Recuerdos sobre Roberto Armijo

Argueta, Manlio. Recuerdos sobre Roberto Armijo. Co Latino. Suplemento Cultural 3000. (San Salvador, El Salvador), 8 de febrero de 1997 p. IV

1. ARMIJO Y SU MUERTE ADELANTADA. En 1954, siendo un poeta jovencísimo, Roberto Armijo tuvo su primera muerte. Condiscípulos de colegio, acompañados de sub-director Chalupa Hernández, acudieron a Chalate con flores y coronas para darle la despedida final. Pero el poeta seguiría con nosotros para siempre, por su obra de ensayo, de teatro, de poesía que escribió en los restantes años que tata Dios le dio.

Su resurrección causó estupor al grupo de estudiantes, que debieron esconder sus flores y sus penas. A todo esto le causó a Armijo una eterna congoja. Demasiada conmoción para un poeta de apenas diecinueve años que ya había comenzado a publicar en los periódicos del país.

2. ARMIJO EN BUSCA DE CESAR VALLEJO. Esa primera muerte lo volvió suprasensible, percibiendo el menor aleteo del pájaro, la música de las nubes por el cielo gris, la palabra desentonante. Enfermizo, casi siempre en cama en aquellos años amargos de barrio Paleca, su juventud fue permanente congoja por falta de aire en sus pulmones. Por atroz paradoja, a aquella persona tan sensible que podía escuchar la lluvia antes que llegara y el sonido de grillo de las estrellas, le era difícil soportar una gota de lluvia, un cambio brusco de temperatura. Temimos sus amigos que no resistiría París, que Armijo iba en búsqueda de los tesoros de Vallejo y que no le sería fácil sobrevivir la bruma otoñal, o la heladas invernales donde el vuelo de un ave queda detenido. Misterio del poeta. Aunque no cabe duda, que ha pasado en estos años más de una agonía, entre otros la pérdida sin compañía de su segundo hijo, allá en Honduras.

3. ARMIJO Y SOMOZA EL VIEJO

Un día en uno de nuestros exilios en el cuartel “Hormiguero” de Somoza el Joven, lo iban a separar del grupo. Le dijimos que no se sabía adónde lo llevarían (ya habían separado a otros) y que la manera de quedarse en el cuartel era fingirse una crisis de asma. Lo hizo pero con tan mala suerte que se enfermó de verdad y de todas maneras lo separaron de sus hermanos poetas. No lo volvimos a ver por muchos años más, eran los años difíciles para los poetas de cafetín, taberna y cárcel que éramos. Después me contó su odisea en la cárcel-hospital de Managua, compartiendo espacio con quien se acusaba de haber envenenado las balas que López Pérez había usado para disparar y matar al Somoza el Viejo.

Luego supe de su regreso al país, había que cruzar el río Goascorán, lo acompañaba el compadre Chanti Ruiz. Se había indicado pasar como bañistas lugareños pues cerca estaba el puente que el río los iba a arrastrar pero que se dejaran llevar por la corriente, que adelante había un recodo que sacaba a la orilla ya en territorio salvadoreño. Se desnudaron para no mojar la ropa; pero Armijo al verse arrastrado por el río no pudo dejar de gritar. Demás esta decir que fue un espectáculo para los de arriba del puente que esos momentos lo cruzaban. Perseguido por el compadre Ruiz, logró salir. Ambos desnudos Armijo tuvo la caballerosidad de saludar a las sorprendidas lavanderas que se encontraban a la orilla del río. Fue su ingreso clandestino.

4. POETAS DE CAFETÍN Y DE FONDA. Los poetas de cafetín tendríamos en esa época unos veinticinco años, de manera que ese enfrentamiento con la muerte era una aventura feliz. Pero sobre todo una idea alumbraba el túnel: hay que cambiar el mundo, cambiar las cosas. Y entonces descubrimos que la poesía era clave. Y así nos tiramos a ese recorrido por la vida que nos cohesiona, no fuimos “patriotas” de los que habla Salarrué pero sí ciudadanos dispuestos a darlo todo por los pobres de quienes creíamos estaba cerca su redención, el ensueño redimía nuestras maldades cotidianas.

No cabe duda, ello nos hacía más poetas. En esa aventura nos acompañaba Góngora, Quevedo, García Lorca, Calderón de la Barca, San Juan de la Cruz, sólo por citar clásicos españoles. Pronto pasamos a los contemporáneos: Vallejo, Salinas, Neruda, León Felipe, Maiyakoski; aunque Roberto prefirió quedarse con sus clásicos y Vallejo. La influencia de su profesor de letras en el segundo de bachillerato, quien lo adoptó para prestarle libros, fue demasiado impactante para no abandonar la lírica española: Alberto Rivas Bonilla. Desde entonces es nuestro clasicista, en tanto rigor y dedicación de estudio. Por algo es Armijo uno de los pocos admiradores de Gavidia que va quedando.

Siendo compañeros de cafetín con el ya maduro Pedro Geogfray Rivas, con una experiencia de exilio de veinticinco años le pusimos como contendiente a Roberto Armijo, de apenas veintiuno, pero de vida. Armijo salió en defensa de los clásicos de una manera contundente. Lo que no le perdonaría Pedro. Pero nosotros estuvimos con Armijo, digo: Oswaldo Escobar Velado, Cea, Tirso, Manlio, uno de los sub-grupos cafetineros (café Doreña). Porque en el de Pedro, un poco más en la fonda (La ronda e Izalco, cerca del parquecito San José) estaba Dalton, Otto René, D. Velado, Arteaga, Bogrand, aunque éste un poco marginado por su propia timidez campesina; y creo que Pepe Rodríguez Ruiz y Arias Gómez.

A partir de esa polémica seríamos hermanos de sangre. Valía más amistad que el lazo ideológico o el brillo de la estrella que cargaba en ese tiempo el carismático Geofray. Estuvimos al lado de Roberto para no abandonarlo en su visión de la vida.

Hay toda una historia de poetas que no cabría en estas palabras desesperadas escritas a vuela máquina, para saludar a Roberto en París, al hermano Abel, de su hermano Caín, -como dice a manera defensiva, para tolerar “mis fisgas venenosas” sobre la necesidad de escribir desmoronando siempre. ¿Vanguardismo quizás? A él, un clasicista de la lengua hispana es como decirle que derribemos los muros de España, “los muros de la patria mía”

5. ARMIJO SU SENSIBILIDAD Y SUS MIEDOS. Sin duda que su sensibilidad ha padecido bajo la caída de tantos muros que nos construimos a partir de un idealismo estético que revela realidades atroces. Armijo no esta preparado para los grandes contrastes. Creo que es demasiado pedir a su levedad corporal y anímica que viene arrastrando desde aquellos años 54. Y responde asustándonos, escondiendo su enfermedad, como si temiera que no le vamos a perdonar que haga esas intentonas de dejarnos. Pero no es escapará de mis yambos. Y aquí estamos, pese a que asumió su martirio con el mayor secreto. El hermano Caín de nuevo le es infiel y le desmorona su europea moderación divulgando entre amigos que trata de esconder sus dolores. No puede ser.

Eso no es posible, te conozco y sé que no te gusta el aislamiento, y por eso no voy a dejarte ni un momento solo en ese Pigalle de putas (su estudio, cerca del metro del mismo nombre) o en el Montmarte (su casita) donde desde la ventana vemos subir a los turistas el funicular de Sacre Coeur. Aquí estamos con vos, haciéndote compañía desde lejos, cuidando tu soledad inmemorial, sin darte cuenta que te queremos más de lo que te imaginas.

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Nota bio-bibliográfica.- Roberto Armijo nació en Chalatenango en 1973. Profesor por casi 20 años en la Universidad de Nanterre, París.

Obra poética: La noche ciega al corazón que canta, 1959; De aquí en adelante, 1967; Homenajes y otros poemas, Honduras, 1979; El Libro de los Sonetos, 1997; Cuando se enciendan las lámparas, Concultura, 1997; Los parajes de la luna y la sangre, IEJES, 1997.

Ensayo: Rubén Darío y su intuición del mundo, Premio Centroamericano, Nicaragua, 1967; T.S. Elliot el poeta más solitario del mundo, Premio Centroamericano, Guatemala, 1967; Gavidia la Odisea de su genio, Premio República de El Salvador, 1965. “/la Generación Comprometida”, revista Cultura, 1968. “Actualidad en el pensamiento de Mariátegui”, inédito. Sus ensayos le han merecido premios centroamericanos y el Premio Nacional de  Cultura de El Salvador, 1965.

Teatro: Jugando a la gallina ciega, Primer Premio Centroamericano, Guatemala, 1969; El príncipe debe morir, Tercer Premio, Guatemala, 1969; Sin publicar: Los escarabajos.

Novela: El asma de Leviatán, UCA, Editores, 1995.

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Francia, Centroamérica y la Bellas Letras Extranjeras

Argueta, Manlio. ʺFrancia, Centroamérica y la Bellas Letras Extranjerasʺ. Co Latino. Suplemento Cultural 3000. (San Salvador, El Salvador), 3 de enero de 1998 p. III

1. El Intercambio y el Fortalecimiento Cultural.

La tradición de Sarte, de Camus, de Malraux, de los poetas y artistas de la resistencia contra el nazismo dejaron sus rasgos en Francia: arte y cultura y su transcendencia política. Antes del “boom” de la literatura latinoamericana, es decir antes de los 60, viajar a Francia fue el sueño mayor de los escritores; pero los sueños pueden ser recurrentes y algo novedoso pueden otorgarnos estos encuentros en el marco de mayores acercamientos globales, incluyendo los tecnológicos. De ahí lo importante que Les Belles Etrangeres, organizado por el Centro del Libro y el Ministerio de Cultura de aquel país, haya incluido a Centroamérica en su programa. La visita se realizó de 15 al 30 de noviembre, con la participación aproximada de 16 escritores centroamericanos.

Poetas y narradores, la mayoría de ellos traducidos al francés, formaron la delegación compuesta por Mario Monteforte Toledo y Rodrigo Rey Rosa, de Guatemala: Ana María de Britton, de Panamá; Claribel Alegría y Manlio Argueta, de El Salvador, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Sergio Ramírez, Nicaragua; Ana Cristiana Rossi, Ana Istarú y Quince Duncan, de Costa Rica. Además nos acompaño en varias actividades el novelista y periodista de Costa Rica Carlos Cortés, quién entre otras tuvo destacada participación en acto dedicado a Roberto Armijo, en los recintos de la Sorbonne; también se sumó a la visita el escritor Guatemalteco José Mejía. Ambos residen en Francia.

Centro de permanencia fue el Hotel Lutecia, esquina de Bulevard Raspail y Serves Babylonia, que sirvió de cuartel general de la Gestapo, cuando los nazis ocuparon París. Según Monteforte Toledo, aún se escuchan por las noches los fantasmas de presos y torturados de la Resistencia francesa.

Hubo otras recepciones de autoridades locales y universitarias en varias ciudades: Arles, Nantes, Reims, Tolousse, Bordeaux, La Rochelle, Cergy-Pontise, Blois, Ferminy, Limoges, Clermont-Ferrand, Aux en Provence, Tours. Para cumplir con esta apretada agenda debimos distribuirnos en varios grupos.

  1. Receptividad de la Literatura Centroamericana.

Al día siguiente de nuestra llegada somos recibidos por la Ministra de Cultura, Mme Catherine Trautmann, con un desayuno en Palais Royal. Por la noche se estrenó en la Nueva Opera de París, construida por Mitterand, el documental de 50 minutos “Los escritores en Centroamérica”, dirigido por Dominique Rabourdin; luego pasó por la TV francesa. Palabras alusivas fueron ofrecidas por Jean Sebastián Dupuit, Secretario General del Centro Nacional del Libro y la Embajada de Guatemala.

Nobleza obliga hacer mención especial de la fraterna y solicita atención de las Belles Extrangeres, representadas por Martine Brelle, Florabelle Rouyer y Valerie Toussaint, con la presencia permanente de la coordinadora centroamericana: Maria Lourdes Cortés, agregada cultural de la embajada de Costa Rica en Francia. Y la necesaria guía de las jóvenes del Ministerio de Cultura, Eduwige y Estelle, en las visitas a las provincias; y el apoyo de traductoras(es) transportistas y organizadores en universidades y centros culturales.

El segundo día fuimos recibidos en la Casa de los Escritores Franceses, en París. Al día siguiente nos trasladamos a Saint Nazaire, Bretaña, por invitación de la Casa de Escritores y Traductores de esa ciudad. Nos reciben en el hotel de la Playa los dirigentes de la Casa, Christian, Patrick y Nicasio y funcionarios locales, con un brindis de la bebida típica: mezcla de vino blanco y Cassis, licor hecho de arándanos. En este hotel se filmó la película “Las vacaciones de Sr. Hulot”; una escultura del actor Jacques Tati avizora el mar. La TV local filma a los escritores.

  1. Se concreta el Intercambio Literario.

Por lo demás, la casa de Escritores y Traductores de Saint Nazaire, sella estas relaciones concediendo en el 98 una beca de residencia a dos escritores de la región: Miguel Huezo Mixco, de El Salvador y Roberto Castillo, de Honduras, ello implica traducción y publicación del libro escrito durante la estadía. ¡Saint Nazaire! Fue borrada del mapa en un 90% por los bombardeos aliados que trataban de destruir una base de submarinos construida por la ocupación nazi. Sin embargo, la base de hormigón acero quedó intacta. Nos informaron que se convertirá antes del 2000 en un gran centro cultural.

A mi retorno a París, por lo que casi nunca he celebrado, tuve la grata sorpresa de la celebración de mi cumpleaños en la Casa de los Escritores, donde estuvieron presentes escritores franceses de la Casa, las organizadoras  Martine y Valerie; María Lourdes Cortés, Carlos Cortés y Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Ernesto Cardenal, Claribel Alegría y Ana Istarú. Los demás estaban de visita en otras ciudades.

Encuentro con amigos: Fernando Carballo, sociólogo peruano; visita a Montmartre al salvadoreño José William Armijo, hermano menor del poeta, cantante, teatrista y novel escultor.

  1. Recorrido por la Provincia Francesa

Me tocó viajar a Reims, ciudad con la catedral gótica más importante de Francia y que junto a Notre Dame y Chartes, historias emotivas y vivientes, conforman una trilogía del pasado plenas de historia emotiva y viviente de aquel país. Sopresa: encuentro en Reims con el traductor de una novela del salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, La historia del traidor del nunca jamás, traducción que desconocía.

Traslado a la ciudad de los Alpes, Grenoble; visito la Universida Stendhal. Me acompaña Ernesto Cardenal. Cena con la alcaldesa y con el Director de Relaciones Internacionales de esa Universidad y con la Directora de la Biblioteca de Grenoble.

Varios viajes en el TGV y el Thalys, trenes de 300 y 350 kilómetros por hora. (Pensaba: ¿en cuántos minutos llegaría de San Salvador a San Miguel y en cuántas horas a San José Costa Rica? Europa es el tren, la cultura de desarrollo; también de la comodidad y el bienestar ciudadano). Paradoja: Nuestros países pobres y tristes destruyeron el tren para privilegiar el automóvil, por lo general instrumento contaminante y homicida que refleja la insensibilidad social.

Al final fuimos despedidos en Casa de América Latina y por la Embajada de Guatemala. Esa misma noche recorremos casi tres kilómetros, con el hondureño Roberto Castillo, la rue de la Cherche Midi, homenaje fraterno a la Maga de Julio Cortázar.

Centroamérica y Francia, un reencuentro literario que viene a abonar la gran tradición e influencia de aquel gran país en la cultura de Latinoamérica.

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A propósito de Roberto Armijo. El pie de foto fue demasiado…

Ulloa, Félix (h). “A propósito de Roberto Armijo. El pie de foto fue demasiado…”. Co Latino. Suplemento Cultural 3000 (San Salvador, El Salvador), 15 de febrero de 1997, p. VI

 

En el merecido homenaje que le Suplemento Cultural TRES MIL, de Co-Latino, le dedica el sábado 1 de Febrero de 1997, al insigne escritor salvadoreño ROBERTO ARMIJO, en el que participan destacados intelectuales nacionales resaltando su fecunda obra y su vida consecuente, se publica un artículo de Tirso Canales, ilustrado con una fotografía tomada en mi casa en Septiembre de 1995, en la cual aparecen los mas representativos miembros de la “Generación Comprometida”.

En la breve historia literaria de nuestro país, se reseña con tal denominación al grupo de jóvenes escritores universitarios, que se dio a conocer a mediados de los años 50s, (por ello también se les bautizó como la Generación del 56) mediante una obra poética y narrativa que asumía el compromiso político e ideológico, de manera consciente y militante del lado de los sectores populares, rechazando la estética que privilegiaba el arte por el arte.

Habiéndose incorporado algunos y acercado otros, al entonces proscrito y perseguido Partido Comunista,-el cual hasta el triunfo de Fidel y el Ché, en Sierra Maestra, era la única opción revolucionaria- comienzan a generar una producción alejada del clasisismo burgués, amodorrado y decadente; y sin caer en el clasisismo partidario anquilosado dentro del “realismo socialista”, que se imponía desde los patrones culturales de la nomenklatura soviética tampoco se plegó a los moldes de los iconoclastas que años atrás, habían idealizado a A. Breton y su existencialismo individualista.

Iniciaron su trabajo rompiendo formas tradicionales e incorporando a su obra, un contenido social novedoso, en su estilo propio, que para los puntillizos de la época parecía escandalizante, pero que al observarlo a la distancia de cuatro décadas, nos presenta un testimonio de lo que la cultura nacional es capaz de producir, cuando se asume con responsabilidad el oficio de escribir.

En realidad, pienso que se abría un cause de pensamiento y acción parecido al humanismo nerudiano, en una especie de continuidad del ambiente europeo en el cual W. Benjamín, G. Luckas y el mismo J.P. Sartre, debatían en torno a la estética y el marxismo; era también un resurgimiento de la vitalidad y energía de Vallejo, de esa misma fuerza espiritual que no reconoce subordinaciones, ni arquetipos creativos, la misma que enfrentó a Louis Aragon, encargado cultural de Les Lettres Francaises, con la dirección del PC francés, por haber publicado un retrato de Stalin, hecho por Picasso, el cual según el censor oficial , ofendía la memoria de dictador.

A ellos, como a nosotros mas tarde, la revolución les llegaba por la vía cultural.

Entre los mas destacados sobreviven Manlio Argueta, Tirso Canales, Pepe Rodríguez Ruiz, Roberto Armijo y José Roberto Cea; todos cargando los pertinaces recuerdos de los acosos policiales, de las ergástulas carcelarias donde estuvieron prisioneros innumerables veces, amenazados a muerte tantas más, y con excepción de Cea, marcados por largos exilios.

Cercano a su trabajo estuvo Oswaldo Escobar Velado, de una generación anterior, y Alfonso Quijada Urías, prototipo de la siguiente camada. Algunos de sus miembros reconocen entre sus contemporáneos a Orlando Fresedo, Mauricio Silva (que prometían mucho fallecidos a temprana edad), Mercedes Durand, radicada en México; a Waldo Chávez Velasco, Irma Lanzas y Alvaro Menen Desleal, quienes abandonaron las filas del grupo.

Y por su puesto a Roque Dalton García, el más conocido de todos. El intelectual revolucionario que resolvió el dilema de conciencia –que se presentó ideológico e inexorable a la mayoría de aquellos intelectuales- optando por empuñar el fusil, como lo hicieron varios de ellos a lo largo y ancho de América Latina, durante las décadas de los 60s y 80s.

En la citada foto, histórica desde luego, pues reúne a los cinco auténticos sobrevivientes de la Generación Comprometida: Cea, Tirso, Armijo, Pepe y Manlio, aparezco yo. Si, yo. Lo cual no sería extraño pues con todos ellos me unen vínculos de amistad de diferentes naturalezas y procedencias, pero que tienen el denominador común de nuestro amor por el arte, la literatura y la revolución. Lo que sin duda debió haber levantado escozores y causado inconos, fue el pie de foto, que sin parar mientes, al momento de nombrar a los fotografiados como miembros de la prestigiosa generación, me menciona en tal calidad.

Fue sin duda un equívoco, que a mí, me levantó el ego, y a otros, supongo, además del asombro, debió haberles provocado un poco de cólera.

De todas maneras, gracias Tirso. Me hiciste sentirme grande por un momento, al colocarme a la altura de ustedes.

Quiero aprovechar la ocasión, para reiterarte a ti, a Roberto y a los demás compañeros, que a pesar de que por ahora estoy inmerso en un mundo de políticos mediocres, insensibles a las manifestaciones del alma, de burócratas indiferentes a la eclosión de las ideas, de mercaderes inconmovibles ante una obra de arte; en el cual tengo que luchar contra la indolencia de ciertas fuerzas que añoran el pasado, que suspiran por las tiendas de raya, que cambian las reglas del juego a su conveniencia, desacreditando el endeble proceso democrático que todos queremos hacer avanzar, nunca abandonaré la ilusión, ni los ideales con los que tanta veces soñamos juntos. Que a pesar de la falta de solidaridad de cierta izquierda, (que por cierto no son los comunistas ni los socialistas) cuya escaza inteligencia y su voraz ambición, no le permite valorar el trabajo realizado, sigo siendo el mismo compañero del cual la Generación Comprometida, la de Roque, puede estar orgullosa pues la semilla cayó en tierra fértil, y al árbol crece, y seguirá creciendo para anidar al pájaro azul de nuestras utopías.

Lo único que no pudo prometerles es escribir ni con la calidad, ni con la fecundidad de ustedes. Haré el esfuerzo de registrar algunos hechos, algunas fantasías, sin pretensiones estilísticas como dice David Escobar Galindo, tratando de encontrar el tiempo necesario, después de escribir los tediosos trabajos e informes que me impone el mundo de la burocracia. Y les juro que jamás olvidaré a Menen Desleal cuando afirma que ser escritor es un oficio que no se logra jamás, ejerciéndolo los fines de semana.

Hasta pronto poetas, y ojalá que los cinco estén juntos para recibir el nuevo milenio. Yo espero estar también con ustedes, y que podamos echarnos los tragos en honor al Siglo XXI.

San Salvador, febrero 1997.

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Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo

Argueta, Manlio. Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo. Suplemento Cultural 3000.  (San Salvador, El Salvador), 15 de febrero de 1997

 Estimados compañeros artistas, escritores y periodistas:

Me permito sugerir que nos pronunciemos por medio de esta publicación para que se conceda al escritor Roberto Armijo por parte de la Universidad de El Salvador, el título de Doctor Honoris Causa por sus Méritos Literarios y su Aporte a la Cultura de El Salvador, que es otorgado por la Asamblea General Universitaria, de dicha Universidad.

Estoy seguro que el sector intelectual y académico se sentirá honrado con una distinción de gran categoría para una persona que lo merece, dado sus calidades como escritor y docente.

Justificación:

Roberto Armijo nació en Chalatenango en 1937. Muy joven, en el Instituto Nacional “Francisco Menéndez”, se distinguió como poeta, época en que comenzó a publicar en los suplementos literarios del país.

Ganó varios Juegos Florales de poesía hasta culminar con el Premio Nacional República de El Salvador, 1967, y otros premios centroamericanos en Guatemala y Nicaragua, todos en ensayo literarios, además tiene una distinguida posición como académico en la Universidad de París X Nanterre, Francia.

Sobre su residencia en Europa:

Roberto Armijo salió hacia Francia becado por la Universidad de El Salvador en 1971. Debido a la toma de la Universidad en 1972, perdió su beca y quedó sin apoyo en ese país; sin embargo, obtuvo la colaboración de Miguel Angel Asturias y de Pablo Neruda, ambos diplomáticos en Francia, para trabajar desde 1973 en la Universidad de Nanterre. Comenzando como Lector (Lecteur) hasta alcanzar grado de profesor (Enseignant) de Literatura Contemporánea Latinoamericana dentro del escalafón universitario de dicha Universidad.

Armijo sólo esperaba el tiempo de jubilación para retornar a su país cuando a finales del año 96 le fue anunciada una dolencia con características de suma gravedad, motivo por el cual ha sido objeto de merecidos homenajes por diferentes instituciones nacionales del arte y la cultura.

Obra bibliográfica:

Poesía: La noche ciega el corazón que canta,1959; De aquí en adelante, antología de cinco poetas, 1967; Homenaje y otros poemas, Universidad Autónoma de Honduras,1979; El libro de los sonetos, Universidad Tecnológica, noviembre 1996; Cuando se enciendan las lámparas, Dirección de Publicaciones Concultura, febrero 1997. Los parajes de la luna y la sangre, IEJES, febrero 1997. Poesía contemporánea de Centroamérica, edición Los libros de la Frontera, Barcelona, España. Así mismo se encuentra en prensas una antología poética en la Editorial Universitaria Centroamericana, EDCA, Costa Rica.

Ensayo: Francisco Gavidia, la Odisea de su genio, en colaboración con el Dr. José N. Rodríguez Ruiz, Premio República de El Salvador, 1965; Rubén Darío y su intuición del mundo, Primer Premio Centroamericano de Ensayo, Nicaragua, en 1967; T. S. Elliot, el poeta más solitario del mundo contemporáneo, Primer Premio Centroamericano, Guatemala, 1967; Le poison et la balancae, Editorial Altamira, París, 1997. Además ha publicado varios ensayos en revistas nacionales y regionales como la Universidad, Vida Universitaria, la Pájara Pinta, estas de la Universidad de El Salvador; Alero, Repertorio Centroamericano, Prensa Literaria Centroamericana, Alcaraván, etc., de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y Honduras respectivamente.

Teatro: Jugando a la gallinita ciega, 1er. Premio Centroamericano, Guatemala, 1969; El príncipe debe morir, 3er. Premio, Guatemala, 1969; Los escarabajos, sin publicar. Además tiene cinco obras de teatro de tema salvadoreño, publicadas en un solo tomo en Francia.

Novela: El Asma de Leviatán

Esperamos que nuestra solicitud se sume a la de otros sectores universitarios, para que la Asamblea General Universitaria de la Universidad Nacional conceda dicha distinción en el marco de celebrar el 156 Aniversario de Fundación de dicho centro de estudios superiores del país, honor que se merece nuestro compatriota por sus valiosos aportes como ensayista, poeta, novelista, periodista y dramaturgo; además de académico de una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Que Roberto Armijo nos una en esta iniciativa que se concreta en solicitar un honor para quien honor merece.

Los saluda Atte,    Manlio Argueta

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