No está tan loca la de Gandoca

Semanario Universidad, 21 de mayo de 1993

El refugio de Gandoca Manzanillo ubicado en Limón se asemeja a lo que pudo haber sido el paraíso, pero igual que en la historia bíblica llegó la «serpiente» (inversión extranjera) a provocar el conflicto y la destrucción.

En los últimos meses en dicho Refugio se desató una lucha entre el gobierno, asociaciones ambientalistas y el empresario checo Jan Kalina, por daños cometidos al ambiente.

Una clara denuncia del problema quedó plasmada en el libro «La loca de Gandoca», de Anacristina Rossi.

Rossi, quien tiene una propiedad en esta zona, ha vivido de cerca los problemas que se han presentado y las violaciones cometidas por Kalina en el refugio, por esta razón es que escribió el libro.

En la obra se narra como la región se convirtió en un ejemplo vivo del ultraje, cuando una extranjera inicia la construcción de un proyecto turístico llamado «Eco Dólares» (en la realidad se llama Proyecto de Desarrollo Turístico Punta Uva S.A.), sin estudios de impacto ambiental.

«Daniela», principal personaje del libro, se ve inmersa en un proceso de lucha contra quienes aprobaron la venta de la soberanía nacional.

Las violaciones que se dieron con el proyecto del hotel Las Palmas, ubicado en Punta Uva se centran en la construcción de cabinas sin control (al no contar con el permiso de las autoridades correspondientes); y tala indiscriminada de árboles.

También se destruyeron arrecifes únicos en el mundo para construir un canal de drenaje del terreno, con lo cual se viciaron los 50 metros de milla marítima pública, ya que este obstruye el paso peatonal.

Además, se construyó un bar en zona inalienable, así como la utilización de palmeras para alumbrado público, se utilizó un tractor en la playa para nivelarla y posteriormente se tiraron los sedimentos al mar.

Las irregularidades del proyecto turístico se basaban en violaciones a la Ley Forestal, la Ley Vida Silvestre, el Decreto del Reglamento del Refugio y no cumplían con los permisos de uso concedido por el Gobierno.

El final de la historia literaria parece no haber terminado, pues en marzo de este año, fue revocado el permiso de uso.

En el acta declaratoria del MIRENEM se especifican los trámites administrativos seguidos en el caso, las violaciones hechas por Kalina y se le concede un plazo de 6 meses para dejar el lugar como lo había encontrado

Ante esta situación Kalina presentó un recurso ele amparo ante la Sala IV, el cual fue resuelto a su favor, esta semana, debido al procedimiento utilizado por el MIRENEM.

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La Loca de Gandoca o la angustia del ciudadano

Salazar, Roxana. “La Loca de Gandoca o la angustia del ciudadano”. La República.  (San José, C.R.), 16 de enero 1993. p. 15A


ROXANA SALAZAR
Abogada ambientalista

La República / Jorge Illá

La novela La Loca de Gandoca de la novelista costarricense Ana Cristina Rossi nos lleva a reflexionar sobre el tema ambiental y el papel que cada uno de nosotros debe jugar ante los problemas ambientales que estamos viviendo.

En la obra, la autora nos relata una serie de vivencias de una realidad en que estamos inmersos, con la gran cantidad de contradicciones que día a día nos encontramos. Por supuesto me referiré al tema de la denuncia ambiental, más que al tema de la novela, como obra literaria, que de por sí es magnífica.

La autora nos relata —de manera muy amena— las “angustias del ciudadano” frente al aparato estatal. El tema alrededor de las inquietudes de una ciudadana, común y corriente, que busca la protección de un refugio natural —un sitio patrimonio de la humanidad– de los desmanes de una explotación irracional por parte de grupos, que encuentran en el aparato estatal complacencia.

En la vida diaria nos angustiamos ante la impotencia que tenemos cada uno de los ciudadanos conscientes de los problemas ambientales, por lograr que el Estado o los funcionarios se comprometan realmente con esa necesaria protección ambiental.

Esto se convierte en una contradicción, ya que en reiteradas ocasiones hemos expresado la necesidad de que cada uno de nosotros adquiera su compromiso ambiental, tanto con los otros seres humanos como con el ambiente.

Pero no encontramos apoyo por parte del aparato estatal, lo que genera una contradicción muy difícil de resolver. El fomentar un compromiso, una responsabilidad ambiental, y sentir que no existe apoyo por parte del Estado nos preocupa en demasía. El aparato administrativo se convierte en cómplice, en algunos casos por falta de acción, en otros por omisión.

La novela relata las angustias e impotencia de un ciudadano ante la complicidad oficial de la destrucción de los recursos naturales. Ante este panorama el personaje central —La Loca de Gandoca— debe forzosamente recurrir a algo que denomina “Sala Constitucional”.

Acudir a esta vía tiene el objetivo de lograr una protección por parte del aparato judicial contra esa complicidad destructiva. Valga la pena hacer la relación con nuestra Sala Constitucional, instancia recientemente establecida en nuestro país, a la que acudimos cuando no encontramos una respuesta pronta y cumplida por parte del aparato administrativo.

La Sala Constitucional ha venido a jugar un papel muy importante en la protección de las garantías ciudadanas, tiene en sus manos en este momento un gran reto: la oportunidad histórica de sentar las bases de la protección de nuestros principios jurídicos, sobre todo aquellos no incluidos expresamente en la normativa, tales como nuestro derecho de disfrutar de un ambiente sano.

Muy bien se expresa en la carta de ampare que se encuentra en las páginas de la novela, en que la autora acota en forma magistral las angustias ante los distintos jerarcas administrativos, indicando las respuestas que cada uno de ellos da en forma excusatoria de su falta de acción.

La novela explora las diversas opciones que, de manera muy similar a la realidad, tenemos los ciudadanos para que el Estado como un todo pueda ofrecer respuesta a las inquietudes del ciudadano.

Ana Cristina nos lleva de la mano mostrándonos la impotencia que envuelve a la “Loca de Gandoca” al tocar las puertas de las instancias institucionales y de algunos grupos de los llamados no gubernamentales, con un paralelismo increíble a nuestra realidad real.

Después de leer nos quedan una gran cantidad de inquietudes que merecen una respuesta.

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