Manlio Argueta recibe el Guggenheim

Ernesto García, Carlos. Manlio Argueta recibe el Guggenheim. Co Latino (San Salvador, El Salvador), 25 de julio de 2005.

La noche en que Manlio Argueta me comentó que la Fundación Guggenheim le había concedido una beca, por acto reflejo hice un recuento de la cantidad de Premios Nobel, Premios Cervantes, Rómulo Gallegos o Juan Rulfo con que cuentan las letras centroamericanas. Esa relación seguramente no la harían los chilenos o los colombianos, pero a los salvadoreños no nos queda más que pensar de esa forma, porque no contamos a menudo con este tipo de distinciones, que al fin y al cabo nos atañen desde el punto de vista de la pertenencia a un entorno que determina nuestra propia historia. Algunos, de manera maliciosa quizá pensarán que no se trata más que de una beca que podría haber recaído en cualquier otro escritor que se lo hubiera propuesto. Yo simplemente me limitaré a decir, que aún en el caso de que eso fuese así, la verdad es que recayó en Manlio Argueta quien con novelas de la talla de Un día en la vida, El valle de las hamacas y Caperucita en la zona roja le han dado identidad propia a la novela salvadoreña y por extensión centroamericana.

En San Salvador sellamos con Argueta el acuerdo de esta breve entrevista y me marché a releer algunos poemas de toda una generación en la que destacan los versos de Roque Dalton, Roberto Cea, Tirso Canales, Roberto Armijo, Alfonso Quijada Urías y por supuesto de Manlio Argueta, es decir, la misma que iluminó como ninguna otra el sendero por donde transitan las palabras de este universo poético que hoy podemos llamar nuestro.

Carlos. Manlio, para un escritor salvadoreño, debe de ser muy importante recibir una beca tan prestigiosa como la Guggenheim pero también supongo que debe de suponer un reto y un compromiso.

Manlio. Carlos, el compromiso como escritor lo tengo desde hace mucho tiempo, y lo sentí más fuerte estando fuera de mi país, en Costa Rica, en Holanda, Canadá, en los Estados Unidos; el compromiso de escribir lo mejor posible y darlo todo por ello, pues por algo escogí ese oficio. Pero sí tienes razón, es un reto, porque en mi proyecto me propuse escribir sobre un tema, -el proyecto que presenté a la Guggenheim- y no siempre se sabe cómo enfocar la obra, estructura, personajes. Porque el trabajo de creación literaria va más allá de un plan o proyecto. Me siento como si hubiera salido embarazado, feliz por supuesto, y debo cumplir con responsabilidad profesional mi propuesta presentada a la Fundación Guggenheim de Nueva York. Debo decirte más, en los 81 años que tiene sólo la han ganado cuatro artistas, Ana Istarú de Costa Rica; Claudia Gordillo, fotógrafa y Pablo Antonio Cuadra, poeta y periodista de Nicaragua. Cuatro científicos de Costa Rica y uno de Nicaragua. Yo inicio por El Salvador.

C. El próximo año se cumple el 50 aniversario de la irrupción en las letras salvadoreñas de la llamada “Generación Comprometida” de la que tú, junto a otros escritores, fuiste forjador. Algunos de ellos han muerto por muy diversas razones, otros siguen escribiendo y publicando sus obras con un cierto éxito ¿Qué ha quedado de todo aquello en el espíritu literario de Manlio Argueta?

M. Los que cumplen cincuenta años somos los del Círculo Literario Universitario, que quede claro y no vaya a pasarnos como la Manyula. El Círculo fue fundado en 1956 por Otto René Castillo y Roque Dalton, ambos muertos trágicamente en esa utopía nunca definida. Dalton, asesinado con un balazo en la cabeza; Castillo quemado vivo en Guatemala por las fuerzas contrainsurgentes de su país. Mientras que la Generación Comprometida fue nominada así en 1950 por Ítalo López Vallecillos, y fue el más activo y promotor de ese grupo junto a Menen Desleal y otros. Como ves, es una paradoja increíble si no fuera porque la realidad es más ficticia que la propia ficción. Cuando vemos los traumas posteriores a esa época dorada de rebeldías, es decepcionante, en muchas cosas los retrocesos son increíbles, el vandalismo de todo tipo, mental y material ha sustituido los ideales que pudieron ser equivocados, pero ideales al fin.

C. Cómo ves ahora los sueños utópicos de tu juventud estudiantil, como poeta y promotor cultural de los años 60, ya que ustedes crearon periódicos, revistas y libros desde la Universidad.

M. La utopía ha sido reinventada por los nuevos políticos a la medida de sus intereses personales. Pero bien, a mí sólo me toca registrar los hechos como secretario de mi sociedad, no puedo mistificarlos, ni flexibilizarlos al impulso de dogmatismos superados. El problema es que no se ha sabido reinventar lo real, por no contar con un archivo de ideas y pensamiento, por no comprender el impulso dinámico de la palabra.

C. Sé que piensas escribir una novela sobre los emigrantes salvadoreños en los Estados Unidos ¿qué es lo que más te llama la atención de ese fenómeno social?

M. Es difícil definirlo en pocas palabras, debo enmarcarlos en toda la novela que aun no he escrito. Pero veamos, me llama la atención que ya no somos los mismos y no nos damos cuenta, o si nos damos cuenta, seguimos dando respuestas fuera de tiempo, nosotros mismos nos damos atol con el dedo. Al no reparar en ese cambio de lo que podríamos llamar “identidad”. Olvidamos que los valores salvadoreños han ido al mundo para hacernos diferentes. Pero también es paradójico, tengo amigos salvadoreños en lugares lejanos como Australia y Nueva Zelanda que siguen siendo más nacionales que los que permanecen dentro del territorio. Lo malo es creer que somos los mejores patriotas del mundo porque vivimos entre las reducidas fronteras salvadoreñas. La gente por sí misma, se da cuenta que esos conceptos de estrechez se vuelve cada vez más en una bayuncada.

El paisito en que nos tocó nacer es cada vez más diferente de lo que creemos, ese paisito sólo existe en mentes que involucionan. Creo que todo lo dicho tiene que ver con la visión de país que deseamos. No sólo no debemos dormirnos en los laureles sino sembrar la estaca para que se reproduzca en bosque.

C. Un día en la vida, se ha convertido en tu novela de mayor proyección internacional y sé que está próxima a reeditarse en España y que de igual manera muy pronto verá la luz una nueva novela tuya ¿Crees que se esta abriendo un nuevo tiempo para la narrativa centroamericana en este país?

M. A veces pienso que perdí buenas oportunidades debido al tiempo de rencor y odio que nos tocó vivir, por lo menos como lo interpretamos en esos años, porque no cabe duda que todavía hay rencor y odio. No sé si es peor que el tiempo de esperanzas y optimismos de antes. Porque ahora el desencanto produce destrucción así en la paz como en la guerra; antes hubo ideales para superar el problema social; ahora veo más vandalismo y bandidismo colectivo. Digo que perdí oportunidades porque fui publicado en Londres por la editorial que fue de los Wolf, de Virginia y esposo (The Hogart Press o Chato & Windus; o por Random House de Nueva York), como escritor fui publicitado por Newsweek, N.Y. Times, Washington Post, para citar periódicos de Estados Unidos. En el exterior gané a mi país y gané otros países no de habla española donde reconocieron mi obra literaria, incluyendo a Israel, los países escandinavos y Rusia.

C. ¿Cómo piensas combinar tu cargo al frente de la Biblioteca Nacional de El Salvador y el acto de escribir tu nueva obra?

Buscaré adaptarme a las leyes que habla sobre becarios. Soy un trabajador emotivo, hay proyectos de desarrollo y modernización de la divulgación y conservación del patrimonio bibliográfico que me es difícil dejar, por eso no quiero dejar la biblioteca y debo coordinar para cumplir mi compromiso adquirido con la Guggenheim Foundation.

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Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”

Abrego, Geovanny. Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de mayo de 2003

 El jueves fue presentado el libro “A-B-Sudario”, de la escritora salvadoreña Jacinta Escudos, editado por Alfaguara.

“Jacinta es valiente, se desnuda en un mundo donde todos andamos vestidos, y no busca desnudaderos”, dijo el escritor salvadoreño Manlio Argueta, en referencia al estilo literario de Jacinta Escudos, durante la presentación de la novela “A-B-Sudario”, de la cual es autora.

Argueta señaló que Escudos tiene un estudio subjetivo de la realidad y que sus novelas tienen un gran mundo interior. “Me da una gran alegría su triunfo, porque eso demuestra el empuje que esta tomando la literatura salvadoreña”, añadió el autor de “Un día en la vida” y “Siglo de O(g)ro”.

Con su opinión se refería al Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo que obtuvo Escudos con la obra mencionada (en el que concursó con el título de “Memorias del año de la Cayetana” y la su publicación por una de las editoriales más prestigiosas en el mundo actual: Alfaguara.

“A-B-Sudario” es la historia de Cayetana, una escritora que vive en una ciudad llamada Karma Town, aunque es originaria de un país llamado Sanzívar, y que desea escribir una novela; pero para lograrlo decide volver a su terruño, donde unos amigos la prestan una casa en el mar para alcanzar su objetivo.

“Para el Grupo Santillana es un verdadero honor presentar en nuestra editorial Alfaguara la novela “A-B- Sudario”, de Jacinta Escudos”, expresó Carlos Arabia, gerente general del Grupo Santillana.

“Este premio y la publicación no significan más que dar a conocer mi obra a mayor número de lectores”, manifestó Escudos, autora de la primera novela salvadoreña publicada bajo el sello editorial Alfaguara y quien anteriormente ha publicado libros como “El desencantado”.

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Reconocen su labor

Núñez, Claudia. Reconocen su labor. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 22 de abril de 2003. P. 81

Por su trabajo literario y su “invaluable aporte al desarrollo cultural” del país, la Cámara del Libro y el Centro Cultural Salvadoreño ofrecerán sendos reconocimientos al escritor Manlio Argueta.

La frase “Nadie es profeta en su tierra” parece no cumplirse en el caso del autor de “Un día en la Vida”, pues coincidiendo con la V semana Nacional de la Lectura, dos instituciones ofrecerán diferentes homenajes a Manlio Argueta.

La Cámara Salvadoreña del Libro ha organizado un homenaje público a Argueta por su “invaluable aporte al desarrollo cultural”, escribió Carlos Arabia, presidente de la Cámara Salvadoreña del Libro, en una carta enviada al escritor.

Es así como mañana miércoles, Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la trayectoria de Manlio Argueta será reconocida en un evento abierto al público, en el Cine Teatro de la UES a las 4:00 pm.

Además, el Centro Cultural Salvadoreño ha planificado para el viernes 25, una jornada cultural con variadas interpretaciones de la obra “Un Día en la Vida”, en las que se pretende mostrar el “valor histórico, social y literario”, del trabajo de Argueta en la formación académica de los estudiantes de dicho centro educativo.

Con mucha humildad y en una oficina “repleta” de libros, Manlio Argueta comentó a El Diario de Hoy que “este tipo de actividades (en su honor), son un premio espiritual…y un gran estímulo para seguir trabajando en la promoción cultural del país”.

Y es que para el escritor, el hecho que su trabajo sea reconocido constituye un “misterio” que nunca imaginó. Empezó a escribir muy joven, dedicándose a la poesía, nunca pensó que al escribir novelas, éstas llegarían a ser tan aceptadas, divulgadas y hasta traducidas a diferentes idiomas.

El trabajo de Argueta se ha puesto en escena en diferentes ocasiones, ha recibido reconocimiento por comunidades estudiantiles, la lectura de sus obras se incluyen en algunos programas de estudio, ha recibido varios premios de literatura a nivel latinoamericano. Mientras que su obra “Un Día en la Vida” fue nominada como uno de los libros más importantes del siglo XX.

Una labor importante.

Además del aporte que Manlio Argueta ofrece con sus obras, desde el año 2000, se desempeña como administrador de la Biblioteca Nacional, buscando cumplir las necesidades de lectura de la población.

“Como biblioteca nacional debemos recopilar libros nacionales, organizarlos, conservarlos y difundirlos… pero también buscamos ser un respaldo para estudiantes e investigadores”, explica Argueta. Según el escritor, lo importante es aprender a leer cultivando el hábito de la lectura desde el hogar, pero sobre todo “divertirse leyendo, disfrutar la lectura”.

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Honor al lector

Martínez, Lilian. Honor al lector. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003

La presentación de la nueva novela de Sergio Ramírez y el homenaje a Manlio Argueta se convirtieron en un homenaje a los lectores.

Lo que inició como la presentación de un libro se convirtió en un reconocimiento hacia los lectores. Ayer, mientras el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicaba que su nueva novela “Sombras nada más” no es de carácter histórico, afirmó que “cuando el lector cierra el libro y cree que lo escrito ahí es verdad” él puede darse por satisfecho como escritor. Luego, siguió explicando lo importante que es el lector para el escritor. “Ese lector que llega con los libros que tiene en su casa para que se los firme me está diciendo que yo vivo en los anaqueles de su casa”, afirmó Ramírez.

Por su parte, el conferencista Giovanni Galeas, antes de dar su opinión sobre la nueva novela de Ramírez, dijo que se podía poner en tela de juicio su capacidad como crítico, pero no su capacidad como lector, pues “como lector voy a hacer mi presentación”, dijo Galeas.

La primera observación del conductor de “Universo Crítico” sobre la obra de Sergio Ramírez fue la familiaridad con que el escritor nicaragüense habla sobre los salvadoreños, pues sin ningún esfuerzo menciona lugares y personajes propios de nuestro país.

Luego, Galeas procedió a explicar el “cómo” y el “qué” de “Sombras nada más”. El crítico afirmó que la novela es “difícil de soltar”, pues su lectura “es un proceso muy simple”. Esto, a pesar de que “la estructura narrativa de la novela es muy compleja”, en opinión de Galeas. Según el crítico “(Sombras nada más) es desde ya un clásico de la literatura centroamericana”.

Tras la presentación de la novela, la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro entregó una placa de reconocimiento al escritor Manlio Argueta por su trayectoria y aporte a la cultura salvadoreña. Al recibir la placa de manos de Ramírez, Argueta dijo que la recibía no como escritor, sino como lector. Agregó que ha escrito pocas novelas porque se ha dedicado más a “hacer que otros se entusiasmen con la lectura”. Rememoró los libros que leyó cuando niño y al final sentenció: “La lectura y el libro son nuestro futuro, son nuestro redescubrimiento para El Salvador y creo que hacia ahí vamos con paso seguro”.

LA PRIMICIA: Antes de iniciar la presentación de “Sombras nada más”, la Rectora de la Universidad de El Salvador María Isabel Ramírez, anticipó que Sergio Ramírez Mercado visitará la UES en junio próximo con el objetivo de reactivar el área de publicaciones de la universidad, y recuperar la literatura nacional que se encuentra dispersa. La visita será auspiciada por Santillana.

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Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña

Salamanca, Elena. Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 3 de marzo 2005

Craft habla con cariño de Manlio Argueta. Vino al CILCA a recorrer la obra del novelista con su ponencia “De la hamaca al trono”.

Siete académicos del mundo han venido al XIII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana con un tema común: Manlio Argueta y su novelística. Entre ellos está Linda Craft, catedrática de Letras y Literatura Latinoamericana de la Universidad de North Park, Chicago Illinois.

Durante “los años de emergencia”, como se llama a la guerra civil salvadoreña, Craft se acercó a El Salvador por la maternidad: adoptó a dos niños salvadoreños. Para conocer la cultura de origen de sus hijos, quiso leer.

La respuesta que encontró salió de las novelas de Manlio Argueta. Desde entonces no deja de estudiarlas.

La obra de Argueta se analiza más en el extranjero que en El Salvador.

Hay varios factores para eso: uno es el mercado, fuera del país se venden más libros. Posiblemente se desarrolló el interés durante los “años de emergencia” (de 1980 a 1992)

¿Llegó en esos años Manlio Argueta a usted?

No. Fue en los noventa. Yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y tenía mucho interés en América Central. Como escritor de narrativa, Manlio era, y todavía es, el más importante.

¿Qué hace tan importante la narrativa de Argueta a comparación de otros novelistas salvadoreños?

Sus obras ayudaron a explicar a los extranjeros lo que estaba pasando aquí con el involucramiento de Estados Unidos, mi país, con la guerra o eventos políticos salvadoreños. Muchos norteamericanos querían saber lo que estaba pasando, y la literatura es una buena manera de acercarse (a la realidad).

El nombre de su ponencia es muy sugestivo: adopta los lugares físicos de donde parte y concluye la novelística publicada de Argueta.

Hamaca, para mí, evoca un mundo humilde, mientras el trono es opuesto. También sigue la trayectoria de su novelística: sus dos primeras novelas son muy experimentales, con rupturas de tiempo y espacio, difíciles de leer. Luego, con las testimoniales, de los ochenta, se ubicó en algo más accesible, para promover ideas de justicia, y luego las novelas después de los Acuerdos de Paz son más íntimas, más sicológicas. Hay una inversión en la temática y el estilo de sus novelas: es un lujo para Manlio tomar esa oportunidad de ir hacia adentro, de pasar de lo sofisticado a lo sencillo.

¿Eso no es una involución en su obra?

Tiene que ver con la temática y los tiempos. Manlio necesitaba un estilo más sencillo para explicar lo que estaba pasando durante la guerra, se dio cuenta de que sería necesario simplificar la expresión para que pudiera entenderlo su propio pueblo. Y además incorporó las grabaciones de las  personas que le daban testimonio.

¿Hay algún límite en la obra entre el testimonio y la literatura en la obra de Argueta?

Las novelas de Manlio son novelas históricas, sí, testimoniales también, pero ficcionalizadas. Muchos escritores en América Central y el Cono Sur practicaban esa literatura testimonial, en solidaridad política. Era por la época.

Argueta es el autor más traducido y vendido afuera de El Salvador.

Creo que precisamente por los años ochenta, de la participación política.

¿Si él no hubiera escrito testimonialmente o inmerso en ese contexto histórico, sería tan leído?

En una buena pregunta, porque yo he hecho una traducción de “Siglo del Og(r)o”, y todavía estoy buscando editorial para publicar en inglés. Pero una asociación de bibliotecarios ha nombrado “Un día en la vida” como una de las cinco novelas latinoamericanas más importantes de siglo XX. Es increíble.

¿Eso es por el valor literario o testimonial de la novela?

Los dos. Tiene dos propósitos, y ese es el genio de esa novela: es muy artística y accesible, no tan difícil, y salió cuando el enfoque de Estados Unidos estaba en América Central, había interés. Casi nunca se puede hablar de una novela que solo por sus elementos intrínsecos se lea en el extranjero, debe haber algo más que le hable a otras personas en otros mundos, es una manera de conocerlos y entenderlos.

¿Para entender la historia de El Salvador, se tiene que leer la novela de Argueta?

Ayuda. La literatura es la ventana al alma de un pueblo, su lenguaje, su perspectiva, su propia visión.

¿Cree usted que él es el novelista más representativo que tenemos?

Sin duda. Manlio va a cumplir 70 años, y va a seguir escribiendo. Un grupo de académicos y yo hemos tomado la decisión de editar un libro con ensayos sobre su novela porque lo merece, su obra es tan importante. No sé si aquí en El Salvador tengan la expresión “la gran novela salvadoreña” como nosotros (en EUA) tenemos “the great american novel” como “Huckleberry Finn” (de Mark twain), pero creo que Manlio está escribiendo la gran novela salvadoreña.

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La violenta masculinidad de los poetas del mal

Sánchez, Hugo. La violenta masculinidad de los poetas del mal. En: http://www.contracultura.com.sv/la-violenta-masculinidad-de-los-poetas-del-mal

 

SAN SALVADOR – Manlio Argueta tiene el rostro ovalado, los cabellos blancos y la sonrisa de mazorca. Es un hombre de figura robusta y estatura mediana. Nacido en el San Miguel de 1935, y de orígenes humildes. Pero sobre todo es escritor. Un escritor que con una voz narrativa de mujer ha retratado la intimidad humilde de las mismas, en un país misógino por antonomasia. Voz que en sus dos últimas novelas muta.

(05:30 a.m.- No hay día de dios que no esté de pie a las cinco de la mañana. Cuando el gallo ha cantado un montón de veces y ya voy para arriba, cuando el cielo esta todavía oscuro y solo es cruzado por el silbido de un pájaro volando, me levanto-)

Así como Gregorio Samsa, Manlio, un día tuvo una metamorfosis, y es que según Beatriz Cortez, maestra en el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California en Northridge, las novelas “Siglo de o(g)ro” y “Los Poetas del Mal” cargan con esa “nueva voz y esa nueva experimentación”.

“Me parecen las obras más importantes de Manlio después del periodo de la guerra, cuando Manlio escribía sus novelas testimoniales. Son dos novelas que exploran un espacio más personal que rompen con una de las características más importantes, que es la exploración de esa voz femenina, que él ha podido capturar tan bien”, dice Cortez.

“Siglo de o(g)ro” fue publicada en el año 2000 y “Los Poetas del Mal” fue presentada al publico el pasado 20 de julio. La primera es una novela escrita en clave autobiográfica que contiene las evocaciones de un niño con una memoria privilegiada, que vive en un entorno de pobreza, rodeado de mujeres y leyendas rurales.

“En ‘Siglo de o(g)ro’ ya comenzaba a explorar con la construcción de una masculinidad en ciernes, en ese mundo pequeño, domestico y poblado de mujeres ese niño va construyendo su propia identidad como hombre y lo construye rodeado por todas esas mujeres”, expone la doctora en Literatura Latinoamericana.

(05:45 a.m.- Un día le iba a tirar una piedra a un sapo. Entonces conocí la voz de la conciencia (…) acababa de cumplir los doce años. Lo recuerdo porque en esa época me hice mujer, me llegó el cambio.)

Por su parte “Los Poetas del Mal” es la historia de tres poetas que deambulan entre la realidad y el ensueño en un mundo propio: la Ciudad de los Poetas Muertos.

“En ‘Los Poetas del Mal’ esta exploración adquiere un carácter fundamental. Es una novela en donde la masculinidad se construye de la mano con la identidad del poeta”, explica.

Cortez señala que la construcción de esta masculinidad y de la identidad de poeta es doblemente complicado por la clase de sociedad en la que se desenvuelven los personajes en “Los Poetas del Mal” que al final es también en parte la sociedad salvadoreña.

“Este es un país donde ser poeta puede poner en tela de juicio no solo el reconocimiento sino también la masculinidad misma. No es un símbolo de masculinidad en una sociedad llena de prejuicios como la nuestra decir ‘soy poeta. Ser poeta, y lo vemos en el texto, es también quedarse fuera del juego voraz del capitalismo, es ser vago, una excusa más para decir desempleado”, declara.

Agrega la construcción de la masculinidad de los tres poetas y de la misma voz narrativa se de en un espacio violento y que exploran varios de los autores en la posguerra de El Salvador, entre ellos Salvador Canjura, Horacio Castellanos Moya y Rafael Menjívar Ochoa.

Lo que significa es que esta obra de Manlio de alguna forma le hace “guiños” a la “Generación del Cinismo”.

(11:30 a.m.-Pues mire que todas las mujeres son unas putas. Ser mujer es haber nacido puta, mientras que los hombres se dividen en dos clases: los maricones y nosotros los machos, los que vestimos este uniforme (…) los que comemos puré de papas para ser fuertes).

“Entonces la masculinidad se construye en un espacio donde un joven va creciendo, pero va creciendo viendo y experimentando muchas cosas que incluyen abusos, violencia, la violación de un niño, el descubrimiento de la sexualidad entre jóvenes, las confusiones que surgen, un mundo con doble moral. Un mundo donde la masculinidad se mide por la virilidad, por las potencias sexuales y no por el alma, no por la mente”, reflexiona.

Cortez dice también que “Los Poetas del Mal” se vuelve “la novela de la diáspora, la novela donde los poetas se dispersan por el mundo”.

Los comprometidos-realviceralistas

Hay quienes dicen que todas las historias ya han sido contadas y que cambian de solo de matiz, quizá ese es el caso del más reciente libro de Manlio que guarda ciertas similitudes con “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño. Ya que los tres “Poetas Malditos” de Manlio, tienen un ligero olor a los tres Detectives Salvajes” de Bolaño o Los “Detectives” de Bolaño huelen a los “Poetas Malditos” de Manlio.

Ante esto Cortez señala que “hay tantas historias de a tres”. Pero ambos libros comparten más que las aventuras y desventuras de tres poetas que salen de su país.

(11:45 a.m.- No sé por qué me estoy acordando de voz. A lo mejor me estas acompañando como me habías prometido cuando estabas chiquito. Mejor que no vinieras pues podrías morir dos veces. Aunque no hayas muerto ni una vez. Mejor. Pero si querés venir vení. Porque desde hace mucho tiempo vos sos mi san Antonio, mi magnifica, mi piedra de rayo, todas las cosas en las que uno creyó en la vida-).

En primer lugar la novela de Bolaño esta estructura de manera coral, es decir diversas voces contando la historia, cosa que es similar con “Los Poetas del Mal”, y otras obras de Manlio como en “Un Día en la Vida”. Pero la obra de Manlio ofrece ciertos cambios de perspectiva que no tiene Bolaño en “Los Detectives Salvajes”.

“(‘Los Poetas del Mal’) es una narración que juega con muchísimos cambios. Por un momento uno es uno de los personajes y por otro solo está observando desde fuera y por un momento también nos habla a nosotros”, reflexiona Cortez.

Por otra parte Manlio al igual que Bolaño hablan del exilio, pero son exilios diferentes, por una parte los “Poetas” son exiliados a la viaja usanza del conflicto armado y de la diáspora salvadoreña, mientras los “Detectives” son “parias” exiliados de la humanidad.

Pero sin duda otro gran tema que ambas obras abordan es la literatura, Bolaño habla acerca de la literatura de Hispanoamérica, sus escritores de antes y los actuales, sus lectores y sus críticos, aunque con mucho énfasis en los escritores mexicanos.

Manlio Argueta, según Cortez, nos cuenta a pinceladas pasajes vividos por los miembros de la “Generación Comprometida”.

“Creo que son tres poetas simbólicos, hay pedacitos de la historia donde uno dice: esto le paso a Roque (Dalton), esto le paso a Álvaro (Menéndez Leal), esto a (José Roberto) Cea”, explica.

(12:00 m.-Cuu-cuu, suena la tortolita en el pali de la maculis. La tortolita color canela y su ribete blanco en las alas. Cuuu-cuuu, alargando cada vez más las úes, como un llanto de niño. La tortolita es la paloma triste y mansa. Canta para decir que ya son las doce y la gallina no se cose-).

Manlio Argueta formó parte de las filas de la “Generación Comprometida” junto a Italo López Vallecillos (1932-1986), Roque Dalton (1935-1975), Álvaro Menen Desleal (1931-2000), Waldo Chávez Velasco (1932) y otros.

Otra gran diferencia que encuentra Cortez es la desesperanza con la que Bolaño presenta las cosas.

“Yo no creo que Bolaño hable así, de una manera llena de esperanza, sino que Roberto Bolaño tiene textos mucho más desencantados, mucho más cínicos y no creo que se parezcan, aunque tenga tres poetas”, dice.

Pero Manlio da la clave para entender este fenómeno y habla de temas universales acompañados de técnicas similares.

“Ahí esta la clave de facturar una obra, el tema es nacional pero empapado de universalidad, temática, técnica. El modo de narrar, de expresar un tipo de narración que puede ser igual en Inglaterra como en El Salvador; que allá puede ser un burgués aristocrático es que esta hablando y acá puede ser un campesino”, dice Argueta.

Entre las principales influencias para escribir “Los Poetas del Mal” se encuentran Charles Baudelaire, ya que retoma el nombre del libro “Las Flores del Mal”; también confiesa Manlio que lo influencio la serie televisiva Seinfeld, que fue una comedia emitida entre 1989 y 1998 y considerada entre las más populares e influyentes de los años noventa en los Estados Unidos.

Las mujeres de Manlio Argueta

“Podemos recordar la voz de Guadalupe como una voz muy real en ‘Un Día en la Vida’, o la voz de Beatriz y darnos cuenta que Manlio ha logrado capturar la voz de una mujer porque ha observado con mucho cuidado por toda su vida, muchos detalles de las mujeres reconstruidos en su vida cotidiana”, reflexiona Beatriz Cortez.

(01:00 p.m.- Nacimos pobres y quisieran que siguiéramos pobres o quisieran terminar con nosotros. Eso vemos por la manera cómo nos tratan, por la manera cómo se deshacen tan fácilmente de las personas. Vivimos en la pobreza. Vivimos en el hambre y aún así quisieran exterminarnos (…) ¿Quién les va a cortar entonces el algodón, quién entonces les va a cortar el café, quien les va a chapodar los terrenos para que puedan sembrar esos grandes hacendones que tienen? ¿Acaso lo van hacer ellos?-)

Argueta dice que “Siglo de o(gro)” es su “novela de niño” y de las mujeres que le han acompañado “en un lugar muy humilde, muy limitado, sin libros”.

El escritor nacido en San Miguel dice que se decía que provenía de “ahí en de Lempa”, por la frontera que el río Lema significaba entre ese departamento y la “metrópoli”.

Argueta creció rodeado de su madre, abuela y hermana. Otra mujer que significo mucho en su niñez fue “Chela” (Graciela) que le contaba las historias de las “Mil y una noches” y las “Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes, también les cantaba tangos a él y su hermana.

“Mi hermana llora cuando se acuerda”, cuenta Argueta.

Otra mujer que recuerda es a Herminia quien cocinaba los tacuacines que la madre no quería ni ver en la casa.

“Yo casaba tacuacines, pero mi madre decía: aquí nadie va a comer ese animal sucio, esa rata sucia. Herminia me decía: no te preocupes yo te voy hacer el tacuacín. Y solo yo y sus hijos comíamos tacuacín”, relata.

(02:00 p.m.- Fue hasta que estuvo cerca que me dí cuenta que eras vos, que tenias la cara cubierta de sangre que se asomaba un guiñapo de uno de los ojos, un guiñapo que alguna vez había visto estas cosas que le estaban rodeando; porque era un ojo de fuera, era un ojo de fuer el que traía (…) y ahí se me viene a la mente que a lo mejor yo te conozco, pero estoy con la duda. Yo no te conozco ni quiero conocerte. Cuando te veo el pantalón se me llena la cabeza de pesadillas, no te conozco, no te conozco-).

La madre de Manlio, Adelina Argueta, le compraba periódicos viejos para que pudiera leer.

“No encontrábamos libros, pero de pronto comenzaron a llegar ferias de libros, libros baratos a la alcaldía, allí descubría todos los libros de los que me hablaba esta “Chela”, y de los que me hablaba mi madre también”, relata.

Manlio es reconocido como narrador pero en sus inicios la poesía lo movía.

“Yo aprendí poesía, adquirí el chip de la poesía a través de los poemas que me decía mi madre de memoria, en mi casa no había libros; pero mi madre tenía un cerebro privilegiado, había tenido una juventud bastante educada, sabia francés e ingles y nos reíamos cuando nos hablaba. Era inaudito estar oyendo francés e ingles en una casa tan humilde donde ni siquiera había libros”, reflexiona.

*En cursiva fragmentos de “Un Día en la Vida”.

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Manlio Argueta gana beca Guggenheim

Salamanca, Elena. Manlio Argueta gana beca Guggenheim. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 18 de julio 2005

Se otorga anualmente para ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas en América.

El escritor Manlio Argueta ganó una beca de la Fundación John Simon Guggenheim, instaurada en 1922 en Nueva York.

Argueta fue seleccionado para formar parte de un grupo de 36 intelectuales y científicos latinoamericanos beneficiados.

En esta edición, sobre 539 postulantes, hay 15 argentinos, cinco mexicanos, tres brasileños, cuatro chilenos, tres venezolanos, dos bolivianos, un peruano, uno de Trinidad y Tobago, un cubano y Argueta, único salvadoreño, según el sitio en Internet de la fundación www.gf.org, que publica los nombres de los becados de Latinoamérica y el Caribe, y Estados Unidos y Canadá.

Este año, los fondos invertidos en becarios de Latinoamérica y el Caribe suman un total de 1,750.000 dólares, un promedio de 36,000 dólares por persona. Argueta dice que aplicó a la beca para escribir una novela sobre la migración. Antes tuvo que presentar un proyecto que fue aprobado.

La beca le permitirá viajar a Estados Unidos en el período que él estipule.

“La migración es un tema muy importante en nuestra vida. Ya no somos el país de lagos y montañas. Los salvadoreños están en todo el mundo” dice.

Mientras escriba esta novela, Argueta combinará sus viajes e investigaciones con la dirección de la Biblioteca Nacional, afirmó.

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