Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Rojas, Katheryne. “Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”.  Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En primer lugar, quiero agradecer en mi nombre y en el de mis compañeros de la ELCL, la oportunidad que nos brinda Fernando Contreras para que en esta ocasión seamos estudiantes los que vamos a presentar y comentar su último libro. Es un gesto que agradecemos y solo esperamos que él se vaya satisfecho de la actividad y de lo que para nosotros es una experiencia nueva y emocionante.

Fernando Contreras pertenece a la generación actual de narradores costarricenses, con una obra consolidada desde que en 1993 cuando publicó su primera novela, Única mirando al mar, luego Los Peor (1995), Urbanoscopio (1997) El tibio recinto de la oscuridad (2000), Sonambulario (2005), Cantos de guerras preventivas (2006) y  Cierto Azul(2009). Básicamente su obra se hilvana dentro de una línea de marginalidad urbana, en ambientes esperpénticos y personajes precisamente desvalorizados socialmente, contradictorios en cuanto a una “normalidad” discursiva. Sus textos  representan gráficamente a esa Costa Rica de grandes transformaciones sociales y que se contrapone a aquella visión bucólica que tanto identificaba a la generación del Olimpo en el antaño, Contreras plantea un gran desafío al discurso convencional, una crítica simultanea que no distingue la sociedad contemporánea.

Ahora bien, Fragmentos de la tierra prometida es su última obra que se distingue de las demás no solo en el sentido formal sino en su temática, pues su discurso representa una gran ironía a la tierra idílica del mito, que emanaba leche y miel. La nueva tierra que Contreras transforma o describe es aquella donde subyace el aplastamiento de la gran esfera del poder hacia seres explotados.

El nuevo mundo “prometido” es aquel que surge a la sombra de unas circunstancias devastadoras, con individuos controlados, dominados y en ambientes muy desfavorables para vida. Una especie de antesala apocalíptica.

Al hablarse de una sociedad futura, conformada por sujetos y un ambiente desolador, el texto revela una visión distópica del mundo, paradigma ideológico que se caracteriza básicamente por demostrar cómo los diferentes cambios que sufre una cultura se convierte en algo esperpéntico, inhabitable. Así mismo un texto distópico muestra con ironía y sátira (tal como lo hace Contreras) el futuro apocalíptico de un pueblo, una profecía que se desarrolla entorno a todas esas transformaciones que se hilan en un posible presente.

Fragmentos de la tierra prometida es un texto distópico, advierte necesariamente una crisis, la evolución de las fuerzas militares que han violado conscientemente la tierra de los nómadas y que a su vez, la desboronaron poco a poco. Tal es el caso del micro-relato Zonas protegidas donde se muestra lo mencionado anteriormente:

“Uno reconoce inmediatamente la zonas donde la tierra es buena, donde hay agua potable, donde hay granjas. Siempre están alambradas y dicen ‘Zona Militar, Prohibido el paso a particulares’ ”. (p 35)

Parece que la tierra al ser despojada de los habitantes ha adquirido otra función, y es darle soporte a esa gran esfera del poder, no importa si el mundo se cae en pedazos o si afuera de esa Zona Protegida la gente se muere de hambre o sed, eso no importa si en este lugar los peces grandes se tragan a los flacos. No sé porque distingo cierta relación de este texto con los diferentes cambios por los que atraviesa la pequeña suiza Centroamericana.

Hay una enorme relación entre los espacios desolados y los personajes, en especial los ancianos, son personajes cargan la desesperanza, la negación, el olvido y añoranza, por ejemplo en el micro relato “Ojos de perro azul” se relata la preferencia de los viejos con el color azul, pero la voz de la narración omite el azul por el gris, los ojos del abuelo, las montañas, el mar, el cielo. El cambio de los colores no es una mención simple, sino significativa, pues constituye tanto la representación física del ambiente como las emociones; la esperanza, la opulencia, el bienestar ha sido sustituido esporádicamente por el luto, la escases y la injusticia.

Un elemento recurrente sería la mención del espacio Zonas protegidas, donde hay un gran cambio semántico en el concepto. Pues estas Zonas no vienen a ser un área geográfica o ecológica puramente, todo lo contrario representa un campo militar de esta visión futurista. El término aparece en doce de los microrelatos, en tanto libro futurista (libro que imagina una sociedad futura), Fragmentos nos habla de cómo funcionará una sociedad si los signos actuales se desarrollan en la misma línea en que lo están haciendo ahora, y por lo tanto prefigura una sociedad con prácticas culturales deshumanizadas, llenas de controles, las zonas protegidas son zonas de exclusión y de división entre los seres humanos. Es una cultura de muerte, propio de una distopía.

Hay una estrecha relación entre el mundo primitivo y el futuro distópico, pues los términos de Nómadas y Sedentarios aparecen, producto de la desvalorización antes mencionada. Fuera de las Zonas son nómadas y guarda ese significado de un ser despojado: sin tierras, sin casa, totalmente excluidos. Tal es el caso del microrelato “Inseminación artificial” que dice:

“Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (p 65)

Si tuviera que hacer una pequeña relación entre este texto y los demás del autor, podría mencionar su primera novela Única mirando al mar, donde a pesar de que son formalmente distintos en su estructura narrativa (Única es una novela y este es un conjunto de microrrelatos), pero ambos imaginan un mundo con problemáticas más o menos semejantes: una tierra prometida que es una especie de basurero de la historia, en la que lo humano como categoría vital está perdido. Aunque, claro, en Única no del todo: la vida aquí es un basurero en que hay posibilidad de recrear algo vital, lazos humanos. Fragmentos es más radical y negativo: lo humano no tiene lugar, la distopía pareciera no tener salida, es una especie de antesala del apocalipsis. En Única se desarrolla en una zona de exclusión (el basurero), pero en donde se puede recrear una cultura de vida, solidaria. Esa es precisamente la diferencia.

El diálogo que establece el texto con el lector, podría reflejarse como una posible reflexión. Los fragmentos de esa tierra prometida, son las múltiples granadas que explotaron, es la visión futurista de un mundo cegado, no obstante esta distopía guarda mucha relación con la sociedad actual, en que el mundo se encuentra dominado por las grandes transnacionales tecnológicas y los gobiernos se vuelven cada vez más irrelevantes, no tanto lo irrelevantes como inútiles. Hay algo del presente que no funciona… podría ser esa pequeña parte de un sistema de mierda.

El texto es un excelente discurso para la humanidad, cuando se lea desde una perspectiva reflexiva, pero toda esperanza que nos evoca el microrelato “Before Vendetta” se desploma cuando el país más feliz del mundo prepara a jóvenes y niños a celebrar sus 191 años de vida independiente, sin saber en realidad que a quienes preparan es a un posible ejército y un ambiente desfavorable con esta percepción distópica de una tierra prometida.

 

Para “Fragmentos de la tierra prometida”, de Fernando Contreras

Soto, Carlos. “Para ´Fragmentos de la tierra prometida´, de Fernando Contreras”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

La peor acusación, no recuerdo adonde la oí, o la leí, fue que el microcuento era una falsificación de la literatura. Un billete falso. Que el material era similar, que se fabricaba con el mismo rigor y paciencia. Que incluso tenía el mismo efecto. Pero que no era literatura.

Otro, que el microcuento existe gracias a las redes sociales. La comunicabilidad del mundo moderno, la necesidad de enviar un mensaje directo y sin rodeos (¿qué es la literatura que un gran rodeo alrededor de básicamente nada?) obligaba a los escritores a escribir microficción. Por necesidad cultural y para vender (en ningún orden particular). Uno no puede dejar de imaginarse a Augusto Monterroso despertándose a media tarde y luego de ver un peluche en forma de dragón de su hija o quien sea tirado por ahí, tener la terrible necesidad de prender la computadora y actualizar Facebook o Twitter y compartir su soñolienta imagen con sus seguidores.

También hay poetas furiosos contra esa mala prosa poética que ni es ni deja de ser.

Se ha dicho: que el argumento es imposible, que trata formas estereotípicas, que es un género imposible. Pero existe, así que por el otro lado: se dice que es la depuración máxima del lenguaje literario, que es el género perfecto para la posmodernidad, que es pura ética literaria, etc.

Hay gente para todo. Pero, sin creer y dejar de creer uno ve que el pensamiento mágico alrededor del microrrelato es evidencia del interés que el género tiene actualmente.

¿Qué se sabe? Es un género viejo, de formas tan variadas e incluso incompatibles. Los contemporáneos han deseado delimitar esa estructura y de una vez por todas decir lo que es y lo que no es.

La crítica es casi unánime al presentar la intertextualidad como el material básico del microrrelato, o mejor dicho, al microrrelato como el género más intertextual que hay. Eso pareciera ir en par con el principio de incertidumbre, las referencias, a veces exactas, en otras ocasiones disparan en direcciones insospechadas.

Ahora, Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras. El año pasado salió otro texto de microrrelato (esa vez en forma de fábula) con intertexto bíblico: La divina Chusma de Rafael Ángel Herra.

La Divina Chusma y Fragmentos de la Tierra Prometida. En ambos el planteamiento es bastante claro: transformar el mito, acortarlo, reducirlo, revertirlo. En uno la inmundicia está revestida de dignidad cósmica (o por el contrario los poderes divinos obligados a vivir entre nosotros) y en el otro se transforma de inmediato el espacio del mito redimensionándolo: “cortar” el mito es transgredir, es quebrar el gran espejo simbólico y quedarse con las. Cambiar todo el inventario cósmico a unidades menores, el orden, las convenciones, revalorar siempre, tal vez sea la propuesta principal de estos “fragmentos”. Tal vez.

La expulsión del paraíso fue el hecho desencadenador de la historia humana. Lo que el texto presenta es una visión de éxodo contemporáneo: las promesas, las utopías, la luz, se visualizan desde el desierto del lenguaje, del juego, de los textos anteriores. Llamemos al becerro de oro por sus nombres: dinero, paz mundial, las zonas verdes. Es un grupo de textos que tienen como metáfora un muro. Como la puerta de Kafka, no es imponente, pero si impenetrable.

Hay ironía (tal vez su mejor punto), y valentía. Veamos la aclaración del autor (leer la aclaración). Ver el autor defendiendo su obra tan valientemente siempre es digno de poner atención.

Repito; el género no es nuevo, pero las maneras en que se lee sí lo son. Y esta lectura refuerza lo que ya sabemos que es la literatura.

Mientras haya un texto que no se acomode, que causa disonancia, que haga que la crítica se sienta con nauseas de repente, todo marcha bien.

El microcuento es muy violento en ese sentido: ataca, muerde, viola la literatura que tiene antes. Y todas esas cosas son buenas, según mi parecer. Es un hijito malcriado, un enano muerto en los arrabales con un cadáver hediondo y bello.

El valor básico de la literatura (o por lo menos de la buena) es la incertidumbre. El microcuento se ha querido acercar a este principio: en términos formales, el microcuento está obligado a otra función primaria: decir más de lo que realmente dice.  Obliga a releer. Si es bueno, por supuesto. O por lo menos está obligado, para ser bueno, a dejar al lector en un sentimiento intermedio entre la indignación, la risa y la pura ignorancia, si es que eso es posible. La incomodidad es la forma más pura de memoria en la literatura, la comodidad, la tranquilidad, por otro lado, es la muerte.

Y por eso todos estamos aquí. Para volver a sentirnos incómodos, para dormir mal y seguir pensando en dinosaurios, paraísos construidos en una línea y quemados en la siguiente.

Ahora, lo único que queda es leer, y ver que tienen estos textos para ofrecer.

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”

Los 30 de una novela

“Los 30 de una novela”. La Nación. Viva. (San José, Costa Rica), 25 de agosto de 2003, p.10

La tertulia litera Entre líneas, que se realizará esta noche a la 7 p.m. en el Instituto de México, estará dedicada a la novela Murámonos Federico, de Joaquín Gutiérrez, en los 30 años de su publicación.

Según Carlos Porras, organizador de la actividad, habrá una breve conferencia sobre la novela, una semblanza de Gutiérrez a cargo del escritor Rodolfo Arias y una tertulia con participación del público. Hace 30 años, Murámonos Federico ganó el Certamen Editorial Costa Rica, luego de publicada y después ganó también el Premio Aquileo J. Echeverría.

En la actividad estarán presentes Elena George Nascimento, viuda del escritor, y Sebastián Vaquerano, de la Editorial Legado.

El instituto de México está ubicado 250 metros al sur de la cuarta entrada a Los Yoses. La entrada es gratuita.

Comprar "Murámonos Federico"

Comprar “Murámonos Federico”


Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Camacho y Guzmán, Gustavo. “Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En la producción literaria de Fernando Contreras ha sido notorio su carácter predominantemente novelesco, pero su última publicación, si bien cuenta con gran unidad formal y estilística, no es un tipo de literatura al que el medio nacional esté familiarizado.

El volumen Fragmentos de la tierra prometida (2012)ofrece una serie de relatos caracterizados por su extrema brevedad, a los que la crítica ha llamado como minicuento, microrrelato, ficción súbita, entre otros. Si bien es cierto esta forma de narrar ha existido desde hace tiempo, la teoría de la literatura aún no muestra un criterio unánime, aunque algunos estudiosos han intentado sistematizar algunas ideas claras sobre el minirrelato.

Dentro de los ensayos teóricos de la minificción hispanoamericana, Rodríguez Romero (2007: 35-36) sostiene que este tipo de escritura ha existido en diversas latitudes como Japón, la India y Grecia a lo largo de la historia, aunque fue en el siglo xx cuando en el mundo hispánico se experimentó un auge del relato breve gracias a autores como Julio Cortázar con el clásico Historiasdecronopiosydefamas (1962), y Augusto Monterroso, a quien se ha considerado como uno de los maestros del género por su microrrelato “El dinosaurio” (1959).

La crítica parece mostrar unanimidad en cuanto al carácter polémico de la minificción, al considerartla como de difícil filiación con las características convencionales de la narrativa. Una de las razones que saltan a la vista para declarar al minicuento como ajeno a las clasificaciones tradicionales es que, en general, no ofrece el desarrollo de una historia; más bien, sus acciones se condensan en exceso y su narración es muy económica (Rojo, 2009: 34). El no mostrar grandes desarrollos en la narración es uno de los aspectos sobresalientes del género: los minirrelatos no presentan una gran descripción de ambientes y personajes, como es el caso de la novela, además de que en algunos casos se elimina el aspecto temporal (Rodríguez, 2007: 44).

David Lagmanovich, en El microrrelato hispanoamericano, sostiene que el auge de esta forma de escritura no es un fenómeno aislado ni exclusivamente propio de la literatura del siglo anterior, sino que obedece a toda una tendencia del arte de la modernidad, que buscaba “eliminar las redundancias, rechazar la ‘ornamentación’ innecesaria, abolir los desarrollos extensos y privilegiar, en definitiva, las líneas puras y la consiguiente brevedad” (2007: 49). Desde esta perspectiva, se podría argumentar que, para el caso de Contreras, la publicación de Urbanoscopio(1997)es la antesala a los Fragmentosdelatierraprometida(2012), puesto que para Violeta Rojo (2009: 34), así como para la tradición literaria anglosajona, se considera que la microficción puede llegar a ser de hasta cinco páginas, cuando las narraciones de Urbanoscopiono superan las tres cuartillas.

Dentro de las características propias de Fragmentosdelatierraprometida,tres subtítulos con el nombre de “Coordenadas espaciales”, “Coordenadas temporales” y “Personajes”, funcionan como didascalia y presentan, al estilo de un texto dramático, el contenido general del libro en cuanto al espacio, el tiempo y los personajes, los tres elementos en que se encuentra la unidad temática del libro.

Cuando los minirrelatos presentan el elemento espacial, se va a tratar, generalmente, de lugares devastados o estériles. Un ejemplo de esta hostilidad del espacio se encuentra en el minicuento titulado “Inseminación artificial”, puesto que la siembra no puede llevarse a cabo con los métodos tradicionales: “Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (Contreras, 2012: 65). A este lugar hostil se le oponen las “zonas protegidas”, amuralladas por entero, donde la tierra es buena, hay agua potable y granjas (35) y donde viven los poderosos, ajenos al padecer del “nosotros” que narra muchos de los textos.

Otra de las características del espacio es la contaminación excesiva y el deterioro irreversible del medio ambiente. En “San Francisco caminó sobre las aguas”, los personajes sobreviven a un terremoto caminando sobre la basura que cubría el mar (44).

Con respecto a los personajes, más que caracteres o funciones definidos, el lector se encontrará con grupos: con entidades colectivas que sufren hambre, despojo, abandono y frío  interior y que buscan la forma de sobrevivir un minuto más. El minirrelato “No es solo por el frío” expresa elocuentemente esta idea, el narrador busca un poco de calidez, el calor de un abrazo más que el abrigo del cuerpo (89).

En pocas palabras, los personajes que se encuentran a lo largo de estos minicuentos no conocen más realidad que la supervivencia del más fuerte y la constante competencia despiadada por subsistir, como es el caso del texto titulado “Del libre comercio”: “Todo es negocio, todo es canje en los caminos y en los precarios en torno a las zonas protegidas, especialmente las armas con que nos matamos unos a otros” (45).

Contreras también ofrece en algunos relatos de esta colección, un abordaje paródico a la misma literatura, pues algunos de estos minicuentos retoman textos canonizados por la crítica literaria con el fin de continuarlos o reescribirlos desde la estética que rige el texto. Algunos ejemplos de narraciones breves que abordan este aspecto presentan en el título su antecedente literario, sea que se trate de una reelaboración, tal es el caso de “451 F”, “Arquetipo de Romeo y Julieta”; aunque en ciertos casos haya una referencia directa al texto del que se trata, por ejemplo: “’Casa tomada’” escribe un nuevo final al cuento homónimo de Cortázar; otra posibilidad en cuanto al abordaje de la literatura es presentar el comentario de otro texto; en “Augusto M.” el lector se encontrará con una reflexión en trono a “El dinosaurio”, el minicuento considerado como paradigma de la minificción hispanoamericana

En general, el tono que priva en ciento catorce páginas de lectura es amargo, desencantado y marcado por la desesperanza ante la desolación de un mundo destruido, de ahí que su carácter postapocalíptico tenga matices proféticos y sea una apelación directa para el lector de los Fragmentosdelatierraprometida;uno de los mejores ejemplos de esta idea  es el texto titulado “Relación precio/costo”:“Mucho tiempo… Muchas vidas… Mucho dolor… Mucho absurdo… Muchas esperanzas… Mucha agua hubo de pasar bajo el puente para llegar a comprender que lo contrario de la competencia era la solidaridad” (112).

Referenciasbibliográficas

Contreras Castro, Fernando. Fragmentos de la tierra prometida. San José: Legado, 2012.

___. Urbanoscopio. San José: Norma, 1997.

Lagmanovich, David. Elmicrorrelato hispanoamericano. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional, 2007.

Quesada Soto, Álvaro. Brevehistoriadelaliteraturacostarricense. San José: Editorial Costa Rica, 2010.

Rodríguez Romero, Nana. Elementos para una teoría del minicuento. 2 ed. Boyacá: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 2007.

Rojo, Violeta. Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos. Miranda: Equinoccio/Universidad Simón Bolívar, 2009.

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”

Nueva edición de Puerto Limón

Díaz, Doriam. “Nueva edición de Puerto Limón”.  La Nación, Viva (San José, Costa Rica), 23 de mayo de 2004, p.8

 Después de estar varios años agotada, la novela Puerto Limón (1950), del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez (1918-2000), vuelve a las librerías con una nueva edición de la Editorial  Legado.

 “Es una obra fundamental de la literatura costarricense y consideramos una pérdida de patrimonio que continuase sin circular dijo Sebastián Vaquerano director de Legado.

Puerto Limón es una novela que trata de la huelga de 1934, en la cual unos 13.000 trabajadores del banano se negaron a tocar un solo racimo más hasta ver satisfechas sus pocas demandas. Allí queda patente no solo la pelea por lograr condiciones laborales más justas, sino también una lucha alrededor de la soberanía nacional.

El texto fue llevado al teatro por Alfredo Pato Catania, en 1975 y en el 2003.

La obra es parte del amplio legado de Gutiérrez, quien publicó seis novelas, cuatro libros de viaje, cuatro traducciones de William Shakespeare, tres poemarios y un libro de memorias.

Reeditan Puerto Limón

Bermúdez, Manuel. “Reeditan Puerto Limón”. Semanario Universidad (San José, Costa Rica), junio de 2004, p. 8

La editorial Legado ofrece la más reciente edición de la novela Puerto Limón del escritor mayor de las letras costarricenses: Joaquín Gutiérrez Mangel.

Considerada una obra capital en la literatura nacional, ha sido llevada varias veces al escenario del teatro por las características de tensión dramática que posee.

Es este caso, se trata de una edición muy cuidada, que favorece una lectura fácil, con tipografía clara y un diseño espacioso y fresco. La portada lleva la obra Bananales del maestro Teodoro Quirós.

Es novela escrita a mitad del siglo pasado, narra el mundo duro e intenso de la provincia de Limón. Una zona atlántica dominada por la explotación bananera, principalmente por la United Fruit Company.

Silvano, el protagonista, lleva a vivir a la casa de su tío. El contraste de un muchacho de la pequeña capital con el mundo de la finca, define la construcción de la narración. Los ojos de Silvano serán los del lector, que se asombra, teme, rechaza y se fascina con el mundo que se le ofrece. Las diferencias con su tío definen su deseo de marcharse de aquel ambiente tenso y agreste para  probar suerte en otras partes del mundo. Con su prima descubre el amor, mientras en el entorno la lucha de los peones de la compañía bananera produce una atmósfera de sobresalto y sospecha.

Muy bien retrata Gutiérrez aspectos del ser costarricense. El lenguaje, las disquisiciones sobre la vida, los anhelos del joven, las vidas rotas y pobres de los trabajadores, la fuerza implacable de la naturaleza, las historias de vida que se entrecruzan, retratan un puerto Limón de medio siglo atrás, pero cuyas características aún perviven.

Por la tensión en la estructura, la construcción psicológica de los personajes, el uso del lenguaje común y la evocación del ambiente monótono y misterioso del bananal, esta novela es un hito en la literatura nacional.

Comprar obras de Joaquín Gutiérrez

Comprar obras de Joaquín Gutiérrez

 

 

Para leer en vacaciones. Existe una amplia gama de libros para disfrutar en el fin de año.

Mora, José Eduardo. “Para leer en vacaciones.  Existe una amplia gama de libros para disfrutar en el fin de año”.  Semanario Universidad (San José, Costa Rica), 7 diciembre de 2006, p. 12

Ensayos, novelas, volúmenes de relatos, autobiografías: el mercado costarricense ofrece para esta época lo más variado en el campo de las letras, con el fin de que diciembre sea un reencuentro con la lectura.

En formato de lujo llega a las librerías nacionales una nueva edición de “La hoja de aire”, de Joaquín Gutiérrez, la cual fue producida en España y viene complementada con unas bellísimas ilustraciones de Emilio González Sáinz.

La edición, que estuvo a cargo de Juliana Penagos, y que es una verdadera joya desde el punto de vista de la producción gráfica, es la primera que se hace de la novela en tierras españolas. En el país la obra es distribuida por la editorial Legado.

Releer “La hoja de aire” trae consigo la comprobación, por ejemplo, de que en esta Costa Rica todavía hay una vasta pobreza en el campo intelectual, como la sufría Alfonso, dado que aún los espacios para la conversación inteligente, para la tertulia literaria y para el intercambio de ideas son reducidos.

La obra se lee en un par de horas, pero sus efectos pueden durar toda la vida, porque es un texto al que no le falta ni le sobra nada y porque tiene una enorme vigencia.

Realizado por Taller Editorial Piedra de Toque, el libro trae un prólogo del escritor mexicano Jordi Soler y el original escrito por Pablo Neruda.

“Aunque Joaquín Gutiérrez es un costarrico general, que desde joven se naturalizó en el continente, otorgándose la más espaciosa ciudadanía, hay que buscar en este mágico relato el sabor central de la América delgadísima que esencialmente representa”,  escribió en 1968 Neruda.

La cultura de la mojigatería a la que se enfrentó Alfonso antes de irse a México y a su regreso, el amor que siempre vuelve con sus recuerdos ficticios y una prosa escrita casi como un susurro, hacen de “La hoja de aire” una lectura especial para la época.

Historia y Teatro

A quienes les interese el teatro se hallarán una edición de “La Imagen Teatral” del fallecido Lenín Garrido, la cual es editada por editorial Promesa.

El texto reviste importancia porque Garrido, quien fuera profesor de literatura en la Universidad de Costa Rica, aborda el tema desde el ámbito teórico, aunque también con base en su larga experiencia como actor y director.

“Es natural que al ejercicio de una actividad artística se llegue por amor, por amor que despierta la potencia interna del espíritu; la habilidad técnica, erudición relativa al arte, la práctica, la constancia, pero también el amor por un arte despierta el deseo de conocerla en toda su realidad íntima”, decía Garrido en la introducción.

En el ámbito de la historia hay dos libros que pueden resultar una relevante lectura en el fin de año como son “La historia no es solo color de Rosa” del catedrático Gerardo Contreras y “Clarín patriótico: la guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense”, de Juan Rafael Quesada.

En “La historia no es color de Rosa” Contreras hace un sólido recorrido por los 75 años de Partido Comunista en Costa Rica y evidencia las contradicciones de clase que dieron origen a esa organización.

El 16 de junio de 1931, cita Contreras, se estableció formalmente el Partido Comunista de Costa Rica, el cual desempeñaría una función extraordinaria en los acontecimientos de 1948, que culminaron con la junta de la Segunda República, presidida por José Figueres Ferrer.

La fundación del Partido Comunista representó, de acuerdo con Contreras, “un elemento fundamental, esto es, un Partido de la clase trabajadora, lo que implicó un salto cualitativo en el proceso de la lucha de clases en la escala nacional”.

Para todo estudioso del aporte del comunismo en el país, la obra publicada por ediciones perro Azul, es imprescindible para entender la Costa Rica contemporánea.

Quesada, por su parte, sostiene que antes de la guerra del 56, ya la idea de nacionalidad se había cristalizado en el imaginario nacional.

“La nacionalidad, en tanto, que sentimiento de identificación colectiva, ya había adquirido un arraigo importante en el imaginario costarricense. La guerra, hazaña colectiva por antonomasia, constituyó una coyuntura especial en la que se tejieron lazos de unión y solaridad”.

Los vínculos de esa nacionalidad que se notaron en la guerra contra los filibusteros encabezados por William Walker se pueden rastrear, según Quesada, ya en los inicios de la colonia.

La guerra del 56-57, asegura el historiador, constituyó una oportunidad para que el pensamiento martiano se plasmara en la realidad, puesto que la patria se defendió en las “trincheras de ideas”.

El libro de Quesada fue publicado por Alma Máter y es una lectura alternativa sobre el 56 en el 150 aniversario de la gesta nacional.

Universales

Además de la lecturas sugeridas en las líneas anteriores, usted también se puede adentrar en textos con renovada pasión, porque más que leer, como decía Jorge Luis Borges, el placer está en releer.

Una aventura intelectual maravillosa es abrir el vasto tomo del Conde de Montecristo de Alejandro Dumas y hacer ese recorrido por ese inmenso personaje que es Edmundo Dantés, una vez que sale transformado del Castillo de If.

Tras haberse fugado de la prisión, con motivo de la muerte del abate Faría, sale al mundo el Conde de Montecristo, quien es visto así por Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura 1982.

“A esa hora ya existía en el mundo -creado para el asombro y la memoria de la humanidad- un tercer personaje indestructible: el Conde de Montecristo, dueño de una sabiduría universal, una fortuna incontable y una sed de venganza que no lograría saciar aún después de haberse castigado sin tregua ni piedad a sus enemigos”.

Hay una muy cuidada edición, entre otras, del debate sobre este maravilloso libro, que se publicó en un principio como un largo folletín que Dumas escribió a mano para los periódicos de la época.

Para los que gustan de las crónicas se encuentran en librerías unos pocos ejemplares de “Artistas, locos y criminales” del periodista y escritor Osvaldo Soriano.

El periodismo realizado por Soriano en La Opinión de Buenos Aires, donde fue director de deportes, es el cimiento de esas crónicas en las que el autor de “Cuarteles de invierno” hace gala de su exquisita técnica narrativa y de una capacidad asombrosa para adentrarse en el lado humano de sus personajes.

Basta citar la crónica “Un odio que conviene no olvidar”, una semblanza del decaído y olvidado boxeador José María Gatita, en la que Soriano, con dedicatoria a Julio Cortázar, hace un despliegue de su mejor técnica periodística y narrativa.

Y para los que gustan de géneros que anden a caballo entre la literatura y el periodismo, está el sorprendente trabajo de David Yallop, “En nombre de Dios”, que con una edición actualizada de Sudamericana circula de nuevo en las principales librerías.

El libro es una investigación exhaustiva sobre los motivos que condujeron al asesinato de Juan Pablo I, tan solo 33 días después de haber asumido su cargo como jefe espiritual del catolicismo.

Gracias a las técnicas del periodismo literario, es posible saber que la última cena de Luciani consistió en “un ligero caldo, un bistec de ternera, un plato de judías verdes y un poco de ensalada”.

Así detalle a detalle, Yallop se adentra en la maquinaria que propició el asesinato de Luciani, sustituido luego por el conservador Juan Pablo II.

Hay lecturas para todos los gustos que incluye a autores naciones y extranjeros, solo es cuestión de adentrarse en el incomparable universo de los libros.

Comprar obras de Joaquín Gutiérrez

Comprar obras de Joaquín Gutiérrez

Catania se va de gira con Como un puñal en las carnes

Quirós U., Marcela. “Catania se va de gira con Como un puñal en las carnes”. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 11 de octubre de 2006, p. 17. http://wvw.nacion.com/viva/2006/octubre/11/espectaculos856348.html

 De viaje: El actor y director de teatro Alfredo Catania llevará la obra –protagonizada por el argentino Jorge Ricci– a Colombia y España

A los 73 años Alfredo Pato Catania mantiene la vitalidad y la agenda de sus mejores años. Esta vez son las obras de teatro Como un puñal en las carnes y La hoja de aire las que le dan las emociones de una extensa gira que comenzó el sábado anterior y lo mantendrá fuera hasta el 26 de noviembre.

Como un puñal en las carnes será vista en Colombia y España y La hoja de aire en Uruguay”, reveló orgulloso Catania, quien dirigió la primera y es el director y el intérprete de la segunda.

Itinerario. Pato y Jorge Ricci –actor argentino protagonista de Como un puñal en las carnes– se presentaron el martes y el miércoles en Manizales y el 13 y 14 lo harán en Medellín. De ahí partirán a España, en donde tendrán funciones el 20 en la ciudad de Almagro; el 22 y 23 en Cádiz; el 25 en el Puerto de Santa María; y el 26 en Olvea. El 4 de noviembre estarán en la Casa de las Américas, en Madrid, y en la Universidad de León, el 11.

La hoja de aire, por su parte, formará parte del programa del importante Festival Internacional de Unipersonales de Montevideo donde será vista el 26 de noviembre.

Propuestas. La hoja de aire, del costarricense Joaquín Gutiérrez, fue estrenada por Catania en el 2001 con la actuación de Luis Fernando Gómez. Hace tres años Pato asumió el protagonismo del monólogo y desde entonces lo ha presentado en colegios, comunidades e instituciones del país y lo ha llevado de gira a Argentina, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Como un puñal en las carnes, del argentino Mauricio Kartún, fue estrenada en Costa Rica en el año 2004 en la sala Vargas Calvo.

“Kartún es uno de los más importantes dramaturgos argentinos, describe con minuciosidad y en tres tiempos la historia agridulce del contador Vicente Ramella y de su desesperado apasionamiento por una joven con quien escapa para instalarse en el mismo hotel que por muchos veranos compartió con Carmen, su mujer”, relató Catania, quien agrega que la propuesta coincide con el tipo de teatro intimista que prefiere desarrollar en ese momento de su vida.

La obra es protagonizada por Jorge Ricci, actor que reside en Argentina y quien conoció a Alfredo cuando fue alumno suyo en la Municipalidad de Santo Tomé, en el país de origen de ambos.

Comprar "La hoja de aire"

Comprar “La hoja de aire”

Prólogo

Morales, Carlos. “Prólogo”. En: Gutiérrez, Joaquín. Vietnam crónicas de guerra. San José, Costa Rica. Editorial Legado, 2002. P. 9-11

Para estas cosas de la historia, veinte años son un buen término. Es un período adecuado a la comprensión en escorzo de los fenómenos político sociales, con la ventaja de que, al cabo de dos décadas, la legislación de los Estados Unidos permite ventilar ciertos documentos del Pentágono y de sus organismos de defensa, que durante el correr de los hechos permanecían en secreto.

Por eso no es de extrañar que Vietnam se haya puesto de moda en los ochenta. La prensa, los investigadores, todos los medios de comunicación y el cine en particular, han tenido mejor acceso y documentación más segura sobre lo que fue aquella guerra. La cadena de películas sobre la gesta de Indochina es buena prueba de que esa guerra de los 60 alcanza hoy nueva repercusión. “Regreso sin gloria”, “El cazador”, “Apocalipsis now”, “Platoon”, “Full metal jackett”, “Hamburger Hill”, etc., son una muestra de ese gran interés.

Pero además la guerra de Vietnam se dio en un contexto muy particular en las relaciones del mundo. Los años sesenta son la época de los Beatles, de las revueltas de mayo en París, de la matanza en Tlaltelolco, de la Revolución Cultural en China, de las manifestaciones en Berkeley, de la aparición de los hippies, del Che. En fin, toda una época para, inspirar nostalgia y señalizar rumbos.

Es natural entonces que ese despertar de los sesenta, ese resurgimiento de las atrocidades de Vietnam sea también interpretado y visualizado desde nuestro prisma occidental. Recuperamos sus imágenes y su historia, desde un enfoque doliente, nostálgico y distorsionado por la diversidad de valores que nos separan del heroico pueblo peninsular.

Joaquín Gutiérrez, el más certero novelista de Costa Rica y uno de sus periodistas andariegos más experimentados y en mejor posesión del lenguaje noticioso-literario, nos trae ahora —con estas “Crónicas de guerra”— un Vietnam distinto. Un Vietnam mucho más real y verídico, en el que no figuran aquellas páginas engañosas de la prensa ni los corresponsales maniatados por su agencia.

El suyo es un Vietnam desde adentro, contemplado desde las llamas de esa ametralladora que en un abril como este derribó —hace veinte años— el avión número 1.000 de las fuerzas invasoras. Es el Vietnam bizarro de los campesinos espectrales que combaten como hormigas heroicas para salvar la soberanía y la dignidad de la tierra que los alumbró. Es la Indochina secular y maravillosa de ese bardo llamado Ho Chi Minh, a quien el propio cronista tuvo ocasión de entrevistar.

El libro de Joaquín Gutiérrez, reportero, convoca muchas satisfacciones en el rescate vívido para la memoria colectiva de todos nuestros pueblos, con un estilo vibrante, preciso, fresco, de admiración, de ternura y con limpio sentido del humor. Y contempla también dos enseñanzas que quisiera resaltar: una la juventud indoblegable de un escritor revolucionario que, en la cumbre de sus 70, sigue tan firme, joven y leal a sus principios de una vida, como si acabara de velar las armas en el templo de Minerva. Y la otra, la fuerza crepuscular de ese pueblo indómito que en medio de las penurias más asombrosas y los sacrificios más increíbles, hizo valer su garra y alteza hasta derrotar y poner en fuga al último de los intrusos.

Es este un libro hermoso, rico de contenidos, nostálgico, aleccionador y pleno de enseñanzas para nuestro futuro. Se juntan en él ambas fuerzas: la del escritor comprometido que arriesgó su vida y afiló su pluma por una causa que le apasionaba; la de un pueblo admirable que le ha enseñado al mundo que cuando se tiene decoro, no hay expoliador posible —por grande y amenazante que sea— capaz de imponer su jáquima a una población erguida.

Apenas para Centroamérica. Apenas para nuestro tiempo  y nuestros rostros mestizos y hambreados. Y todo en un hermosísimo estilo que rompe las barreras entre periodismo y literatura, y entre los dos discursos, la trágica realidad y el artístico relato.

Una visión inusual y oportuna de ese Vietnam que nos marcó a todos, que marcó al mundo, y se volvió inolvidable.

Carlos Morales

Abril 1988 – octubre 1999

Comprar "Vietnam: Cronicas de guerra" en Kindle

“Vietnam: Cronicas de guerra” para Kindle

Comprar "Vietnam: crónicas de guerra"

Comprar “Vietnam: crónicas de guerra”

Fragmentos de la tierra prometida. Cinco rapiditas a Fernando Contreras

Ulloa Argüello, Warren. Cinco rapiditas a Fernando Contreras.

Tomado de la página web de Literofilia

 ¿Por qué Fernando Contreras apuesta a un género literario que aún se mantiene en exploración, en medio de controversias entre autores, críticos y académicos?

El género “micro relato” es, ciertamente, una apuesta peligrosa. De hecho, fácilmente podría confundirse con otros, como el aforismo, por ejemplo. En mi criterio, el micro relato es un verdadero desafío literario. Se trata de llevar una historia a su mínima expresión, sin que pierda por ello, su potencial. Me obsesiona el esfuerzo en el sentido de la economía de los recursos. En el caso particular de ”Fragmentos de la Tierra Prometida”, la apuesta va un poco más allá: espero que la suma de los micro relatos dé con un mundo novelesco, hecho añicos, pero un mundo novelesco al fin, que ha de terminar de cuajar en la imaginación del lector. Aunque los micro relatos son independientes, y podrían ser leídos en cualquier orden, espero haber logrado una unidad temática propia de la novela, pero sin novela. ¡Ciertamente, espero mucho del lector!

La lectura de este libro me remite a otra novela suya: “Cantos de las guerras preventivas”. El asidero de este nuevo libro es una profunda crítica al sistema sociopolítico actual, sin embargo siento un tono sarcástico en esta nueva colección de microrelatos, hasta atisbos de humor negro. ¿Es así o es percepción mía? De ser así, ¿es mejor reír que llorar con los tiempos que corren según su nuevo libro?

Sí, algo había quedado en el tintero después de “Cantos de las Guerras Preventivas” sin embargo, esa novela es una especie de novela futurista, de un futurismo latinoamericano, sin naves espaciales, ni bichos verdes. Los micro relatos, creo, están más anclados en el presente, en el desolador presente de las crisis inventadas en beneficio de los banqueros y las farmacéuticas, por mencionar a algunos de sus agentes patógenos. Acá en los Fragmentos no hay personajes individuales… es un colectivo del lado de las víctimas narrando la reducción de la vida al absurdo, y la resistencia por una vaga esperanza. Entre reír o llorar, yo creo que hay que reír con lágrimas en los ojos, como cuando llueve y brilla el sol.

Lea la entrevista completa en Literofilia

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”