Fernando Contreras: Esta novela mía es más exigente

Fonseca Q., Pablo. “Fernando Contreras: Esta novela mía es más exigente”. La Nación (San José, Costa Rica), 8 de diciembre de 2006

Entrevista:

El escritor Fernando Contreras acaba de presentar Cantos de las guerras preventivas, una novela en la cual explota los temas del terrorismo, las guerras y la contaminación.

Esta parece ser una novela tan apocalíptica como esperanzadora. ¿Qué mensaje quiere dar?

Creo que el término apocalíptico no es lo que busco porque no hay un final definitivo de la especie humana. Está la idea de una destrucción en muchos sentidos, como el social y el ecológico. La destrucción es consecuencia de esta dirección en la que vamos actualmente, pero al fin y al cabo pienso que la vida será más fuerte y en medio de esa destrucción creo que habrá grupos de humanos que quieran vivir pacíficamente, aun en condiciones rudimentarias.

El tema de la novela está fuertemente anclado en lo que sucede en el mundo desde el 2001.

Claro, es la historia del mundo que cambia con la farsa del 2001, cuando se emprende una estrategia absurda y homicida llamada “guerras preventivas”, que no es más que el eufemismo utilizado para justificar todas estas acciones brutales. Simplemente son proyectos homicidas y criminales.

Después de que parte del mundo se destruye con “guerras preventivas” quedan algunos humanos que deben empezar de nuevo.

Aunque en el texto estemos hablando de grandes ataques, todo en el texto está desde el punto de vista de las víctimas que son bombardeadas arbitrariamente. ¿Qué pasa cuando la ciudad es destruida y la gente queda sin luz, sin agua, sin casa o cuando no sabés qué le pasó a tu familia? Entonces la gente sale a la calle y no hay nada. Eso que queda en ese momento es la realidad desprovista de todo y los humanos no podemos vivir en la realidad. Nosotros podemos vivir porque vivimos en nuestras ficciones cotidianas, reinventando el mundo constantemente y entonces esos seres humanos deben crear sentido de nuevo.

¿Es arbitrario el espacio preponderante a la religiosidad?

Por un lado está la religión desde la oficialidad y por el otro la recuperación que hacen los disidentes de la religiosidad. En el tercer capítulo hay toda una degradación de la idea de la religiosidad como institución, pero en el quinto existe un tratamiento de la figura de Dios sumamente respetuoso porque nace de la gente. ¿A qué se acude para fundar de nuevo el mundo? A la idea de Dios, la idea de la religiosidad.

¿Cree que el mundo va hacia donde usted lo describe?

De todo corazón yo quiero que no, pero hasta ahora no hay nada que me demuestre lo contrario. Todos los proyectos armamentistas van en esa dirección. No veo voluntad política para evitar un desastre de esa magnitud.

¿Qué representa este nuevo libro en su carrera literaria?

El escritor y su público se necesitan mutuamente. Esta novela es un poco más exigente para el lector, un poco más dura y requiere un poco más de esfuerzo que mis libros anteriores.

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Las Concherías

Rojas, Margarita; Ovares, FloraLas Concherías. En: “100 años de literatura costarricense, Fin de siglo y literatura. Ediciones Farben, 1995. Página 35  (fragmento)

Si consideramos la literatura como el gran texto en el que se inventa, se escribe y se fija la identidad nacional, veremos que son las Concherías (1905) las que, más que de cualquier otra, se ha percibido y memorizado la obra definidora del “alma nacional”. Gracias a las Concherías su autor, Aquileo Echeverría se inmortalizó como un gran clásico de la literatura costarricense. Como Magón, Aquileo crea y mitologiza tipos humanos, actividades, ambientes, costumbres, con información detallada: funda un tipo, el concho y en él, se dice, se reconoce el ser costarricense.

En la misma época sucedía en otras literaturas latinoamericanas algo similar: en Venezuela aparecía el llanero, en Puerto Rico, el jíbaro, el charro en México y el gaucho en Argentina. El género literario se ha seleccionado para presentar a estas figuras es el romance, el verso “popular” por excelencia. El romance está construido por versos de ocho sílabas con rima asonante. Un ejemplo de este género es la poesía gauchesca, producida por escritores urbanos, y que recurre al habla regional y el tema rural (las “aventuras, los sufrimientos y los reclamos de la vida del gaucho”). Se trata de una poesía narrativa y dialogada, que se folclorizó, es decir, se volvió texto oral. Iguales características se pueden atribuir a las Concherías que, de este modo se inscriben en un contexto literario reconocido en la historia del continente.

La incorporación de tiquismos en los diálogos y las narraciones es una característica de las Concherías y también de los cuadros de Magón. Otros rasgos son:

  • la concentración de las situaciones relatadas en un espacio interior (la casa, la aldea, Costa Rica);
  • la escogencia de los personajes dentro del núcleo familiar;
  • los temas tomados de la vida cotidiana;
  • la inclusión de las listas de productos, remedios y alimentos.
  • el humor, el chiste, el doble sentido, los personajes y situaciones cómicas.

Pero a diferencia de los cuadros magonianos, en las Concherías se habla de hechos tristes y hasta trágicos: la figura de la madre que llora después del casamiento de su hija (“Boda campestre”), la viuda que cuenta a su amiga, sencilla pero sinceramente, la falta de su marido reción muerto (“Diálogo”), la enfermedad, la agonía y la muerte de un hombre joven en “Visita del pésame”, la muerte de un joven en “Cuatro filazos”; en fin, la violencia, el abuso y hasta la policía en “La firmita”.

Tanto las situaciones cómicas como las tristes transcurren generalmente a lo largo del diálogo entre dos personajes, uno le cuenta a otro lo sucedido. Para hacerlo, se prefiere el tiempo presente. Así, más que narrado, cada relato es sobre todo un diálogo “actuado” frente al lector, como en el teatro. De ahí la posibilidad real que ofrece el texto a su dramatización casi inmediata…

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