Los Peor

Hábil constructor de imágenes literarias, Fernando Contreras Castro se lanzó con esta, su segunda novela, tras una cosecha poética superior que rompiera los marcos del costumbrismo simple y andrajoso tan frecuente en los relatos de marginalidad social de todas las épocas.

Si bien aquí el ambiente sigue las mismas rutas de la miseria, ahora se matiza de prostíbulo, predicadores, proxenetismo, cíclopes, mendicidad, y así la obra consigue hallazgos líricos que –por vía de la hipérbole– la desbordan de lo mágico a lo surrealista.

Las andanzas de Jerónimo Peor –un monje raro y ambulante– junto a Polifemo –un niño deforme que ve más de la cuenta– le sirven al autor para escenificar la espantosa periferia de la pobreza, los antros de la pordiosería y divagar también sobre varios temas sustanciales del ser y la existencia. Todo el relato se podría sintetizar en “el monstruoso mundo que nos rodea, donde siempre lo peor se impone a lo mejor”.

La reflexión filosófica está muy presente y la denuncia política va de la mano con una crítica social que comporta sardónica dosis de buen humor.

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