Librero: rito de paso

Soto, Rodrigo. “Librero: rito de paso”. La Nación. Ancora (San José, Costa Rica), 27 de diciembre de 2009

Uno de los temas recurrentes en la narrativa de Fernando Contreras Castro es la familia. Ya se trate de la familia reconstituida en los márgenes de la sociedad –Única mirando al mar –, de la familia estigmatizada por la anomalía –Los Peor – o de las bandas cuasifamiliares que emergen en el escenario postapocalíptico de losCantos de las Guerras Preventivas, los vínculos familiares son uno de los motivos que aparecen con mayor fuerza y frecuencia en sus libros.

Cierto azul, la última entrega de Contreras, es una breve novela en la que el tema de la familia vuelve a aparecer. Aquí se trata de un niño ciego arrojado a las calles, adoptado luego por una pandilla de gatos –gatos, sí, miau, miau– que resultan ser músicos de jazz.

El tema de la familia anómala reaparece aquí, pero en un contexto radicalmente diferente pues, en este caso, el grupo familiar no está marcado por la exclusión, el estigma o la tragedia, como en las obras mencionadas arriba.

Dicho más precisamente: aunque el mundo de los gatos jazzeros y del niño ciego esté, en efecto, en los márgenes de la sociedad dominante, “he ahí precisamente el punto, ¿qué nos importan a los gatos nuestros detractores?”, como afirma uno de los gatos-músicos apenas iniciando la obra.

A cargo de este musical sexteto de gatos y gatas correrá la educación sentimental, intelectual y musical de Arturo, el niño ciego.

Serán ellos quienes le revelen los secretos del jazz, de la creación musical, del rapto liberador, del juego maravilloso, de la improvisación, pero también, y paralelamente, quienes le revelen las artes sagradas de la amistad, del amor y la solidaridad entre los seres.

La música ya había sido motivo en algunos libros de Contreras, particularmente en Los Cantos de las Guerras Preventivas, pero en la novelita que nos ocupa se convierte en tema fundamental.

La música –en este caso el jazz– es evocada, recreada, alabada y celebrada desde la perspectiva de un conocedor, pero, ante todo, de un amante del género. Cierto azul, Kind of blue

La novela trata, pues, de una iniciación, de la consumación de un rito de paso entre la niñez y la edad adulta, paso que se consumará cuando el sexteto de gatos permita que Arturo, ahora trompetista consumado, emprenda su propio sendero en pos de sí mismo, de su propio viaje y vuelo.

La etapa formativa ha concluido y, por más fuertes que sean los lazos que lo unen con su familia/maestros, es el momento de volar solo, con la certeza –o más bien la fe– en un futuro rencuentro con su familia gatuna, aunque el futuro en rigor no exista y solo podamos contar con el presente que se fuga en la improvisación endiablada del jazz.

Fernando Contreras se lanza a tocar su solo en esta obra, la más audaz, la más juguetona, la más libre de cuantas ha escrito. La soltura y la ligereza de su estilo son engañosas y no deben llevar al lector a obviar la hondura de las reflexiones en las que el libro nos sumerge: el amor, la libertad, la amistad, la creación y el miedo son algunos de los temas sobre los cuales los iluminados gatos ilustrarán al niño-joven Arturo.

La metáfora de Italo Calvino sobre la liviandad y la pesadez de la prosa vuelven a revelarse aquí en toda su potencia pues, en efecto, la novela de Contreras es liviana como ninguna otra de las que haya escrito, pero al mismo tiempo es la única de ellas donde aparece un cierto tono sentencioso.

Esa aparente contradicción desaparece en el texto novelístico, que logra fundir o conciliar los dos extremos, peso y liviandad, y esto es parte de su magia y de su gracia.

Tal vez sea una causa perdida sugerir a las autoridades del Ministerio de Educación Pública que, en lugar de Única mirando al mar, incluyan Cierto azul en la lista de lecturas sugeridas a los estudiantes de secundaria (de seguro, Fernando Contreras estaría muy de acuerdo); sin embargo, la peor fuerza es la que no se hace.

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La libertad, los gatos y un cierto azul

Izaguirre Cedeño, María del Mar. “La libertad, los gatos y un cierto azul”. Oficina de Divulgación. Universidad de Costa Rica, 7 de diciembre de 2009 (http://www.ucr.ac.cr/noticias/2009/12/07/la-libertad-los-gatos-y-un-cierto-azul.html)

El profesor y escritor Fernando Contreras Castro presentó a la comunidad universitaria su libro Cierto Azul, el cual al parecer de la escritora Ana Cristina Rossi es un libro surrealista, y fantástico.

El libro inicia con un relato de lo que es la calle para el protagonista fuente infinita de asombro, dolor y libertad. ¿Qué es lo que cuenta en esta vida? Fernando Contreras nos dice que la libertad, la solidaridad, la creación y la improvisación, es decir el amor. Todo ese va junto y es inseparable, aseveró la Magistra Ana Cristina Rossi.

Cierto azul narra la historia de un niño huérfano y ciego, el cual es adoptado por una pandilla de gatos músicos, todos integrantes de una banda de jazz. Arturo el es un niño de 7 años que vive en la calle, el chico es adoptado por el gato Freddy Freeloader y los integrantes del sexteto de jazz.

“La calle es una sorpresa en ondas expansivas, nunca falta alguien que se agache y chasquee los dedos para llamar la atención y me rasque la cabeza si me acerco. O alguien que me quite de su camino de una sola patada en las costillas pero esa es la calle fuente infinita de asombro y dolor. La vida sería más fácil sin pulgas. Nos rascamos y nos sacudimos inútilmente. Las pulgas nos habitan, nos pueblan, nos beben, trabajamos para ellas. Pero esto es vivir en la calle, y la verdad, no cambiaría ni una de mis malditas pulgas por un segundo de mi libertad”.

Los gatos del libro muestran a una ciudad capital: San José llena de comercio, una ciudad de negocios, donde ni siquiera los parques son sólidos manifestó el sociólogo Dr. Sergio Villena.

Para Villena Cierto Azul es la tercera pieza de la trilogía de Contreras que inició con Única mirando al mar y Los Peor.

El libro de Contreras Castillo Cierto Azul consta de 70 páginas en las que resalta los valores humanos trascendentales como la solidaridad, la amistad y la libertad comentaron los académicos presentes en la presentación de este libro que se efectuó en la sala multiusos de la Escuela de Estudios Generales de la UCR.

El autor aseguró que el libro parte fundamentalmente de una premisa: el amor es un acto subversivo y peligroso.

Fernando Contreras Castro

Entradas

En 1986 aparecieron sus cuentos “Su oficio de escritor” y “Sueños del Faraón”. Su cuento “El ratón y la locomotora” fue traducido al alemán e incluido en la antología “Leben auf eigne Faust” (Historias de niños de la calle de cuatro continentes).

También ha publicado varios ensayos sobre diversos temas en revistas especializadas del país, y otros textos suyos han aparecido en diversas antologías. En orden cronológico, estos son sus libros publicados:

  • Única mirando al mar: novela 1993
  • Los Peor: novela, 1995 (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría)
  • Urbanoscopio: cuentos,1997
  • El tibio Recinto de la oscuridad: novela, 2000 (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría)
  • Sonambulario: cuentos, 2005
  • Cantos de las Guerras Preventivas: novela, 2006:
  • Cierto azul: novela corta, 2009

Fue profesor de Filología y actualmente en la Escuela de Estudios Generales en la Universidad de Costa Rica.

Este autor de nuevos clásicos nacionales conforma parte de una nueva narrativa costarricense, la llamada generación del desencanto, que rompe con el costumbrismo de la generación del 40 y con la generación urbana de los 60.

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Los Peor

Hábil constructor de imágenes literarias, Fernando Contreras Castro se lanzó con esta, su segunda novela, tras una cosecha poética superior que rompiera los marcos del costumbrismo simple y andrajoso tan frecuente en los relatos de marginalidad social de todas las épocas.

Si bien aquí el ambiente sigue las mismas rutas de la miseria, ahora se matiza de prostíbulo, predicadores, proxenetismo, cíclopes, mendicidad, y así la obra consigue hallazgos líricos que –por vía de la hipérbole– la desbordan de lo mágico a lo surrealista.

Las andanzas de Jerónimo Peor –un monje raro y ambulante– junto a Polifemo –un niño deforme que ve más de la cuenta– le sirven al autor para escenificar la espantosa periferia de la pobreza, los antros de la pordiosería y divagar también sobre varios temas sustanciales del ser y la existencia. Todo el relato se podría sintetizar en “el monstruoso mundo que nos rodea, donde siempre lo peor se impone a lo mejor”.

La reflexión filosófica está muy presente y la denuncia política va de la mano con una crítica social que comporta sardónica dosis de buen humor.