Los 30 de una novela

“Los 30 de una novela”. La Nación. Viva. (San José, Costa Rica), 25 de agosto de 2003, p.10

La tertulia litera Entre líneas, que se realizará esta noche a la 7 p.m. en el Instituto de México, estará dedicada a la novela Murámonos Federico, de Joaquín Gutiérrez, en los 30 años de su publicación.

Según Carlos Porras, organizador de la actividad, habrá una breve conferencia sobre la novela, una semblanza de Gutiérrez a cargo del escritor Rodolfo Arias y una tertulia con participación del público. Hace 30 años, Murámonos Federico ganó el Certamen Editorial Costa Rica, luego de publicada y después ganó también el Premio Aquileo J. Echeverría.

En la actividad estarán presentes Elena George Nascimento, viuda del escritor, y Sebastián Vaquerano, de la Editorial Legado.

El instituto de México está ubicado 250 metros al sur de la cuarta entrada a Los Yoses. La entrada es gratuita.

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Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Camacho y Guzmán, Gustavo. “Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En la producción literaria de Fernando Contreras ha sido notorio su carácter predominantemente novelesco, pero su última publicación, si bien cuenta con gran unidad formal y estilística, no es un tipo de literatura al que el medio nacional esté familiarizado.

El volumen Fragmentos de la tierra prometida (2012)ofrece una serie de relatos caracterizados por su extrema brevedad, a los que la crítica ha llamado como minicuento, microrrelato, ficción súbita, entre otros. Si bien es cierto esta forma de narrar ha existido desde hace tiempo, la teoría de la literatura aún no muestra un criterio unánime, aunque algunos estudiosos han intentado sistematizar algunas ideas claras sobre el minirrelato.

Dentro de los ensayos teóricos de la minificción hispanoamericana, Rodríguez Romero (2007: 35-36) sostiene que este tipo de escritura ha existido en diversas latitudes como Japón, la India y Grecia a lo largo de la historia, aunque fue en el siglo xx cuando en el mundo hispánico se experimentó un auge del relato breve gracias a autores como Julio Cortázar con el clásico Historiasdecronopiosydefamas (1962), y Augusto Monterroso, a quien se ha considerado como uno de los maestros del género por su microrrelato “El dinosaurio” (1959).

La crítica parece mostrar unanimidad en cuanto al carácter polémico de la minificción, al considerartla como de difícil filiación con las características convencionales de la narrativa. Una de las razones que saltan a la vista para declarar al minicuento como ajeno a las clasificaciones tradicionales es que, en general, no ofrece el desarrollo de una historia; más bien, sus acciones se condensan en exceso y su narración es muy económica (Rojo, 2009: 34). El no mostrar grandes desarrollos en la narración es uno de los aspectos sobresalientes del género: los minirrelatos no presentan una gran descripción de ambientes y personajes, como es el caso de la novela, además de que en algunos casos se elimina el aspecto temporal (Rodríguez, 2007: 44).

David Lagmanovich, en El microrrelato hispanoamericano, sostiene que el auge de esta forma de escritura no es un fenómeno aislado ni exclusivamente propio de la literatura del siglo anterior, sino que obedece a toda una tendencia del arte de la modernidad, que buscaba “eliminar las redundancias, rechazar la ‘ornamentación’ innecesaria, abolir los desarrollos extensos y privilegiar, en definitiva, las líneas puras y la consiguiente brevedad” (2007: 49). Desde esta perspectiva, se podría argumentar que, para el caso de Contreras, la publicación de Urbanoscopio(1997)es la antesala a los Fragmentosdelatierraprometida(2012), puesto que para Violeta Rojo (2009: 34), así como para la tradición literaria anglosajona, se considera que la microficción puede llegar a ser de hasta cinco páginas, cuando las narraciones de Urbanoscopiono superan las tres cuartillas.

Dentro de las características propias de Fragmentosdelatierraprometida,tres subtítulos con el nombre de “Coordenadas espaciales”, “Coordenadas temporales” y “Personajes”, funcionan como didascalia y presentan, al estilo de un texto dramático, el contenido general del libro en cuanto al espacio, el tiempo y los personajes, los tres elementos en que se encuentra la unidad temática del libro.

Cuando los minirrelatos presentan el elemento espacial, se va a tratar, generalmente, de lugares devastados o estériles. Un ejemplo de esta hostilidad del espacio se encuentra en el minicuento titulado “Inseminación artificial”, puesto que la siembra no puede llevarse a cabo con los métodos tradicionales: “Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (Contreras, 2012: 65). A este lugar hostil se le oponen las “zonas protegidas”, amuralladas por entero, donde la tierra es buena, hay agua potable y granjas (35) y donde viven los poderosos, ajenos al padecer del “nosotros” que narra muchos de los textos.

Otra de las características del espacio es la contaminación excesiva y el deterioro irreversible del medio ambiente. En “San Francisco caminó sobre las aguas”, los personajes sobreviven a un terremoto caminando sobre la basura que cubría el mar (44).

Con respecto a los personajes, más que caracteres o funciones definidos, el lector se encontrará con grupos: con entidades colectivas que sufren hambre, despojo, abandono y frío  interior y que buscan la forma de sobrevivir un minuto más. El minirrelato “No es solo por el frío” expresa elocuentemente esta idea, el narrador busca un poco de calidez, el calor de un abrazo más que el abrigo del cuerpo (89).

En pocas palabras, los personajes que se encuentran a lo largo de estos minicuentos no conocen más realidad que la supervivencia del más fuerte y la constante competencia despiadada por subsistir, como es el caso del texto titulado “Del libre comercio”: “Todo es negocio, todo es canje en los caminos y en los precarios en torno a las zonas protegidas, especialmente las armas con que nos matamos unos a otros” (45).

Contreras también ofrece en algunos relatos de esta colección, un abordaje paródico a la misma literatura, pues algunos de estos minicuentos retoman textos canonizados por la crítica literaria con el fin de continuarlos o reescribirlos desde la estética que rige el texto. Algunos ejemplos de narraciones breves que abordan este aspecto presentan en el título su antecedente literario, sea que se trate de una reelaboración, tal es el caso de “451 F”, “Arquetipo de Romeo y Julieta”; aunque en ciertos casos haya una referencia directa al texto del que se trata, por ejemplo: “’Casa tomada’” escribe un nuevo final al cuento homónimo de Cortázar; otra posibilidad en cuanto al abordaje de la literatura es presentar el comentario de otro texto; en “Augusto M.” el lector se encontrará con una reflexión en trono a “El dinosaurio”, el minicuento considerado como paradigma de la minificción hispanoamericana

En general, el tono que priva en ciento catorce páginas de lectura es amargo, desencantado y marcado por la desesperanza ante la desolación de un mundo destruido, de ahí que su carácter postapocalíptico tenga matices proféticos y sea una apelación directa para el lector de los Fragmentosdelatierraprometida;uno de los mejores ejemplos de esta idea  es el texto titulado “Relación precio/costo”:“Mucho tiempo… Muchas vidas… Mucho dolor… Mucho absurdo… Muchas esperanzas… Mucha agua hubo de pasar bajo el puente para llegar a comprender que lo contrario de la competencia era la solidaridad” (112).

Referenciasbibliográficas

Contreras Castro, Fernando. Fragmentos de la tierra prometida. San José: Legado, 2012.

___. Urbanoscopio. San José: Norma, 1997.

Lagmanovich, David. Elmicrorrelato hispanoamericano. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional, 2007.

Quesada Soto, Álvaro. Brevehistoriadelaliteraturacostarricense. San José: Editorial Costa Rica, 2010.

Rodríguez Romero, Nana. Elementos para una teoría del minicuento. 2 ed. Boyacá: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 2007.

Rojo, Violeta. Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos. Miranda: Equinoccio/Universidad Simón Bolívar, 2009.

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Nueva edición de Puerto Limón

Díaz, Doriam. “Nueva edición de Puerto Limón”.  La Nación, Viva (San José, Costa Rica), 23 de mayo de 2004, p.8

 Después de estar varios años agotada, la novela Puerto Limón (1950), del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez (1918-2000), vuelve a las librerías con una nueva edición de la Editorial  Legado.

 “Es una obra fundamental de la literatura costarricense y consideramos una pérdida de patrimonio que continuase sin circular dijo Sebastián Vaquerano director de Legado.

Puerto Limón es una novela que trata de la huelga de 1934, en la cual unos 13.000 trabajadores del banano se negaron a tocar un solo racimo más hasta ver satisfechas sus pocas demandas. Allí queda patente no solo la pelea por lograr condiciones laborales más justas, sino también una lucha alrededor de la soberanía nacional.

El texto fue llevado al teatro por Alfredo Pato Catania, en 1975 y en el 2003.

La obra es parte del amplio legado de Gutiérrez, quien publicó seis novelas, cuatro libros de viaje, cuatro traducciones de William Shakespeare, tres poemarios y un libro de memorias.

Reeditan Puerto Limón

Bermúdez, Manuel. “Reeditan Puerto Limón”. Semanario Universidad (San José, Costa Rica), junio de 2004, p. 8

La editorial Legado ofrece la más reciente edición de la novela Puerto Limón del escritor mayor de las letras costarricenses: Joaquín Gutiérrez Mangel.

Considerada una obra capital en la literatura nacional, ha sido llevada varias veces al escenario del teatro por las características de tensión dramática que posee.

Es este caso, se trata de una edición muy cuidada, que favorece una lectura fácil, con tipografía clara y un diseño espacioso y fresco. La portada lleva la obra Bananales del maestro Teodoro Quirós.

Es novela escrita a mitad del siglo pasado, narra el mundo duro e intenso de la provincia de Limón. Una zona atlántica dominada por la explotación bananera, principalmente por la United Fruit Company.

Silvano, el protagonista, lleva a vivir a la casa de su tío. El contraste de un muchacho de la pequeña capital con el mundo de la finca, define la construcción de la narración. Los ojos de Silvano serán los del lector, que se asombra, teme, rechaza y se fascina con el mundo que se le ofrece. Las diferencias con su tío definen su deseo de marcharse de aquel ambiente tenso y agreste para  probar suerte en otras partes del mundo. Con su prima descubre el amor, mientras en el entorno la lucha de los peones de la compañía bananera produce una atmósfera de sobresalto y sospecha.

Muy bien retrata Gutiérrez aspectos del ser costarricense. El lenguaje, las disquisiciones sobre la vida, los anhelos del joven, las vidas rotas y pobres de los trabajadores, la fuerza implacable de la naturaleza, las historias de vida que se entrecruzan, retratan un puerto Limón de medio siglo atrás, pero cuyas características aún perviven.

Por la tensión en la estructura, la construcción psicológica de los personajes, el uso del lenguaje común y la evocación del ambiente monótono y misterioso del bananal, esta novela es un hito en la literatura nacional.

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Para leer en vacaciones. Existe una amplia gama de libros para disfrutar en el fin de año.

Mora, José Eduardo. “Para leer en vacaciones.  Existe una amplia gama de libros para disfrutar en el fin de año”.  Semanario Universidad (San José, Costa Rica), 7 diciembre de 2006, p. 12

Ensayos, novelas, volúmenes de relatos, autobiografías: el mercado costarricense ofrece para esta época lo más variado en el campo de las letras, con el fin de que diciembre sea un reencuentro con la lectura.

En formato de lujo llega a las librerías nacionales una nueva edición de “La hoja de aire”, de Joaquín Gutiérrez, la cual fue producida en España y viene complementada con unas bellísimas ilustraciones de Emilio González Sáinz.

La edición, que estuvo a cargo de Juliana Penagos, y que es una verdadera joya desde el punto de vista de la producción gráfica, es la primera que se hace de la novela en tierras españolas. En el país la obra es distribuida por la editorial Legado.

Releer “La hoja de aire” trae consigo la comprobación, por ejemplo, de que en esta Costa Rica todavía hay una vasta pobreza en el campo intelectual, como la sufría Alfonso, dado que aún los espacios para la conversación inteligente, para la tertulia literaria y para el intercambio de ideas son reducidos.

La obra se lee en un par de horas, pero sus efectos pueden durar toda la vida, porque es un texto al que no le falta ni le sobra nada y porque tiene una enorme vigencia.

Realizado por Taller Editorial Piedra de Toque, el libro trae un prólogo del escritor mexicano Jordi Soler y el original escrito por Pablo Neruda.

“Aunque Joaquín Gutiérrez es un costarrico general, que desde joven se naturalizó en el continente, otorgándose la más espaciosa ciudadanía, hay que buscar en este mágico relato el sabor central de la América delgadísima que esencialmente representa”,  escribió en 1968 Neruda.

La cultura de la mojigatería a la que se enfrentó Alfonso antes de irse a México y a su regreso, el amor que siempre vuelve con sus recuerdos ficticios y una prosa escrita casi como un susurro, hacen de “La hoja de aire” una lectura especial para la época.

Historia y Teatro

A quienes les interese el teatro se hallarán una edición de “La Imagen Teatral” del fallecido Lenín Garrido, la cual es editada por editorial Promesa.

El texto reviste importancia porque Garrido, quien fuera profesor de literatura en la Universidad de Costa Rica, aborda el tema desde el ámbito teórico, aunque también con base en su larga experiencia como actor y director.

“Es natural que al ejercicio de una actividad artística se llegue por amor, por amor que despierta la potencia interna del espíritu; la habilidad técnica, erudición relativa al arte, la práctica, la constancia, pero también el amor por un arte despierta el deseo de conocerla en toda su realidad íntima”, decía Garrido en la introducción.

En el ámbito de la historia hay dos libros que pueden resultar una relevante lectura en el fin de año como son “La historia no es solo color de Rosa” del catedrático Gerardo Contreras y “Clarín patriótico: la guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense”, de Juan Rafael Quesada.

En “La historia no es color de Rosa” Contreras hace un sólido recorrido por los 75 años de Partido Comunista en Costa Rica y evidencia las contradicciones de clase que dieron origen a esa organización.

El 16 de junio de 1931, cita Contreras, se estableció formalmente el Partido Comunista de Costa Rica, el cual desempeñaría una función extraordinaria en los acontecimientos de 1948, que culminaron con la junta de la Segunda República, presidida por José Figueres Ferrer.

La fundación del Partido Comunista representó, de acuerdo con Contreras, “un elemento fundamental, esto es, un Partido de la clase trabajadora, lo que implicó un salto cualitativo en el proceso de la lucha de clases en la escala nacional”.

Para todo estudioso del aporte del comunismo en el país, la obra publicada por ediciones perro Azul, es imprescindible para entender la Costa Rica contemporánea.

Quesada, por su parte, sostiene que antes de la guerra del 56, ya la idea de nacionalidad se había cristalizado en el imaginario nacional.

“La nacionalidad, en tanto, que sentimiento de identificación colectiva, ya había adquirido un arraigo importante en el imaginario costarricense. La guerra, hazaña colectiva por antonomasia, constituyó una coyuntura especial en la que se tejieron lazos de unión y solaridad”.

Los vínculos de esa nacionalidad que se notaron en la guerra contra los filibusteros encabezados por William Walker se pueden rastrear, según Quesada, ya en los inicios de la colonia.

La guerra del 56-57, asegura el historiador, constituyó una oportunidad para que el pensamiento martiano se plasmara en la realidad, puesto que la patria se defendió en las “trincheras de ideas”.

El libro de Quesada fue publicado por Alma Máter y es una lectura alternativa sobre el 56 en el 150 aniversario de la gesta nacional.

Universales

Además de la lecturas sugeridas en las líneas anteriores, usted también se puede adentrar en textos con renovada pasión, porque más que leer, como decía Jorge Luis Borges, el placer está en releer.

Una aventura intelectual maravillosa es abrir el vasto tomo del Conde de Montecristo de Alejandro Dumas y hacer ese recorrido por ese inmenso personaje que es Edmundo Dantés, una vez que sale transformado del Castillo de If.

Tras haberse fugado de la prisión, con motivo de la muerte del abate Faría, sale al mundo el Conde de Montecristo, quien es visto así por Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura 1982.

“A esa hora ya existía en el mundo -creado para el asombro y la memoria de la humanidad- un tercer personaje indestructible: el Conde de Montecristo, dueño de una sabiduría universal, una fortuna incontable y una sed de venganza que no lograría saciar aún después de haberse castigado sin tregua ni piedad a sus enemigos”.

Hay una muy cuidada edición, entre otras, del debate sobre este maravilloso libro, que se publicó en un principio como un largo folletín que Dumas escribió a mano para los periódicos de la época.

Para los que gustan de las crónicas se encuentran en librerías unos pocos ejemplares de “Artistas, locos y criminales” del periodista y escritor Osvaldo Soriano.

El periodismo realizado por Soriano en La Opinión de Buenos Aires, donde fue director de deportes, es el cimiento de esas crónicas en las que el autor de “Cuarteles de invierno” hace gala de su exquisita técnica narrativa y de una capacidad asombrosa para adentrarse en el lado humano de sus personajes.

Basta citar la crónica “Un odio que conviene no olvidar”, una semblanza del decaído y olvidado boxeador José María Gatita, en la que Soriano, con dedicatoria a Julio Cortázar, hace un despliegue de su mejor técnica periodística y narrativa.

Y para los que gustan de géneros que anden a caballo entre la literatura y el periodismo, está el sorprendente trabajo de David Yallop, “En nombre de Dios”, que con una edición actualizada de Sudamericana circula de nuevo en las principales librerías.

El libro es una investigación exhaustiva sobre los motivos que condujeron al asesinato de Juan Pablo I, tan solo 33 días después de haber asumido su cargo como jefe espiritual del catolicismo.

Gracias a las técnicas del periodismo literario, es posible saber que la última cena de Luciani consistió en “un ligero caldo, un bistec de ternera, un plato de judías verdes y un poco de ensalada”.

Así detalle a detalle, Yallop se adentra en la maquinaria que propició el asesinato de Luciani, sustituido luego por el conservador Juan Pablo II.

Hay lecturas para todos los gustos que incluye a autores naciones y extranjeros, solo es cuestión de adentrarse en el incomparable universo de los libros.

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Catania se va de gira con Como un puñal en las carnes

Quirós U., Marcela. “Catania se va de gira con Como un puñal en las carnes”. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 11 de octubre de 2006, p. 17. http://wvw.nacion.com/viva/2006/octubre/11/espectaculos856348.html

 De viaje: El actor y director de teatro Alfredo Catania llevará la obra –protagonizada por el argentino Jorge Ricci– a Colombia y España

A los 73 años Alfredo Pato Catania mantiene la vitalidad y la agenda de sus mejores años. Esta vez son las obras de teatro Como un puñal en las carnes y La hoja de aire las que le dan las emociones de una extensa gira que comenzó el sábado anterior y lo mantendrá fuera hasta el 26 de noviembre.

Como un puñal en las carnes será vista en Colombia y España y La hoja de aire en Uruguay”, reveló orgulloso Catania, quien dirigió la primera y es el director y el intérprete de la segunda.

Itinerario. Pato y Jorge Ricci –actor argentino protagonista de Como un puñal en las carnes– se presentaron el martes y el miércoles en Manizales y el 13 y 14 lo harán en Medellín. De ahí partirán a España, en donde tendrán funciones el 20 en la ciudad de Almagro; el 22 y 23 en Cádiz; el 25 en el Puerto de Santa María; y el 26 en Olvea. El 4 de noviembre estarán en la Casa de las Américas, en Madrid, y en la Universidad de León, el 11.

La hoja de aire, por su parte, formará parte del programa del importante Festival Internacional de Unipersonales de Montevideo donde será vista el 26 de noviembre.

Propuestas. La hoja de aire, del costarricense Joaquín Gutiérrez, fue estrenada por Catania en el 2001 con la actuación de Luis Fernando Gómez. Hace tres años Pato asumió el protagonismo del monólogo y desde entonces lo ha presentado en colegios, comunidades e instituciones del país y lo ha llevado de gira a Argentina, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Como un puñal en las carnes, del argentino Mauricio Kartún, fue estrenada en Costa Rica en el año 2004 en la sala Vargas Calvo.

“Kartún es uno de los más importantes dramaturgos argentinos, describe con minuciosidad y en tres tiempos la historia agridulce del contador Vicente Ramella y de su desesperado apasionamiento por una joven con quien escapa para instalarse en el mismo hotel que por muchos veranos compartió con Carmen, su mujer”, relató Catania, quien agrega que la propuesta coincide con el tipo de teatro intimista que prefiere desarrollar en ese momento de su vida.

La obra es protagonizada por Jorge Ricci, actor que reside en Argentina y quien conoció a Alfredo cuando fue alumno suyo en la Municipalidad de Santo Tomé, en el país de origen de ambos.

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Donando Libros

Este 2012, Librería Legado comenzó una campaña de donación a escuelas que lo necesitan por medio de su plataforma de librería virtual. Los libros para donar corresponden a lecturas obligatorias del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, y están enfocadas en ayudar a las escuelas de Miraflores en San Pablo de Heredia, y el Centro Educativo de Atención Prioritaria Cocorí, en Aguacaliente de Cartago, ambos centros educativos sugeridos por los amigos en Facebook de la misma librería.

La mecánica para realizar las donaciones es sencilla. A través de la página virtual http://www.librerialegado.com, ingresando al anuncio “Ayudemos a una escuela” o a la categoría “libros para donar”, los usuarios pueden seleccionar libros o paquetes de libros a precio rebajado. Una vez realizada la compra, Librería Legado donará el transporte hacia el centro educativo correspondiente.

Se invita a empresas y particulares a colaborar con esta iniciativa, y así poder contribuir a que estos centros educativos puedan tener mayor accesibilidad a materiales que harán crecer en conocimiento y cultura a los niños en ellas.

¿Doblegarse? ¡Jamás!

Villegas Hoffmaister, Guillermo. “¿Doblegarse? ¡Jamás!“. Diario Extra. Página abierta (San José, Costa Rica), 23 de marzo de 2010, p.4

Durante aquellos tiempos de nuestra juventud, unos con tantos o cuantos años más que otros, lo que no importaba para que, en todos los rincones de la nación, los corazones palpitaran al máximo de la violencia de que son capaces cuando lo hacen por amor a algo o hacia alguien, y en este caso la patria, desde las columnas de los periódicos con mayor o menor razón, una pléyade de muchachos escogidos por el destino libraban sus batallas. Entre los luchadores de lo impreso destacaba, sin duda, Alberto Cañas Escalante, quien un día dijo a la pluma: -“Descansa, te cambio por un rifle…”. Así lo hizo y cuando estalló la paz, cuando el intelecto debía necesariamente, sustituir a la fuerza, fue escogido para servir cargos importantes de los que otros, en esta publicación, escribirán con mayor autoridad que este mortal.

El momento llegó cuando el recién nacido partido Liberación Nacional fundó un periódico informativo como todos, pero con línea ideológica muy, pero muy bien definida: la lucha por la democracia pura. Nada tenían en este mundo que hacer las dictaduras y, desde luego, su primer Director fue don Alberto Cañas Escalante, quien entendía muy bien la definición martiana de que “el periódico ha de ser tribuna para denunciar, cátedra para enseñar y novia para enamorar”.

Y sin temores de ninguna clase, acompañado de un grupo de jóvenes que hacían, los más, sus primeros pinitos en el periodismo, se lanzaron al ruedo con todo entusiasmo. Cosas y cosillas hicieron que don Alberto dejara la dirección del periódico más no el periodismo, porque el periodista de verdad lleva en sus venas más tinta que glóbulos rojos. En la Nación, diario que ayudó a fundar en 1946, bajo el seudónimo O.M., fue crítico de cine.

Sin dobleces ni medias tinta.

En agosto de 1960 se realizaron en San José dos conferencias de cancilleres de la OEA para conocer temas extremadamente difíciles: una sanción al Gobierno de República Dominicana, feudo del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo, por el atentado, impulsado por ese matarife en contra de la vida del Presidente de Venezuela don Rómulo Betancourt…  Lógicamente era un gran acontecimiento y el Lic. don Fernando Volio Jiménez, en esos ayeres director de La República, pidió a don Alberto que comentara, en una columna diaria, lo que iba sucediendo en aquel trascendental cónclave. Así nació y aún permanece, vigilante, sin dobleces ni medias tintas, Chisporroteos: látigo para los poca pen a, aplauso para los destacados al servicio de la patria. Chisporroteos llegó para sentar cátedra ¡y la sienta! Jamás se ha doblegado pese a que muchas, muchas veces ha cruzado por aguas procelosas de distintas procedencias. Allí sigue airoso como si los años que lleva imprimiéndose fueran pocos.

Otra aventura: nació, para servir a la causa de la libertad, un periódico que sentó cátedra, que varió el panorama informativo del país: Excélsior de Costa Rica; y allí estaba presente la figura de don Beto Cañas, como uno de sus tres editores. Lo acompañaban en la empresa don Enrique Obregón Valverde, intelectual de altos vuelos y José María Penabad López, periodista de altos quilates. Excélsior marchó a paso de vencedor obligando a la competencia a superarse pero, como sucede con todo lo bueno, en su entorno hubo celos, hubo mezquindad, y Excélsior el mejor periódico de Costa Rica viera durante todo el siglo XX, cerró, casi que vergonzosamente, sus puertas. De nada valió la calidad de sus editores, la calidad de su equipamiento, la aplicación de sus periodistas, no, la rastrera sierpe de la envidia –y aclaro que no de fuera– clavó sus colmillos en el cuerpo del diario y ¡adiós¡ ilusiones, desvelos, empeños, esperanzas y rectitud.

Comprometido con la patria.

Don Alberto regresó al aula universitaria a seguir tratando de hacer de sus alumnos periodistas comprometidos con la causa mayor que es la de la patria, y allí sigue, con juveniles entusiasmados, predicando el santo evangelio del periodismo recto, no venal, decente, valiente y en pos de altas miras.

Pero la labor allí no concluye, no, más bien recién ha comenzado con el programa radial “Así es la cosa”, transmitido a través de Radio Monumental, en conjunto con su viejo compañero de andurriales el Lic. Álvaro Fernández Escalante, y de quien estas líneas escribe. Es una tertulia entre tres veteranos de la vida transitada a plenitud, como sujetos activos más que como simples observadores del diario quehacer en el mundo y, desde luego aquí entre nosotros los costarricenses. Hay látigo y don Alberto, nuestro maestro, lo esgrime con gusto y justicia, hay enseñanza en los relatos de mil cosas realizadas por gentes a las que, vaya usted a saber por qué, se mantiene en el olvido. Don Alberto busca rescatarlas y va lográndolo. A sus fecundísimos noventa años desde el fondo de mi corazón digo: Dios todo poderoso, gracias por habernos dado a Alberto Cañas Escalante. Gracias por haber empujado con tanto acierto las velas del batel que condujo en hora buena a nuestras playas al bisabuelo de don Alberto, el General José María Cañas quien, con su talento, valor y espada escribiera, como lo hace hoy por la prensa escrita, radiada e incluso televisada, su descendiente, páginas esplendorosas en nuestra historia.

¡Salud don Alberto! Dentro de otros noventa años, nos veremos para ver si “Así es la cosa”.

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En los noventa años de Alberto F. Cañas Escalante. La sabiduría nacional

Vargas Araya, Armando. “En los noventa años de Alberto F. Cañas Escalante. La sabiduría nacional”. Diario Extra. Página abierta (San José, Costa Rica), 23 de marzo de 2010, p.1

Si una persona pierde el rumbo en esta ciudad capital, vuelve sus ojos hacia Las Tres Marías y sabe donde está el Norte, por La Carpintera encuentra el Este o el Sur por el Pico Blanco. Cuando un costarricense requiere orientarse en las encrucijadas cotidianas de nuestra civilización y de nuestra cultura -constreñidas ciertamente pero de nosotros aún-, busca con el entendimiento a don Alberto F. Cañas y pronto recupera el sentido vital. Porque Don Beto, que alcanza la respetabilísima edad de 90 años, es el Norte Intelectual de la costarriqueñidad contemporánea. Se puede estar a favor o se puede estar en contra de sus perspicaces afirmaciones, más su criterio singular es indispensable como término modélico de referencia.

Sí, Don Beto, a secas. Porque a fuer de razonar y de actuar, de escribir y de discurrir a lo largo de las décadas, es, por antonomasia, el Alberto de los Albertos. Así como se reconocen a don Juan Rafael Mora y a don José Figueres por sus honorables renombres sonoros de Don Juanito y Don Pepe, el licenciado Cañas Escalante es, en la admiración, el aprecio y el cariño de sus compatriotas, Don Beto. Dicho sea con el debido respeto, beneméritos se cuentan por docenas, Don Beto solamente hay uno.

Piensa y siente Don Beto con mente y corazón entrañablemente costarricenses. Existe una manera de oler, de saborear, de escuchar, de ojear y de palpar distinta –que no mejor a otras- en quienes, junto con la leche materna, embebieron el ser de nuestra nacionalidad. Es una sensibilidad única, que trasciende la razón pero que él logra aprehender y expresar con su lenguaje culto y fuerte. Consúltese, a manera de ejemplo, su añoso y actual ensayo “Uso y práctica del chunche” en el cual nos define. Sus reflexiones son ágiles, chispeantes, ligeras en la apariencia como profundas en la realidad, entretejidas con el comentario sobre hechos comunes y corrientes de la educación y la cultura, los usos y las costumbres, la política y todo aquello que concierna a la persona. A veces, ese pensamiento resplandece en un feliz manojo de palabras que corren de boca en oído y de oído en boca por academias y autobuses, el hogar o la oficina. Es una voz que habla por muchos.

Heredero de ideales y de valores esenciales para nosotros, pues sustentan la convivencia humana forjada entre estos valles y llanuras, estas montañas y mares, su talante y su talento son de magnífica prosapia. Doña Manuelita Escalante, su tía bisabuela, descolló como intelectual de fama centroamericana en el áureo siglo XX. El general Don José Maria Cañas, su bisabuelo, fue héroe de la Guerra Patria y arquetipo de centroamericano generoso. Lo suyo es oro viejo, no relumbrón reciente. Por eso protege y promueve, con elocuente bravura, el patrimonio espiritual que nos une a todos. Para él, la patria es esperanza.

Es un intelectual de acción, nunca aislado en una torre de marfil. Secretario de actas en el último Gobierno de facto que conoció el país, embajador en Naciones Unidas, vice Canciller de la República, dos veces diputado y presidente del Poder Legislativo, primer ministro de Cultura, Juventud y Deportes, en fin nuestro André Malraux. Por cierto, le duele que su generación se quedara sin formación europea debido a la Segunda Guerra Mundial. A la abogacía que practicó poco y al periodismo que le es inherente, agrega la docencia universitaria, estatal o particular, que ejerce, entre otros motivos, para mantener alerta su ánimo por el contacto con la juventud estudiosa. Su vida es un combate permanente, sin jadear ni descansar, a favor de las mejores causas de la libertad, la justicia, la cultura y la democracia sin objetivos.

Su voz áspera y, si se quiere, bronca, así como una expresión vehemente, pueden velar una personalidad afectuosa y delicada en lo íntimo de la amistad y de la familiaridad. La prosa sutil de sus cuentos y de sus novelas, su poesía suave y tierna, el dramaturgo ingenioso y pulido, reflejan matices de una rica vida interior. Bueno… y hasta hace poco bailaba melancólicos boleros, en dos por cuatro, sobre un ladrillo. Cualquier ciudadano puede abordarlo en la calle, como sus discípulos que realizan diálogos socráticos con él en los pasillos universitarios.

Lector insigne, asumió voluntario el apostolado de la literatura nacional desde la Editorial Costa Rica, las páginas de la prensa y la Academia Costarricense de la lengua. Participa en toda empresa que propenda al impulso de los escritores, a la difusión del libro y al ensanchamiento del público lector. Su gestión ministerial produjo notables series editoriales como “Nos ven” o “Quien fue y qué hizo”, que ahora continúa en la presidencia del Consejo Editorial de la EUNED. Por muchos años reseñaba cada sábado una obra de autor costarricense; me cuento entre quienes ampliaron su horizonte literario gracias a ese impagable servicio cultural.

O. M. es uno de los seudónimos suyos para la crítica de cine y de teatro que, desde diversos periódicos, alumbra toda una época de avance estético del país. Las artes representativas, sobre las tablas y en el celuloide de ayer o el video de hoy, se arraigan, crecen y fructifican con la crítica que ilumina el gusto y educa el alma hacia lo bello. ¿Quién puede imaginar aquel Londres de la primera mitad del siglo XX sin la pluma fulgente de George Bernard Shaw, o aquel San José de la segunda mitad de la pasada centuria sin los espléndidos análisis artísticos y aleccionadores del O. M. de Don Beto? Se impone realizar una antología de sus más sustanciosas columnas de crítica cinematografía o teatral como valioso aporte a la historia del desarrollo cultural en la Costa Rica agrícola e industrial previa a la mundialización de los servicios digitalizados.

Hay un ejercicio puntilloso de ciudadanía vigilante es sus “Chisporroteos” bisemanales, que igual celebran o censuran desde su muy personal perspectiva. Con su acendrado civismo, va, en enunciados sapienciales, del humor a la ironía, de la fisga a la ternura, en pro y defensa de esa evanescente quintaesencia costarriqueña. Su periodismo de opinión es, en verdad, una llama de conciencia encendida; a la manera de Rubén Darío, puede decir: “mi filosofía práctica es mía en mí”. Así, verbo en ristre, ejercitaban sus derechos fundamentales los compatriotas de antaño –de Don Ricardo para abajo-, cuando aún no habían sido emasculadas generaciones enteras por medio de una escuela, de una prensa y de un sistema que en vez de espolear, amansan.

En sus artículos se respeta la autoridad, pero se la escudriña, se la reprocha o se la aprueba con libertad absoluta, sin temor a consecuencias autoritarias.

Es que, guardadas las proporciones, Don Beto es a esta Costa Rica anhelante lo que Ralph Waldo Emerson fue en su tiempo a los Estados Unidos o Michel de Montaigne en sus días a la Francia perenne: la sabiduría nacional. Afortunados nosotros, sus contemporáneos.

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Triunfa obra de Alberto Cañas en El Salvador

“Triunfa obra de Alberto Cañas en El Salvador”. La Nación . Sección B (San José, Costa Rica), 26 de marzo de 1983, p. 4B

Francisco Andrés Escobar: productor y miembro del elenco de la versión salvadoreña de “Uvieta” de Alberto Cañas.

Montada por la agrupación Teatro del Alba, “Uvieta”, la obra de Alberto Cañas, tuvo un exitoso recibimiento en los escenarios salvadoreños, demostrando que su validez no es solo tica”.

Después de un proceso de montaje de ocho meses y un cuidadoso estudio de mesa, los miembros del elenco descubrieron que la pieza es centroamericana.

El mito del hombre que hace subir a la muerte a un árbol y no lo deja bajarse “lo encontramos vivo en toda región”, dijo el productor y parte del reparto de la versión salvadoreña de “Uvieta”, el poeta Francisco Andrés Escobar.

Los personajes transcienden el ámbito costarricense: las murmuradoras, “el loquillo del pueblo”, son típicos de toda el área. Pasa lo mismo con las situaciones, pues la acción transcurre un domingo después de misa y es algo natural para las cinco naciones.

Pero el Teatro del Alba también encontró elementos en “Uvieta” que la elevan a un plano universal. “La pieza es un  alegato a favor de la capacidad de descubrir y de maravillarse ante lo que se va descubriendo”, opina Escobar.

En un momento de la obra, el protagonista declara: “Todos los  días son especiales para el que sabe verlos. Acordate de esto: las puestas de sol son gratis”. El drama de Cañas es un elogio de la vida sencilla. Con el dinero sólo se compra lo barato “y la pieza pugna por eso”.

El tratamiento del tema de la recíproca relación entre la vida y la muerte y la razón como instrumento para “resolver los desequilibrios que produce el hombre” son aspectos que contribuyen a que “Uvieta” sea universal.

Una tenue lucecita que apunta.

El Teatro del Alba nació el año pasado para contribuir a una tradición que aún no esta bien cimentada en El Salvador y “en medio de la hecatombe, sostener la vida desde dentro, echar las raíces que únicamente el arte puede descubrir y tomar”, explicó el escritor.

Sin presupuesto que los sostenga sin la participación de artistas profesionales, el grupo trabajó hasta diez horas por semana para llevar a cabo el montaje de “Uvieta”.

Carlos Morales, Francisco Andrés Escobar, Marisol Salinas, René Iván Morales, David Hernández, Irma Aída Zeledón, Any Casstellanos y Mauricio Yañez componen el elenco, dirigido por este último.

Muchos de ellos se vieron obligados a interpretar varios papeles. Cualquier cosa se hace para una puesta en escena “muy digna, hecha con mucho amor, cariño y dedicación, y dando cada quien de si mismo lo más que podía dar”.

¿Qué dijo el público salvadoreño del resultado?

Para Escobar se consiguió una versión “muy nuestra, el espectador la siente muy de él, muy de nuestra vida cotidiana; disfruta mucho de la anécdota y capta bien su mensaje”.

El Teatro del Alba fue bautizado así  “porque en lo oscuro de la vida es una tenue lucecita que apunta, así como el alba; es abrir un rastrito de luz en un panorama bastante negro: es el día que se renueva a pesar de que el hombre se empeña en que los días , no se renueven”.

Esta agrupación responde a una “voluntad de vivir a pesar de todo” y forma parte de un movimiento de las artes salvadoreñas que, a la par de ser testimonio de la crisis, quiere ser un refugio de ella y darle sentido a la vida.

La Escuela Nacional de Danza y sus tres temporadas de baile moderno,  folklórico y clásico, la literatura el teatro, la plástica, la Orquesta Sinfónica de Cámara forman parte de este florecimiento.

“La historia ha demostrado que los conflictos pasan, pero el arte queda”, sostuvo Escobar.

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