Algunas cuestiones de la generación comprometida y de su tiempo (1956 – 1996)

Canales, Tirso. Algunas cuestiones de la generación comprometida y de su tiempo (1956 – 1996). Co Latino. (San Salvador, El Salvador), 2 de marzo de 1996 p. 7

“El advenimiento de la Generación Comprometida, fue todo un acontecimiento en nuestra vida literaria”. (Luis Gallegos Valdés)

“La Inteligencia y el Sentimiento no pueden ser apolíticos. No pueden serlo sobre todo en una época principalmente política. La gran emoción contemporánea es la emoción revolucionaria. Cómo puede entonces, un artista, un pensador, ser insensible a ella?”. José Carlos Mariátegui, Signos y Obras, pág. 125, Biblioteca Amauta).

1-      Las condiciones sociales y políticas del país y del mundo propiciaron la práctica y dinámica con que actuó. Nada de aquélla Generación fue espontáneo: nació todo del movimiento material y espiritual del pueblo.

2-      El talento de la mayoría de sus miembros fue acrisolado por la historia salvadoreña y las necesidades sociales y políticas de las masas trabajadoras.

3-      El patriotismo y la búsqueda de la identidad nacional jugaron un papel importante en aquel proceso multiproblemático que se agolpó en la sociedad salvadoreña.

4-      La moral revolucionaria y la práctica política de nuevo tipo, fueron dos aspectos sobresalientes de la gran bandera cultural.

Los intelectuales que llegaron a este país, exiliados, de otros Países Centroamericanos también se unieron al movimiento cultural, aportaron y aprendieron aquí muchas cosas importantes, como lo dirían años después. Entre ellos citamos a Otto René Castillo, Arqueles Morales de Guatemala; de Nicaragua llegó Rigoberto López Pérez, que al haber partido de El Salvador, fue a su país, y ajustó las cuentas al asesino del General Hombres Libres, aquel sacrificio patriótico lo realizó a costas de su propia vida.

Si todo lo anterior resultaba abundante, los representantes diplomáticos de numerosos países acreditados aquí, eran intelectuales de gran valía; de México, Guillermo Calderón Puig; de Honduras, Clementina Suárez; de Guatemala, Miguel Angel Asturias; de Venezuela, Aquiles Certad; de Colombia, Manuel Mejilla Vallejo; de Argentina, Darío Cossier; de Paraguay, Numa Pompilio; de Nicaragua, José Sanzón Terán; el representantes de la Unión Panamericana aquí, era Ermilo Abreu Gómez, (cariñosamente “El Tigre del estilo”), autor de los Diálogos del Quijote y de Jacinto Canek. Todas esas personalidades y muchos más se relacionaban con la Generación Comprometida, y apreciaban a sus miembros; muchos eran invitados a veladas y actos de sus representaciones y tertulias culturales.

Cito estos aspectos con la idea de situar mejor el ambiente político – cultural en que aquella Generación realizó parte de su práctica.

Durante los años 1959/60, la agitación de las masas en las calles de San Salvador era un fenómeno, dominante. A cada manifestación del pueblo, el régimen respondía amenazante. Cada amenaza de represión daba resultados contrarios a los que el  régimen militar perseguía. El pueblo más se enfurecía, y mayor era su participación. En septiembre y octubre de 1960, la agitación se elevó a niveles altos. Los militares y la Policía Nacional que dependían de ellos, asaltaron las oficinas centrales de la Universidad de El Salvador, situadas entre la 5ª. Y 7ª. Avenida Sur, (hoy Nueva Milagrosa y Hotel Ritz). Sacaron de la Rectoría al Rector, Dr. Napoleón Rodríguez Ruíz a golpes e insultos. Los militares no dejaron máquina de escribir sobre mesa; arrancaron teléfonos, destruyeron archivos, expedientes académicos y la papelería fue echada al suelo y pisoteada en actos de furia represiva; los grandes retratos al óleo pintados por el Maestro Valero Lecha, del Lic. Juan Lindo, (fundador de la Universidad) y del poeta Francisco Gavidia, que dominaban la parte principal del Paraninfo Universitario, fueron cortados en tiras, por las bayonetas caladas de los policías. Al señor Rector le quebraron los anteojos y manando sangre del rostro, los oficiales le introdujeron a un vehículo policial, y lo llevaron con rumbo desconocido. El Rector ultrajado es el autor de la novela “Jaraguá”, obra de ambiente rural en la cual su autor pone de manifiesto, la brutalidad y la ceguera que produce la ignorancia. Aquel atropello confirmaba las tesis del autor. El presidente de la República, coronel José María Lemus, declaró a una comisión de universitarios, que no le importaba “pasar a  la historia como masacrador de la juventud”. Así, ha sido la mayoría de los Presidentes de El Salvador. El 16 de octubre de 1960, un grupo de personas, militares y civiles, apoyados por el pueblo derrocó al gobernante y constituyó la Junta Cívico-Militar que gobernó únicamente durante 60 días. Fue derrocada (25-1-62) por otro golpe de Estado, con la intervención directa de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, “ante el peligro comunista, que amenazaba con tomar el poder”. Colocó en la Presidencia al coronel Julio Rivera, recién llegado de los Escuela de las Américas, donde los Estados Unidos preparó a decenas de dictadores latinoamericanos “contra el peligro comunista”.

La solidaridad fraternal con otros pueblos fue uno de los aspectos políticos más elevados que el pueblo salvadoreño desarrolló a partir de la década de 1950. En 1954 el gobierno de Estados Unidos,  por medio de tropas mercenarias entrenadas en fincas bananeras propiedades de la United Fruit Company, en territorio hondureño, invadió Guatemala. Ejercía la Presidencia guatemalteca, alcanzada con el voto mayoritario, Jacabo Arbenz Guzmán, y era el segundo gobierno de la Revolución Democrática-burguesa, triunfante el 25 de octubre de 1944. El imperialismo norteamericano presionó a los gobiernos latinoamericanos, y creó un ambiente hostil contra aquélla nación, cuando los intereses del monopolio agro-industrial de capital estadounidense comenzaron a ser afectados. Los actos soberanos del pueblo y gobierno guatemaltecos, se vieron de pronto coartados por el poderío abusivo de Estados Unidos. En El Salvador, el gobierno militar de Oscar Osorio se prestó a esas maniobras y fue uno de los que proporcionó armas a los mercenarios invasores del país hermano. Al ser derrocado el gobierno legítimo del pueblo vecino, los salvadoreños se lanzaron a las calles condenando aquellas acciones, y la matanza que sobrevino contra los revolucionarios y agraristas de Guatemala. La solidaridad fue activa durante los años que siguieron, y los intelectuales revolucionarios salvadoreños acogieron a refugiados de ese país, con verdadero espíritu fraterno.

En 1959 triunfo el movimiento revolucionario del pueblo cubano; y el pueblo salvadoreño representado por sus sectores más avanzados y entre éstos la intelectualidad, celebró la victoria cubana como propia. Con grandes movilizaciones de masas henchidas de odio antiimperialista.

Los años que siguieron fueron de constante solidaridad hacia el pueblo de José Martí y Fidel Castro, que despertaban la imaginación de la juventud de este país. Oswaldo Escobar Velado escribió Cubamérica; Canto a José Antonio Echeverría, fue el poema de Roque Dalton dedicado al dirigente estudiantil, asesinado por la policía de la dictadura batistiana, antes del triunfo revolucionario. Oda feliz a Cuba, fue el poema de Tirso Canales, poetas que retomaron, sin saberlo entonces, el espíritu solidario que hacia Cuba desarrolló el Poeta salvadoreño Isaac Ruiz Araujo en 1870, con su canto al General Maceo, el Titán de Bronce.

En 1961 el imperialismo norteamericano encabezado por John F. Kennedy, perpetró la agresión tratando de derrocar al Gobierno Revolucionario de Cuba, mediante gobiernos títeres de Centroamérica y la contrarrevolución cubana de Miami. El imperialismo norteamericano fue derrotado militarmente, en Playa Girón, por primera vez en América Latina. Los revolucionarios cubanos dirigidos política y militarmente por el propio Fidel Castro, capturaron a millares de mercenarios con todo y armamento, la solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos hacia Cuba, se elevó como nunca antes, por los peligros reales de regresión con que amenazaba Estados Unidos. Cuba siguió construyendo su sistema socialista, y desde hace 35 años resiste bloqueos y embates del imperialismo y la reacción latinoamericana. Sin embargo, el prestigio de Cuba y su gobierno aumentan cada vez más en todo el mundo.

En 1962, el pueblo salvadoreño de nuevo se puso en pie de lucha solidaria con el pueblo dominicano. Cuando el movimiento patriótico-nacionalista que encabezaba el Coronel Francisco Caamaño Deñó, tomo el poder en República Dominicana; el imperialismo invadió con “marines” y estableció cuartel de ocupación ese país antillano, asesinó a centenares de dominicanos en nombre del “anti-comunismo”.

EN RESUMEN: la Generación Comprometida, surgió a la historia del pueblo salvadoreño, en un momento peculiar del desarrollo social. Era un período de posguerra mundial. Los éxitos del campo socialista eran evidentes, y el imperialismo deliraba de miedo e histeria anticomunistas. Se resquebrajó el sistema colonial del imperialismo y decenas de naciones surgieron a la vida independiente. Tuvo lugar una especie de renacimiento latinoamericano. En El Salvador se juntaron varios grupos de generaciones anteriores con la de 1950/1960, cuyas reivindicaciones no habían sido cumplidas y estaban pendientes. Numerosos protagonistas de trascendentales hechos históricos como los de 1932/1944, 1948/1952, vivían y luchaban. La juventud intelectual, obrera y universitaria acuerpó el surgimiento de la Generación Comprometida, se unió a varios grupos anteriores, y juntos desarrollaron una lucha que significó la ruptura con muchas cuestiones negativas de la historia de este país, entre ellas no pocas de carácter literario. Después de 40 años de aquéllos sucesos que abonaron y prepararon las luchas recientes (1981/1991), se puede decir con toda propiedad, que la obra y contribución revolucionaria de la Generación Comprometida, marcó un hito notable en la malhadada y trágica historia de El Salvador.

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Francia, Centroamérica y la Bellas Letras Extranjeras

Argueta, Manlio. ʺFrancia, Centroamérica y la Bellas Letras Extranjerasʺ. Co Latino. Suplemento Cultural 3000. (San Salvador, El Salvador), 3 de enero de 1998 p. III

1. El Intercambio y el Fortalecimiento Cultural.

La tradición de Sarte, de Camus, de Malraux, de los poetas y artistas de la resistencia contra el nazismo dejaron sus rasgos en Francia: arte y cultura y su transcendencia política. Antes del “boom” de la literatura latinoamericana, es decir antes de los 60, viajar a Francia fue el sueño mayor de los escritores; pero los sueños pueden ser recurrentes y algo novedoso pueden otorgarnos estos encuentros en el marco de mayores acercamientos globales, incluyendo los tecnológicos. De ahí lo importante que Les Belles Etrangeres, organizado por el Centro del Libro y el Ministerio de Cultura de aquel país, haya incluido a Centroamérica en su programa. La visita se realizó de 15 al 30 de noviembre, con la participación aproximada de 16 escritores centroamericanos.

Poetas y narradores, la mayoría de ellos traducidos al francés, formaron la delegación compuesta por Mario Monteforte Toledo y Rodrigo Rey Rosa, de Guatemala: Ana María de Britton, de Panamá; Claribel Alegría y Manlio Argueta, de El Salvador, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Sergio Ramírez, Nicaragua; Ana Cristiana Rossi, Ana Istarú y Quince Duncan, de Costa Rica. Además nos acompaño en varias actividades el novelista y periodista de Costa Rica Carlos Cortés, quién entre otras tuvo destacada participación en acto dedicado a Roberto Armijo, en los recintos de la Sorbonne; también se sumó a la visita el escritor Guatemalteco José Mejía. Ambos residen en Francia.

Centro de permanencia fue el Hotel Lutecia, esquina de Bulevard Raspail y Serves Babylonia, que sirvió de cuartel general de la Gestapo, cuando los nazis ocuparon París. Según Monteforte Toledo, aún se escuchan por las noches los fantasmas de presos y torturados de la Resistencia francesa.

Hubo otras recepciones de autoridades locales y universitarias en varias ciudades: Arles, Nantes, Reims, Tolousse, Bordeaux, La Rochelle, Cergy-Pontise, Blois, Ferminy, Limoges, Clermont-Ferrand, Aux en Provence, Tours. Para cumplir con esta apretada agenda debimos distribuirnos en varios grupos.

  1. Receptividad de la Literatura Centroamericana.

Al día siguiente de nuestra llegada somos recibidos por la Ministra de Cultura, Mme Catherine Trautmann, con un desayuno en Palais Royal. Por la noche se estrenó en la Nueva Opera de París, construida por Mitterand, el documental de 50 minutos “Los escritores en Centroamérica”, dirigido por Dominique Rabourdin; luego pasó por la TV francesa. Palabras alusivas fueron ofrecidas por Jean Sebastián Dupuit, Secretario General del Centro Nacional del Libro y la Embajada de Guatemala.

Nobleza obliga hacer mención especial de la fraterna y solicita atención de las Belles Extrangeres, representadas por Martine Brelle, Florabelle Rouyer y Valerie Toussaint, con la presencia permanente de la coordinadora centroamericana: Maria Lourdes Cortés, agregada cultural de la embajada de Costa Rica en Francia. Y la necesaria guía de las jóvenes del Ministerio de Cultura, Eduwige y Estelle, en las visitas a las provincias; y el apoyo de traductoras(es) transportistas y organizadores en universidades y centros culturales.

El segundo día fuimos recibidos en la Casa de los Escritores Franceses, en París. Al día siguiente nos trasladamos a Saint Nazaire, Bretaña, por invitación de la Casa de Escritores y Traductores de esa ciudad. Nos reciben en el hotel de la Playa los dirigentes de la Casa, Christian, Patrick y Nicasio y funcionarios locales, con un brindis de la bebida típica: mezcla de vino blanco y Cassis, licor hecho de arándanos. En este hotel se filmó la película “Las vacaciones de Sr. Hulot”; una escultura del actor Jacques Tati avizora el mar. La TV local filma a los escritores.

  1. Se concreta el Intercambio Literario.

Por lo demás, la casa de Escritores y Traductores de Saint Nazaire, sella estas relaciones concediendo en el 98 una beca de residencia a dos escritores de la región: Miguel Huezo Mixco, de El Salvador y Roberto Castillo, de Honduras, ello implica traducción y publicación del libro escrito durante la estadía. ¡Saint Nazaire! Fue borrada del mapa en un 90% por los bombardeos aliados que trataban de destruir una base de submarinos construida por la ocupación nazi. Sin embargo, la base de hormigón acero quedó intacta. Nos informaron que se convertirá antes del 2000 en un gran centro cultural.

A mi retorno a París, por lo que casi nunca he celebrado, tuve la grata sorpresa de la celebración de mi cumpleaños en la Casa de los Escritores, donde estuvieron presentes escritores franceses de la Casa, las organizadoras  Martine y Valerie; María Lourdes Cortés, Carlos Cortés y Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Ernesto Cardenal, Claribel Alegría y Ana Istarú. Los demás estaban de visita en otras ciudades.

Encuentro con amigos: Fernando Carballo, sociólogo peruano; visita a Montmartre al salvadoreño José William Armijo, hermano menor del poeta, cantante, teatrista y novel escultor.

  1. Recorrido por la Provincia Francesa

Me tocó viajar a Reims, ciudad con la catedral gótica más importante de Francia y que junto a Notre Dame y Chartes, historias emotivas y vivientes, conforman una trilogía del pasado plenas de historia emotiva y viviente de aquel país. Sopresa: encuentro en Reims con el traductor de una novela del salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, La historia del traidor del nunca jamás, traducción que desconocía.

Traslado a la ciudad de los Alpes, Grenoble; visito la Universida Stendhal. Me acompaña Ernesto Cardenal. Cena con la alcaldesa y con el Director de Relaciones Internacionales de esa Universidad y con la Directora de la Biblioteca de Grenoble.

Varios viajes en el TGV y el Thalys, trenes de 300 y 350 kilómetros por hora. (Pensaba: ¿en cuántos minutos llegaría de San Salvador a San Miguel y en cuántas horas a San José Costa Rica? Europa es el tren, la cultura de desarrollo; también de la comodidad y el bienestar ciudadano). Paradoja: Nuestros países pobres y tristes destruyeron el tren para privilegiar el automóvil, por lo general instrumento contaminante y homicida que refleja la insensibilidad social.

Al final fuimos despedidos en Casa de América Latina y por la Embajada de Guatemala. Esa misma noche recorremos casi tres kilómetros, con el hondureño Roberto Castillo, la rue de la Cherche Midi, homenaje fraterno a la Maga de Julio Cortázar.

Centroamérica y Francia, un reencuentro literario que viene a abonar la gran tradición e influencia de aquel gran país en la cultura de Latinoamérica.

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Un Día en la Vida. Al Teatro

Reyes, Alfonso. Un Día en la Vida. Al Teatro. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 6 de setiembre de 2001. p 104

 La compañía “Teatro de la Calle” presenta la temporada de la obra del escritor salvadoreño Manlio Argueta durante las primeras semanas de septiembre.

Una suave luz le descubría el rostro. Su ceño estaba fruncido, preocupada tal vez. Lo cierto es que estaba sentada sobre una pequeña silla, suspendida en el tiempo por los pensamientos, tanto, que su entorno pasaba inadvertido ante sus ojos. Lupe pensaba en su matrimonio con Chepe y en los acontecimientos que acarrearon esta unión.

Mientras tanto, al extremo derecho de la habitación, tres ánimas yacen en el suelo, para luego rescatar, a través de la música y movimientos, aspectos ancestrales del país. Pero el comienzo se establece con un legendario capítulo de la narrativa costumbrista salvadoreña.

En otra parte, en las butacas del teatro Ricardo Mendoza Alberto (director del grupo “teatro de la Calle”) explicaba que “estamos presentando la obra “Un Día en la Vida” de Manlio Argueta, que está basada en la situación socio-histórica que vivían los campesinos en los años 60 y 70, que era la persecución de parte de las autoridades”.

“Un Día en la Vida” se ha gestado desde enero de este año, y se había programado el estreno para marzo. Sin embargo y como todo lo que se programó para los primeros tres meses de este año –por  culpa de los terremotos- la obra no se definió sino hasta julio, y el martes pasado fue estrenada en el Auditorio Ignacio Ellacuría, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, por la compañía “Teatro de la Calle”.

Esta obra, escrita en los años 70 y adaptada a teatro en 1990 por Manlio Argueta, se enclava en la zona norte de Chalatenango. En este contexto espacial, “Lupe” (personaje principal) desarrolla su vida en comunión a 17 personajes, cuyo hilo conductor es la persecución militar.

Danza sobre teatro.

Las ánimas que se habían situado al extremo derecho del escenario constituyen el grupo de teatro, que además proponen otra corriente artística en escena: la danza contemporánea. Este aspecto había sido contemplado por el escritor salvadoreño cuando creó la versión para teatro.

A pesar de esto, la compañía “De la Calle” transforma esta visión del escritor para adecuarla al contexto salvadoreño. “Manlio Argueta propone una danza con perfiles europeos, pero nosotros rompimos con eso, y proponemos la danza moderna, cuya coreografía es obra de Didine Angel (bailarina encargada de la sección de danza en “Teatro de la Calle”).

Sobre el entablado, Lupe guarda silencio, mientras las luces ceden ante la oscuridad. Vuelven las luces, y con ellas las ánimas con movimientos que expresan un aspecto de la obra. De esta forma, “la danza ayuda a que se entienda todo el contexto de la obra” indica Ricardo Mendoza.

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Fiesta Teatral

Martínez, Lilliam. Fiesta Teatral. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 28 de marzo de 2002.

 En el marco del Día Internacional del Teatro, un grupo de actrices y actores se prepara para llevar a Costa Rica una nueva adaptación de “Un Día en la Vida”.

 Artteatro celebró el Día Internacional del Teatro por adelantado con la presentación de “Voces en el umbral”, a inicios de este mes. Después, Moby Dick hizo lo suyo con “Beranarda”.

La Casa de la Cultura de la colonia Centroamericana, La Luna y “La Chulona” serán puntos de encuentro para celebrar este día. Mientras tanto, los actores y actrices de Teatro La Calle se tienen algo entre manos.

 “Un Día en la Vida”…tica.

Teatro La Calle presentó hace casi un año una adaptación de la novela más conocida de Manlio Argueta a nivel mundial: “Un día en la Vida”.

Alguien de la embajada tica en nuestro país, vio la obra y le gustó. Por esta “buena fortuna”, Teatro la Calle está invitado a participar en el Festival Internacional de las Artes que cada dos años se realiza Costa Rica. Las presentaciones de “Un día en la vida” estan programadas del 17 al 20 de abril en la tierra del ¡pura vida!.

Con un viaje en su agenda, cuatro actrices (Rubidia Contreras, Xucit Chaves, Susana Reyes, Isabel Rodríguez) y tres actores Francisco Borja, Oscar Guardado y Ricardo Mendoza) se preparan. El lunes Santo, Planeta los pilló en pleno ensayo general, con vestuario y todo.

La puesta en escena que preparan se basa en una nueva versión teatral de la novela de Argueta. Es decir, está “obra” es diferente a la que se presentó el año pasado. Ricardo Mendoza y Manlio Argueta son los responsables de los cambios, pues veían “problemas de estructura”.

“En esta versión se introducirá un elemento nuevo: cine (video) dentro de la obra de teatro”. Con la ayuda del departamento de Comunicaciones y Periodismo de la UCA, Teatro La Calle podrá proyectar estractos de documentales de los 80s “para recalcar lo qué sucedió en ese entonces”, explica Mendoza.

Los gastos de estadía corren por cuenta de los organizadores del Festival, pero para “el pasaje” Teatro La Calle hará una breve temporada del 4 al 6 de abril en la UCA. La entrada costará 20 colones para estudiantes y 25 general. La obra ¡los vale!

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Tercera llamada

Bonilla, Alexandra. Tercera llamada. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 24 de julio de 2002. p 114

10° Festival Centroamericano de Teatro

El lunes por la noche, los salvadoreños de Teatro La Calle lograron llenar totalmente el Museo Antropológico David J. Guzmán

Esta vez le tocó el turno a El Salvador. El lunes se presentó la obra “Un día en la vida” del escritor salvadoreño, Manlio Argueta. Tras las presentaciones de Ecuador, Guatemala y Colombia, le llegó la hora a Teatro La Calle, para poner en alto el nombre del país.

A las ocho de la noche no había ninguna butaca sola en el auditórium del Museo Antropológico David J. Guzmán. Lograron un lleno total, de los doscientos doce asientos no había ninguna silla desocupada.

Si bien es cierto que este grupo teatral ha presentado esta obra en varias ocasiones, dentro y fuera de país, esta vez traían una novedad. En presentaciones pasadas han incluido números de danza, pero en esta ocasión incluyeron un vídeo que les facilitó el departamento de audiovisuales de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Video real

La obra juega con varios recursos. Hay un vídeo con imágenes de la guerra y han eliminado la danza. Ricardo Mendoza, director artístico de Teatro La Calle, explicó el porqué se hizo esto: “Hemos quitado la danza porque sentíamos que distraía un poco al espectador”. “Con la danza veíamos que se ponía ambigua la situación; la gente decía ´que bonita la danza´, sentíamos que no calaba más el mensaje. Es para concretar más en el mensaje. Es para concretar más en el mensaje que queremos dar”.

“Un día en la vida” relata la vida de Guadalupe y José Guardado, durante la época de la guerra. Malio Argueta logra captar la esencia de la realidad salvadoreña de los años ochentas. De acuerdo con Mendoza, el fin es: “Rescatar la historia, decirle a la gente esta es nuestra historia. Lo que sucedió antes de la guerra, por qué se dio la guerra, luchemos porque no se vuelva a dar este tipo de situaciones que generen otra guerra” finalizó.

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Sergio Ramírez y Manlio Argueta se reúnen en la UES

Benítez, Pablo. “Sergio Ramírez y Manlio Argueta se reúnen en la UES”. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003, p. 89

 El miércoles, en el mismo evento, Sergio Ramírez presentó su nuevo libro y Manlio Argueta recibió un reconocimiento.

El miércoles pasado, al final de la tarde, una buena cantidad de personas se dio cita en el cine teatro de la Universidad de El Salvador.

Asistieron a una actividad que tenía doble propósito: la presentación de la novela “Sombras nada más”, del nicaragüense Sergio Ramírez, y la entrega de una placa de reconocimiento al escritor salvadoreño Manlio Argueta, por parte de la Cámara Salvadoreña del Libro.

El evento inició con las palabras de la doctora María Isabel Rodríguez, rectora de la UES, quien expresó su satisfacción porque dos “escritores centroamericanos tan importantes y tan cercanos a la universidad” estuvieran una vez más en esa casa de estudios.

Anunció además que el novelista nicaragüense realizará en junio otra visita a la universidad, con el objeto de emprender la reactivación de la editorial universitaria.

La novela.

Es escritor Geovani Galeas fue el encargado de hacer el cometario crítico de la novela del literato nicaragüense.

En su intervención, Galeas destacó dos aspectos importantes: la profundidad en el tratamiento temático y la complejidad de la estructura narrativa. Señalo que el libro es “sumamente disfrutable y de lectura simple”. Galeas concluyó su participación con un juicio definitivo: “Sombras nada más” es seguramente un clásico de la literatura centroamericana y latinoamericana”.

Ramírez hizo un somero repaso de algunas de sus ideas con respecto a la literatura y, en especial, con respecto al arte de la novela. Expresó que su compromiso como escritor es “primero con el lector y luego consigo mismo”, que el reto es cumplir ese compromiso sin traicionarse a sí mismo ni traicionar al lector.

Al final, esbozó una interesante definición: “La novela es un aparato de mentiras”.

El reconocimiento

La segunda parte de la actividad fue breve. Consistió en la entrega de una placa de reconocimiento al novelista salvadoreño y actual director de la Biblioteca Nacional, Manlio Argueta.

Carlos Arabia, miembro de la Cámara Salvadoreña del Libro y gerente del Grupo Santillana en El Salvador, aseguró que cada año la cámara realiza la entrega de un galardón a personas que hayan contribuido al fortalecimiento de la cultura y el arte nacionales.

“Manlio Argueta ha puesto en alto repetidas veces el nombre de El Salvador”, enfatizó Arabia. El escritor salvadoreño manifestó también sus sinceros agradecimientos por la realización de este homenaje.

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Espero una novela histórica

Astvaldsson, Astvaldur. “Espero una novela histórica”. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 14 de marzo de 2005, p. 89

El profesor de Literatura Latinoamericana Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liberpool, quien ha realizado varias investigaciones sobre la obra de Manlio Argueta, cita “Cuando conocí a Manlio leí su novela y me pareció poesía. Me parece que es uno de los escritores que retrata al salvadoreño”.

Ironizar a la muerte, exponer la violencia en las ciudades, reflejar la complejidad de las relaciones y retratar el homosexualismo son algunas de las constantes de la literatura salvadoreña de hoy.

Luego de que cesó el conflicto armado, los escritores empezaron a explorar sus emociones más internas. Así, tenemos a los máximos exponentes de esta nueva etapa: Jacinta Escudos, Claudia Hernández y Horacio Castellanos Moya. “La mayoría de estos escritores van a lo interior”, afirmó Nilda Villalta, crítica literaria.

Otra de las características que ella menciona de la producción de esta generación es que el escenario en donde se dan sus relatos ya no es el campo, sino una ciudad que bien puede ser San Salvador o Cali, en Colombia. “Lo que pasa es que, luego de la guerra, nuestras ciudades aumentaron los índices de violencia. No es que no sucedieran en la guerra, simplemente no había tiempo de plasmarlas, las prioridades eran otras”, indicó la conocedora.

Villalta augura un mejor desarrollo de las letras salvadoreñas, al igual que su investigación y crítica. “Espero un mejor desarrollo y creo –como me dijo Manlio- que en algún momento surgirá una novela histórica sobre la guerra, que esté a la distancia de las ideologías”, subrayó.

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Un fantasma llamado Manlio Argueta

Mendoza, Rafael. “Un fantasma llamado Manlio Argueta”. Diario el Mundo (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 1987, p. 13

Anda por las calles de San José de Costa Rica, con su paso apresurado y un portafolios que parece estorbarle, yendo al Centro Cultural Costarricense–Salvadoreño que él fundó con apoyo de instituciones holandesas, o viniendo de todas las nostalgias que su voluntario exilio estancó para que el ácido de la distancia realizara el milagro novelesco, que en él es más que oficio, porque es casi una obsesión o serio compromiso en la trinchera literaria. Anda y no anda por ahí. Cabeza llena de llamadas por hacer, de cartas por armar, de nuevos capítulos que agregar a… quién sabe qué nueva sorpresa; y entre todas esas larvas se su pensar, algún encargo de su mujer que, como siempre , olvidó.

La última vez que le vimos, en su humilde indumentaria de peregrino laureado, andaba con Vëroed, el conjunto holandés que difundió en canciones muchos de los textos de “Un día en la Vida”. Fue el casco de Panamá, una noche de antorchas, guitarras y embriaguez poética. Luego se vinieron otros cinco años. Lapso que no dejaron de animar otras cartas, otras noticias de sus éxitos, nuevas esperanzas de reencontrarnos…  Hasta hoy, 27 de marzo de 1987, en el hotel donde me hospedo, de visita en Costa Rica para cumplir actividades paralelas a la Conferencia “Hacia la Paz en C.A.”.  El ha soltado el “quiúbole” pipil sin demostrar emoción, como lo expresaría alguien que nos ve a diario; la muestra de afecto las trae en dos o tres libros, entre los cuales destaca la edición en francés de “Un Día en la Vida”; me entrega además algunas copias fotostáticas de comentarios que de sus obras se han hecho en Europa y los Estados Unidos. Del hotel tenemos que salir apresuradamente rumbo al Centro Cultural Costarricense-Salvadoreño, su centro de operaciones y entidad que él fundó con colaboración de instituciones holandesas. El debe telefonear a su gente en Estados Unidos para informarse de las gestiones que aquél hace por el contrato de filmación de “Un Día …”.  Mientras él trata infructuosamente de establecer la conexión, leemos el material que nos confió:

“CUSCATLAN” Por Manlio Argueta… (traduzco). La brillante nueva novela del autor de Un Día en la Vida…  En esta obra maestra (textual) Manlio Argueta nos entrega un trabajo literario, sumamente atractivo y de gran hondura, que nos obliga a empatizar con un pueblo cuya historia política está tan entrelazada con la nuestra…”  Edición primera de Random House , Nueva York…

“Chatto Fiction… (sigo traduciendo). “Un Día en la Vida”…  Unos de esos libros que aparecen cada década y alternan nuestra concepción de la verdadera tragedia que hay detrás de los encabezados noticiosos…/… – Manlio Argueta, probablemente el principal novelista centroamericano, (en el libro) ha evocado la dura realidad de sus paisanos que viven en un país lamentándose bajo cincuenta años de explotación militar…”  Edición primera de Chatto & Windus, Londres…

“Manlio Argueta… “Un Día como Tantos Otros” (traduciendo el título original en francés)… Colección L’Autre Amerique, L’-Hartmattan… Francia… Manlio Argueta es actualmente el escritor salvadoreño más representativo por sus novelas que ponen en escena la trágica vida de sus conciudadanos…”

Salimos por fin de aquel teatro-taller que ya me tenía aplastado por el inusual calor del marzo tico, y ya en la calle, mientras aguardamos un auto que nos conduzca a San Pedro, asaltado por la sensación del exilio que me autoimpuse en Panamá, le pregunto al humilde migueleño que ha conquistado tanto respeto internacional: “¿Y vos ya te acostumbraste a este país? ¿Te sentís parte de San José o… todavía te jode la nostalgia?”… El, con su sonrisa bonachona, asiente con la cabeza y luego enfatiza… “!Más que jodido!… Yo aquí soy un fantasma… En otros países me reciben con los brazos abiertos y, aquí, a nadie le interesa saber qué hago ni dónde encontrarme… Todos saben que trabajo en este Centro y nunca me avisan si algún extranjero pregunta por mí… Todavía, algunos escritores locales, cuando me encuentran me preguntan que “dónde, en que país vivo ahora”… Eso parezco: un fantasma, traducido a varios idiomas pero ignorado en su región…”

Ahora andará con su portafolios en alguna calle de Londres. Lo dejamos ya casi preparando las maletas, despidiéndonos con el “nos vemos” de siempre, perdiéndose bajo el paraguas de la noche de otro día en la vida, la suya, la nuestra, la de su patria que él describe fielmente y quién sabe cuándo volverá a tenerlo en su subdesarrollado seno…    Rafael Mendoza.

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Siento que estoy comenzando

Escudos, Jacinta. “Siento que estoy comenzando”. La Nación. Ancora (San José, Costa Rica), 8 de octubre de 2006, p. 5 http://wvw.nacion.com/ancora/2006/octubre/08/ancora6.html

Entrevista. El destacado autor salvadoreño, Manlio Argueta, conversó sobre sus escritos más recientes.

Manlio Argueta es, sin duda, uno de los escritores vivos más importantes de la región centroamericana. Nacido en 1935 en El Salvador, ganó en 1977 el Premio Casa de las Américas por Caperucita en la Zona Roja, una novela que tuvo gran influencia en los autores salvadoreños de generaciones futuras. Fue miembro de la llamada Generación Comprometida, un grupo de intelectuales que creía que los artistas y escritores no podían darle la espalda a la realidad social de su país. Entre otros miembros destacados de esta generación estaban Italo López Vallecillos y Álvaro Menen Desleal. También participó en el Círculo Literario Universitario junto a Roque Dalton y Otto René Castillo.

Por sus escritos y su actividad política tuvo que exiliarse en 1972 en Costa Rica, aunque Manlio prefiere no llamarlo así. “Me da pena llamarlo exilio porque los ticos se portaron muy bien conmigo”, dice. Después de casi 20 años de vivir en San José y de nacionalizarse costarricense, regresó en los 90 a El Salvador, donde ha ejercido diversos cargos culturales. Actualmente se desempeña como Director de la Biblioteca Nacional.

Su obra literaria le ha valido numerosos reconocimientos. En el 2000, su novela Un día en la vida obtuvo el quinto lugar en la lista de las cien mejores novelas latinoamericanas, según la Modern Library. En el 2004 fue declarado “Escritor Meritísimo de El Salvador” según decreto de la Asamblea Nacional. Y el año pasado ganó la Beca Guggenheim para trabajar en una novela cuyo tema será la migración salvadoreña.

Acá en Costa Rica, Editorial Legado publicó hace poco su cuento El Cipitío, con ilustraciones de Vicky Ramos. Basado en una tradición oral salvadoreña, El Cipitío es la historia de un niño abandonado por su madre que vive en los ríos, come ceniza de los fogones en los ranchos y le gusta enamorar a las niñas bonitas. Se dice que es un niño que nunca envejece y, como tal, disfruta haciendo una que otra travesura.

–¿Cómo nace la idea de combinar cuentos para niños con leyendas tradicionales de El Salvador?

–Era un tema que para mí estaba en el aire. Comencé a escribir estas historias para darles identidad escrita, porque personajes como el cipitío, la siguanaba, el cadejo y la chinchintora son parte de nuestras historias orales. Ya existen otras versiones anteriores, como las que hicieron Miguel Ángel Espino y Francisco Gavidia, pero no se han reeditado. Me pareció importante retomarlas como elementos de la identidad.

El Cipitío es un libro que tenía como 6 años de estarse cocinando. De hecho, el ilustrador seleccionado era el fallecido Hugo Díaz, a quien Sebastián Vaquerano (el editor) y yo bombardeamos con fotografías y dibujos para que las ilustraciones fueran lo más parecidas posibles al entorno de donde provenía la historia. Luego de fallecido Hugo, yo le sugerí a Sebastián algunos ilustradores de Cuba y Colombia, pero Sebastián se decidió por Vicky Ramos por su calidad como ilustradora y porque él quería estar cerca de todo el proceso de producción para cuidar la edición lo mejor posible.

–¿Le parece que con el fenómeno migratorio actual que se vive y con la urbanización de las zonas rurales se están perdiendo ciertas tradiciones?

–La intención principal de retomar estas historias es rescatar nuestras tradiciones, nuestros valores, y aportar algo propio a la literatura infantil. Se lee literatura infantil hecha desde Colombia o España. De hecho, mi generación se alimentó con lo infantil que venía de Argentina. Me pareció importante rescatar lo nuestro pensando en la migración y que los muchachos allá puedan leer algo que viene de la región centroamericana.

–Cambiando de tema, en los últimos meses parece haber mucho interés sobre su poesía…

–En las próximas semanas aparecerá publicada mi poesía completa en Hispamérica, una editorial de la Universidad de Maryland. El compilador es el Dr. Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liverpool. Astvaldsson incluso descubrió poemas de mi adolescencia, que a estas alturas yo preferiría no publicar, pero el investigador dice que en la historia literaria de alguien, todos los textos son válidos.

 Además, fui honrado con el Premio de Poesía Naim Frashëri, de Macedonia, que se otorga en el marco de un festival de poesía famoso en el área de la cultura balcánica, que este año cumple su décima edición. También se hará una publicación conmemorativa con diez poemas míos.

–Recientemente usted fue jurado de un concurso literario en El Salvador, y una de las cosas que se comentaron mucho es que todos los cuentos participantes tocaban el tema de la violencia y la muerte. ¿No le parece excesivo el tema de la violencia en la narrativa salvadoreña?

–Cuando los jóvenes escriben sobre la violencia se debe a que es la realidad que están viviendo ahora. Casi todos los cuentos que concursaron tenían que ver con la muerte.

Los jóvenes escritores tienden a ligar la realidad con la literatura. Es claro que hay violencia y no me extraña que seguirá siendo el tema predominante en nuestra literatura, sobre todo en la narrativa. Pero el tema no lo dice todo, sino cómo se maneja. Creo que lo importante es insistir en que haya disciplina y cultura para escribir. Y tomarlo con seriedad.

–A estas alturas del campeonato, ¿cuál podría decir que fue el aporte de la Generación Comprometida a la literatura salvadoreña y centroamericana?

–Creo que el mejor aporte fue la actitud del escritor frente a su realidad, a no marginarse, a no sentirse especial ni separado de la realidad. Nuestro grupo tuvo en su momento mucho contacto con otros escritores, grupos, revistas culturales e intelectuales de toda la región, y eso creó un intercambio de ideas que, aunque no todos estuviéramos de acuerdo, lo importante era el diálogo.

Pienso por ejemplo que estos muchachos que escriben ahora sobre la violencia es por influencia nuestra. Lo que habrá que ver es qué ocurre con ellos cuando esa realidad se desvanezca, si perderán su tema narrativo. Por eso lo importante es escribir con calidad y pensando en la permanencia, hacer trascender esta realidad en el tiempo.

A mí por ejemplo mucha gente me dijo que acabada la guerra se acabó Manlio Argueta, porque yo había escrito mucho sobre la guerra. Y eso me lo dijeron algunos amigos en son de broma y otra gente que lo decía muy en serio. Pensaron que acabada la guerra ya no tendría sobre qué escribir. Pero todo lo contrario. He seguido escribiendo, y la verdad siento que estoy comenzando, que tengo mucho qué decir todavía.

Comprar obras de Manlio Argueta

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Concultura denuncia venta de obras. Piratas tras la obra de Salarrue

Ramos, Wendy. “Concultura denuncia venta de obras. Piratas tras la obra de Salarrue”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 8 de octubre de 2002, p. 14

La obra literaria “Cuento de Barro”, del salvadoreño Salvador Salazar Arrué, Salarrué, es pirateada y se comercializa en varias librerías del país.

Así lo informaron en exclusiva a LA PRENSA GRAFICA autoridades de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), dependencia del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).

Sin embargo, CONCULTURA no cuenta con estimaciones de las pérdidas ni de la cantidad de ejemplares que circulan. La institución es la dueña de los derechos de autor.

La piratería se descubrió luego de que empleados de la DPI detectaron la venta de libros a precios más bajos del que la imprenta estatal da a los distribuidores.

Ante el hallazgo, la dirección ubicó varias librerías en Sonsonate, San Miguel, San Vicente y Santa Ana que vendían imitaciones.

Mala calidad

La gerente de ventas de la DPI, Claudia Guerra, dijo que en los libros ilegítimos se evidencian las diferencias en la calidad y el acabado de cada ejemplar.

De acuerdo con una representante del Departamento Jurídico de CONCULTURA, Yanira de Soundy, por el momento no cuentan con mayores detalles sobre el lugar donde se imprimen los libros.

Solicitó a la Fiscalía General de la República que investigue el caso.

Un delito difícil de perseguir

Por su parte, el coordinador de la Unidad de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la FGR, Adolfo Muñoz, confesó que desconocía este caso.

Sin embargo, explicó que el Código Penal castiga la piratería con penas que van de uno a tres años de prisión, pero hasta el momento no hay ningún caso donde los piratas hayan terminado en la cárcel.

De 2000 a la fecha, solamente se han conocido 10 casos de piratería de libros, cuyos procesos terminaron por la vía de conciliación entre las partes.

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