muy ameno y sus palabras están cargadas de humor”, expresó el pintor Rafael “Felo” García. “Es recomendable llevar un orden cronológico y arrancar con escritores consagrados como don Alberto para luego dar oportunidad a creadores más jóvenes”, sugirió la poetisa Delia Mc Donald.

Precursor

La multiplicidad de campos en los que Cañas ha participado activamente hizo necesarias una delimitación del tema  por abordar en la tertulia: “Las generaciones más jóvenes podrían preguntarse: ¿cómo era Costa Rica antes de don Beto?  Muchas de las instituciones con las que crecimos fueron obra suya”, opinó  el crítico literario  de  Tiempos del Mundo, Carlos Porras.

Como político, Cañas fue fundador del Partido Liberación Nacional y recientemente del Partido Acción Ciudadana, como periodista, se le reconoce su importante participación en La Nación, La República, El Excelsior y la Escuela de Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica; como abogado es co-fundador  del bufete Facio y Cañas; como dramaturgo fundó la Compañía Nacional de Teatro, como escritor dirigió  por muchos años la Editorial Costa Rica y fue el primer jerarca del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, entidad que él mismo erigió.

La producción literaria de Cañas es también extensa; abarca poesía, cuento, novela, teatro, ensayo y testimonio. Fue por eso que se decidió destinar el espacio de la tertulia al comentario  de la novela “Los Molinos de Dios”, por cumplirse  11 años de su publicación. A juicio de Porras, esta obras cierra un género, el de la historia de nuestro país contada a través del cultivo, producción y exportación del café.” En las tres novelas suyas persiste una idea: Costa Rica está cambiando y no hay marcha atrás. Don Beto ha sido testigo y protagonista de esas transformaciones”. En “Los Molinos de Dios” se cuentan las vidas paralelas de dos familias y esto sirve de pretexto para la recreación de una sociedad y unos personajes en una época clave para le desarrollo de la Costa Rica actual: la segunda mitad del siglo XIX. En esta obra aparecen personajes arquetípicos basados en gente real con nombre y apellidos. “A partir de 1845 unos pocos se enriquecieron porque exportaban café a Londres; sin embargo, Costa Rica no siguió  el camino de El Salvador en donde el país completo pasó a manos de unas cuantas familias. Se dio el mismo  fenómeno de expropiados iniciaron  una marcha hacia el norte y así se fueron creando pequeños poblados como Grecia, Zarcero, Naranjo y luego San Ramón” Y de ahí arranca para presentar las subsiguientes generaciones de costarricenses y su respectiva forma  de enfrentar los sucesos políticos  que les tocó vivir.

Esa preocupación  por rescatar lo que nos identifica como ticos es constante en su obra “ninguna literatura tiene valor sino es nacional. Las universalizaciones no existen. Los escritores costarricenses tenemos aquí mismo un publiquito que nos lee y nos quiere y tenemos la obligación de escribir para ellos”, aseguró.

Citas “betadas”

“Si uno escribe para que no lo entiendan o está loco, o convencido de que lo que va a decir no vale la pena”.

“El que dice que no lee para entretenerse es un farsante”.

“Las modas pasan, hay que saber distinguir entre lo que queda y lo que no. Uno va más a la segura leyendo lo que ya quedó”.

“El gran novelista de América y del mundo sigue siendo Gabriel García Márquez. Nunca se ha metido en laberintos, posmodernos ni globalizaciones”.

“Costa Rica apenas está saliendo de la economía agrícola; lo que hay es una prótesis del capitalismo”.

“La globalización no cubre todo el globo, solo a las clases poderosas de los países desarrollados”.

“Los dramaturgos son una especie en extinción porque los directores decretaron su muerte. Yo ya me suicidé antes de que me fusilaran. Uno escribe una obra de teatro y termina en una orgía de mecates y hielo seco”.

“No he dejado de leer a los autores jóvenes. Sistemáticamente, los compro, los empiezo y los guardo porque confieso que muchas veces no entiendo qué me quieren decir”.

“Llego como mínimo hasta la página cincuenta de un libro. Si me interesa sigo, sino, lo dejo ahí”.

“La gente en Costa Rica sí está leyendo, pero es que a veces no hay plata para comprar libros”.

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