El deleite de lo prohibido: a la caza del “Putolión” después de un caso insólito

Castro, Iván. El deleite de lo prohibido: a la caza del “Putolión” después de un caso insólito. Diario Latino (San Salvador, El Salvador), 13 de noviembre de 1995

“El miedo, que jamás confiesa su nombre, dice llamarse realismo, y se disfraza de prudencia”. Eduardo Galeno.

 Pocos ejemplares de la novela burlaron la orden la destrucción, en un hecho inédito en el que se cruzan presiones desconocidas, irrespeto a la libertad de expresión, miedo al pasado del país y llamadas insultantes contra el autor.

Manlio Argueta, quien escribió el prólogo a Putolión, la segunda novela escrita por David Hernández, expresa su sorpresa por la decisión tomada a raíz de una alusión, que en un pequeño pasaje del libro, se hace del poeta David Escobar Galindo.

“El contenido más importante de la obra, lo que más me impacto, es la historia del grupo de poetas de la Cebolla Púrpura. No reparé mucho en los detalles ni hice alusión a ellos”, dijo Argueta.

“Para mí fue una sorpresa cuando algunos libreros me comunicaron que estaban pidiendo la devolución de la novela para que fuera sacada de circulación”, agrego el escritor.

La medida se originó en un pasaje de Putolión que reproduce una cita del periódico estudiantil “La Jodarria”, en la página 177 de la edición de mil ejemplares que UCA Editores lanzó en septiembre de 1995.

“La  Jodarria” era una revista escrita por los poetas de la Cebolla Púrpura, un colectivo al que pertenecía Hernández en los años 70 y cuya mayoría de integrantes fue asesinada o murió en la década siguiente.

Salía a la  vista que existieron presiones para que la novela tuviera una corta vida. El Vicerrector de la UCA, Rodolfo Cardenal, rechazó que la universidad las haya recibido.

Sin embargo, Manlio Argueta dijo que el Director de Publicaciones de la UCA le comentó: “que había recibido presiones de un poeta y funcionario de la UCA, a quien le acaban de otorgar el Premio Nacional de Cultura”.

Argueta sostuvo que el poeta Escobar Galindo hubiera tolerado la alusión indirecta que de él se hace en la novela. Otros recuerdan que Galindo publicó en UCA Editores una antología poética en la que incluyó un texto que Roque Daltón le dedicó, además de un alias de fuerte connotación que el adjudico (“perra de hielo”).

“Pienso que el poeta Escobar Galindo tiene la entereza moral suficiente para tolerar un hecho literario ante la disyuntiva de condenar una obra. No me lo imagino haciendo presiones autoritarias porque he conversado con él  y sé los principios que sustentan respecto al tema de la libre expresión.

En todo caso y como señala Manlio, “las presiones deben haber sido muy grandes” porque una editorial de prestigio –que incluso ha publicado muchas voces alternativas- tiene sus requerimientos y sus exigencias para lograr calidad.

El presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), Rennan Alcides Orellana, estimo que la decisión es comprable a “la destrucción de un medio de comunicación, de un medio de ideas permanente”.

La mayoría de escritores, periodistas, estudiantes, y o aficionados a esto o a lo otro, coinciden en condenar la destrucción de la obra.

Además, como grito unánime aparece la advertencia sobre el peligro de los “cancerberos literarios”, que desde una actitud cuestionable pretenden poner postas fronterizas para delimitar y decidir cuál es el quehacer literario  será lo literario.

“Se ha tomado una decisión que pueda sentar un precedente nefasto, especialmente porque hemos sabido ya de esa época de la que venimos que produjo un conflicto bélico que (ahora) tratamos de reparar”, dijo Manlio.

David Hernández dijo desde Hannover, Alemania que la destrucción de su libro plantea “un intento de querer olvidar el pasado a cualquier precio”.

Pero Manlio Argueta agrega que “un hecho de esta naturaleza no se dio siquiera en lo regímenes autoritarios que muchos intelectuales criticamos, y que incluso hizo víctimas a los maestros fundadores de la UCA”.

“Pienso en un homenaje a estos mártires , la novela de Hernández debe rescatarse. Y si acaso alguien cree que trasgrede la ley, debe dársele curso a un procedimiento legal, pero no debe condenarse a priori”, agregó.

Según fuentes cercanas a Hernández, antes de conocer la destrucción de su libro, este ha recibió llamadas desde los Angeles, Estados Unidos, en las que se le insultaba.

Mientras los ejemplares de Putolión van a parar a las casas convertidos quizá en papel higiénico o servilletas después del respectivo reciclaje, dando inicio a una difusión inusual: la de los números sobrevivientes.

Estos ejemplares son buscados con  pasión de cazador, comprobándose que las prohibiciones tienes un enorme poder de incentivo para buscar lo prohibido.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Anuncios

Entrevista con Manlio Argueta. Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández

Ramírez, César A. Entrevista con Manlio Argueta. Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández. Diario Latino. Suplemento Cultural 3000. (San Salvador, El Salvador), 11 de noviembre de 1995

Introducción:

Asistimos a un hecho insólito en la literatura nacional, comparable con aquellas acciones grotescas de otros tiempos, es así como se ha perseguido a la inteligencia por siglos, como en la quema de la Biblioteca de Alejandría, las quemas de libros en la Alemania Nazi, los Versos Satánicos condenados por el fundamentalismo islámico etc, sin embargo ahora tenemos un hecho que conocemos por terceras personas, una acción concreta del retiro de una obra literaria, eso es innegable, esa es la realidad, la destrucción aparente de un fragmento de nuestra memoria, aparente porque se tiene conocimiento que existen alrededor de una docena de originales comprados en diferentes puntos de las ciudades antes del retiro, además la multiplicación de ese documento no es cosa del otro mundo, recordemos como se reprodujeron en la extinta Unión Soviética los textos de Alexander Soljenitsiyn, la pregunta por consiguiente es: ¿podemos acusar a alguien en particular sobre esa acción? ¿esa es una acción institucional o personal? ¿los acusados pueden defenderse? etc, etc, etc, en el fondo, se establece una ruptura entre autores nacionales, amigos todos, que tienen dos visiones de una misma realidad, nuestra labor cultural nos exige publicar diversas opiniones y las publicaremos en la medida de nuestra posibilidades, aunque eso no signifique que compartamos el pensamiento de los textos, puesto que con ello nos acercaremos a la realidad de los hechos.

César A. Ramírez

Coordinador Suplemento Tres Mil.

Entrevista con Manlio Argueta

Relacionado con la destrucción de la novela Putolión de David Hernández

p. Hemos sabido que no querías pronunciarte sobre ese problema no obstante que se dice que tú eres el representante de David Hernández y por otro lado la obra tiene un prólogo tuyo, ¿qué motivó ese silencio?

R. Mira yo he regresado al país después de haber estado fuera por veintiún años, quizás en el fondo no le he retomado y soy y me siento un extraño. Viví en Costa Rica, he visitado muchas veces como conferenciante de universidades de Estados Unidos y Canadá; he trabajado en Inglaterra adaptando para el cine mi novela Cuscatlán donde de bate la Mar del Sur; y he reconocido toda Europa occidental, excepto España y Portugal; Holanda me lanzó internacionalmente como escritor. Todo esto le he dado una dimensión diferente a mi vida. No cabe duda que al ser una especie de ciudadano del mundo, se te pegan muchas cosas, Costa Rica por ejemplo me enseño a ser tolerante a apreciar la importancia que tiene un Estado de Derecho. En Holanda aprendí lo fundamental que es escribir una literatura no sofisticada, sencilla, más comunicativa; y de Norteamérica aprendí la responsabilidad profesional como escritor. Decidí regresar a mi país para dedicarme totalmente a la literatura y al trabajo cultural, para quedarme definitivamente. Imagínate entonces como puedo sentirme al verme involucrado en un problema inaudito. Tantas cosas de diferente calibre que nos están ocurriendo, al grado que el Presidente de la República calificó la actual situación como “dantesca”.

Pienso que no tiene sentido ser escritor o comunicador, ni estar pensando en talleres nacionales ni en casas de cultura, ni incluir el arte en la reforma educativa si optamos por el silencio.

Qué le vamos a decir a los poetas jóvenes, que carecen de estímulos y a los que vendrán en un cercano futuro, que quizás tengan mejor suerte. Qué le podemos enseñar a los jóvenes.

P. ¿Cuál es el verdadero trasfondo de la actitud de esa editorial?

R. Lo único que sé es que hubo presiones fuertes contra el director de la editorial, quien había decidido la edición de la novela y luego se vio obligado a pedir que los libreros la devolvieran cuando ya estaba distribuida.

P. Si obedeció a presiones, ¿de dónde provinieron? ¿Resultan tan poderosas para originar temor a quién puede temer la editorial para cometer un acto de inquisición?

R. No sé qué poderes pueda tener un u otra persona, pues estoy más dedicado a escribir y promover lo lectura; pero si el Director me aclaró que la primera protesta la recibió de un profesor de letras de la UCA que en el pasado ha sido alto funcionario de dicha Universidad, y recién acaba de recibir un premio literario importante; éste consideraba que se aludía en la novela de una manera fuerte, a un poeta respetado y muy ligado a la vida política nacional.

P. ¿Se puede saber quienes son esos poetas?

R. Bueno, el aludido es David Escobar Galindo.

P. ¿Y el poeta que primero presionó al director de la UCA?

R. Creo que no debe mencionarse pues cabe duda que él actuó en defensa de un amigo, lo cual hace natural su reacción.

P. Pero tuvo que haber otro tipo de presiones para que el director la retirase ¿qué trama tiene la novela, es tan poderosa para originar hechos insólitos como estos?

R. No me consta que otras presiones hubo, lo que si sé es que el director de la UCA Editores se comprometió a sacar de circulación la novela y Escobar Galindo le respondió que era lo menos que podía hacer.

Yo pienso que todo se exageró, la gran literatura está llena de alusiones y si la decisión hubiese sido hacerla desaparecer no existiría la Divina Comedia, por ejemplo, obra en la que Dante coloca a sus enemigos políticos en el infierno; ni la gran poesía latina de Catulo y Propercio que ironizaba a los emperadores.

Quizás no conoceríamos a Rabelais, ni al Marqués de Sade, ni a Neruda, ni a Miller. Me gusta cómo define Carlos Fuentes este punto: “El narrador trabaja con la emergencia del descubridor; si no nombra, nadie nombrará; si no escribe todo será olvidado; si todo es olvidado, dejaremos de existir”. Pero Putolión es más una novela erótica y de anécdotas de poetas que política; si nombra inclusive a amigos o personas a quienes respeto, pero esto es secundario, tan secundario que la Editorial UCA no tuvo reparos en publicarla; además Hernández es un técnico de biogenética estudiando ahora un doctorado de literatura germánica y es un escritor que ya tiene una novela publicada en Alemania y ha publicado poesía, él mismo fue del grupo de poetas denominado La Cebolla Púrpura. No se trata de una persona improvisada y no es la primera vez que en la novela nacional se aluden personas reales.

P. ¿Pero es tan grave la alusión?

R. Cada quien la considera grave y reacciona de diferente manera, hay que sentirlo en la propia piel para saber como vas a reaccionar. En realidad se trata de unas siete líneas donde David Hernández cita entre comillas una de esas publicaciones de humor salvadoreño que muchas veces puede ser mal humor y que hacían los estudiantes en los desfiles bufos, el panfleto se llamaba La Jodarria. La novela tiene en ese aspecto mucho callage. Pero lo más importante que tiene la obra y es lo que yo toqué en el prólogo es lo que se refiere a los poetas de La Cebolla Púrpura, la mayoría de ellos muertos en el conflicto. No se trata de una obra antigubernamental, pues inclusive sólo se refiere a la década del 70. Tampoco es panfletaria, pero sí tiene un lenguaje fuerte dentro de una elaboración muy profesional.

Yo creo las alusiones frente a un valor civil y humano como es la libertad de expresión y la libre creatividad, no ameritaba la decisión inaudita de ordenar destruir la obra. ¿Qué ejemplo podemos dar si tratamos de buscar la concordia nacional o por parte de un educador, si está participando en una reforma educativa que quiere implantar el estudio de los valores cívicos y morales frente a la destrucción moral que estamos viviendo, con una juventud víctima y victimaria.

P. ¿Putolión es un personaje de la vida real?

Sí, pero el autor no lo aclara mucho, pienso que es un abuelo brujo de David Hernández. Como te digo la novela no tiene que ver con los aludidos, estas alusiones son marginales, propias de la novela moderna.  Por el contrario trata de las aventuras y desventuras de los poetas de esa generación y de todas las generaciones. Los personajes son Cirilo –en quien veo a David; Rigoberto Góngora, poeta a quien conocí en Costa Rica y que murió mientras desactivaba una mina en Guazapa; también es figura principal Jaime Suárez Queiman– poeta y periodista asesinado; y Alfonso Hernández combatiente y poeta. Es una obra de la cultura nacional y debemos respetarla.

Por eso digo que hubo encandilamiento de las emociones y parece mentira que ello originara un hecho que por lo menos puede servir para ahondar sobre el papel de la literatura y el arte en el actual proceso de transformación que vive el país. De nuevo la obra literaria nos demuestra que juega una función social, histórica, no se puede marginar o automarginar del desarrollo.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Vivan las locas

Quesada, Juan Rafael. “Vivan las locas”. La República.  (San José, C.R.), febrero 1993

¡Qué refrescante, qué estimulante es saber que existen mujeres como “La loca de Gandoca“!

La República / Jorge Illá

En Costa Rica hasta los años 40, a la mujer se le educó para que tuviera como fin último “el encontrar un marido”. Sin embargo, con la apertura de la Universidad de Costa Rica se inició, poco a poco, la profesionalizaron de las mujeres, y empezaron a desarrollarse las condiciones necesarias para convertirlas en ciudadanas. No es por casualidad, entonces, la participación de las mujeres en la huelga de “brazos caídos” de 1946 y en los hechos políticos de 1948.

Desde entonces, la mujer ha ido teniendo más participación en diversos órdenes de la vida costarricense y, es posible, que en un futuro cercano hasta lleguen a la casa presidencial. Eso sí, por méritos, no por decretos, ni por apellidos. En ese contexto de la década de 1990 es que debe ubicarse la palabra y la acción de esa valiente mujer –ejemplo para todos los hombres de Costa Rica– llamada Ana Cristina Rossi.

Aunque Ana Cristina se había hecho conocer hace unos años como escritora, por medio de su novela “María la noche”, podemos afirmar, tajantemente, que “La loca de Gandoca” es la obra –éxito de librería– que la ha hecho trascender los medios intelectuales y llegar a un público mucho más amplio. ¿Por qué ese éxito?

Por Ana Cristina, contra viento y marea, ha logrado que se haga de público conocimiento la destrucción de la naturaleza –es decir la fuente de la vida– que se está llevando a cabo, hoy mismo, en Gandoca-Manzanillo, en la provincia de Limón. Porque la autora en una obra con valor literario en sí, se ha referido a un tema de interés general, de desgarradora actualidad.

Mientras otras mujeres desvirtúan nobles causas como el feminismo, y otras se ganan los favores oficiales, reafirmando con nuevos órdenes (marxismo-gremsciano) añejas mitologías sobre el sistema político costarricense, Ana Cristina ha asumido plenamente su responsabilidad ciudadana al denunciar, ayudada por sus dotes literarios, el desastre ecológico, del que sigue siendo víctima buena parte de la zona atlántica.

¡Claro está, Ana Cristina ha debido enfrentar muchos obstáculos! Dificultad para obtener información en el MIRENEM, intimidaciones, amenazas de extranjeros, matonismo por parte de “muchos” malinschistas, etc. Pero esencialmente, el mayor obstáculo –de ahí su enorme mérito– ha sido el comportamiento generalizado de los costarricenses: el ser tico, o sea, palanganas, oportunista, ayuno de compromiso, zafa lomo. Es este comportamiento, el que Rodrigo Facio calificó, en su momento determinado, para descalificarla –como quisieron hacer con Carlos Morales cuando denunció los desmadres del CSUCA–, la trataron de loca.

¡Gracias Ana Cristina por esta renovadora inyección de optimismo; por fortalecer nuestra responsabilidad ciudadana! Gracias mil, por recordarnos que Costa Rica vale más que todo el oro del mundo. Por eso queremos decir a todo pulmón: “¡Vivan las locas!”.

Comprar obras de Anacristina Rossi

Comprar obras de Anacristina Rossi

¿Quién es Anacristina? ¿Qué es La loca de Gandoca?

¿Quién es Anacristina Rossi?

Anacristina Rossi es una escritora ecologista, que también fue por muchísimos años (casi 20) activista, pero que tuvo que dejar el activismo ecológico por amenazas de muerte que iban en serio, como ocurre tantas veces en este país, aunque es una realidad que nunca se muestre, que a los ecologistas nos amenazan de muerte, y por eso dejamos de luchar. Pero sigo siendo escritora, y sigo siendo ecologista.

¿Qué es La loca de Gandoca?

La loca de Gandoca es un testimonio de una de las luchas más dolorosas que se han dado probablemente en este país por un maravilloso lugar que debió haber sido parque nacional, y por los intereses de los empresarios se convirtió en refugio de vida silvestre, y no en parque nacional, lo cual permite que comercien con las tierras y se vendan y toda esa maravilla y esa belleza sea asesinada.

Da el testimonio con un enorme sufrimiento de la destrucción de ese maravilloso lugar, una destrucción lenta que La loca de Gandoca ayudó a mantener en ciertos momentos, pero que sigue inexorablemente y cualquiera que vaya y visite se dará cuenta de que La loca de Gandoca está 100% vigente en Gandoca Manzanillo y desgraciadamente en muchos otros lugares de Costa Rica y en el mundo.

Anacristina Rossi, 4 de octubre, 2011

Comprar “La loca de Gandoca”

Una historia de amor y denuncia

Hernández, Edin. “Una historia de amor y denuncia”. Semanario Universidad.  (San José, C.R.). 13 de noviembre 1992. p. 4


Con una narración sencilla, directa, sin retórica, salvo en contadas excepciones, la reciente novela de Anacristina Rossi, deja al descubierto la realidad de nuestros recursos naturales que «no eran el 28 % sino menos del 10% del territorio. Además ese 10% está a punto de morirse».

La narración de Daniela Zermat (protagonista), quien denuncia la paulatina destrucción del refugio Gandoca, en Limón, se mezcla con los recuerdos de Carlos Manuel, el amor de su vida, quien sucumbe entre los humos del alcohol.

Este hilo conduce al lector en dos dramas de actualidad: el sufrimiento por la desintegración familiar con todos los entretelones del alcoholismo y la acelerada pérdida que sufre el país de sus reservas de fauna, flora y, por qué no decirlo, de soberanía nacional. En ambos casos, las historias cobran vida a la luz de hechos concretos que Anacristina Rossi materializa para perpetuarlos en el tiempo.

Esta novela permite que las generaciones del futuro, conozcan los ignominosos enredos burocráticos y la desesperada lucha de una mujer que como último recurso, al perder la causa por el «refugio de fauna salvaje Gandoca, Manzanillo», recurre a la literatura.

Según relata Daniela, la decisión de plasmar esa experiencia, parte de otro hecho intrínseco a Gandoca, el silencio perpetuo a que están sometidos los negros, «quienes ni siquiera han tenido la palabra oral, esa que se lleva el viento».

La descripción presencial de Daniela, se entrelaza con el pasado reciente de Carlos Manuel. En la primera, la narración cobra solidez por la investigación, aspecto que según algunos críticos, ubica esta obra como histórica.

El manejo del lenguaje simple, sin dilaciones, se altera por la recurrencia de gerundios. Es este estilo de la escritora lo que despierta la curiosidad del lector y lo conduce entre las blancas arenas de Gandoca y las oscuras oficinas de la administración nacional.

La edición de «La loca de Gandoca», de la costarricense Anacristina Rossi, autora de «María la Noche», Premio Nacional de Novela, fue editada por EDUCA en 1992, como primer trabajo tras la crisis que afectó a la Confederación Universitaria Centroamericana (CSUCA).

Comprar “La loca de Gandoca”

La loca de Gandoca

Tovar, Enrique. “La loca de Gandoca”. La República, 20 de mayo de 1992

 

Basta una sola palabra para calificar esta obra de Anacristina Rossi: ¡Excelente! No obstante, hay que dar las razones para justificar esta apreciación sobre la mejor novela de los últimos años de Costa Rica.

Primero, está bien escrita, en lenguaje ameno y claro y despierta constantemente el interés del lector.

Segundo, se trata de la primera novela de denuncia ecológica de nuestro país. Expone un problema permanente que ha convertido a Costa Rica en la nación de mayor deforestación y destrozos de los recursos naturales del continente y quizás del mundo. Por lo menos esto le ha valido ganarse el premio del “Diablo ecológico”.

Tercero, no obstante narrar con pasión los acontecimientos, la autora no cae en el panfleto literario. Más bien engarza el problema ecológico a una vivencia amorosa estableciendo una simultaneidad o paralelismo de destrucción tanto en el mundo exterior como en la interioridad ser.

La Loca de Gandoca“, del sello EDUCA, y de 140 páginas, agota en pocos meses sus ediciones. Algo inusual en un medio cuyos ciudadanos han sido preparados desde el hogar hasta la universidad, pasando por la escuela y el colegio, para que no lean. Incluidos, por supuesto, los profesionales.

Quinto, la autora prácticamente no cae en lugares comunes. Por el contrario, tiene creatividad en el decir, en el llamar las cosas de manera original. De allí su gran valor como obra de arte.

Sexto, las pinceladas descriptivas del refugio de Gandoca, que van salpicando el relato, son verdaderas expresiones pictóricas, que sumergen constantemente al lector en ese paraíso de la vertiente Atlántica de Costa Rica y que, por falta de aplicación de las leyes, están destruyendo algunas empresas que solo ven el lucro inmediato.

Sétimo, es una obra didáctica y estimulante, que informa sobre las riquezas naturales al tiempo que despierta y refuerza el amor por las bellezas de nuestra tierra bendita, y que la mayoría de los costarricenses –¡ciegos o indolentes que somos!– no vemos ni sabemos apreciar.

Estas apenas son siete razones fundamentales sobre “La Loca de Gandoca”, una novela de solo dieces, escrita por una compatriota que ha expuesto abiertamente su dolor –su doble congoja, una de ellas verdadera angustia kafkiana– y que ha sacudido la apatía y la indiferencia de nuestro cotarro.

Comprar el libro “La loca de Gandoca”

Anacristina Rossi: Política ambiental es una estafa

Ramírez F, Eduardo. “Anacristina Rossi: Política ambiental es una estafa”. Semanario Universidad.  (San José, C.R.), 26 de febrero 1993, p. 8-9


La novela “La loca de Gandoca” agotó en escasos cuatro meses sus dos primeras ediciones, algo inusitado en el limitado mundo literario nacional. En esta entrevista con UNIVERSIDAD, la escritora Anacristina Rossi, analiza el éxito de su publicación y cuenta su lucha por el Refugio Gandoca-Manzanillo.

La política del Gobierno en materia ambiental es una estafa, pues mientras se promulga un nuevo orden ecológico y se reciben premios internacionales, por otro lado el desastre ecológico es imparable, aseguró la escritora Anacristina Rossi, autora de la novela de gran venta “La loca de Gandoca”.

Las denuncias sintetizadas en la mencionada novela sobre el daño que le causan empresarios hoteleros al área protegida cobraron mayor relevancia en las últimas semanas, al salir a la luz pública la destrucción de valiosos arrecifes coralinos y bosques, así como la contaminación de ese ambiente caribeño, en donde la novelista posee una pequeña vivienda.

Estos hechos demostraron la veracidad de sus testimonios y a pesar de que les dio forma de novela, afirmó a este Semanario que el 98% de su contenido corresponde a la realidad.

Rossi lleva a cabo desde hace varios años, una apasionada lucha por impedir la destrucción del citado Refugio y su “obsesión” le valió que la cesaran del cargo ad honorem que ocupaba en el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM).

Su posición le ha generado además, amenazas a su integridad física y enemigos que desean cerrarle la boca.

No obstante que en 1986 Rossi obtuvo el premio nacional Aquileo Echeverría, por su novela “María la noche”, algunos han restado méritos literarios a “La loca de Gandoca”.

Sin embargo, la escritora ha visto renovada su vocación literaria en estos días, al ganar los XXX Juegos Florales Centroamericanos del Carnaval de Mazateco –de Guatemala– en la rama de cuento.

En una amplia entrevista con UNIVERSIDAD, Anacristina dio detalles sobre el éxito de “La loca de Gandoca”, la cual –en escasos cuatro meses de circulación– ya se agotó en sus dos primeras ediciones (de 1000 ejemplares cada una) y acaba de ser puesta a la venta la tercera reimpresión de 3000 unidades.

También se refirió a aspectos literarios de sus novelas, y a otros relacionados con su vida y la ecología que defiende. A continuación ofrecemos lo expresado por ella.

¿A qué atribuye el éxito de su novela “La loca de Gandoca”?

–A dos cosas que yo no separo. Alguna gente ha dicho que “La loca de Gandoca” es inferior en valor literario a “María la noche” , pero me parece que eso no es cierto. Lo que pasa es que el valor de “La loca…” es distinto. Traté de lograr un lenguaje literario transparente, lo que se conoce como el grado cero de la escritura, es decir, como si no hubiera escritura de por medio, para transmitir los hechos nada más. Eso es un logro literario porque el libro llega muy rápido a través de la emoción, y considero que esa es una de las definiciones de la literatura: conmover a través de la emoción, mediante palabras. Se olvida a la gente que la mediación es el lenguaje. En “María la noche” la gente se encanta y se encuentra con el lenguaje, mientras que en “La loca de Gandoca” el lenguaje se olvida y lo que se ve es una realidad dolorosa, a veces poética, una realidad legal y también una realidad intelectual.

La segunda razón para el éxito es coyuntural. Sale en un momento, en el cual la gente está sufriendo los desastres, sin luchar y sin atreverse a decirlo –a pesar de que el Presidente proclama el nuevo orden ecológico y la propaganda nos abruma con las maravillas ecológicas del Gobierno–.

Entonces, que se alce una voz por encima de todo, que se denuncia lo que mucha gente está viviendo, gusta porque se siente acompañada.

Quizás hay un tercer factor, Sebastián Vaquerano (de Editorial EDUCA) le dio un precio accesible. No es lo mismo comprar un libro de ¢1500 o ¢2500 que uno de ¢350, y esa fue una visión que le agradezco.

Desde un punto de vista estrictamente literario, ¿cuál de sus dos novelas le satisface más?

–Las dos por igual. “María la noche” en cuanto a poesía y “La loca de Gandoca” por lograr transparencia de la emoción, lo cual me parece un logro literario. La tuve que depurar mucho, la escribí muchas veces, para que el lenguaje no fuera un obstáculo y se hiciera invisible.

¿Al escribir “La loca…” usted la pensó más por su carácter de denuncia o como obra literaria?

Pensé sobretodo en la denuncia, pero también en que para que esta fuera efectiva, debía ser literaria. Si hubiera sido una denuncia sin literatura, no hubiera llegado, no pondría a la gente a llorar. Eso no pasó con “María la noche”, que también llegó mucho, aunque en un nivel muy distinto. Creo que son aspectos diferentes de lo que puede ser la literatura de ésta.

En las últimas semanas se ha comprobado que las denuncias expuestas en su novela eran verdaderas. ¿Es importante para usted este hecho, aun cuando los daños en su mayoría son de carácter irreversible?

­–Es importante, porque las denuncias aunadas a informaciones y fotos aparecidas en los periódicos no han sido negadas ni por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) ni por el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM). Todos aceptan los destrozos. El problema es que la destrucción se anunció en 1991, como lo demuestran los documentos. Tal vez eso me ayude a ganar el recurso de amparo, al no quedarle duda a la Sala IV de qué es lo que ha pasado y está pasando allí.

Si yo tenía que sufrir para defender mi casa y la salud de mis hijos, que me amenazaran de muerte, que la Municipalidad de Talamanca se volviera mi enemiga, y si ahora la gente se está dando cuenta de no sólo yo lo sufro, sino que muchos están rezando por eso y que la destrucción existe y es difícil pararla, esto me alegra.

¿Cuánto de realidad hay en su novela?

–Un 98%. Puedo decir lo que no es realidad: El salón de patines no era sobre hielo, pero existía la posibilidad de un salón de ese tipo en el centro comercial de la compañía Eurocaribeña.

Lo de “Jorge Boscoso” es verdad. Tengo el disfraz en la casa y lo tuve que usar, aunque no en una entrevista con Ana María Tato, como sale en el libro. Lo utilicé para sacar documentos sin que me vieran, porque el Ministro me había amenazado de no poder entrar al Ministerio.

¿En realidad son tan corruptas las instituciones estatales como usted las describe en la novela?

–Yo no las pinto directamente corruptas. Yo pinto lo que vi. Si usted le quiere llamar a eso corrupción… nada más le digo que yo lo viví, quizás con una serie de exageraciones literarias como el salón de patines. El pueblo juzgará si eso es corrupción o no. Tal vez había gente allí que lo estaba haciendo de buena fe.

Comprar “La loca de Gandoca”