El deleite de lo prohibido: a la caza del “Putolión” después de un caso insólito

Castro, Iván. El deleite de lo prohibido: a la caza del “Putolión” después de un caso insólito. Diario Latino (San Salvador, El Salvador), 13 de noviembre de 1995

“El miedo, que jamás confiesa su nombre, dice llamarse realismo, y se disfraza de prudencia”. Eduardo Galeno.

 Pocos ejemplares de la novela burlaron la orden la destrucción, en un hecho inédito en el que se cruzan presiones desconocidas, irrespeto a la libertad de expresión, miedo al pasado del país y llamadas insultantes contra el autor.

Manlio Argueta, quien escribió el prólogo a Putolión, la segunda novela escrita por David Hernández, expresa su sorpresa por la decisión tomada a raíz de una alusión, que en un pequeño pasaje del libro, se hace del poeta David Escobar Galindo.

“El contenido más importante de la obra, lo que más me impacto, es la historia del grupo de poetas de la Cebolla Púrpura. No reparé mucho en los detalles ni hice alusión a ellos”, dijo Argueta.

“Para mí fue una sorpresa cuando algunos libreros me comunicaron que estaban pidiendo la devolución de la novela para que fuera sacada de circulación”, agrego el escritor.

La medida se originó en un pasaje de Putolión que reproduce una cita del periódico estudiantil “La Jodarria”, en la página 177 de la edición de mil ejemplares que UCA Editores lanzó en septiembre de 1995.

“La  Jodarria” era una revista escrita por los poetas de la Cebolla Púrpura, un colectivo al que pertenecía Hernández en los años 70 y cuya mayoría de integrantes fue asesinada o murió en la década siguiente.

Salía a la  vista que existieron presiones para que la novela tuviera una corta vida. El Vicerrector de la UCA, Rodolfo Cardenal, rechazó que la universidad las haya recibido.

Sin embargo, Manlio Argueta dijo que el Director de Publicaciones de la UCA le comentó: “que había recibido presiones de un poeta y funcionario de la UCA, a quien le acaban de otorgar el Premio Nacional de Cultura”.

Argueta sostuvo que el poeta Escobar Galindo hubiera tolerado la alusión indirecta que de él se hace en la novela. Otros recuerdan que Galindo publicó en UCA Editores una antología poética en la que incluyó un texto que Roque Daltón le dedicó, además de un alias de fuerte connotación que el adjudico (“perra de hielo”).

“Pienso que el poeta Escobar Galindo tiene la entereza moral suficiente para tolerar un hecho literario ante la disyuntiva de condenar una obra. No me lo imagino haciendo presiones autoritarias porque he conversado con él  y sé los principios que sustentan respecto al tema de la libre expresión.

En todo caso y como señala Manlio, “las presiones deben haber sido muy grandes” porque una editorial de prestigio –que incluso ha publicado muchas voces alternativas- tiene sus requerimientos y sus exigencias para lograr calidad.

El presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), Rennan Alcides Orellana, estimo que la decisión es comprable a “la destrucción de un medio de comunicación, de un medio de ideas permanente”.

La mayoría de escritores, periodistas, estudiantes, y o aficionados a esto o a lo otro, coinciden en condenar la destrucción de la obra.

Además, como grito unánime aparece la advertencia sobre el peligro de los “cancerberos literarios”, que desde una actitud cuestionable pretenden poner postas fronterizas para delimitar y decidir cuál es el quehacer literario  será lo literario.

“Se ha tomado una decisión que pueda sentar un precedente nefasto, especialmente porque hemos sabido ya de esa época de la que venimos que produjo un conflicto bélico que (ahora) tratamos de reparar”, dijo Manlio.

David Hernández dijo desde Hannover, Alemania que la destrucción de su libro plantea “un intento de querer olvidar el pasado a cualquier precio”.

Pero Manlio Argueta agrega que “un hecho de esta naturaleza no se dio siquiera en lo regímenes autoritarios que muchos intelectuales criticamos, y que incluso hizo víctimas a los maestros fundadores de la UCA”.

“Pienso en un homenaje a estos mártires , la novela de Hernández debe rescatarse. Y si acaso alguien cree que trasgrede la ley, debe dársele curso a un procedimiento legal, pero no debe condenarse a priori”, agregó.

Según fuentes cercanas a Hernández, antes de conocer la destrucción de su libro, este ha recibió llamadas desde los Angeles, Estados Unidos, en las que se le insultaba.

Mientras los ejemplares de Putolión van a parar a las casas convertidos quizá en papel higiénico o servilletas después del respectivo reciclaje, dando inicio a una difusión inusual: la de los números sobrevivientes.

Estos ejemplares son buscados con  pasión de cazador, comprobándose que las prohibiciones tienes un enorme poder de incentivo para buscar lo prohibido.

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Algunas cuestiones de la generación comprometida y de su tiempo (1956 – 1996)

Canales, Tirso. Algunas cuestiones de la generación comprometida y de su tiempo (1956 – 1996). Co Latino. (San Salvador, El Salvador), 2 de marzo de 1996 p. 7

“El advenimiento de la Generación Comprometida, fue todo un acontecimiento en nuestra vida literaria”. (Luis Gallegos Valdés)

“La Inteligencia y el Sentimiento no pueden ser apolíticos. No pueden serlo sobre todo en una época principalmente política. La gran emoción contemporánea es la emoción revolucionaria. Cómo puede entonces, un artista, un pensador, ser insensible a ella?”. José Carlos Mariátegui, Signos y Obras, pág. 125, Biblioteca Amauta).

1-      Las condiciones sociales y políticas del país y del mundo propiciaron la práctica y dinámica con que actuó. Nada de aquélla Generación fue espontáneo: nació todo del movimiento material y espiritual del pueblo.

2-      El talento de la mayoría de sus miembros fue acrisolado por la historia salvadoreña y las necesidades sociales y políticas de las masas trabajadoras.

3-      El patriotismo y la búsqueda de la identidad nacional jugaron un papel importante en aquel proceso multiproblemático que se agolpó en la sociedad salvadoreña.

4-      La moral revolucionaria y la práctica política de nuevo tipo, fueron dos aspectos sobresalientes de la gran bandera cultural.

Los intelectuales que llegaron a este país, exiliados, de otros Países Centroamericanos también se unieron al movimiento cultural, aportaron y aprendieron aquí muchas cosas importantes, como lo dirían años después. Entre ellos citamos a Otto René Castillo, Arqueles Morales de Guatemala; de Nicaragua llegó Rigoberto López Pérez, que al haber partido de El Salvador, fue a su país, y ajustó las cuentas al asesino del General Hombres Libres, aquel sacrificio patriótico lo realizó a costas de su propia vida.

Si todo lo anterior resultaba abundante, los representantes diplomáticos de numerosos países acreditados aquí, eran intelectuales de gran valía; de México, Guillermo Calderón Puig; de Honduras, Clementina Suárez; de Guatemala, Miguel Angel Asturias; de Venezuela, Aquiles Certad; de Colombia, Manuel Mejilla Vallejo; de Argentina, Darío Cossier; de Paraguay, Numa Pompilio; de Nicaragua, José Sanzón Terán; el representantes de la Unión Panamericana aquí, era Ermilo Abreu Gómez, (cariñosamente “El Tigre del estilo”), autor de los Diálogos del Quijote y de Jacinto Canek. Todas esas personalidades y muchos más se relacionaban con la Generación Comprometida, y apreciaban a sus miembros; muchos eran invitados a veladas y actos de sus representaciones y tertulias culturales.

Cito estos aspectos con la idea de situar mejor el ambiente político – cultural en que aquella Generación realizó parte de su práctica.

Durante los años 1959/60, la agitación de las masas en las calles de San Salvador era un fenómeno, dominante. A cada manifestación del pueblo, el régimen respondía amenazante. Cada amenaza de represión daba resultados contrarios a los que el  régimen militar perseguía. El pueblo más se enfurecía, y mayor era su participación. En septiembre y octubre de 1960, la agitación se elevó a niveles altos. Los militares y la Policía Nacional que dependían de ellos, asaltaron las oficinas centrales de la Universidad de El Salvador, situadas entre la 5ª. Y 7ª. Avenida Sur, (hoy Nueva Milagrosa y Hotel Ritz). Sacaron de la Rectoría al Rector, Dr. Napoleón Rodríguez Ruíz a golpes e insultos. Los militares no dejaron máquina de escribir sobre mesa; arrancaron teléfonos, destruyeron archivos, expedientes académicos y la papelería fue echada al suelo y pisoteada en actos de furia represiva; los grandes retratos al óleo pintados por el Maestro Valero Lecha, del Lic. Juan Lindo, (fundador de la Universidad) y del poeta Francisco Gavidia, que dominaban la parte principal del Paraninfo Universitario, fueron cortados en tiras, por las bayonetas caladas de los policías. Al señor Rector le quebraron los anteojos y manando sangre del rostro, los oficiales le introdujeron a un vehículo policial, y lo llevaron con rumbo desconocido. El Rector ultrajado es el autor de la novela “Jaraguá”, obra de ambiente rural en la cual su autor pone de manifiesto, la brutalidad y la ceguera que produce la ignorancia. Aquel atropello confirmaba las tesis del autor. El presidente de la República, coronel José María Lemus, declaró a una comisión de universitarios, que no le importaba “pasar a  la historia como masacrador de la juventud”. Así, ha sido la mayoría de los Presidentes de El Salvador. El 16 de octubre de 1960, un grupo de personas, militares y civiles, apoyados por el pueblo derrocó al gobernante y constituyó la Junta Cívico-Militar que gobernó únicamente durante 60 días. Fue derrocada (25-1-62) por otro golpe de Estado, con la intervención directa de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, “ante el peligro comunista, que amenazaba con tomar el poder”. Colocó en la Presidencia al coronel Julio Rivera, recién llegado de los Escuela de las Américas, donde los Estados Unidos preparó a decenas de dictadores latinoamericanos “contra el peligro comunista”.

La solidaridad fraternal con otros pueblos fue uno de los aspectos políticos más elevados que el pueblo salvadoreño desarrolló a partir de la década de 1950. En 1954 el gobierno de Estados Unidos,  por medio de tropas mercenarias entrenadas en fincas bananeras propiedades de la United Fruit Company, en territorio hondureño, invadió Guatemala. Ejercía la Presidencia guatemalteca, alcanzada con el voto mayoritario, Jacabo Arbenz Guzmán, y era el segundo gobierno de la Revolución Democrática-burguesa, triunfante el 25 de octubre de 1944. El imperialismo norteamericano presionó a los gobiernos latinoamericanos, y creó un ambiente hostil contra aquélla nación, cuando los intereses del monopolio agro-industrial de capital estadounidense comenzaron a ser afectados. Los actos soberanos del pueblo y gobierno guatemaltecos, se vieron de pronto coartados por el poderío abusivo de Estados Unidos. En El Salvador, el gobierno militar de Oscar Osorio se prestó a esas maniobras y fue uno de los que proporcionó armas a los mercenarios invasores del país hermano. Al ser derrocado el gobierno legítimo del pueblo vecino, los salvadoreños se lanzaron a las calles condenando aquellas acciones, y la matanza que sobrevino contra los revolucionarios y agraristas de Guatemala. La solidaridad fue activa durante los años que siguieron, y los intelectuales revolucionarios salvadoreños acogieron a refugiados de ese país, con verdadero espíritu fraterno.

En 1959 triunfo el movimiento revolucionario del pueblo cubano; y el pueblo salvadoreño representado por sus sectores más avanzados y entre éstos la intelectualidad, celebró la victoria cubana como propia. Con grandes movilizaciones de masas henchidas de odio antiimperialista.

Los años que siguieron fueron de constante solidaridad hacia el pueblo de José Martí y Fidel Castro, que despertaban la imaginación de la juventud de este país. Oswaldo Escobar Velado escribió Cubamérica; Canto a José Antonio Echeverría, fue el poema de Roque Dalton dedicado al dirigente estudiantil, asesinado por la policía de la dictadura batistiana, antes del triunfo revolucionario. Oda feliz a Cuba, fue el poema de Tirso Canales, poetas que retomaron, sin saberlo entonces, el espíritu solidario que hacia Cuba desarrolló el Poeta salvadoreño Isaac Ruiz Araujo en 1870, con su canto al General Maceo, el Titán de Bronce.

En 1961 el imperialismo norteamericano encabezado por John F. Kennedy, perpetró la agresión tratando de derrocar al Gobierno Revolucionario de Cuba, mediante gobiernos títeres de Centroamérica y la contrarrevolución cubana de Miami. El imperialismo norteamericano fue derrotado militarmente, en Playa Girón, por primera vez en América Latina. Los revolucionarios cubanos dirigidos política y militarmente por el propio Fidel Castro, capturaron a millares de mercenarios con todo y armamento, la solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos hacia Cuba, se elevó como nunca antes, por los peligros reales de regresión con que amenazaba Estados Unidos. Cuba siguió construyendo su sistema socialista, y desde hace 35 años resiste bloqueos y embates del imperialismo y la reacción latinoamericana. Sin embargo, el prestigio de Cuba y su gobierno aumentan cada vez más en todo el mundo.

En 1962, el pueblo salvadoreño de nuevo se puso en pie de lucha solidaria con el pueblo dominicano. Cuando el movimiento patriótico-nacionalista que encabezaba el Coronel Francisco Caamaño Deñó, tomo el poder en República Dominicana; el imperialismo invadió con “marines” y estableció cuartel de ocupación ese país antillano, asesinó a centenares de dominicanos en nombre del “anti-comunismo”.

EN RESUMEN: la Generación Comprometida, surgió a la historia del pueblo salvadoreño, en un momento peculiar del desarrollo social. Era un período de posguerra mundial. Los éxitos del campo socialista eran evidentes, y el imperialismo deliraba de miedo e histeria anticomunistas. Se resquebrajó el sistema colonial del imperialismo y decenas de naciones surgieron a la vida independiente. Tuvo lugar una especie de renacimiento latinoamericano. En El Salvador se juntaron varios grupos de generaciones anteriores con la de 1950/1960, cuyas reivindicaciones no habían sido cumplidas y estaban pendientes. Numerosos protagonistas de trascendentales hechos históricos como los de 1932/1944, 1948/1952, vivían y luchaban. La juventud intelectual, obrera y universitaria acuerpó el surgimiento de la Generación Comprometida, se unió a varios grupos anteriores, y juntos desarrollaron una lucha que significó la ruptura con muchas cuestiones negativas de la historia de este país, entre ellas no pocas de carácter literario. Después de 40 años de aquéllos sucesos que abonaron y prepararon las luchas recientes (1981/1991), se puede decir con toda propiedad, que la obra y contribución revolucionaria de la Generación Comprometida, marcó un hito notable en la malhadada y trágica historia de El Salvador.

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Entrevista con Manlio Argueta. Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández

Ramírez, César A. Entrevista con Manlio Argueta. Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández. Diario Latino. Suplemento Cultural 3000. (San Salvador, El Salvador), 11 de noviembre de 1995

Introducción:

Asistimos a un hecho insólito en la literatura nacional, comparable con aquellas acciones grotescas de otros tiempos, es así como se ha perseguido a la inteligencia por siglos, como en la quema de la Biblioteca de Alejandría, las quemas de libros en la Alemania Nazi, los Versos Satánicos condenados por el fundamentalismo islámico etc, sin embargo ahora tenemos un hecho que conocemos por terceras personas, una acción concreta del retiro de una obra literaria, eso es innegable, esa es la realidad, la destrucción aparente de un fragmento de nuestra memoria, aparente porque se tiene conocimiento que existen alrededor de una docena de originales comprados en diferentes puntos de las ciudades antes del retiro, además la multiplicación de ese documento no es cosa del otro mundo, recordemos como se reprodujeron en la extinta Unión Soviética los textos de Alexander Soljenitsiyn, la pregunta por consiguiente es: ¿podemos acusar a alguien en particular sobre esa acción? ¿esa es una acción institucional o personal? ¿los acusados pueden defenderse? etc, etc, etc, en el fondo, se establece una ruptura entre autores nacionales, amigos todos, que tienen dos visiones de una misma realidad, nuestra labor cultural nos exige publicar diversas opiniones y las publicaremos en la medida de nuestra posibilidades, aunque eso no signifique que compartamos el pensamiento de los textos, puesto que con ello nos acercaremos a la realidad de los hechos.

César A. Ramírez

Coordinador Suplemento Tres Mil.

Entrevista con Manlio Argueta

Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández

p. Hemos sabido que no querías pronunciarte sobre ese problema no obstante que se dice que tú eres el representante de David Hernández y por otro lado la obra tiene un prólogo tuyo, ¿qué motivó ese silencio?

R. Mira yo he regresado al país después de haber estado fuera por veintiún años, quizás en el fondo no le he retomado y soy y me siento un extraño. Viví en Costa Rica, he visitado muchas veces como conferenciante de universidades de Estados Unidos y Canadá; he trabajado en Inglaterra adaptando para el cine mi novela Cuscatlán donde de bate la Mar del Sur; y he reconocido toda Europa occidental, excepto España y Portugal; Holanda me lanzó internacionalmente como escritor. Todo esto le he dado una dimensión diferente a mi vida. No cabe duda que al ser una especie de ciudadano del mundo, se te pegan muchas cosas, Costa Rica por ejemplo me enseño a ser tolerante a apreciar la importancia que tiene un Estado de Derecho. En Holanda aprendí lo fundamental que es escribir una literatura no sofisticada, sencilla, más comunicativa; y de Norteamérica aprendí la responsabilidad profesional como escritor. Decidí regresar a mi país para dedicarme totalmente a la literatura y al trabajo cultural, para quedarme definitivamente. Imagínate entonces como puedo sentirme al verme involucrado en un problema inaudito. Tantas cosas de diferente calibre que nos están ocurriendo, al grado que el Presidente de la República calificó la actual situación como “dantesca”.

Pienso que no tiene sentido ser escritor o comunicador, ni estar pensando en talleres nacionales ni en casas de cultura, ni incluir el arte en la reforma educativa si optamos por el silencio.

Qué le vamos a decir a los poetas jóvenes, que carecen de estímulos y a los que vendrán en un cercano futuro, que quizás tengan mejor suerte. Qué le podemos enseñar a los jóvenes.

P. ¿Cuál es el verdadero trasfondo de la actitud de esa editorial?

R. Lo único que sé es que hubo presiones fuertes contra el director de la editorial, quien había decidido la edición de la novela y luego se vio obligado a pedir que los libreros la devolvieran cuando ya estaba distribuida.

P. Si obedeció a presiones, ¿de dónde provinieron? ¿Resultan tan poderosas para originar temor a quién puede temer la editorial para cometer un acto de inquisición?

R. No sé qué poderes pueda tener un u otra persona, pues estoy más dedicado a escribir y promover lo lectura; pero si el Director me aclaró que la primera protesta la recibió de un profesor de letras de la UCA que en el pasado ha sido alto funcionario de dicha Universidad, y recién acaba de recibir un premio literario importante; éste consideraba que se aludía en la novela de una manera fuerte, a un poeta respetado y muy ligado a la vida política nacional.

P. ¿Se puede saber quienes son esos poetas?

R. Bueno, el aludido es David Escobar Galindo.

P. ¿Y el poeta que primero presionó al director de la UCA?

R. Creo que no debe mencionarse pues cabe duda que él actuó en defensa de un amigo, lo cual hace natural su reacción.

P. Pero tuvo que haber otro tipo de presiones para que el director la retirase ¿qué trama tiene la novela, es tan poderosa para originar hechos insólitos como estos?

R. No me consta que otras presiones hubo, lo que si sé es que el director de la UCA Editores se comprometió a sacar de circulación la novela y Escobar Galindo le respondió que era lo menos que podía hacer.

Yo pienso que todo se exageró, la gran literatura está llena de alusiones y si la decisión hubiese sido hacerla desaparecer no existiría la Divina Comedia, por ejemplo, obra en la que Dante coloca a sus enemigos políticos en el infierno; ni la gran poesía latina de Catulo y Propercio que ironizaba a los emperadores.

Quizás no conoceríamos a Rabelais, ni al Marqués de Sade, ni a Neruda, ni a Miller. Me gusta cómo define Carlos Fuentes este punto: “El narrador trabaja con la emergencia del descubridor; si no nombra, nadie nombrará; si no escribe todo será olvidado; si todo es olvidado, dejaremos de existir”. Pero Putolión es más una novela erótica y de anécdotas de poetas que política; si nombra inclusive a amigos o personas a quienes respeto, pero esto es secundario, tan secundario que la Editorial UCA no tuvo reparos en publicarla; además Hernández es un técnico de biogenética estudiando ahora un doctorado de literatura germánica y es un escritor que ya tiene una novela publicada en Alemania y ha publicado poesía, él mismo fue del grupo de poetas denominado La Cebolla Púrpura. No se trata de una persona improvisada y no es la primera vez que en la novela nacional se aluden personas reales.

P. ¿Pero es tan grave la alusión?

R. Cada quien la considera grave y reacciona de diferente manera, hay que sentirlo en la propia piel para saber como vas a reaccionar. En realidad se trata de unas siete líneas donde David Hernández cita entre comillas una de esas publicaciones de humor salvadoreño que muchas veces puede ser mal humor y que hacían los estudiantes en los desfiles bufos, el panfleto se llamaba La Jodarria. La novela tiene en ese aspecto mucho callage. Pero lo más importante que tiene la obra y es lo que yo toqué en el prólogo es lo que se refiere a los poetas de La Cebolla Púrpura, la mayoría de ellos muertos en el conflicto. No se trata de una obra antigubernamental, pues inclusive sólo se refiere a la década del 70. Tampoco es panfletaria, pero sí tiene un lenguaje fuerte dentro de una elaboración muy profesional.

Yo creo las alusiones frente a un valor civil y humano como es la libertad de expresión y la libre creatividad, no ameritaba la decisión inaudita de ordenar destruir la obra. ¿Qué ejemplo podemos dar si tratamos de buscar la concordia nacional o por parte de un educador, si está participando en una reforma educativa que quiere implantar el estudio de los valores cívicos y morales frente a la destrucción moral que estamos viviendo, con una juventud víctima y victimaria.

P. ¿Putolión es un personaje de la vida real?

Sí, pero el autor no lo aclara mucho, pienso que es un abuelo brujo de David Hernández. Como te digo la novela no tiene que ver con los aludidos, estas alusiones son marginales, propias de la novela moderna.  Por el contrario trata de las aventuras y desventuras de los poetas de esa generación y de todas las generaciones. Los personajes son Cirilo –en quien veo a David; Rigoberto Góngora, poeta a quien conocí en Costa Rica y que murió mientras desactivaba una mina en Guazapa; también es figura principal Jaime Suárez Queiman– poeta y periodista asesinado; y Alfonso Hernández combatiente y poeta. Es una obra de la cultura nacional y debemos respetarla.

Por eso digo que hubo encandilamiento de las emociones y parece mentira que ello originara un hecho que por lo menos puede servir para ahondar sobre el papel de la literatura y el arte en el actual proceso de transformación que vive el país. De nuevo la obra literaria nos demuestra que juega una función social, histórica, no se puede marginar o automarginar del desarrollo.

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A propósito de Roberto Armijo. El pie de foto fue demasiado…

Ulloa, Félix (h). “A propósito de Roberto Armijo. El pie de foto fue demasiado…”. Co Latino. Suplemento Cultural 3000 (San Salvador, El Salvador), 15 de febrero de 1997, p. VI

 

En el merecido homenaje que le Suplemento Cultural TRES MIL, de Co-Latino, le dedica el sábado 1 de Febrero de 1997, al insigne escritor salvadoreño ROBERTO ARMIJO, en el que participan destacados intelectuales nacionales resaltando su fecunda obra y su vida consecuente, se publica un artículo de Tirso Canales, ilustrado con una fotografía tomada en mi casa en Septiembre de 1995, en la cual aparecen los mas representativos miembros de la “Generación Comprometida”.

En la breve historia literaria de nuestro país, se reseña con tal denominación al grupo de jóvenes escritores universitarios, que se dio a conocer a mediados de los años 50s, (por ello también se les bautizó como la Generación del 56) mediante una obra poética y narrativa que asumía el compromiso político e ideológico, de manera consciente y militante del lado de los sectores populares, rechazando la estética que privilegiaba el arte por el arte.

Habiéndose incorporado algunos y acercado otros, al entonces proscrito y perseguido Partido Comunista,-el cual hasta el triunfo de Fidel y el Ché, en Sierra Maestra, era la única opción revolucionaria- comienzan a generar una producción alejada del clasisismo burgués, amodorrado y decadente; y sin caer en el clasisismo partidario anquilosado dentro del “realismo socialista”, que se imponía desde los patrones culturales de la nomenklatura soviética tampoco se plegó a los moldes de los iconoclastas que años atrás, habían idealizado a A. Breton y su existencialismo individualista.

Iniciaron su trabajo rompiendo formas tradicionales e incorporando a su obra, un contenido social novedoso, en su estilo propio, que para los puntillizos de la época parecía escandalizante, pero que al observarlo a la distancia de cuatro décadas, nos presenta un testimonio de lo que la cultura nacional es capaz de producir, cuando se asume con responsabilidad el oficio de escribir.

En realidad, pienso que se abría un cause de pensamiento y acción parecido al humanismo nerudiano, en una especie de continuidad del ambiente europeo en el cual W. Benjamín, G. Luckas y el mismo J.P. Sartre, debatían en torno a la estética y el marxismo; era también un resurgimiento de la vitalidad y energía de Vallejo, de esa misma fuerza espiritual que no reconoce subordinaciones, ni arquetipos creativos, la misma que enfrentó a Louis Aragon, encargado cultural de Les Lettres Francaises, con la dirección del PC francés, por haber publicado un retrato de Stalin, hecho por Picasso, el cual según el censor oficial , ofendía la memoria de dictador.

A ellos, como a nosotros mas tarde, la revolución les llegaba por la vía cultural.

Entre los mas destacados sobreviven Manlio Argueta, Tirso Canales, Pepe Rodríguez Ruiz, Roberto Armijo y José Roberto Cea; todos cargando los pertinaces recuerdos de los acosos policiales, de las ergástulas carcelarias donde estuvieron prisioneros innumerables veces, amenazados a muerte tantas más, y con excepción de Cea, marcados por largos exilios.

Cercano a su trabajo estuvo Oswaldo Escobar Velado, de una generación anterior, y Alfonso Quijada Urías, prototipo de la siguiente camada. Algunos de sus miembros reconocen entre sus contemporáneos a Orlando Fresedo, Mauricio Silva (que prometían mucho fallecidos a temprana edad), Mercedes Durand, radicada en México; a Waldo Chávez Velasco, Irma Lanzas y Alvaro Menen Desleal, quienes abandonaron las filas del grupo.

Y por su puesto a Roque Dalton García, el más conocido de todos. El intelectual revolucionario que resolvió el dilema de conciencia –que se presentó ideológico e inexorable a la mayoría de aquellos intelectuales- optando por empuñar el fusil, como lo hicieron varios de ellos a lo largo y ancho de América Latina, durante las décadas de los 60s y 80s.

En la citada foto, histórica desde luego, pues reúne a los cinco auténticos sobrevivientes de la Generación Comprometida: Cea, Tirso, Armijo, Pepe y Manlio, aparezco yo. Si, yo. Lo cual no sería extraño pues con todos ellos me unen vínculos de amistad de diferentes naturalezas y procedencias, pero que tienen el denominador común de nuestro amor por el arte, la literatura y la revolución. Lo que sin duda debió haber levantado escozores y causado inconos, fue el pie de foto, que sin parar mientes, al momento de nombrar a los fotografiados como miembros de la prestigiosa generación, me menciona en tal calidad.

Fue sin duda un equívoco, que a mí, me levantó el ego, y a otros, supongo, además del asombro, debió haberles provocado un poco de cólera.

De todas maneras, gracias Tirso. Me hiciste sentirme grande por un momento, al colocarme a la altura de ustedes.

Quiero aprovechar la ocasión, para reiterarte a ti, a Roberto y a los demás compañeros, que a pesar de que por ahora estoy inmerso en un mundo de políticos mediocres, insensibles a las manifestaciones del alma, de burócratas indiferentes a la eclosión de las ideas, de mercaderes inconmovibles ante una obra de arte; en el cual tengo que luchar contra la indolencia de ciertas fuerzas que añoran el pasado, que suspiran por las tiendas de raya, que cambian las reglas del juego a su conveniencia, desacreditando el endeble proceso democrático que todos queremos hacer avanzar, nunca abandonaré la ilusión, ni los ideales con los que tanta veces soñamos juntos. Que a pesar de la falta de solidaridad de cierta izquierda, (que por cierto no son los comunistas ni los socialistas) cuya escaza inteligencia y su voraz ambición, no le permite valorar el trabajo realizado, sigo siendo el mismo compañero del cual la Generación Comprometida, la de Roque, puede estar orgullosa pues la semilla cayó en tierra fértil, y al árbol crece, y seguirá creciendo para anidar al pájaro azul de nuestras utopías.

Lo único que no pudo prometerles es escribir ni con la calidad, ni con la fecundidad de ustedes. Haré el esfuerzo de registrar algunos hechos, algunas fantasías, sin pretensiones estilísticas como dice David Escobar Galindo, tratando de encontrar el tiempo necesario, después de escribir los tediosos trabajos e informes que me impone el mundo de la burocracia. Y les juro que jamás olvidaré a Menen Desleal cuando afirma que ser escritor es un oficio que no se logra jamás, ejerciéndolo los fines de semana.

Hasta pronto poetas, y ojalá que los cinco estén juntos para recibir el nuevo milenio. Yo espero estar también con ustedes, y que podamos echarnos los tragos en honor al Siglo XXI.

San Salvador, febrero 1997.

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