Mis 80 años

Aguilar Bulgarelli, José Francisco. Mis 80 años. San José, Costa Rica : el autor, mayo 2012

He gozado el privilegio de llegar a los ochenta años de vida. Eso quiere decir que he tenido oportunidad de ver, oír, leer y disfrutar muchas cosas. Solo me quejo de que el tiempo ha pasado demasiado rápido, todavía me queda bastante por conocer y realizar pero ya no tendré ocasión para hacerlo.

Aunque en este mundo hay altos y bajos, alegrías y tristezas, en términos generales puedo decir que estoy contento con lo que la vida me ha dado.

Tuve unos padres excelentes, una familia afectuosa, compañeras de vida tolerantes y amorosas, hijos responsables y cariñosos, nietos y hasta bisnietos que me alegran la vida. No puedo olvidar a los amigos, algunos de corazón de esos para toda la vida, otros que han llegado y salido a través de los años, dejando una estela de afecto que ahora rememoro con nostalgia.

Puedo decir, con un chispazo de vanidad, que siempre hice lo que quería, con un poco de rebeldía, sin someterme a nada ni nadie, lo que equivale a decir que fui libre para pensar y hacer y de eso me siento orgulloso.

Nunca tuve un capital importante, pero tampoco me hizo falta, pues siempre me conformé con que a mi familia no le faltara nada y poder vivir sin estrecheces.

En la familia me reconocen como padre y abuelo, un viejo que reparte pan y come queso; pero no saben lo que he hecho en mi vida, entre otras cosas, porque no he sido dado a contarlo y menos alardear de vanidades. No recuerdo que nadie me haya preguntado alguna vez por mi vida, qué es lo que he hecho, por donde he caminado, qué pienso, qué escribo.

Si eso ocurre con la familia, el resto de la gente no sabe si estoy vivo o muerto. Me pasé la vida perdiendo el tiempo; hice muchas cosas, pero ninguna que valiera la pena para los demás. En cambio a mí, la mayoría de esas cosas me hicieron sentirme bien, me divirtieron, me angustiaron, me realizaron.

Una vez escribí: “He escrito más de veinticinco libros y no soy escritor; tengo títulos de abogado, pero no soy abogado; durante años di clases en la Universidad y no soy profesor; he escrito en medios informativos y los he dirigido, pero no soy periodista; fui militante, dirigente, diputado, candidato a la Presidencia de la República y no soy político; estreché la mano del Papa y no soy creyente; soñé con utopías sin lograr ninguna; viajé por muchos países de todos los continentes y no soy turista; me he puesto muchos sombreros, he pasado por muchos aros, sin llegar a ninguna parte”.

Tengo a orgullo ser rebelde, ponerme del lado de los débiles, defender causas perdidas y estar en contra del orden establecido. El poder me incita a luchar en contra, no me inclino ante los poderosos, no soporto las amarras que imponen leyes y reglamentos y por eso hago lo que me place. Bien decía mi madre. “Ni a su madre le da cuentas de lo que hace”

Adjuntaré un currículum resumido por si alguien tiene la paciencia de leerlo y así enterarse de la vida de un hombre sin importancia, que hizo muchas cosas.  Mayo 10 del 2012.

CURRÍCULUM VITAE

Nombre:

José Francisco Aguilar Bulgarelli

Nació:

10 de mayo de 1932

Padres :

José Ramón Aguilar Villegas

Adela Bulgarelli Flores

Estudios:

Escuela Juan Rudín

Colegio Seminario

Universidad de Costa Rica

Título Académico:

Abogado y Notario.

ACTIVIDADES POLÍTICAS:

1954-1959    Presidente Juventud Calderonista

1959-1963    Secretario de Organización del Partido Republicano

1962-1966    Diputado a la Asamblea Legislativa

1962-1965    Presidente Comisión Asuntos Jurídicos Asamblea Legislativa.

1970               Fundador del Partido Socialista Costarricense

1974               Candidato a la Presidencia de la República por P. Socialista

1981               Fundador y Secretario General de Fuerza Popular Organizada

ACTIVIDADES DE SOLIDARIDAD

1968-1984.1       Vice-Presidente Consejo Nacional de Paz y Solidaridad (16 años)

1967-1979.1       Colaborador activo del Frente Sandinista de Nicaragua

1974-1983.1       Colaborador activo de Resistencia Nacional de El Salvador

1975-1991           Trabajo de divulgación y Solidaridad con Palestina, Yugoslavia, Rumanía, República Arabe Saharahui y

Cuba.

1982                        Recibe Medalla del Consejo Mundial de Paz y Solidaridad

1989                        Recibe Medalla del Ejército Sandinista de Nicaragua.

Se reúne con 6 Jefes de Estado y con el Papa Pablo Sexto.

Asiste a Congresos, Conferencias y Simposios Internacionales en decenas de países en todo el mundo generalmente como Jefe de la Delegación de Costa Rica.

SOLIDARIDAD CON LA R. P. D. DE COREA.

1973-1977.1       Funda en Costa Rica y en diferentes países Latinoamericanos Comités de Apoyo y Solidaridad por la

Reunificación de Corea y Comités Culturales de apoyo a Corea

1978                       Funda y es elegido Presidente del Instituto Latinoamericano para Estudios de la Idea Juche cargo que ejerce

durante 20 años.

1999                       Elegido Presidente Ad Honorem del Instituto Latinoamericano

1979                       Fundador y Vice-Director General del Instituto Internacional de La Idea Juche en Japón cargo que ejerce

hasta 1999.

Recibido SIETE veces por el PRESIDENTE KIM IL SUNG.

En dos ocasiones recibió la MEDALLA DE AMISTAD DE PRIMER ORDEN otorgada por Corea.

1997                       Recibió el PREMIO INTERNACIONAL KIM IL SUNG, máximo galardón que otorga Corea.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios relacionados con Corea en Portugal, Austria, Grecia, Ecuador, Japón, Perú, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, México, Suecia, Noruega, Suiza, Argentina y muchos otros países. Tiene publicados varios libros relacionados con la R. P. D. de Corea.

TRABAJO EN PERIODISMO

En 1948 fundó EL FARO INFORMADOR DEL ESPACIO un servicio informativo radial.

Fundador y co-director del periódico LA OPINIÓN.

Director y productor del programa televisivo PUNTO FINAL.

Miembro de la Asociación de Periodistas de Costa Rica.

Carnet No. 1 del Colegio de Periodistas de Costa Rica.

Miembro del Sindicato de Periodistas de Costa Rica.

Miembro de la Organización Internacional de Periodistas (OIP)

Fundador en Costa Rica del Comité de la OIP.

Miembro de la Federación latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Director del Periódico Denuncia Revolucionaria.

Ha publicado en diversos periódicos nacionales e internacionales.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios en diversos países como Irak, Pyon Yang, Helsinski, etc.

OTRAS COSAS

Miembro del Colegio de Abogados de Costa Rica.

Abogado litigante.

Profesor de Sociología en la Escuela Normal Superior.

Profesor de Sociología en la Universidad Nacional.

Miembro de la Asociación de Cazadores de Costa Rica.

Miembro del Radio Club de Costa Rica.

Miembro de la Cámara Nacional de Radio.

Miembro de la Asociación de Ex-Parlamentarios.

Radioaficionado con las siglas TI 2 LM.

Miembro de las Juntas Administrativas y Asociación de Padres del Colegio de Señoritas y el Liceo de Escazú.

Trabajador radiofónico, desde locutor, guionista, intérprete, vendedor, etc. Y propietario de RADIO AMÉRICA LATINA.

OTRAS MÁS

Lector empedernido. Ha escrito 25 libros.Fue invitado al Congreso Cultural de la Habana en 1968 donde conoció y trató a escritores como Julio Cortázar, Alejo Carpentier,  Gabriel Celaya y Efraín Huertas. Miembro de la Asociación de Autores de Costa Rica.

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Tía Panchita y la niña Carmen

“Tía Panchita y la niña Carmen”. La Nación.  Zurquí, (San José, Costa Rica),  17 de abril de 1996

Mi Tía Panchita era una mujer bajita y menuda…” así nos describe Carmen Lyra a esta mítica narradora de increíbles historias para niños.

Ilustración tomada del artículo mencionado con anterioridad.

Pero qué casualidad que su descripción nos recuerde a la de la niña María Isabel, esa incasable maestra costarricense que hacia los años veinte inició su gran labor de escritora y educadora.

Y es que de su mágica mano salieron los cuentos más queridos por generaciones de costarricenses, cuentos que ella dijo haber recogido de la estancia de la propia Tía Panchita, en una limpia casita allá por las inmediaciones del Morazán, la misma instancia donde la prolija viejtia desgranaba esas historias y cuentos para entretener y hacer reír a los niños de esos tiempos.

María Isabel Carvajal o Carmen Lyra (como mejor la conocemos) nació en San José, en 1888.

Sus estudios primarios los realizó en la escuela del Edificio Metálico y los secundarios en el Colegio Superior de Señoritas, además recibió el certificado de maestra normal y se dedicó a enseñar en varias escuelas tanto de la capital como la escuela rural de El Monte, en Heredia.

Ingresó a trabajar como novicia en el hospital San Juan de Dios y luego de dos años, comprobó que su verdadera vocación era otra.

Así que continuó con su labor educativa e inició su actividad literaria publicando artículos y obras en las más prestigiosas revistas y periódicos de la época. En 1918 publicó sus primeros libros.

En 1920 publicó la obra por la que la recordamos tantas generaciones de ticos: Los cuentos de mi tía Panchita, un libro que recoge 23 relatos de la tradición popular y otra serie de cuentos cómicos y picarescos del famoso Tío Conejo.

Dos años después fue becada por el gobierno a Europa, donde el contacto con los revolucionarios ideales socialistas cambiaron su vida.

Si antes había estado comprometida con la educación y la justicia, desde ese momento se involucró además con los movimientos sociales costarricenses de la época y llegó a formar parte del partido comunista.

Pero su actividad política no la sustrajo de su principal interés: los niños y la educación. En 1926 fundó la Escuela Maternal Montessoriana, escribió libros de texto y lectura para nuestros escolares, introdujo el teatro para niños dentro de la literatura nacional, impartió la cátedra de literatura infantil en la Escuela Normal de Costa Rica y junto a la escritora Luisa González, publicó la revista para niños: San Celerín.

Y como si fuera poco, esta incansable mujer, tan inalcansable como la Tía Panchita, colaboró con el Patronato Nacional de la Infancia y la Biblioteca Nacional.

Pero eran otros tiempos y su actividad política fue castigada con el exilio. Así que la niña María Isabel, Carmen Lyra y la Tía Panchita, todas fueron expulsadas de la tierra que tanto amaban y tuvieron que vivir sus últimos días en México. María Isabel Carvajal murió en el año 1949.

Pero no creamos que con ella se fueron Carmen Lyra y su Tía Panchita, no señor, esas siguen muy vivas, como si el tiempo no pasara y aun estuvieran en la estancia de la casita del Morazán, donde entre risas y sueños deleitan a los niños de Costa Rica con sus historias y cuentos.

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Carmen Lyra escribió para todos los niños

“Carmen Lyra escribió para todos los niños”. La Nación, 3 de agosto de 1988, p. 3c

Compuso atractivas páginas de textos de lectura para la escuela primaria. En ellas, lo pedagógico, lo instructivo, lo adoctrinador se convertían en lecturas atractivas con las que encantaba a los lectores.

Uno de los mejores resultados de la cátedra de Literatura Infantil que desempeñó en la Escuela Normal de Costa Rica, fueron sus obras de teatro para niños: “Ponerle el cascabel al gato”, “La Cigarra y la Hormiga”, “Caperucita Roja”, “Zarzuela” con música del maestro Julio Fonseca, “Ensueños de Navidad”, “La Niña Sol” y “Había una Vez”.

Carmen Lyra fue la introductora y la creadora, en nuestro país, del teatro destinado al público infantil.

Entusiasmadas por dar a los niños literatura a su alcance, Lilia González, educadora eminente y Carmen Lyra, publicaron la primera revista con orientación moderna ofrecida a nuestros escolares “San Selerín” la que muy pronto llegó a ser famosa en el mundo escolar del país.

Su famosa obra de la literatura infantil es “Los Cuentos de Mi Tía Panchita” publicado en 1920, en la que recogió 23 relatos de la tradición popular y otra serie de cuentos cómicos y picarescos del personaje Tío Conejo, considerado compatriota nuestro, a pesar de que se cree que vino de África.

Sus preocupaciones sociales

Después de graduarse como maestra normal en el Colegio Superior de Señoritas, Carmen Lyra ingresó como novicia religiosa, a trabajar en el Hospital San Juan de Dios. Pero sus preocupaciones sociales la alejaron de los hábitos e inició su actividad literaria en los periódicos y revistas más importantes de la época, tales como Páginas ilustradas, Pandemonium, Ariel y Atenea.

A sus 26 años, asumió la dirección de la revista artística y pedagógica Renovación y en 1918 se publicaron sus primeros libros Fantasías de Juan Silvestre y la novela romántica En una silla de ruedas.

En 1931 publicó en Repertorio Americano, y su ensayo “Bananos y Hombres” también colaboró con el periódico Trabajo órgano del Partido Comunista. Como ves, Carmen Lyra no sólo fue educadora y escritora, también fue una castigada tiempo completo con el exilio en México, país que la acogió.

Porque Carmen Lyra era tan enérgica y combativa, que identificada con las demandas del pueblo, participaba en mitines y manifestaciones. Ella misma dirigió a los maestros contra el Gobierno de Tinoco, el 13 de junio de 1919, lo que culminó con la quema del periódico “La Información”, vocero de esa dictadura.

El arma de Carmen Lyra, la espada con la que trataba de construir un mundo justo para sus niños, era su pluma.

Carmen Lyra murió un 13 de mayo en Ciudad de México. Sus restos llegaron a Costa Rica el 19 de mayo, y nuestra tierra le dio sepultura.

Tiempo después, Costa Rica quiso brindarle homenaje, y en la planta baja del quiosko del Parque Central, se inauguró en San José en 1971 la Biblioteca Infantil que lleva su nombre.

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Anacristina Rossi: Política ambiental es una estafa

Ramírez F, Eduardo. “Anacristina Rossi: Política ambiental es una estafa”. Semanario Universidad.  (San José, C.R.), 26 de febrero 1993, p. 8-9


La novela “La loca de Gandoca” agotó en escasos cuatro meses sus dos primeras ediciones, algo inusitado en el limitado mundo literario nacional. En esta entrevista con UNIVERSIDAD, la escritora Anacristina Rossi, analiza el éxito de su publicación y cuenta su lucha por el Refugio Gandoca-Manzanillo.

La política del Gobierno en materia ambiental es una estafa, pues mientras se promulga un nuevo orden ecológico y se reciben premios internacionales, por otro lado el desastre ecológico es imparable, aseguró la escritora Anacristina Rossi, autora de la novela de gran venta “La loca de Gandoca”.

Las denuncias sintetizadas en la mencionada novela sobre el daño que le causan empresarios hoteleros al área protegida cobraron mayor relevancia en las últimas semanas, al salir a la luz pública la destrucción de valiosos arrecifes coralinos y bosques, así como la contaminación de ese ambiente caribeño, en donde la novelista posee una pequeña vivienda.

Estos hechos demostraron la veracidad de sus testimonios y a pesar de que les dio forma de novela, afirmó a este Semanario que el 98% de su contenido corresponde a la realidad.

Rossi lleva a cabo desde hace varios años, una apasionada lucha por impedir la destrucción del citado Refugio y su “obsesión” le valió que la cesaran del cargo ad honorem que ocupaba en el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM).

Su posición le ha generado además, amenazas a su integridad física y enemigos que desean cerrarle la boca.

No obstante que en 1986 Rossi obtuvo el premio nacional Aquileo Echeverría, por su novela “María la noche”, algunos han restado méritos literarios a “La loca de Gandoca”.

Sin embargo, la escritora ha visto renovada su vocación literaria en estos días, al ganar los XXX Juegos Florales Centroamericanos del Carnaval de Mazateco –de Guatemala– en la rama de cuento.

En una amplia entrevista con UNIVERSIDAD, Anacristina dio detalles sobre el éxito de “La loca de Gandoca”, la cual –en escasos cuatro meses de circulación– ya se agotó en sus dos primeras ediciones (de 1000 ejemplares cada una) y acaba de ser puesta a la venta la tercera reimpresión de 3000 unidades.

También se refirió a aspectos literarios de sus novelas, y a otros relacionados con su vida y la ecología que defiende. A continuación ofrecemos lo expresado por ella.

¿A qué atribuye el éxito de su novela “La loca de Gandoca”?

–A dos cosas que yo no separo. Alguna gente ha dicho que “La loca de Gandoca” es inferior en valor literario a “María la noche” , pero me parece que eso no es cierto. Lo que pasa es que el valor de “La loca…” es distinto. Traté de lograr un lenguaje literario transparente, lo que se conoce como el grado cero de la escritura, es decir, como si no hubiera escritura de por medio, para transmitir los hechos nada más. Eso es un logro literario porque el libro llega muy rápido a través de la emoción, y considero que esa es una de las definiciones de la literatura: conmover a través de la emoción, mediante palabras. Se olvida a la gente que la mediación es el lenguaje. En “María la noche” la gente se encanta y se encuentra con el lenguaje, mientras que en “La loca de Gandoca” el lenguaje se olvida y lo que se ve es una realidad dolorosa, a veces poética, una realidad legal y también una realidad intelectual.

La segunda razón para el éxito es coyuntural. Sale en un momento, en el cual la gente está sufriendo los desastres, sin luchar y sin atreverse a decirlo –a pesar de que el Presidente proclama el nuevo orden ecológico y la propaganda nos abruma con las maravillas ecológicas del Gobierno–.

Entonces, que se alce una voz por encima de todo, que se denuncia lo que mucha gente está viviendo, gusta porque se siente acompañada.

Quizás hay un tercer factor, Sebastián Vaquerano (de Editorial EDUCA) le dio un precio accesible. No es lo mismo comprar un libro de ¢1500 o ¢2500 que uno de ¢350, y esa fue una visión que le agradezco.

Desde un punto de vista estrictamente literario, ¿cuál de sus dos novelas le satisface más?

–Las dos por igual. “María la noche” en cuanto a poesía y “La loca de Gandoca” por lograr transparencia de la emoción, lo cual me parece un logro literario. La tuve que depurar mucho, la escribí muchas veces, para que el lenguaje no fuera un obstáculo y se hiciera invisible.

¿Al escribir “La loca…” usted la pensó más por su carácter de denuncia o como obra literaria?

Pensé sobretodo en la denuncia, pero también en que para que esta fuera efectiva, debía ser literaria. Si hubiera sido una denuncia sin literatura, no hubiera llegado, no pondría a la gente a llorar. Eso no pasó con “María la noche”, que también llegó mucho, aunque en un nivel muy distinto. Creo que son aspectos diferentes de lo que puede ser la literatura de ésta.

En las últimas semanas se ha comprobado que las denuncias expuestas en su novela eran verdaderas. ¿Es importante para usted este hecho, aun cuando los daños en su mayoría son de carácter irreversible?

­–Es importante, porque las denuncias aunadas a informaciones y fotos aparecidas en los periódicos no han sido negadas ni por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) ni por el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM). Todos aceptan los destrozos. El problema es que la destrucción se anunció en 1991, como lo demuestran los documentos. Tal vez eso me ayude a ganar el recurso de amparo, al no quedarle duda a la Sala IV de qué es lo que ha pasado y está pasando allí.

Si yo tenía que sufrir para defender mi casa y la salud de mis hijos, que me amenazaran de muerte, que la Municipalidad de Talamanca se volviera mi enemiga, y si ahora la gente se está dando cuenta de no sólo yo lo sufro, sino que muchos están rezando por eso y que la destrucción existe y es difícil pararla, esto me alegra.

¿Cuánto de realidad hay en su novela?

–Un 98%. Puedo decir lo que no es realidad: El salón de patines no era sobre hielo, pero existía la posibilidad de un salón de ese tipo en el centro comercial de la compañía Eurocaribeña.

Lo de “Jorge Boscoso” es verdad. Tengo el disfraz en la casa y lo tuve que usar, aunque no en una entrevista con Ana María Tato, como sale en el libro. Lo utilicé para sacar documentos sin que me vieran, porque el Ministro me había amenazado de no poder entrar al Ministerio.

¿En realidad son tan corruptas las instituciones estatales como usted las describe en la novela?

–Yo no las pinto directamente corruptas. Yo pinto lo que vi. Si usted le quiere llamar a eso corrupción… nada más le digo que yo lo viví, quizás con una serie de exageraciones literarias como el salón de patines. El pueblo juzgará si eso es corrupción o no. Tal vez había gente allí que lo estaba haciendo de buena fe.

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