Escritor Manlio Argueta fue declarado Hijo Meritísimo

Zelaya, Cristian. Escritor Manlio Argueta fue declarado Hijo Meritísimo. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 18 de noviembre de 2000. p 46

 San Miguel.

Muchas de las obras del escritor se inspiraron en sus vivencias en las calles en que creció. La municipalidad migueleña reconoce su labor.

Si usted transita por la 5ª. Calle Poniente, de la cabecera departamental, recuerde que desde ayer se llama Calle Manlio Argueta. Fue una determinación municipal para estimular al escritor migueleño, autor de “Un día en la Vida” y “Caperucita en la zona roja”.

En el marco de los festejos en honor a Nuestra Señora de La Paz, se efectuó un acto en el Teatro Nacional Francisco Gavidia. En su desarrollo, el Concejo Municipal entregó a Argueta el nombramiento como Hijo Meritísimo de la ciudad.

Fue la forma de reconocerle el aporte cultural del escritor.

Argueta agradeció el gesto y, aunque tiene más de 40 años de haber abandonado San Miguel, recuerda su infancia y juventud que vivió en la calle mencionada.

Su carrera como escritor inició luego de ganar una versión de los Juegos Florales, precisamente en San Miguel. Desde los tres años y medio hasta los diez y nueve vivió en la calle que desde ayer lleva su nombre.

Aplausos

Abundan los aplausos para el escritor. El alcalde Wilfredo Salgado expresó que el Comité de Arte y Cultura busca con este tipo de actividades rescatar y revivir los valores culturales.

“Manlio Argueta es alguien que ha puesto en alto la literatura salvadoreña y nosotros como migueleños estamos en la obligación de reconocerlo”, expresó.

Muchos migueleños mostraron su complacencia y confían en que las actividades culturales que se desarrollen en la ciudad estimulen a quienes aportan al desarrollo formativo de la ciudad y al rescate de la verdadera identidad local.

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Un Día en la Vida. Al Teatro

Reyes, Alfonso. Un Día en la Vida. Al Teatro. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 6 de setiembre de 2001. p 104

 La compañía “Teatro de la Calle” presenta la temporada de la obra del escritor salvadoreño Manlio Argueta durante las primeras semanas de septiembre.

Una suave luz le descubría el rostro. Su ceño estaba fruncido, preocupada tal vez. Lo cierto es que estaba sentada sobre una pequeña silla, suspendida en el tiempo por los pensamientos, tanto, que su entorno pasaba inadvertido ante sus ojos. Lupe pensaba en su matrimonio con Chepe y en los acontecimientos que acarrearon esta unión.

Mientras tanto, al extremo derecho de la habitación, tres ánimas yacen en el suelo, para luego rescatar, a través de la música y movimientos, aspectos ancestrales del país. Pero el comienzo se establece con un legendario capítulo de la narrativa costumbrista salvadoreña.

En otra parte, en las butacas del teatro Ricardo Mendoza Alberto (director del grupo “teatro de la Calle”) explicaba que “estamos presentando la obra “Un Día en la Vida” de Manlio Argueta, que está basada en la situación socio-histórica que vivían los campesinos en los años 60 y 70, que era la persecución de parte de las autoridades”.

“Un Día en la Vida” se ha gestado desde enero de este año, y se había programado el estreno para marzo. Sin embargo y como todo lo que se programó para los primeros tres meses de este año –por  culpa de los terremotos- la obra no se definió sino hasta julio, y el martes pasado fue estrenada en el Auditorio Ignacio Ellacuría, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, por la compañía “Teatro de la Calle”.

Esta obra, escrita en los años 70 y adaptada a teatro en 1990 por Manlio Argueta, se enclava en la zona norte de Chalatenango. En este contexto espacial, “Lupe” (personaje principal) desarrolla su vida en comunión a 17 personajes, cuyo hilo conductor es la persecución militar.

Danza sobre teatro.

Las ánimas que se habían situado al extremo derecho del escenario constituyen el grupo de teatro, que además proponen otra corriente artística en escena: la danza contemporánea. Este aspecto había sido contemplado por el escritor salvadoreño cuando creó la versión para teatro.

A pesar de esto, la compañía “De la Calle” transforma esta visión del escritor para adecuarla al contexto salvadoreño. “Manlio Argueta propone una danza con perfiles europeos, pero nosotros rompimos con eso, y proponemos la danza moderna, cuya coreografía es obra de Didine Angel (bailarina encargada de la sección de danza en “Teatro de la Calle”).

Sobre el entablado, Lupe guarda silencio, mientras las luces ceden ante la oscuridad. Vuelven las luces, y con ellas las ánimas con movimientos que expresan un aspecto de la obra. De esta forma, “la danza ayuda a que se entienda todo el contexto de la obra” indica Ricardo Mendoza.

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Fiesta Teatral

Martínez, Lilliam. Fiesta Teatral. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 28 de marzo de 2002.

 En el marco del Día Internacional del Teatro, un grupo de actrices y actores se prepara para llevar a Costa Rica una nueva adaptación de “Un Día en la Vida”.

 Artteatro celebró el Día Internacional del Teatro por adelantado con la presentación de “Voces en el umbral”, a inicios de este mes. Después, Moby Dick hizo lo suyo con “Beranarda”.

La Casa de la Cultura de la colonia Centroamericana, La Luna y “La Chulona” serán puntos de encuentro para celebrar este día. Mientras tanto, los actores y actrices de Teatro La Calle se tienen algo entre manos.

 “Un Día en la Vida”…tica.

Teatro La Calle presentó hace casi un año una adaptación de la novela más conocida de Manlio Argueta a nivel mundial: “Un día en la Vida”.

Alguien de la embajada tica en nuestro país, vio la obra y le gustó. Por esta “buena fortuna”, Teatro la Calle está invitado a participar en el Festival Internacional de las Artes que cada dos años se realiza Costa Rica. Las presentaciones de “Un día en la vida” estan programadas del 17 al 20 de abril en la tierra del ¡pura vida!.

Con un viaje en su agenda, cuatro actrices (Rubidia Contreras, Xucit Chaves, Susana Reyes, Isabel Rodríguez) y tres actores Francisco Borja, Oscar Guardado y Ricardo Mendoza) se preparan. El lunes Santo, Planeta los pilló en pleno ensayo general, con vestuario y todo.

La puesta en escena que preparan se basa en una nueva versión teatral de la novela de Argueta. Es decir, está “obra” es diferente a la que se presentó el año pasado. Ricardo Mendoza y Manlio Argueta son los responsables de los cambios, pues veían “problemas de estructura”.

“En esta versión se introducirá un elemento nuevo: cine (video) dentro de la obra de teatro”. Con la ayuda del departamento de Comunicaciones y Periodismo de la UCA, Teatro La Calle podrá proyectar estractos de documentales de los 80s “para recalcar lo qué sucedió en ese entonces”, explica Mendoza.

Los gastos de estadía corren por cuenta de los organizadores del Festival, pero para “el pasaje” Teatro La Calle hará una breve temporada del 4 al 6 de abril en la UCA. La entrada costará 20 colones para estudiantes y 25 general. La obra ¡los vale!

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Confesiones de Manlio Argueta. El Caso de Siglo de O(g)ro, Bio-novela circular. Hacia una aproximación antropológica

Rivas, Ramón. Confesiones de Manlio Argueta. El Caso de Siglo de O(g)ro, Bio-novela circular. Hacia una aproximación antropológica. Co Latino (San Salvador, El Salvador), 17 de enero de 1998.

 Desde Holanda.

Siglo de O(g)ro es muestra literaria en la que se conjugan recuerdos, experiencias, novedades y revelaciones en un determinado medio-cultural en la ciudad de San Miguel, El Salvador, a comienzos de la década de los años cuarenta. La minuciosidad con la que el autor describe ese medio y su gente hacen que la obra, de una vez, trascienda a otras dimensiones de carácter socio-antropológico.

Se trata de un libro autobiográfico, que por su misma naturaleza, se basa en las descripciones del mismo autor, el que a la vez nos aporta una espejo intensivo del medio en que se desenvolviera los primeros tres años de su vida. Y es que, la antropología como tal, ha intentado captar al individuo mediante descripciones autobiográficas y la obra de Argueta logra captar eso. Las descripciones autobiográficas, como la que aquí reseñamos, por su carácter intensivo en personajes familiares específicos, son de utilidad para cerrar la brecha entre los extremos conceptuales de la cultura y el individuo, de modo que la familia se convierta en el punto medio.

Y es que al ser la familia una unidad pequeña y tratable, puede ser descrita sin abstracciones y generalizaciones inevitables en la investigación de una cultura global. Además, en la descripción de los diversos miembros de una familia, como bien lo logra el novelista Argueta, vemos a individuos reales tal como viven y trabajan en medios, muchas veces, inmersos en todo tipo de vicisitudes que a su vez son ricas en experiencias para quien las puede potencializar. Manlio Argueta lo logra.

Es precisamente, en la familia, donde se pueden observar las interrelaciones entre los factores culturales e individuales respecto a la formación de la personalidad.

Manlio Argueta, tal vez sin la menor intención, en su obra, estudia una cultura nacional a través de una familia especifica, su familia. Antropológicamente hablando, vemos que la familia es una unidad natural para el estudio de las satisfacciones, las frustraciones y los desajustes del individuo y en Siglo de O(g)ro vemos conjugados esos aspectos.

El mismo autor lo revela cuando afirma que su obra “es un libro que tiene gran base biográfica”; Siempre me he afincado –nos dice- en hechos reales para partir de ahí a la creación novelística; en el caso de Siglo de O(g)ro –continúa “repare que tenía recuerdos de infancia, mis aventuras, mis amigos, mis sueños de niño, la raíz de mi inclinación poética; y me di cuenta también que tenía un material valioso para una novela”.

El mismo autor afirma que el niño se llama Alfonso Trece y comienza narrando su vida desde los tres años y medio cuando una niña de su misma edad le ofrece ser su madre. Y Alfonso Trece tiene su primera relación íntima con una mujer, ya que los dos están desnudos y ella lo toma de sus cabellos para que él se prenda de sus pechos.

Ese sueño maternal termino cuando apareció la abuela echando rayos y centellas y amenazándolo que lo iba a castigar Dios. En Siglo O(g)ro, la relación de Alfonso Trece con la abuela es muy importante, igualmente con la madre. De acuerdo al autor, el personaje de la madre es a la única que le cambia nombre y le pone el mismo de su novela Milagro de la Paz, es decir Crista. Señala también, que en la obra hay dos personajes que más le ha agradado desarrollar; se trata de Herminia, una mujer que cuido al niño desde aquella temprana edad y con la cual volvieron a encontrarse cincuenta años después cuando ya él, Alfonso Trece, era un conocido escritor. El otro personaje es Chela, una mujer que trabaja como empleada de Crista haciendo ropa en la única máquina de coser a pedal con la que contaba toda la familia para ganarse el sustento diario

¿Cuál es la importancia de esa dos mujeres? De acuerdo al mismo autor “se trata de mujeres muy humildes a quienes quiero rescatar como personas que me dieron mucho para estimular mi inclinación por la literatura”. Herminia ofrece a Alfonso Trece cariño, deferencia, comprensión solidaridad, además de atenciones casi maternales (aunque debo decir que Crista como madre juega su papel). Encontramos pues, que este cariño de Herminia hacia Alfonso Trece es determinante para despertar ciertos amores y ternuras humanas, la sensibilidad que después lo llevaría a ser el transcendente poeta que es.

¿Qué papel juega Chela? De acuerdo con el mismo autor: “Ella le enseña a Alfonso Trece las primeras canciones de dimensión emotiva como es el caso de los tangos en un ambiente sencillo donde no había ninguna comodidad comunicativa, sin acceso a los medios de comunicación hablado y apenas a los escritos”. Reconocerlo es importante, porque es parte vital en la novela, el marco socio-cultural de grandes limitaciones económicas. Por otro lado, Chela narra aventuras míticas que a ella le ocurrían causando en Alfonso Trece, por un lado, terror y por otro estimulando su fantasía. Pero eso no fue todo pues ella también la contaba los cuentos árabes de Las Mil y una Noches y de Corazón, de Amicis, a los que nunca podría haber tenido el niño personaje, mientras Crista le decía poemas de memoria o le contaba novelas, Vargas Vila o María.

Lo importante, en este hecho, es ver cómo mujeres humildes y sencillas, como salidas de un sueño, inciden en le formación de una actitud fantástica, por parte de Chela; y de apego y respeto hacia la identidad femenina que despertaba Herminia. Dos elementos que van a determinar en el futuro no solamente el carácter y la inclinación literaria de Alfonso Trece, es decir el ahora poeta y novelista internacional Manlio Argueta.

Pero indiscutiblemente, la novela no se reduce a estas dos mujeres ya que Crista quizás sea, de alguna manera, el personaje principal.

Argueta inserta en la novela doce historias míticas, como son:”La gota de coral “, “El basilisco”, “El misterio del Pajaro de Dulce Encanto y el espíritu de la coyota Teodora I y II”, “La siguanaba I y II”, y “El cadejo”, “La chinchintora”, “La carreta bruja”, y “El Cipitillo”.

La inserción de las historias míticas en la novela, viene a enriquecer más la obra pues ella nos remonta al pasado y a la vez nos hace tambalear en el presente. El mismo autor confiesa al referirse a la estructura de estas historias en la novela: “Yo pensaba que deberían ir en un recuadro dentro del texto, sin embargo tal vez por una especie de tradición editorial y o por los costos, a última hora no aparecieron dichos recuadros que son parte de la estructura novelística.

Y el autor vuelve a recalcar, como para no dejar ninguna duda en los lectores y estudiosos de todo quehacer literario a nivel nacional e internacional que: Es bueno decir también que el personaje Alfonso Trece sólo se desarrolla desde los tres años y medio, como se menciona arriba, hasta alcanzar los doce, eso significa que queda un material pendiente dentro de esta línea que puede ser una saga de bio-no-velas de Argueta. Con todo, a veces en la novela se hacen acotaciones referidas al futuro, por ejemplo cuando Alfonso Trece cuenta que se encuentra con Herminia cincuenta años después.

Sin más, en Siglo O(g)ro , se destacan las dos grandes direcciones en la narrativa que ha caracterizado a Manlio Argueta: Las mujeres como personajes determinantes y con ello, un profundo contenido social que pone en evidencia las grandes desigualdades sociales y a la vez el descubrimiento de ciertos valores culturales que determinan la identidad de la sociedad salvadoreña.

Se trata en otras palabras de una obra con profundo contenido socio-antropológico del cual no sólo los salvadoreños tenemos mucho que aprender sino que también otros países que conforman la realidad latinoamericana.

Por el título de la obra, y lo referido en cuanto a la estructura, el autor sigue demostrando que puede combinar el tema nacional con estructuras y técnicas de vanguardia. Por ejemplo la innovación en el título y también los juegos dentro del tiempo, manejado de tal manera que no afecta la fácil lectura; esa novedosa hilación de las historias que en el fondo son una sola historia, es decir una bio-no-vela, como la denomina el autor.

Oss, Holanda, enero de 1998.

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Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global

Argueta, Manlio. Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de marzo de 2002. p.27b

 Los conocimientos almacenados en libros y documento abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez e inocencia.

Cuando se dice que las bibliotecas nacionales son las “nuevas catedrales de la información y del saber” no se trata sólo de una frase bien lograda.

En verdad, nos estamos refiriendo al “boom” de construcción y reconstrucción de edificaciones especiales para Bibliotecas Nacionales que para recibir el siglo XXI diseñan nuevos palacios bibliográficos de un país.

La paradoja de estas visiones arquitectónicas se presenta cuando reparamos en las modernas tecnologías de la información. Así, la Internet pone al alcance de hogares e instituciones gran parte del conocimiento del mundo. Un disco compacto puede concentrar los volúmenes de una enciclopedia o los tomos de periódicos de un siglo entero.

¿Por qué entonces las bibliotecas nacionales han comenzado a proyectarse en nuevos diseños de arquitectura moderna?

 Para salvar la tradición.

¿Qué hace que el micro procesador, ese nuevo David de la tecnología, no logre borrar la tradición y se construyan los edificios del saber que nos identifica con los libros? Una primera respuesta: la globalidad de la cultura, producida por ese pequeño gigante de la electrónica, el “micro chip”, que no contradice la necesidad de consolidar los elementos de indentidad y la preexistencia de valores regionales y locales que nos ligan a una nación determinada. Para el caso salvadoreño, la necesidad es evidente por su población migratoria unida económicamente y emotivamente a su país.

 Nuestras huellas digitales.

Las bibliotecas nacionales registran el signo o huella digital que nos individualiza en la gran aldea del mundo: tradicionales, creencias espirituales, costumbres, lenguaje y mitos, razón de ser de la humanidad compuesta por individuos y comunidades sin diferencias de tamaño de país, de poder político o económico; y que se concretan en valores literarios, históricos, científicos y ecológicos, es decir en libros y documentos.

No es extraño entonces que ante la tecnología informática exista un afán de preservar como se merece la bibliografía y para ello se construyen y reconstruyen modernas edificaciones.

Y esto se está dando en países que aún no saltan al primer mundo, que incluso han salido de guerras culturales o coloniales recientes, caso de Croacia, Serbia, Argelia, Túnez; no digamos aquellos de mayor avance tecnológico, estabilidad y riqueza como Francia, Portugal, Suecia, Estados Unidos.

Los conocimientos almacenados en libros y documentos abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez, pero con alto sentido crítico, como amor al terruño, al paisaje, a la familia, a la creencia mítica o religiosa.

Ni la tecnología ni la globalidad opacan las fuerzas morales del espíritu humano que se expresa en memoria documental desde comunidades específicas. La biblioteca estará por siempre proyectando la vida contemporánea y pasada de esas comunidades que dicen presente como nación dentro de la actual cultura que borra fronteras.

Artículo escrito por Manlio Argueta, poeta y novelista salvadoreño y actual director de la Biblioteca Nacional.

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Tercera llamada

Bonilla, Alexandra. Tercera llamada. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 24 de julio de 2002. p 114

10° Festival Centroamericano de Teatro

El lunes por la noche, los salvadoreños de Teatro La Calle lograron llenar totalmente el Museo Antropológico David J. Guzmán

Esta vez le tocó el turno a El Salvador. El lunes se presentó la obra “Un día en la vida” del escritor salvadoreño, Manlio Argueta. Tras las presentaciones de Ecuador, Guatemala y Colombia, le llegó la hora a Teatro La Calle, para poner en alto el nombre del país.

A las ocho de la noche no había ninguna butaca sola en el auditórium del Museo Antropológico David J. Guzmán. Lograron un lleno total, de los doscientos doce asientos no había ninguna silla desocupada.

Si bien es cierto que este grupo teatral ha presentado esta obra en varias ocasiones, dentro y fuera de país, esta vez traían una novedad. En presentaciones pasadas han incluido números de danza, pero en esta ocasión incluyeron un vídeo que les facilitó el departamento de audiovisuales de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Video real

La obra juega con varios recursos. Hay un vídeo con imágenes de la guerra y han eliminado la danza. Ricardo Mendoza, director artístico de Teatro La Calle, explicó el porqué se hizo esto: “Hemos quitado la danza porque sentíamos que distraía un poco al espectador”. “Con la danza veíamos que se ponía ambigua la situación; la gente decía ´que bonita la danza´, sentíamos que no calaba más el mensaje. Es para concretar más en el mensaje. Es para concretar más en el mensaje que queremos dar”.

“Un día en la vida” relata la vida de Guadalupe y José Guardado, durante la época de la guerra. Malio Argueta logra captar la esencia de la realidad salvadoreña de los años ochentas. De acuerdo con Mendoza, el fin es: “Rescatar la historia, decirle a la gente esta es nuestra historia. Lo que sucedió antes de la guerra, por qué se dio la guerra, luchemos porque no se vuelva a dar este tipo de situaciones que generen otra guerra” finalizó.

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Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”

Abrego, Geovanny. Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de mayo de 2003

 El jueves fue presentado el libro “A-B-Sudario”, de la escritora salvadoreña Jacinta Escudos, editado por Alfaguara.

“Jacinta es valiente, se desnuda en un mundo donde todos andamos vestidos, y no busca desnudaderos”, dijo el escritor salvadoreño Manlio Argueta, en referencia al estilo literario de Jacinta Escudos, durante la presentación de la novela “A-B-Sudario”, de la cual es autora.

Argueta señaló que Escudos tiene un estudio subjetivo de la realidad y que sus novelas tienen un gran mundo interior. “Me da una gran alegría su triunfo, porque eso demuestra el empuje que esta tomando la literatura salvadoreña”, añadió el autor de “Un día en la vida” y “Siglo de O(g)ro”.

Con su opinión se refería al Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo que obtuvo Escudos con la obra mencionada (en el que concursó con el título de “Memorias del año de la Cayetana” y la su publicación por una de las editoriales más prestigiosas en el mundo actual: Alfaguara.

“A-B-Sudario” es la historia de Cayetana, una escritora que vive en una ciudad llamada Karma Town, aunque es originaria de un país llamado Sanzívar, y que desea escribir una novela; pero para lograrlo decide volver a su terruño, donde unos amigos la prestan una casa en el mar para alcanzar su objetivo.

“Para el Grupo Santillana es un verdadero honor presentar en nuestra editorial Alfaguara la novela “A-B- Sudario”, de Jacinta Escudos”, expresó Carlos Arabia, gerente general del Grupo Santillana.

“Este premio y la publicación no significan más que dar a conocer mi obra a mayor número de lectores”, manifestó Escudos, autora de la primera novela salvadoreña publicada bajo el sello editorial Alfaguara y quien anteriormente ha publicado libros como “El desencantado”.

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Reconocen su labor

Núñez, Claudia. Reconocen su labor. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 22 de abril de 2003. P. 81

Por su trabajo literario y su “invaluable aporte al desarrollo cultural” del país, la Cámara del Libro y el Centro Cultural Salvadoreño ofrecerán sendos reconocimientos al escritor Manlio Argueta.

La frase “Nadie es profeta en su tierra” parece no cumplirse en el caso del autor de “Un día en la Vida”, pues coincidiendo con la V semana Nacional de la Lectura, dos instituciones ofrecerán diferentes homenajes a Manlio Argueta.

La Cámara Salvadoreña del Libro ha organizado un homenaje público a Argueta por su “invaluable aporte al desarrollo cultural”, escribió Carlos Arabia, presidente de la Cámara Salvadoreña del Libro, en una carta enviada al escritor.

Es así como mañana miércoles, Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la trayectoria de Manlio Argueta será reconocida en un evento abierto al público, en el Cine Teatro de la UES a las 4:00 pm.

Además, el Centro Cultural Salvadoreño ha planificado para el viernes 25, una jornada cultural con variadas interpretaciones de la obra “Un Día en la Vida”, en las que se pretende mostrar el “valor histórico, social y literario”, del trabajo de Argueta en la formación académica de los estudiantes de dicho centro educativo.

Con mucha humildad y en una oficina “repleta” de libros, Manlio Argueta comentó a El Diario de Hoy que “este tipo de actividades (en su honor), son un premio espiritual…y un gran estímulo para seguir trabajando en la promoción cultural del país”.

Y es que para el escritor, el hecho que su trabajo sea reconocido constituye un “misterio” que nunca imaginó. Empezó a escribir muy joven, dedicándose a la poesía, nunca pensó que al escribir novelas, éstas llegarían a ser tan aceptadas, divulgadas y hasta traducidas a diferentes idiomas.

El trabajo de Argueta se ha puesto en escena en diferentes ocasiones, ha recibido reconocimiento por comunidades estudiantiles, la lectura de sus obras se incluyen en algunos programas de estudio, ha recibido varios premios de literatura a nivel latinoamericano. Mientras que su obra “Un Día en la Vida” fue nominada como uno de los libros más importantes del siglo XX.

Una labor importante.

Además del aporte que Manlio Argueta ofrece con sus obras, desde el año 2000, se desempeña como administrador de la Biblioteca Nacional, buscando cumplir las necesidades de lectura de la población.

“Como biblioteca nacional debemos recopilar libros nacionales, organizarlos, conservarlos y difundirlos… pero también buscamos ser un respaldo para estudiantes e investigadores”, explica Argueta. Según el escritor, lo importante es aprender a leer cultivando el hábito de la lectura desde el hogar, pero sobre todo “divertirse leyendo, disfrutar la lectura”.

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Honor al lector

Martínez, Lilian. Honor al lector. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003

La presentación de la nueva novela de Sergio Ramírez y el homenaje a Manlio Argueta se convirtieron en un homenaje a los lectores.

Lo que inició como la presentación de un libro se convirtió en un reconocimiento hacia los lectores. Ayer, mientras el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicaba que su nueva novela “Sombras nada más” no es de carácter histórico, afirmó que “cuando el lector cierra el libro y cree que lo escrito ahí es verdad” él puede darse por satisfecho como escritor. Luego, siguió explicando lo importante que es el lector para el escritor. “Ese lector que llega con los libros que tiene en su casa para que se los firme me está diciendo que yo vivo en los anaqueles de su casa”, afirmó Ramírez.

Por su parte, el conferencista Giovanni Galeas, antes de dar su opinión sobre la nueva novela de Ramírez, dijo que se podía poner en tela de juicio su capacidad como crítico, pero no su capacidad como lector, pues “como lector voy a hacer mi presentación”, dijo Galeas.

La primera observación del conductor de “Universo Crítico” sobre la obra de Sergio Ramírez fue la familiaridad con que el escritor nicaragüense habla sobre los salvadoreños, pues sin ningún esfuerzo menciona lugares y personajes propios de nuestro país.

Luego, Galeas procedió a explicar el “cómo” y el “qué” de “Sombras nada más”. El crítico afirmó que la novela es “difícil de soltar”, pues su lectura “es un proceso muy simple”. Esto, a pesar de que “la estructura narrativa de la novela es muy compleja”, en opinión de Galeas. Según el crítico “(Sombras nada más) es desde ya un clásico de la literatura centroamericana”.

Tras la presentación de la novela, la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro entregó una placa de reconocimiento al escritor Manlio Argueta por su trayectoria y aporte a la cultura salvadoreña. Al recibir la placa de manos de Ramírez, Argueta dijo que la recibía no como escritor, sino como lector. Agregó que ha escrito pocas novelas porque se ha dedicado más a “hacer que otros se entusiasmen con la lectura”. Rememoró los libros que leyó cuando niño y al final sentenció: “La lectura y el libro son nuestro futuro, son nuestro redescubrimiento para El Salvador y creo que hacia ahí vamos con paso seguro”.

LA PRIMICIA: Antes de iniciar la presentación de “Sombras nada más”, la Rectora de la Universidad de El Salvador María Isabel Ramírez, anticipó que Sergio Ramírez Mercado visitará la UES en junio próximo con el objetivo de reactivar el área de publicaciones de la universidad, y recuperar la literatura nacional que se encuentra dispersa. La visita será auspiciada por Santillana.

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Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña

Salamanca, Elena. Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 3 de marzo 2005

Craft habla con cariño de Manlio Argueta. Vino al CILCA a recorrer la obra del novelista con su ponencia “De la hamaca al trono”.

Siete académicos del mundo han venido al XIII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana con un tema común: Manlio Argueta y su novelística. Entre ellos está Linda Craft, catedrática de Letras y Literatura Latinoamericana de la Universidad de North Park, Chicago Illinois.

Durante “los años de emergencia”, como se llama a la guerra civil salvadoreña, Craft se acercó a El Salvador por la maternidad: adoptó a dos niños salvadoreños. Para conocer la cultura de origen de sus hijos, quiso leer.

La respuesta que encontró salió de las novelas de Manlio Argueta. Desde entonces no deja de estudiarlas.

La obra de Argueta se analiza más en el extranjero que en El Salvador.

Hay varios factores para eso: uno es el mercado, fuera del país se venden más libros. Posiblemente se desarrolló el interés durante los “años de emergencia” (de 1980 a 1992)

¿Llegó en esos años Manlio Argueta a usted?

No. Fue en los noventa. Yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y tenía mucho interés en América Central. Como escritor de narrativa, Manlio era, y todavía es, el más importante.

¿Qué hace tan importante la narrativa de Argueta a comparación de otros novelistas salvadoreños?

Sus obras ayudaron a explicar a los extranjeros lo que estaba pasando aquí con el involucramiento de Estados Unidos, mi país, con la guerra o eventos políticos salvadoreños. Muchos norteamericanos querían saber lo que estaba pasando, y la literatura es una buena manera de acercarse (a la realidad).

El nombre de su ponencia es muy sugestivo: adopta los lugares físicos de donde parte y concluye la novelística publicada de Argueta.

Hamaca, para mí, evoca un mundo humilde, mientras el trono es opuesto. También sigue la trayectoria de su novelística: sus dos primeras novelas son muy experimentales, con rupturas de tiempo y espacio, difíciles de leer. Luego, con las testimoniales, de los ochenta, se ubicó en algo más accesible, para promover ideas de justicia, y luego las novelas después de los Acuerdos de Paz son más íntimas, más sicológicas. Hay una inversión en la temática y el estilo de sus novelas: es un lujo para Manlio tomar esa oportunidad de ir hacia adentro, de pasar de lo sofisticado a lo sencillo.

¿Eso no es una involución en su obra?

Tiene que ver con la temática y los tiempos. Manlio necesitaba un estilo más sencillo para explicar lo que estaba pasando durante la guerra, se dio cuenta de que sería necesario simplificar la expresión para que pudiera entenderlo su propio pueblo. Y además incorporó las grabaciones de las  personas que le daban testimonio.

¿Hay algún límite en la obra entre el testimonio y la literatura en la obra de Argueta?

Las novelas de Manlio son novelas históricas, sí, testimoniales también, pero ficcionalizadas. Muchos escritores en América Central y el Cono Sur practicaban esa literatura testimonial, en solidaridad política. Era por la época.

Argueta es el autor más traducido y vendido afuera de El Salvador.

Creo que precisamente por los años ochenta, de la participación política.

¿Si él no hubiera escrito testimonialmente o inmerso en ese contexto histórico, sería tan leído?

En una buena pregunta, porque yo he hecho una traducción de “Siglo del Og(r)o”, y todavía estoy buscando editorial para publicar en inglés. Pero una asociación de bibliotecarios ha nombrado “Un día en la vida” como una de las cinco novelas latinoamericanas más importantes de siglo XX. Es increíble.

¿Eso es por el valor literario o testimonial de la novela?

Los dos. Tiene dos propósitos, y ese es el genio de esa novela: es muy artística y accesible, no tan difícil, y salió cuando el enfoque de Estados Unidos estaba en América Central, había interés. Casi nunca se puede hablar de una novela que solo por sus elementos intrínsecos se lea en el extranjero, debe haber algo más que le hable a otras personas en otros mundos, es una manera de conocerlos y entenderlos.

¿Para entender la historia de El Salvador, se tiene que leer la novela de Argueta?

Ayuda. La literatura es la ventana al alma de un pueblo, su lenguaje, su perspectiva, su propia visión.

¿Cree usted que él es el novelista más representativo que tenemos?

Sin duda. Manlio va a cumplir 70 años, y va a seguir escribiendo. Un grupo de académicos y yo hemos tomado la decisión de editar un libro con ensayos sobre su novela porque lo merece, su obra es tan importante. No sé si aquí en El Salvador tengan la expresión “la gran novela salvadoreña” como nosotros (en EUA) tenemos “the great american novel” como “Huckleberry Finn” (de Mark twain), pero creo que Manlio está escribiendo la gran novela salvadoreña.

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