El miedo: rasgo identitario en Cuentos de angustias y paisajes, de Carlos Salazar Herrera, y en Urbanoscopio, de Fernando Contreras Castro

Rodríguez Jiménez, Olga Marta. El miedo: rasgo identitario en Cuentos de angustias y paisajes, de Carlos Salazar Herrera, y en Urbanoscopio, de Fernando Contreras Castro. En: Káñina, Rev. Artes y Letras, Univ. Costa Rica. Vol. XXXI (2), pág. 237-243, 2007

RESUMEN: De acuerdo con Erik Erikson, el concepto “identidad” hace referencia al conjunto de las dimensiones más estables de una comunidad, que se expresan en el grupo social y en sus miembros, a pesar de las transformaciones que sufre el grupo.

En las obras Cuentos de angustias y paisajes y Urbanoscopio (pertenecientes a dos épocas y a dos espacios distintos) es común, y destacado en ambas, un rasgo de los personajes (nacidos del grupo social que somos los costarricenses): la dificultad, en algunos casos imposibilidad, para el ejercicio de la palabra.

Nuestra tesis es que ese rasgo identitario negativo constituye una dimensión estable en la comunidad costarricense, la cual puede tener relación con un miedo presente en la formación histórica de la identidad grupal.

ABSTRACT:  Based on Erick Erikson, identity refers to the more stable aspects of a community and it expresses in the social group and it’s members, besides the tranformations that the group suffers.

In the books “Cuentos de angustias y paisajes” and “Urbanoscopio” (each one from different times and spaces) is common and outstanding a character’s feature (born in a social group from most costarricans come from): the problem or in some cases, the impossibility to speak.

Our thesis is that this negative identity characteric constitudes a stable aspect in the costarrican community, and that could have been related to the fear that’s present in the historical development of this group’s identity.

NOTA: Ampliar información en http://www.latindex.ucr.ac.cr/kanina-31-2/19-RODRIGUEZ.pdf

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Única mirando al mar. Belleza, amistad y amor en medio de la podredumbre y la suciedad

Formoso, Manuel. “Única mirando al mar. Belleza, amistad y amor en medio de la podredumbre y la suciedad”. La Nación. Opinión (San José, Costa Rica), 16 de agosto de 2007

 Mi nieta mayor –lectora incansable– debió leer, como tarea en el colegio, Única mirando al mar, de Fernando Contreras. Para acompañarla en la lectura y ayudado por la casualidad de tropezar con un ejemplar en el desorden que reina en mi biblioteca, leí la obra de Contreras que alguna vez comencé, pero que la hice a un lado porque no me gustó el tema de que trata. En realidad, no es para menos porque la narración transcurre en Río Azul y los personajes son los buzos zampados día y noche, buscando frenéticamente objetos de valor o que tengan alguna utilidad en su miserable vida de habitantes permanentes en ese mar de basura.

Fernando Contreras tiene la enorme capacidad poética de introducir belleza, amistad y hasta una historia de amor en medio de ese constante olor a podredumbre, suciedad y mosquerío que se desprende de los cientos de toneladas que día a día arrojan los camiones transportadores de basura producida en la Gran Área Metropolitana. Igualmente, los personajes que dan vida a la novela, sucios, de piel renegrida, pelo tieso del tierrero que contiene y vestidos de andrajos, se nos vuelven entrañablemente queridos y su destino trágico nos angustia como si se tratara de amigos de toda la vida.

Madre proveedora. Única es única por su bondad de madre y capacidad de proveedora de comida, perfumes, pasta de dientes y mil cosas que llegan con la basura. Encuentra Única entre la basura un hijo y un hombre –totalmente derrotado, tanto que él mismo se lanzó a un camión que lo llevó a Río Azul– que llegará a ser su marido. El matrimonio de Única con este hombre lo realiza un sacerdote que se consagró a sí mismo después de haberse encontrado una túnica púrpura, y la fiesta consiguiente con la asistencia de numerosos buzos es de una ternura y un optimismo conmovedor pues se trata de seres humanos situados en el escalón más bajo del orden social, mostrando una capacidad para reciclarse, embellecer su vida con el amor, todo sin salirse del basurero de Río Azul y sus implacables leyes nacidas de una realidad putrefacta, maloliente y llena de moscas.

La casualidad ha querido que termine de escribir estas líneas el 31 de julio del 2007, día en que se cierra oficialmente Río Azul y 14 años después de haber escrito Fernando Contreras su valiosa novela.

P.S. Río Azul parece tener más vidas que un gato. Al día siguiente de haberse declarado oficialmente cerrado, las municipalidades de Curridabat, Moravia, Coronado y Alajuelita no tienen dónde tirar basura, y los posibles botaderos carecen de vías en buen estado para soportar el paso de los camiones cargados con los desechos, por lo que ya se habla de prolongar en 18 meses la vida de Río Azul.

Fernando Contreras Castro

Entradas

En 1986 aparecieron sus cuentos “Su oficio de escritor” y “Sueños del Faraón”. Su cuento “El ratón y la locomotora” fue traducido al alemán e incluido en la antología “Leben auf eigne Faust” (Historias de niños de la calle de cuatro continentes).

También ha publicado varios ensayos sobre diversos temas en revistas especializadas del país, y otros textos suyos han aparecido en diversas antologías. En orden cronológico, estos son sus libros publicados:

  • Única mirando al mar: novela 1993
  • Los Peor: novela, 1995 (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría)
  • Urbanoscopio: cuentos,1997
  • El tibio Recinto de la oscuridad: novela, 2000 (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría)
  • Sonambulario: cuentos, 2005
  • Cantos de las Guerras Preventivas: novela, 2006:
  • Cierto azul: novela corta, 2009

Fue profesor de Filología y actualmente en la Escuela de Estudios Generales en la Universidad de Costa Rica.

Este autor de nuevos clásicos nacionales conforma parte de una nueva narrativa costarricense, la llamada generación del desencanto, que rompe con el costumbrismo de la generación del 40 y con la generación urbana de los 60.

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