Reconocen su labor

Núñez, Claudia. Reconocen su labor. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 22 de abril de 2003. P. 81

Por su trabajo literario y su “invaluable aporte al desarrollo cultural” del país, la Cámara del Libro y el Centro Cultural Salvadoreño ofrecerán sendos reconocimientos al escritor Manlio Argueta.

La frase “Nadie es profeta en su tierra” parece no cumplirse en el caso del autor de “Un día en la Vida”, pues coincidiendo con la V semana Nacional de la Lectura, dos instituciones ofrecerán diferentes homenajes a Manlio Argueta.

La Cámara Salvadoreña del Libro ha organizado un homenaje público a Argueta por su “invaluable aporte al desarrollo cultural”, escribió Carlos Arabia, presidente de la Cámara Salvadoreña del Libro, en una carta enviada al escritor.

Es así como mañana miércoles, Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la trayectoria de Manlio Argueta será reconocida en un evento abierto al público, en el Cine Teatro de la UES a las 4:00 pm.

Además, el Centro Cultural Salvadoreño ha planificado para el viernes 25, una jornada cultural con variadas interpretaciones de la obra “Un Día en la Vida”, en las que se pretende mostrar el “valor histórico, social y literario”, del trabajo de Argueta en la formación académica de los estudiantes de dicho centro educativo.

Con mucha humildad y en una oficina “repleta” de libros, Manlio Argueta comentó a El Diario de Hoy que “este tipo de actividades (en su honor), son un premio espiritual…y un gran estímulo para seguir trabajando en la promoción cultural del país”.

Y es que para el escritor, el hecho que su trabajo sea reconocido constituye un “misterio” que nunca imaginó. Empezó a escribir muy joven, dedicándose a la poesía, nunca pensó que al escribir novelas, éstas llegarían a ser tan aceptadas, divulgadas y hasta traducidas a diferentes idiomas.

El trabajo de Argueta se ha puesto en escena en diferentes ocasiones, ha recibido reconocimiento por comunidades estudiantiles, la lectura de sus obras se incluyen en algunos programas de estudio, ha recibido varios premios de literatura a nivel latinoamericano. Mientras que su obra “Un Día en la Vida” fue nominada como uno de los libros más importantes del siglo XX.

Una labor importante.

Además del aporte que Manlio Argueta ofrece con sus obras, desde el año 2000, se desempeña como administrador de la Biblioteca Nacional, buscando cumplir las necesidades de lectura de la población.

“Como biblioteca nacional debemos recopilar libros nacionales, organizarlos, conservarlos y difundirlos… pero también buscamos ser un respaldo para estudiantes e investigadores”, explica Argueta. Según el escritor, lo importante es aprender a leer cultivando el hábito de la lectura desde el hogar, pero sobre todo “divertirse leyendo, disfrutar la lectura”.

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Honor al lector

Martínez, Lilian. Honor al lector. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003

La presentación de la nueva novela de Sergio Ramírez y el homenaje a Manlio Argueta se convirtieron en un homenaje a los lectores.

Lo que inició como la presentación de un libro se convirtió en un reconocimiento hacia los lectores. Ayer, mientras el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicaba que su nueva novela “Sombras nada más” no es de carácter histórico, afirmó que “cuando el lector cierra el libro y cree que lo escrito ahí es verdad” él puede darse por satisfecho como escritor. Luego, siguió explicando lo importante que es el lector para el escritor. “Ese lector que llega con los libros que tiene en su casa para que se los firme me está diciendo que yo vivo en los anaqueles de su casa”, afirmó Ramírez.

Por su parte, el conferencista Giovanni Galeas, antes de dar su opinión sobre la nueva novela de Ramírez, dijo que se podía poner en tela de juicio su capacidad como crítico, pero no su capacidad como lector, pues “como lector voy a hacer mi presentación”, dijo Galeas.

La primera observación del conductor de “Universo Crítico” sobre la obra de Sergio Ramírez fue la familiaridad con que el escritor nicaragüense habla sobre los salvadoreños, pues sin ningún esfuerzo menciona lugares y personajes propios de nuestro país.

Luego, Galeas procedió a explicar el “cómo” y el “qué” de “Sombras nada más”. El crítico afirmó que la novela es “difícil de soltar”, pues su lectura “es un proceso muy simple”. Esto, a pesar de que “la estructura narrativa de la novela es muy compleja”, en opinión de Galeas. Según el crítico “(Sombras nada más) es desde ya un clásico de la literatura centroamericana”.

Tras la presentación de la novela, la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro entregó una placa de reconocimiento al escritor Manlio Argueta por su trayectoria y aporte a la cultura salvadoreña. Al recibir la placa de manos de Ramírez, Argueta dijo que la recibía no como escritor, sino como lector. Agregó que ha escrito pocas novelas porque se ha dedicado más a “hacer que otros se entusiasmen con la lectura”. Rememoró los libros que leyó cuando niño y al final sentenció: “La lectura y el libro son nuestro futuro, son nuestro redescubrimiento para El Salvador y creo que hacia ahí vamos con paso seguro”.

LA PRIMICIA: Antes de iniciar la presentación de “Sombras nada más”, la Rectora de la Universidad de El Salvador María Isabel Ramírez, anticipó que Sergio Ramírez Mercado visitará la UES en junio próximo con el objetivo de reactivar el área de publicaciones de la universidad, y recuperar la literatura nacional que se encuentra dispersa. La visita será auspiciada por Santillana.

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Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña

Salamanca, Elena. Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 3 de marzo 2005

Craft habla con cariño de Manlio Argueta. Vino al CILCA a recorrer la obra del novelista con su ponencia “De la hamaca al trono”.

Siete académicos del mundo han venido al XIII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana con un tema común: Manlio Argueta y su novelística. Entre ellos está Linda Craft, catedrática de Letras y Literatura Latinoamericana de la Universidad de North Park, Chicago Illinois.

Durante “los años de emergencia”, como se llama a la guerra civil salvadoreña, Craft se acercó a El Salvador por la maternidad: adoptó a dos niños salvadoreños. Para conocer la cultura de origen de sus hijos, quiso leer.

La respuesta que encontró salió de las novelas de Manlio Argueta. Desde entonces no deja de estudiarlas.

La obra de Argueta se analiza más en el extranjero que en El Salvador.

Hay varios factores para eso: uno es el mercado, fuera del país se venden más libros. Posiblemente se desarrolló el interés durante los “años de emergencia” (de 1980 a 1992)

¿Llegó en esos años Manlio Argueta a usted?

No. Fue en los noventa. Yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y tenía mucho interés en América Central. Como escritor de narrativa, Manlio era, y todavía es, el más importante.

¿Qué hace tan importante la narrativa de Argueta a comparación de otros novelistas salvadoreños?

Sus obras ayudaron a explicar a los extranjeros lo que estaba pasando aquí con el involucramiento de Estados Unidos, mi país, con la guerra o eventos políticos salvadoreños. Muchos norteamericanos querían saber lo que estaba pasando, y la literatura es una buena manera de acercarse (a la realidad).

El nombre de su ponencia es muy sugestivo: adopta los lugares físicos de donde parte y concluye la novelística publicada de Argueta.

Hamaca, para mí, evoca un mundo humilde, mientras el trono es opuesto. También sigue la trayectoria de su novelística: sus dos primeras novelas son muy experimentales, con rupturas de tiempo y espacio, difíciles de leer. Luego, con las testimoniales, de los ochenta, se ubicó en algo más accesible, para promover ideas de justicia, y luego las novelas después de los Acuerdos de Paz son más íntimas, más sicológicas. Hay una inversión en la temática y el estilo de sus novelas: es un lujo para Manlio tomar esa oportunidad de ir hacia adentro, de pasar de lo sofisticado a lo sencillo.

¿Eso no es una involución en su obra?

Tiene que ver con la temática y los tiempos. Manlio necesitaba un estilo más sencillo para explicar lo que estaba pasando durante la guerra, se dio cuenta de que sería necesario simplificar la expresión para que pudiera entenderlo su propio pueblo. Y además incorporó las grabaciones de las  personas que le daban testimonio.

¿Hay algún límite en la obra entre el testimonio y la literatura en la obra de Argueta?

Las novelas de Manlio son novelas históricas, sí, testimoniales también, pero ficcionalizadas. Muchos escritores en América Central y el Cono Sur practicaban esa literatura testimonial, en solidaridad política. Era por la época.

Argueta es el autor más traducido y vendido afuera de El Salvador.

Creo que precisamente por los años ochenta, de la participación política.

¿Si él no hubiera escrito testimonialmente o inmerso en ese contexto histórico, sería tan leído?

En una buena pregunta, porque yo he hecho una traducción de “Siglo del Og(r)o”, y todavía estoy buscando editorial para publicar en inglés. Pero una asociación de bibliotecarios ha nombrado “Un día en la vida” como una de las cinco novelas latinoamericanas más importantes de siglo XX. Es increíble.

¿Eso es por el valor literario o testimonial de la novela?

Los dos. Tiene dos propósitos, y ese es el genio de esa novela: es muy artística y accesible, no tan difícil, y salió cuando el enfoque de Estados Unidos estaba en América Central, había interés. Casi nunca se puede hablar de una novela que solo por sus elementos intrínsecos se lea en el extranjero, debe haber algo más que le hable a otras personas en otros mundos, es una manera de conocerlos y entenderlos.

¿Para entender la historia de El Salvador, se tiene que leer la novela de Argueta?

Ayuda. La literatura es la ventana al alma de un pueblo, su lenguaje, su perspectiva, su propia visión.

¿Cree usted que él es el novelista más representativo que tenemos?

Sin duda. Manlio va a cumplir 70 años, y va a seguir escribiendo. Un grupo de académicos y yo hemos tomado la decisión de editar un libro con ensayos sobre su novela porque lo merece, su obra es tan importante. No sé si aquí en El Salvador tengan la expresión “la gran novela salvadoreña” como nosotros (en EUA) tenemos “the great american novel” como “Huckleberry Finn” (de Mark twain), pero creo que Manlio está escribiendo la gran novela salvadoreña.

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La violenta masculinidad de los poetas del mal

Sánchez, Hugo. La violenta masculinidad de los poetas del mal. En: http://www.contracultura.com.sv/la-violenta-masculinidad-de-los-poetas-del-mal

 

SAN SALVADOR – Manlio Argueta tiene el rostro ovalado, los cabellos blancos y la sonrisa de mazorca. Es un hombre de figura robusta y estatura mediana. Nacido en el San Miguel de 1935, y de orígenes humildes. Pero sobre todo es escritor. Un escritor que con una voz narrativa de mujer ha retratado la intimidad humilde de las mismas, en un país misógino por antonomasia. Voz que en sus dos últimas novelas muta.

(05:30 a.m.- No hay día de dios que no esté de pie a las cinco de la mañana. Cuando el gallo ha cantado un montón de veces y ya voy para arriba, cuando el cielo esta todavía oscuro y solo es cruzado por el silbido de un pájaro volando, me levanto-)

Así como Gregorio Samsa, Manlio, un día tuvo una metamorfosis, y es que según Beatriz Cortez, maestra en el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California en Northridge, las novelas “Siglo de o(g)ro” y “Los Poetas del Mal” cargan con esa “nueva voz y esa nueva experimentación”.

“Me parecen las obras más importantes de Manlio después del periodo de la guerra, cuando Manlio escribía sus novelas testimoniales. Son dos novelas que exploran un espacio más personal que rompen con una de las características más importantes, que es la exploración de esa voz femenina, que él ha podido capturar tan bien”, dice Cortez.

“Siglo de o(g)ro” fue publicada en el año 2000 y “Los Poetas del Mal” fue presentada al publico el pasado 20 de julio. La primera es una novela escrita en clave autobiográfica que contiene las evocaciones de un niño con una memoria privilegiada, que vive en un entorno de pobreza, rodeado de mujeres y leyendas rurales.

“En ‘Siglo de o(g)ro’ ya comenzaba a explorar con la construcción de una masculinidad en ciernes, en ese mundo pequeño, domestico y poblado de mujeres ese niño va construyendo su propia identidad como hombre y lo construye rodeado por todas esas mujeres”, expone la doctora en Literatura Latinoamericana.

(05:45 a.m.- Un día le iba a tirar una piedra a un sapo. Entonces conocí la voz de la conciencia (…) acababa de cumplir los doce años. Lo recuerdo porque en esa época me hice mujer, me llegó el cambio.)

Por su parte “Los Poetas del Mal” es la historia de tres poetas que deambulan entre la realidad y el ensueño en un mundo propio: la Ciudad de los Poetas Muertos.

“En ‘Los Poetas del Mal’ esta exploración adquiere un carácter fundamental. Es una novela en donde la masculinidad se construye de la mano con la identidad del poeta”, explica.

Cortez señala que la construcción de esta masculinidad y de la identidad de poeta es doblemente complicado por la clase de sociedad en la que se desenvuelven los personajes en “Los Poetas del Mal” que al final es también en parte la sociedad salvadoreña.

“Este es un país donde ser poeta puede poner en tela de juicio no solo el reconocimiento sino también la masculinidad misma. No es un símbolo de masculinidad en una sociedad llena de prejuicios como la nuestra decir ‘soy poeta. Ser poeta, y lo vemos en el texto, es también quedarse fuera del juego voraz del capitalismo, es ser vago, una excusa más para decir desempleado”, declara.

Agrega la construcción de la masculinidad de los tres poetas y de la misma voz narrativa se de en un espacio violento y que exploran varios de los autores en la posguerra de El Salvador, entre ellos Salvador Canjura, Horacio Castellanos Moya y Rafael Menjívar Ochoa.

Lo que significa es que esta obra de Manlio de alguna forma le hace “guiños” a la “Generación del Cinismo”.

(11:30 a.m.-Pues mire que todas las mujeres son unas putas. Ser mujer es haber nacido puta, mientras que los hombres se dividen en dos clases: los maricones y nosotros los machos, los que vestimos este uniforme (…) los que comemos puré de papas para ser fuertes).

“Entonces la masculinidad se construye en un espacio donde un joven va creciendo, pero va creciendo viendo y experimentando muchas cosas que incluyen abusos, violencia, la violación de un niño, el descubrimiento de la sexualidad entre jóvenes, las confusiones que surgen, un mundo con doble moral. Un mundo donde la masculinidad se mide por la virilidad, por las potencias sexuales y no por el alma, no por la mente”, reflexiona.

Cortez dice también que “Los Poetas del Mal” se vuelve “la novela de la diáspora, la novela donde los poetas se dispersan por el mundo”.

Los comprometidos-realviceralistas

Hay quienes dicen que todas las historias ya han sido contadas y que cambian de solo de matiz, quizá ese es el caso del más reciente libro de Manlio que guarda ciertas similitudes con “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño. Ya que los tres “Poetas Malditos” de Manlio, tienen un ligero olor a los tres Detectives Salvajes” de Bolaño o Los “Detectives” de Bolaño huelen a los “Poetas Malditos” de Manlio.

Ante esto Cortez señala que “hay tantas historias de a tres”. Pero ambos libros comparten más que las aventuras y desventuras de tres poetas que salen de su país.

(11:45 a.m.- No sé por qué me estoy acordando de voz. A lo mejor me estas acompañando como me habías prometido cuando estabas chiquito. Mejor que no vinieras pues podrías morir dos veces. Aunque no hayas muerto ni una vez. Mejor. Pero si querés venir vení. Porque desde hace mucho tiempo vos sos mi san Antonio, mi magnifica, mi piedra de rayo, todas las cosas en las que uno creyó en la vida-).

En primer lugar la novela de Bolaño esta estructura de manera coral, es decir diversas voces contando la historia, cosa que es similar con “Los Poetas del Mal”, y otras obras de Manlio como en “Un Día en la Vida”. Pero la obra de Manlio ofrece ciertos cambios de perspectiva que no tiene Bolaño en “Los Detectives Salvajes”.

“(‘Los Poetas del Mal’) es una narración que juega con muchísimos cambios. Por un momento uno es uno de los personajes y por otro solo está observando desde fuera y por un momento también nos habla a nosotros”, reflexiona Cortez.

Por otra parte Manlio al igual que Bolaño hablan del exilio, pero son exilios diferentes, por una parte los “Poetas” son exiliados a la viaja usanza del conflicto armado y de la diáspora salvadoreña, mientras los “Detectives” son “parias” exiliados de la humanidad.

Pero sin duda otro gran tema que ambas obras abordan es la literatura, Bolaño habla acerca de la literatura de Hispanoamérica, sus escritores de antes y los actuales, sus lectores y sus críticos, aunque con mucho énfasis en los escritores mexicanos.

Manlio Argueta, según Cortez, nos cuenta a pinceladas pasajes vividos por los miembros de la “Generación Comprometida”.

“Creo que son tres poetas simbólicos, hay pedacitos de la historia donde uno dice: esto le paso a Roque (Dalton), esto le paso a Álvaro (Menéndez Leal), esto a (José Roberto) Cea”, explica.

(12:00 m.-Cuu-cuu, suena la tortolita en el pali de la maculis. La tortolita color canela y su ribete blanco en las alas. Cuuu-cuuu, alargando cada vez más las úes, como un llanto de niño. La tortolita es la paloma triste y mansa. Canta para decir que ya son las doce y la gallina no se cose-).

Manlio Argueta formó parte de las filas de la “Generación Comprometida” junto a Italo López Vallecillos (1932-1986), Roque Dalton (1935-1975), Álvaro Menen Desleal (1931-2000), Waldo Chávez Velasco (1932) y otros.

Otra gran diferencia que encuentra Cortez es la desesperanza con la que Bolaño presenta las cosas.

“Yo no creo que Bolaño hable así, de una manera llena de esperanza, sino que Roberto Bolaño tiene textos mucho más desencantados, mucho más cínicos y no creo que se parezcan, aunque tenga tres poetas”, dice.

Pero Manlio da la clave para entender este fenómeno y habla de temas universales acompañados de técnicas similares.

“Ahí esta la clave de facturar una obra, el tema es nacional pero empapado de universalidad, temática, técnica. El modo de narrar, de expresar un tipo de narración que puede ser igual en Inglaterra como en El Salvador; que allá puede ser un burgués aristocrático es que esta hablando y acá puede ser un campesino”, dice Argueta.

Entre las principales influencias para escribir “Los Poetas del Mal” se encuentran Charles Baudelaire, ya que retoma el nombre del libro “Las Flores del Mal”; también confiesa Manlio que lo influencio la serie televisiva Seinfeld, que fue una comedia emitida entre 1989 y 1998 y considerada entre las más populares e influyentes de los años noventa en los Estados Unidos.

Las mujeres de Manlio Argueta

“Podemos recordar la voz de Guadalupe como una voz muy real en ‘Un Día en la Vida’, o la voz de Beatriz y darnos cuenta que Manlio ha logrado capturar la voz de una mujer porque ha observado con mucho cuidado por toda su vida, muchos detalles de las mujeres reconstruidos en su vida cotidiana”, reflexiona Beatriz Cortez.

(01:00 p.m.- Nacimos pobres y quisieran que siguiéramos pobres o quisieran terminar con nosotros. Eso vemos por la manera cómo nos tratan, por la manera cómo se deshacen tan fácilmente de las personas. Vivimos en la pobreza. Vivimos en el hambre y aún así quisieran exterminarnos (…) ¿Quién les va a cortar entonces el algodón, quién entonces les va a cortar el café, quien les va a chapodar los terrenos para que puedan sembrar esos grandes hacendones que tienen? ¿Acaso lo van hacer ellos?-)

Argueta dice que “Siglo de o(gro)” es su “novela de niño” y de las mujeres que le han acompañado “en un lugar muy humilde, muy limitado, sin libros”.

El escritor nacido en San Miguel dice que se decía que provenía de “ahí en de Lempa”, por la frontera que el río Lema significaba entre ese departamento y la “metrópoli”.

Argueta creció rodeado de su madre, abuela y hermana. Otra mujer que significo mucho en su niñez fue “Chela” (Graciela) que le contaba las historias de las “Mil y una noches” y las “Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes, también les cantaba tangos a él y su hermana.

“Mi hermana llora cuando se acuerda”, cuenta Argueta.

Otra mujer que recuerda es a Herminia quien cocinaba los tacuacines que la madre no quería ni ver en la casa.

“Yo casaba tacuacines, pero mi madre decía: aquí nadie va a comer ese animal sucio, esa rata sucia. Herminia me decía: no te preocupes yo te voy hacer el tacuacín. Y solo yo y sus hijos comíamos tacuacín”, relata.

(02:00 p.m.- Fue hasta que estuvo cerca que me dí cuenta que eras vos, que tenias la cara cubierta de sangre que se asomaba un guiñapo de uno de los ojos, un guiñapo que alguna vez había visto estas cosas que le estaban rodeando; porque era un ojo de fuera, era un ojo de fuer el que traía (…) y ahí se me viene a la mente que a lo mejor yo te conozco, pero estoy con la duda. Yo no te conozco ni quiero conocerte. Cuando te veo el pantalón se me llena la cabeza de pesadillas, no te conozco, no te conozco-).

La madre de Manlio, Adelina Argueta, le compraba periódicos viejos para que pudiera leer.

“No encontrábamos libros, pero de pronto comenzaron a llegar ferias de libros, libros baratos a la alcaldía, allí descubría todos los libros de los que me hablaba esta “Chela”, y de los que me hablaba mi madre también”, relata.

Manlio es reconocido como narrador pero en sus inicios la poesía lo movía.

“Yo aprendí poesía, adquirí el chip de la poesía a través de los poemas que me decía mi madre de memoria, en mi casa no había libros; pero mi madre tenía un cerebro privilegiado, había tenido una juventud bastante educada, sabia francés e ingles y nos reíamos cuando nos hablaba. Era inaudito estar oyendo francés e ingles en una casa tan humilde donde ni siquiera había libros”, reflexiona.

*En cursiva fragmentos de “Un Día en la Vida”.

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Manlio Argueta gana beca Guggenheim

Salamanca, Elena. Manlio Argueta gana beca Guggenheim. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 18 de julio 2005

Se otorga anualmente para ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas en América.

El escritor Manlio Argueta ganó una beca de la Fundación John Simon Guggenheim, instaurada en 1922 en Nueva York.

Argueta fue seleccionado para formar parte de un grupo de 36 intelectuales y científicos latinoamericanos beneficiados.

En esta edición, sobre 539 postulantes, hay 15 argentinos, cinco mexicanos, tres brasileños, cuatro chilenos, tres venezolanos, dos bolivianos, un peruano, uno de Trinidad y Tobago, un cubano y Argueta, único salvadoreño, según el sitio en Internet de la fundación www.gf.org, que publica los nombres de los becados de Latinoamérica y el Caribe, y Estados Unidos y Canadá.

Este año, los fondos invertidos en becarios de Latinoamérica y el Caribe suman un total de 1,750.000 dólares, un promedio de 36,000 dólares por persona. Argueta dice que aplicó a la beca para escribir una novela sobre la migración. Antes tuvo que presentar un proyecto que fue aprobado.

La beca le permitirá viajar a Estados Unidos en el período que él estipule.

“La migración es un tema muy importante en nuestra vida. Ya no somos el país de lagos y montañas. Los salvadoreños están en todo el mundo” dice.

Mientras escriba esta novela, Argueta combinará sus viajes e investigaciones con la dirección de la Biblioteca Nacional, afirmó.

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Sergio Ramírez y Manlio Argueta se reúnen en la UES

Benítez, Pablo. “Sergio Ramírez y Manlio Argueta se reúnen en la UES”. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003, p. 89

 El miércoles, en el mismo evento, Sergio Ramírez presentó su nuevo libro y Manlio Argueta recibió un reconocimiento.

El miércoles pasado, al final de la tarde, una buena cantidad de personas se dio cita en el cine teatro de la Universidad de El Salvador.

Asistieron a una actividad que tenía doble propósito: la presentación de la novela “Sombras nada más”, del nicaragüense Sergio Ramírez, y la entrega de una placa de reconocimiento al escritor salvadoreño Manlio Argueta, por parte de la Cámara Salvadoreña del Libro.

El evento inició con las palabras de la doctora María Isabel Rodríguez, rectora de la UES, quien expresó su satisfacción porque dos “escritores centroamericanos tan importantes y tan cercanos a la universidad” estuvieran una vez más en esa casa de estudios.

Anunció además que el novelista nicaragüense realizará en junio otra visita a la universidad, con el objeto de emprender la reactivación de la editorial universitaria.

La novela.

Es escritor Geovani Galeas fue el encargado de hacer el cometario crítico de la novela del literato nicaragüense.

En su intervención, Galeas destacó dos aspectos importantes: la profundidad en el tratamiento temático y la complejidad de la estructura narrativa. Señalo que el libro es “sumamente disfrutable y de lectura simple”. Galeas concluyó su participación con un juicio definitivo: “Sombras nada más” es seguramente un clásico de la literatura centroamericana y latinoamericana”.

Ramírez hizo un somero repaso de algunas de sus ideas con respecto a la literatura y, en especial, con respecto al arte de la novela. Expresó que su compromiso como escritor es “primero con el lector y luego consigo mismo”, que el reto es cumplir ese compromiso sin traicionarse a sí mismo ni traicionar al lector.

Al final, esbozó una interesante definición: “La novela es un aparato de mentiras”.

El reconocimiento

La segunda parte de la actividad fue breve. Consistió en la entrega de una placa de reconocimiento al novelista salvadoreño y actual director de la Biblioteca Nacional, Manlio Argueta.

Carlos Arabia, miembro de la Cámara Salvadoreña del Libro y gerente del Grupo Santillana en El Salvador, aseguró que cada año la cámara realiza la entrega de un galardón a personas que hayan contribuido al fortalecimiento de la cultura y el arte nacionales.

“Manlio Argueta ha puesto en alto repetidas veces el nombre de El Salvador”, enfatizó Arabia. El escritor salvadoreño manifestó también sus sinceros agradecimientos por la realización de este homenaje.

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Espero una novela histórica

Astvaldsson, Astvaldur. “Espero una novela histórica”. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 14 de marzo de 2005, p. 89

El profesor de Literatura Latinoamericana Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liberpool, quien ha realizado varias investigaciones sobre la obra de Manlio Argueta, cita “Cuando conocí a Manlio leí su novela y me pareció poesía. Me parece que es uno de los escritores que retrata al salvadoreño”.

Ironizar a la muerte, exponer la violencia en las ciudades, reflejar la complejidad de las relaciones y retratar el homosexualismo son algunas de las constantes de la literatura salvadoreña de hoy.

Luego de que cesó el conflicto armado, los escritores empezaron a explorar sus emociones más internas. Así, tenemos a los máximos exponentes de esta nueva etapa: Jacinta Escudos, Claudia Hernández y Horacio Castellanos Moya. “La mayoría de estos escritores van a lo interior”, afirmó Nilda Villalta, crítica literaria.

Otra de las características que ella menciona de la producción de esta generación es que el escenario en donde se dan sus relatos ya no es el campo, sino una ciudad que bien puede ser San Salvador o Cali, en Colombia. “Lo que pasa es que, luego de la guerra, nuestras ciudades aumentaron los índices de violencia. No es que no sucedieran en la guerra, simplemente no había tiempo de plasmarlas, las prioridades eran otras”, indicó la conocedora.

Villalta augura un mejor desarrollo de las letras salvadoreñas, al igual que su investigación y crítica. “Espero un mejor desarrollo y creo –como me dijo Manlio- que en algún momento surgirá una novela histórica sobre la guerra, que esté a la distancia de las ideologías”, subrayó.

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Un fantasma llamado Manlio Argueta

Mendoza, Rafael. “Un fantasma llamado Manlio Argueta”. Diario el Mundo (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 1987, p. 13

Anda por las calles de San José de Costa Rica, con su paso apresurado y un portafolios que parece estorbarle, yendo al Centro Cultural Costarricense–Salvadoreño que él fundó con apoyo de instituciones holandesas, o viniendo de todas las nostalgias que su voluntario exilio estancó para que el ácido de la distancia realizara el milagro novelesco, que en él es más que oficio, porque es casi una obsesión o serio compromiso en la trinchera literaria. Anda y no anda por ahí. Cabeza llena de llamadas por hacer, de cartas por armar, de nuevos capítulos que agregar a… quién sabe qué nueva sorpresa; y entre todas esas larvas se su pensar, algún encargo de su mujer que, como siempre , olvidó.

La última vez que le vimos, en su humilde indumentaria de peregrino laureado, andaba con Vëroed, el conjunto holandés que difundió en canciones muchos de los textos de “Un día en la Vida”. Fue el casco de Panamá, una noche de antorchas, guitarras y embriaguez poética. Luego se vinieron otros cinco años. Lapso que no dejaron de animar otras cartas, otras noticias de sus éxitos, nuevas esperanzas de reencontrarnos…  Hasta hoy, 27 de marzo de 1987, en el hotel donde me hospedo, de visita en Costa Rica para cumplir actividades paralelas a la Conferencia “Hacia la Paz en C.A.”.  El ha soltado el “quiúbole” pipil sin demostrar emoción, como lo expresaría alguien que nos ve a diario; la muestra de afecto las trae en dos o tres libros, entre los cuales destaca la edición en francés de “Un Día en la Vida”; me entrega además algunas copias fotostáticas de comentarios que de sus obras se han hecho en Europa y los Estados Unidos. Del hotel tenemos que salir apresuradamente rumbo al Centro Cultural Costarricense-Salvadoreño, su centro de operaciones y entidad que él fundó con colaboración de instituciones holandesas. El debe telefonear a su gente en Estados Unidos para informarse de las gestiones que aquél hace por el contrato de filmación de “Un Día …”.  Mientras él trata infructuosamente de establecer la conexión, leemos el material que nos confió:

“CUSCATLAN” Por Manlio Argueta… (traduzco). La brillante nueva novela del autor de Un Día en la Vida…  En esta obra maestra (textual) Manlio Argueta nos entrega un trabajo literario, sumamente atractivo y de gran hondura, que nos obliga a empatizar con un pueblo cuya historia política está tan entrelazada con la nuestra…”  Edición primera de Random House , Nueva York…

“Chatto Fiction… (sigo traduciendo). “Un Día en la Vida”…  Unos de esos libros que aparecen cada década y alternan nuestra concepción de la verdadera tragedia que hay detrás de los encabezados noticiosos…/… – Manlio Argueta, probablemente el principal novelista centroamericano, (en el libro) ha evocado la dura realidad de sus paisanos que viven en un país lamentándose bajo cincuenta años de explotación militar…”  Edición primera de Chatto & Windus, Londres…

“Manlio Argueta… “Un Día como Tantos Otros” (traduciendo el título original en francés)… Colección L’Autre Amerique, L’-Hartmattan… Francia… Manlio Argueta es actualmente el escritor salvadoreño más representativo por sus novelas que ponen en escena la trágica vida de sus conciudadanos…”

Salimos por fin de aquel teatro-taller que ya me tenía aplastado por el inusual calor del marzo tico, y ya en la calle, mientras aguardamos un auto que nos conduzca a San Pedro, asaltado por la sensación del exilio que me autoimpuse en Panamá, le pregunto al humilde migueleño que ha conquistado tanto respeto internacional: “¿Y vos ya te acostumbraste a este país? ¿Te sentís parte de San José o… todavía te jode la nostalgia?”… El, con su sonrisa bonachona, asiente con la cabeza y luego enfatiza… “!Más que jodido!… Yo aquí soy un fantasma… En otros países me reciben con los brazos abiertos y, aquí, a nadie le interesa saber qué hago ni dónde encontrarme… Todos saben que trabajo en este Centro y nunca me avisan si algún extranjero pregunta por mí… Todavía, algunos escritores locales, cuando me encuentran me preguntan que “dónde, en que país vivo ahora”… Eso parezco: un fantasma, traducido a varios idiomas pero ignorado en su región…”

Ahora andará con su portafolios en alguna calle de Londres. Lo dejamos ya casi preparando las maletas, despidiéndonos con el “nos vemos” de siempre, perdiéndose bajo el paraguas de la noche de otro día en la vida, la suya, la nuestra, la de su patria que él describe fielmente y quién sabe cuándo volverá a tenerlo en su subdesarrollado seno…    Rafael Mendoza.

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Siento que estoy comenzando

Escudos, Jacinta. “Siento que estoy comenzando”. La Nación. Ancora (San José, Costa Rica), 8 de octubre de 2006, p. 5 http://wvw.nacion.com/ancora/2006/octubre/08/ancora6.html

Entrevista. El destacado autor salvadoreño, Manlio Argueta, conversó sobre sus escritos más recientes.

Manlio Argueta es, sin duda, uno de los escritores vivos más importantes de la región centroamericana. Nacido en 1935 en El Salvador, ganó en 1977 el Premio Casa de las Américas por Caperucita en la Zona Roja, una novela que tuvo gran influencia en los autores salvadoreños de generaciones futuras. Fue miembro de la llamada Generación Comprometida, un grupo de intelectuales que creía que los artistas y escritores no podían darle la espalda a la realidad social de su país. Entre otros miembros destacados de esta generación estaban Italo López Vallecillos y Álvaro Menen Desleal. También participó en el Círculo Literario Universitario junto a Roque Dalton y Otto René Castillo.

Por sus escritos y su actividad política tuvo que exiliarse en 1972 en Costa Rica, aunque Manlio prefiere no llamarlo así. “Me da pena llamarlo exilio porque los ticos se portaron muy bien conmigo”, dice. Después de casi 20 años de vivir en San José y de nacionalizarse costarricense, regresó en los 90 a El Salvador, donde ha ejercido diversos cargos culturales. Actualmente se desempeña como Director de la Biblioteca Nacional.

Su obra literaria le ha valido numerosos reconocimientos. En el 2000, su novela Un día en la vida obtuvo el quinto lugar en la lista de las cien mejores novelas latinoamericanas, según la Modern Library. En el 2004 fue declarado “Escritor Meritísimo de El Salvador” según decreto de la Asamblea Nacional. Y el año pasado ganó la Beca Guggenheim para trabajar en una novela cuyo tema será la migración salvadoreña.

Acá en Costa Rica, Editorial Legado publicó hace poco su cuento El Cipitío, con ilustraciones de Vicky Ramos. Basado en una tradición oral salvadoreña, El Cipitío es la historia de un niño abandonado por su madre que vive en los ríos, come ceniza de los fogones en los ranchos y le gusta enamorar a las niñas bonitas. Se dice que es un niño que nunca envejece y, como tal, disfruta haciendo una que otra travesura.

–¿Cómo nace la idea de combinar cuentos para niños con leyendas tradicionales de El Salvador?

–Era un tema que para mí estaba en el aire. Comencé a escribir estas historias para darles identidad escrita, porque personajes como el cipitío, la siguanaba, el cadejo y la chinchintora son parte de nuestras historias orales. Ya existen otras versiones anteriores, como las que hicieron Miguel Ángel Espino y Francisco Gavidia, pero no se han reeditado. Me pareció importante retomarlas como elementos de la identidad.

El Cipitío es un libro que tenía como 6 años de estarse cocinando. De hecho, el ilustrador seleccionado era el fallecido Hugo Díaz, a quien Sebastián Vaquerano (el editor) y yo bombardeamos con fotografías y dibujos para que las ilustraciones fueran lo más parecidas posibles al entorno de donde provenía la historia. Luego de fallecido Hugo, yo le sugerí a Sebastián algunos ilustradores de Cuba y Colombia, pero Sebastián se decidió por Vicky Ramos por su calidad como ilustradora y porque él quería estar cerca de todo el proceso de producción para cuidar la edición lo mejor posible.

–¿Le parece que con el fenómeno migratorio actual que se vive y con la urbanización de las zonas rurales se están perdiendo ciertas tradiciones?

–La intención principal de retomar estas historias es rescatar nuestras tradiciones, nuestros valores, y aportar algo propio a la literatura infantil. Se lee literatura infantil hecha desde Colombia o España. De hecho, mi generación se alimentó con lo infantil que venía de Argentina. Me pareció importante rescatar lo nuestro pensando en la migración y que los muchachos allá puedan leer algo que viene de la región centroamericana.

–Cambiando de tema, en los últimos meses parece haber mucho interés sobre su poesía…

–En las próximas semanas aparecerá publicada mi poesía completa en Hispamérica, una editorial de la Universidad de Maryland. El compilador es el Dr. Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liverpool. Astvaldsson incluso descubrió poemas de mi adolescencia, que a estas alturas yo preferiría no publicar, pero el investigador dice que en la historia literaria de alguien, todos los textos son válidos.

 Además, fui honrado con el Premio de Poesía Naim Frashëri, de Macedonia, que se otorga en el marco de un festival de poesía famoso en el área de la cultura balcánica, que este año cumple su décima edición. También se hará una publicación conmemorativa con diez poemas míos.

–Recientemente usted fue jurado de un concurso literario en El Salvador, y una de las cosas que se comentaron mucho es que todos los cuentos participantes tocaban el tema de la violencia y la muerte. ¿No le parece excesivo el tema de la violencia en la narrativa salvadoreña?

–Cuando los jóvenes escriben sobre la violencia se debe a que es la realidad que están viviendo ahora. Casi todos los cuentos que concursaron tenían que ver con la muerte.

Los jóvenes escritores tienden a ligar la realidad con la literatura. Es claro que hay violencia y no me extraña que seguirá siendo el tema predominante en nuestra literatura, sobre todo en la narrativa. Pero el tema no lo dice todo, sino cómo se maneja. Creo que lo importante es insistir en que haya disciplina y cultura para escribir. Y tomarlo con seriedad.

–A estas alturas del campeonato, ¿cuál podría decir que fue el aporte de la Generación Comprometida a la literatura salvadoreña y centroamericana?

–Creo que el mejor aporte fue la actitud del escritor frente a su realidad, a no marginarse, a no sentirse especial ni separado de la realidad. Nuestro grupo tuvo en su momento mucho contacto con otros escritores, grupos, revistas culturales e intelectuales de toda la región, y eso creó un intercambio de ideas que, aunque no todos estuviéramos de acuerdo, lo importante era el diálogo.

Pienso por ejemplo que estos muchachos que escriben ahora sobre la violencia es por influencia nuestra. Lo que habrá que ver es qué ocurre con ellos cuando esa realidad se desvanezca, si perderán su tema narrativo. Por eso lo importante es escribir con calidad y pensando en la permanencia, hacer trascender esta realidad en el tiempo.

A mí por ejemplo mucha gente me dijo que acabada la guerra se acabó Manlio Argueta, porque yo había escrito mucho sobre la guerra. Y eso me lo dijeron algunos amigos en son de broma y otra gente que lo decía muy en serio. Pensaron que acabada la guerra ya no tendría sobre qué escribir. Pero todo lo contrario. He seguido escribiendo, y la verdad siento que estoy comenzando, que tengo mucho qué decir todavía.

Comprar obras de Manlio Argueta

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Concultura denuncia venta de obras. Piratas tras la obra de Salarrue

Ramos, Wendy. “Concultura denuncia venta de obras. Piratas tras la obra de Salarrue”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 8 de octubre de 2002, p. 14

La obra literaria “Cuento de Barro”, del salvadoreño Salvador Salazar Arrué, Salarrué, es pirateada y se comercializa en varias librerías del país.

Así lo informaron en exclusiva a LA PRENSA GRAFICA autoridades de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), dependencia del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).

Sin embargo, CONCULTURA no cuenta con estimaciones de las pérdidas ni de la cantidad de ejemplares que circulan. La institución es la dueña de los derechos de autor.

La piratería se descubrió luego de que empleados de la DPI detectaron la venta de libros a precios más bajos del que la imprenta estatal da a los distribuidores.

Ante el hallazgo, la dirección ubicó varias librerías en Sonsonate, San Miguel, San Vicente y Santa Ana que vendían imitaciones.

Mala calidad

La gerente de ventas de la DPI, Claudia Guerra, dijo que en los libros ilegítimos se evidencian las diferencias en la calidad y el acabado de cada ejemplar.

De acuerdo con una representante del Departamento Jurídico de CONCULTURA, Yanira de Soundy, por el momento no cuentan con mayores detalles sobre el lugar donde se imprimen los libros.

Solicitó a la Fiscalía General de la República que investigue el caso.

Un delito difícil de perseguir

Por su parte, el coordinador de la Unidad de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la FGR, Adolfo Muñoz, confesó que desconocía este caso.

Sin embargo, explicó que el Código Penal castiga la piratería con penas que van de uno a tres años de prisión, pero hasta el momento no hay ningún caso donde los piratas hayan terminado en la cárcel.

De 2000 a la fecha, solamente se han conocido 10 casos de piratería de libros, cuyos procesos terminaron por la vía de conciliación entre las partes.

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