Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo

Argueta, Manlio. Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo. Suplemento Cultural 3000.  (San Salvador, El Salvador), 15 de febrero de 1997

 Estimados compañeros artistas, escritores y periodistas:

Me permito sugerir que nos pronunciemos por medio de esta publicación para que se conceda al escritor Roberto Armijo por parte de la Universidad de El Salvador, el título de Doctor Honoris Causa por sus Méritos Literarios y su Aporte a la Cultura de El Salvador, que es otorgado por la Asamblea General Universitaria, de dicha Universidad.

Estoy seguro que el sector intelectual y académico se sentirá honrado con una distinción de gran categoría para una persona que lo merece, dado sus calidades como escritor y docente.

Justificación:

Roberto Armijo nació en Chalatenango en 1937. Muy joven, en el Instituto Nacional “Francisco Menéndez”, se distinguió como poeta, época en que comenzó a publicar en los suplementos literarios del país.

Ganó varios Juegos Florales de poesía hasta culminar con el Premio Nacional República de El Salvador, 1967, y otros premios centroamericanos en Guatemala y Nicaragua, todos en ensayo literarios, además tiene una distinguida posición como académico en la Universidad de París X Nanterre, Francia.

Sobre su residencia en Europa:

Roberto Armijo salió hacia Francia becado por la Universidad de El Salvador en 1971. Debido a la toma de la Universidad en 1972, perdió su beca y quedó sin apoyo en ese país; sin embargo, obtuvo la colaboración de Miguel Angel Asturias y de Pablo Neruda, ambos diplomáticos en Francia, para trabajar desde 1973 en la Universidad de Nanterre. Comenzando como Lector (Lecteur) hasta alcanzar grado de profesor (Enseignant) de Literatura Contemporánea Latinoamericana dentro del escalafón universitario de dicha Universidad.

Armijo sólo esperaba el tiempo de jubilación para retornar a su país cuando a finales del año 96 le fue anunciada una dolencia con características de suma gravedad, motivo por el cual ha sido objeto de merecidos homenajes por diferentes instituciones nacionales del arte y la cultura.

Obra bibliográfica:

Poesía: La noche ciega el corazón que canta,1959; De aquí en adelante, antología de cinco poetas, 1967; Homenaje y otros poemas, Universidad Autónoma de Honduras,1979; El libro de los sonetos, Universidad Tecnológica, noviembre 1996; Cuando se enciendan las lámparas, Dirección de Publicaciones Concultura, febrero 1997. Los parajes de la luna y la sangre, IEJES, febrero 1997. Poesía contemporánea de Centroamérica, edición Los libros de la Frontera, Barcelona, España. Así mismo se encuentra en prensas una antología poética en la Editorial Universitaria Centroamericana, EDCA, Costa Rica.

Ensayo: Francisco Gavidia, la Odisea de su genio, en colaboración con el Dr. José N. Rodríguez Ruiz, Premio República de El Salvador, 1965; Rubén Darío y su intuición del mundo, Primer Premio Centroamericano de Ensayo, Nicaragua, en 1967; T. S. Elliot, el poeta más solitario del mundo contemporáneo, Primer Premio Centroamericano, Guatemala, 1967; Le poison et la balancae, Editorial Altamira, París, 1997. Además ha publicado varios ensayos en revistas nacionales y regionales como la Universidad, Vida Universitaria, la Pájara Pinta, estas de la Universidad de El Salvador; Alero, Repertorio Centroamericano, Prensa Literaria Centroamericana, Alcaraván, etc., de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y Honduras respectivamente.

Teatro: Jugando a la gallinita ciega, 1er. Premio Centroamericano, Guatemala, 1969; El príncipe debe morir, 3er. Premio, Guatemala, 1969; Los escarabajos, sin publicar. Además tiene cinco obras de teatro de tema salvadoreño, publicadas en un solo tomo en Francia.

Novela: El Asma de Leviatán

Esperamos que nuestra solicitud se sume a la de otros sectores universitarios, para que la Asamblea General Universitaria de la Universidad Nacional conceda dicha distinción en el marco de celebrar el 156 Aniversario de Fundación de dicho centro de estudios superiores del país, honor que se merece nuestro compatriota por sus valiosos aportes como ensayista, poeta, novelista, periodista y dramaturgo; además de académico de una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Que Roberto Armijo nos una en esta iniciativa que se concreta en solicitar un honor para quien honor merece.

Los saluda Atte,    Manlio Argueta

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Beto Cañas, señor de causas

Parra Aravena, Ana María. “Beto Cañas, señor de causas”. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 17 de octubre de 1999, p.1

Aunque él no lo admite, deja un invaluable legado con su verbo y con su pluma, por eso le otorgaron un doctorado honoris causa.

“Tengo fama de ser bravo, pero en realidad tengo el carácter más dulce del mundo…”, dice don Alberto Cañas Escalante. Tira la cabeza un poco hacia atrás y sonríe. Cruza los brazos y respira profundamente, más cansado que resignado.

“¿La verdad? Yo no soy un malcriado y no me interesa lo que diga la gente”, afirma don Alberto, y todavía mantiene la sonrisa. A lo mejor la tarde de lluvia lo tenia de buen humor.

“¿Sabe una cosa? Es que dicen que soy un malcriado porque una vez dije en televisión que Federico Tinoco era un hijo de p… Y lo dije porque lo dije, no me importo que hubiera cámaras o no. Había que decirlo y yo lo hice. Eso es todo”.

Don  Beto Cañas -como lo llama la mayoría- es toda una figura en el panorama nacional de las ideas.

Abogado, escritor, dramaturgo, exdiputado, político y periodista, es uno de esos señores de los que ya no quedan; de los que extrañan la Costa Rica de Omar Dengo, Brenes Mesén y García Monge; de cuando Constantino Láscaris se sentaba con sus estudiantes a filosofar; de cuando los hombres defendían sus ideas hasta con las armas, como en el 48. La Costa Rica donde la prensa publicaba extensas crónicas de la Asamblea Legislativa y donde la juventud protestaba por lo suyo y por lo ajeno.

“Mire, yo un día, le decía a mis estudiantes que si esto de Pinochet se hubiera dado en mi época ya nosotros hubiéramos marchado hacia la embajada británica dos veces”.

A don Alberto, que ha llamado siempre la atención de los medios de comunicación nacionales, la Universidad  Estatal a Distancia (UNED) le otorgó el galardón.

Este grado lo comparte también con Luis Ferrero y Guido Miranda.

“Son tres maestros, tres educadores que con su ejemplo y tesón han señalado, a lo largo de varias décadas, derroteros y valores donde la UNED aprueba el Honoris Causa para estos tres ilustres ciudadanos.

Tenaz indagador

Don Beto es una de esas personas que no tienen pelos en la lengua. Dice lo que piensa y la vehemencia con que defiende sus argumentos lo hace levantar el tono de voz; entonces a muchos les tiemblan las rodillas y a otros se les hace un nudo en la garganta. Se ganó la fama de cascarrabias y de criticón despiadado.

Y es que don Alberto siempre fue preguntón.

“Yo me acostumbré desde muy niño a preguntar ¿por qué? y era una plaga para mis tíos. Entonces, en la Asamblea pregunto ¿eso del principio de la caja única … por que? A mi me tienen que dar respuestas”, dice con un tono energético.

“Sí, a mi se me puede convencer. Hay gente que me ha explicado su punto de vista y yo cambio de ideas ¡no de principios! Lo que pasa es que yo no tolero la estupidez, para eso si que no tengo paciencia”.

Cualquiera concluiría que esa capacidad suya de indagar es la que lo empujó a cultivarse en tantos campos. Pero él solo dice que ha hecho lo que le place.

Es que no puedo estar de vagabundo. Me he dedicado a todo lo que he podido, todo lo que me ha gustado y todo lo que he querido”.

“Tuve la vocación de escribir desde muy joven y la posibilidad para hacerlo era el periodismo. Estudié derecho porque no quería ser un simple bachiller y cerré mi bufete porque no quise convertirme en lo que son muchos abogados en Costa Rica: mandaderos de compañías extranjeras. Cambié el derecho por la docencia y me entregué a ella en cuerpo, alma y corazón”.

Ha dictado clases en la Universidad de Costa Rica y en la UNED.

-Entonces ¿qué se siente más don Beto: abogado, periodista, escritor, profesor o político?

Me siento más periodista y escritor. He sido político a la manera antigua de don Cleto (González) y don Ricardo(Jiménez), pero he sido político a ratos, no de profesión. Del periodismo me satisface ese contacto con la gente que no conozco”.

Señor en su tinta

La veta de escritor es una de las más productivas de don Alberto. Ha publicado 21 obras de teatro, entre ellas unas muy aplaudidas como Uvieta, La segua, Una bruja en el río y Tarantela y todavía tiene unas tres inéditas.

Su cosecha literaria también ha sido abundante y destacan en su producción los libros Los molinos de Dios, La soda y el F.C (Biografía de una Partida Específica), Feliz Año Chaves, Chaves y La exterminación de los pobres.

Don Alberto publicó sus primeras novelas a las 40 años de edad y es uno de sus oficios que más satisfacciones le trae.

“Yo me siento feliz cuando me invitan a algún colegio a hablar sobre mis obras, más de lo que me sentiría si me dieran un premio internacional que nunca he buscado”.

Todavía trabaja en el texto de sus memorias -lo comenzó a escribir hace cinco años atrás- y está también elaborando un libro de cuentos que no sabe cuando terminará.

“Hay tres de mis textos que son totalmente autobiográficos: Mi casa ya no es mi casa y dos cuentos por ahí que nadie sospecha. Uno es de una historia amorosa que me ocurrió a los 20 años y es tan inverosímil que nadie lo cree y otro es un episodio divertido del cual fui protagonista”, afirma don Beto y se niega a dar los nombres de esos cuentos a los que se refiere.

“Mis personajes son todos y son nadie. Invento todo y no invento nada”.

Don Beto Cañas continua hablando de cómo hay tanto de su vida en sus obras y de los misterios que ellas encierran.

ADN de don Beto

Nombre completo: Alberto Francisco Cañas Escalante

Fecha de nacimiento: 16 de marzo de 1920

Edad: 79 años

Esposa: Alda Collado

Hijos: Víctor, Daniel, Alberto y Alda

Nietos: 10

Profesión: Abogado, político, periodista, escritor, profesor

Vive: San Pedro de Montes de Oca

Frases sueltas:

“Yo leo un promedio de 1oo libros al año”.

“Internet es, después de 300 años, el ejemplo puro de la libertad de expresión Hay que velar porque Racsa no lo censure”.

“Estoy harto de abrir los periódicos y encontrar reproducciones de la revista Fortune”

“En la política a Costa Rica le hacen falta hombres con capacidad de decisión, no camarones que se lleve la corriente… o peor, el viento”.

“Este mundo está globalizado desde que Magallanes le dio la vuelta”.

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