El bosque que desapareció

El bosque que desapareció

El bosque que desapareció

Se trata de una didáctica historia en la que Diego, el niño protagonista, se deslumbra primero con las maravillas de la naturaleza y luego se conmueve al contemplar los perjuicios que el hombre es capaz de producir.

El niño ve como una montaña, a causa de la deforestación, es arrasada por los deslaves y, el propio hombre, culpable del daño, sufre las consecuencias. Una lección de dolorosa actualidad, expresada con lenguaje conciso al alcance de los niños, bellamente ilustrada por los hermosos dibujos que la propia autora confecciona con mucha fuerza, gracia y colorido. Nacida en Suecia, ha convivido en cinco continentes y su amor por el planeta que habitamos lo ha cultivado tanto en Francia como Colombia, Argentina, Singapur, Sarawak, Vanuatu o Nueva Caledonia, donde alguna vez fijo su residencia, previo a enamorarse del bosque tropical húmedo del volcán Barva, en Costa Rica. Aquí, junto a su esposo Christian Spinelli, han creado una extensa finca destinada a restituir el bosque originario y a la construcción de corredores forestales donde las especies primigenias puedan habitar sin los riesgos de la llamada civilización. Con anterioridad publicó el libro para niños Tori (Editorial Demain, Nueva Caledonia, 1994) y un cuento bellamente defensor de la libertad de los pájaros frente al encarcelamiento irracional a que los someten los humanos (La Jaula, Editorial Legado, Costa Rica, 2002).

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La muñeca de Emilia

La muñeca de Emilia

La muñeca de Emilia

La eventualidad de que un día despertemos enterrados en los desechos de todo tipo que a diario producimos y a nuestro alrededor tiramos, no es sólo una angustia fantasiosa de la literatura tremendista. De hecho, eso podría convertirse en una espantosa realidad, si no controlamos esos desperdicios que nuestra sociedad apática desparrama, sin conciencia, por el globo terráqueo . La niñez —futuro natural de la Humanidad— es la primera víctima de los actos que ensucian o degradan el hábitat, y es también la mejor reserva para combatir la depredación que hacemos del medio ambiente los adultos. A esa infancia frágil y receptiva es hacia donde apunta este texto mágico y directo en el que María, la niña protagonista, es aleccionada y puesta en alerta por peces y pájaros para que la contaminación del entorno y su consecuente destrucción del planeta, dejen de ser una costumbre o un mal hábito de sus descuidados habitantes.

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