Cocorí no va a morir nunca

Ríos, Lara. “Cocorí no va a morir nunca”. La República (San José, Costa Rica) 18 de febrero de 1995

 San José, 14 de diciembre de 1994

Muy querido Cocorí:

En días pasados fui a Puerto Limón a buscarte. Quería hacerte unas preguntas sobre tortugas, caimanes y boas, pero no te encontré. Yo sabía que andabas cerca, porque podía escuchar tu risa enredada entre las hojas de las palmeras y tu amigo, el mono Tití, me tiró un pedazo de banano y si no me quito el tiro, me hace una chicota en la cabeza.

Estuve en tu casa y conversé con tu mamá Drusila. Estaba muy ocupada limpiando la casa y el patio. Me dijo que en estos días había caído tanta agua del cielo que casi se nacen, como los frijoles negros cuando se humedecen y les salen tallitos.

Pero lo que más me alegró fue conocer tu rosal lleno de botones. Me dijo mamá Drusila, que cada vez que se abre una flor, es un beso que le regalás a ella. Y claro… porque es un rosal de amor. Ella me contó tu secreto para que las rosas sean grandes y perfumadas: ¡les cantás de noche!.

Te cuento que yo también tengo un rosal pequeño y como lo hacés vos, le estoy cantando por las noches. Le canto villancicos del Niño Dios, mientras que la luna gorda y brillante me acompaña. Y pienso que allá en Limón, a vos negrito lindo, también te acompaña ella… A fin de cuenta compartimos la misma luna.

Aquí en San José el tiempo cambió. El aire se ha vuelto más transparente y pareciera que el mundo tiene más luz. Seguro porque ya se acerca Navidad.

Quiero llegar a visitarte en los primeros días de enero, porque estoy casi segura, que tu rosal de amor en vez de rosas, va a tener estrellas. ¡Y eso quiero verlo!

Te quiere mucho,

 Lara Ríos

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Recomiendan lectura de Cocorí

“Recomiendan lectura de Cocorí”. Semanario Universidad (San José, Costa Rica), 5 de febrero de 2004, p. 18

Una circular donde se recomienda la lectura del libro Cocorí de Joaquín Gutiérrez fue enviada por el viceministro de Educación, Wilfrido Blanco a los directores regionales de enseñanza.  De esta manera el Ministerio de Educación Pública acata una recomendación de la Defensoría de los Habitantes en la que se solicita tomar una serie de recomendaciones para restaurar el prestigio de Gutiérrez.

La polémica alrededor del libro surgió con una circular que emitió el MEP el 24 de enero del 2003 en la que se comunica que la citada obra no era de carácter obligatorio. Dicha comunicación tomó en cuenta el criterio de la Asociación Proyecto Caribe sobre supuestos aspectos discriminatorios en el libro.

En esta nueva comunicación el MEP sugiere la lectura de “Cocorí” y consigna que no ha realizado ninguna investigación que demuestre contenidos racistas ni discriminatorio. Además indica que mediante voto No. 509-96, la Sala Constitucional concluyó que en la obra citada no existe ningún elemento discriminatorio y por lo tanto no existe violación a los derechos fundamentales.

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Nueva Producción. Historia de Cocorí es contada con música

Sanabria S., Sileny. “Nueva Producción. Historia de Cocorí es contada con música”. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 1 de noviembre de 2007, p. 12

 Cultural Propuesta: Esta sábado será el lanzamiento de una nueva producción musical que se basa en el conocido cuento Cocorí.

Un proyecto que surgió de un conocido cuento costarricense, ahora toma lugar en una atractiva producción musical y cultural que cuenta la historia de Cocorí, el niño limonense que junto a otros personajes vivió grandes aventuras.

Cocorí, canciones efímeras es la nueva producción de un grupo de músicos, -todos vecinos de Palmares-, que se unieron para incentivar parte de la cultura tica en una producción teatral musical y que se presentará gratuitamente al público este sábado 3 de noviembre en la tarima principal de La Feria Nacional del libro, que se llevará a cabo en la localidad de Palmares.

Este disco, que ha servido como base para animar obras de teatro, en especial Cocorí, está a la venta en algunas tiendas de discos de Palmares y próximamente en librerías y tiendas de discos en San José por un valor de ¢3000.

Sobre el disco. Con ritmos tropicales como calipso limonense, reggae, el bembé y rock entre otros, el disco incluye siete temas originales tales como: Canción del gallo –tema con el que abre la producción-, La niña rubia, Sortilegio y Arrurrú (canción de cuna), entre algunos otros.

“Aunque las canciones son basadas en el cuento Cocorí, es un trabajo maduro y especial para todas las edades debido al contenido de las letras que esperamos gusten mucho”, comentó Alberto González productor del disco.

El equipo esta integrado por dos compositores y cinco músicos que con gran dedicación fusionaron este cuento con originales sonidos.

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Travesía Infantil

Ramírez, Paola. “Travesía Infantil”. La República (San José, Costa Rica), 3 de febrero de 2000, p. 5b

La Editorial Legado introduce en el mercado una nueva versión de la aventura mágica de Cocorí ilustrada por Hugo Díaz.

El intrépido Cocorí saca a relucir su pericia e ingenio en una historia que ha conmovido a cientos de lectores y que ahora Editorial Legado pone a su disposición en las principales librerías del país.

Inquieto y juguetón, este personaje se entrelaza con las letras de Joaquín Gutiérrez y se complementa con las caricaturas de Hugo Díaz en un ambiente donde la flora y la fauna costarricense saltan de las páginas en blanco para crear imágenes que describen sus experiencias.

“En ellas se muestran algunas de las especies que están en vías de extinción o son desconocidas, apartándose de los patrones europeos que han caracterizado otras publicaciones, para ofrecer en esta edición personajes con movimiento, gracia y soltura, dándole la posibilidad al lector incluso de colorearlos”, comentó el gerente de editorial Sebastián Vaquerano.

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Cocorí al rededor del mundo

Estas son las diferentes ediciones de “Cocorí” a través del tiempo…

Chile, 1947, Editorial Rapa Nui

Cocorí

Cocorí, 1947, Editorial Zig Zag

Francia, 1953, Editorial G.P.

Alemania

Alemania, 1956, Editorial Alfred Holz Verlag

Unión Soviética

Unión Soviética, 1960, Editorial Vicielka, Moscú

Holanda

Holanda, 1964, Editorial Van Goor Zonen den Haag

Chile

Chile, 1971, Editorial Nascimento

Argentina

Argentina, 1972, Editorial Guadalupe

Eslovaquia

Eslovaquia, 1973, Editorial Mladé Letá

Ucrania

Ucrania, 1974, Editorial Bicielka

Costa Rica

Costa Rica, 1975, Editorial Costa Rica

Lituania

Lituania, 1980, Editorial Vertimas

Costa Rica, 1983, Editorial Costa Rica

Costa Rica, 1984, Editorial EDUCA

Argentina, 1985, Editorial Guadalupe


Joaquín Gutiérrez Mangel

Gallardo,  Helio. Joaquín Gutiérrez Mangel“. Semanario Universidad N° 1417 (San José, Costa Rica), Octubre del 2000

Publicado también en: Retrato de Joaquín Gutiérrez. Compilado por Rodolfo Arias Formoso. San José, Costa Rica : EUCR, 2002. Página 121-124


En la jugada 39 las blancas arriesgan rey tres dama y las negras replican con un peón tres torre. Los contendores intercambian peones. A continuación las blancas atacan con un rey cuatro alfil que provoca el jaque del rey negro. Las negras no logran salir del jaque mediante su caballo seis dama. Las blancas desplazan su rey a tres caballo. Las negras abandonan. ¿De qué color eran las piezas de Joaquín Gutiérrez Mangel?

Ni negras, ni blancas. Multipintas, como el variado color de la gente. Jaspeadas o nítidas —celestes, amarillas, oscuras, grises— como suele desplazarse y mostrarse la vida. Joaquín fue rojo. Comunista. Las piezas del ajedrez, cada una, tienen una determinada capacidad de combate. Joaquín Gutiérrez quiso sentir a la gente con una capacidad de lucha y de esperanza ilimitadas. Imaginó el comunismo como el milagroso pan evangélico que crece cuanto más se reparte. Lo vivió y lo sintió chino, soviético, chileno, costarricense, vietnamita, cubano, nicaragüense, planetario. Lo quiso alegre, plural. ¿Con qué acento hablaba el comunismo de Joaquín Gutiérrez Mangel?

Con el acento de los humildes, de los campesinos, de los obreros, de los combatientes, de los niños, de los artistas, de las mujeres. Con el diverso vigor de la sonrisa, de la abierta carcajada y del estudioso silencio, constructores compañeros del hoy y del futuro.

Joaquín Gutiérrez tradujo tenazmente del inglés al castellano el tomo cuarto de las Obras Escogidas de Mao para su edición por la militante Editorial del Pueblo de Pekín. Su desempeño como traductor incluía extendidas sesiones de debate con los responsables políticos y académicos designados por el Partido Comunista Chino. Un objetivo era poner a prueba al traductor. —Camarada Joaquín, ¿por qué usó este adjetivo y no tal otro sinónimo?

El constante cónclave de expertos se designaba con un nombre ceremonioso y extenso. Algo así como “Comisión Responsable de la Vigilancia de la Exactitud en la Traducción del Pensamiento del Camarada Mao Tsetung”. Gutiérrez, multíglota, lo rebautizó “El Elefante”. Con un ligero recelo alguno preguntó: —¿Por qué, camarada, nos llama Ud., así? ¡Ah! Es que el elefante es grande, poderoso, noble, imponente, venerable…” No pasó mucho para que los camaradas chinos, siempre muy serios, empezaran a recordarle a Joaquín, el traductor: “Camarada Joaquín, mañana nos toca Elefante”. Y en la mirada Joaquín, el comunista, adivinaba una amistosa sonrisa cómplice.

Joaquín Gutiérrez, el comunista trashumante, semiancló en Chile porque sintió que en ese país frío, duro y sensible “ningún grito se perdía”. No era el país, entonces. Eran las tramas de relaciones establecidas por sus  gentes. Una de sus novelas se ocupa de esas tramas y sugiere / convoca lo que Joaquín Gutiérrez descubrió o confirmó acerca de sí mismo en ellas. Narra la muerte de un camarada amigo y su vela en la Morgue de Santiago. A la morgue se llegaba atravesando un “patio reseco, grande, de tierra. Como maldito, porque cualquiera sabe que en todas partes crece por lo menos una brizna de hierba y allí no, ni una. Al fondo del patio, un portón enorme, de dos hojas, con la pintura escarapelada”. Los amigos y camaradas velan toda la noche al muerto, un estudiante venezolano de Medicina, Luis Febres, comunista. Al amanecer, tras conversar y callar sobre la tortura y la muerte, los jóvenes improvisan, en el patio seco, una acción semejante al fútbol: “Poco a poco todos fuimos saliendo, a cual más entumido. ¡Una sola pelota para tantos! Pero igual comenzamos todos a correr, a hacer dribles fantásticos, a lanzar chutes imaginarios contra arcos invisibles. Se armó un partido fenomenal. La pelota era lo de menos. Lo importante era sacudirse, gritar, saltar, dar codazos, empujones, lanzar garabatos sin sentido. A quien por casualidad le caía en los pies, corría con ella abrazado como si fuera rugby y no fútbol. En una de esas se armó tal montón, todos tirándonos encima que los de abajo casi se asfixian.

“Estaba saliendo el sol”.

“Era la revancha. De la vitalidad. De la juventud. La vida es capaz de estallar de pronto con esos fulgores extraordinarios. ‘Pásamela’. ‘No, a mí’. ‘Entrégala’. Cada uno gritando a todo lo que daban los pulmones.

‘Chutea’. ‘Pendejo’. ‘Goooooool’. Saltando todo lo que permitían las piernas.

Estaba saliendo el sol.

Lucho, perdona: estaba saliendo el sol”.

Joaquín Gutiérrez, el escritor comunista, no amaba las palabras, amaba la vida, la montaba, la chuteaba, la reía, la enamoraba, la nostalgiaba, la quería, la comía, la bebía, la soñaba, la entretenía, la urgía, la perdonaba. La presentía. La esperaba.

Joaquín Gutiérrez Mangel sentía crujir y resoplar la vida en la gente sencilla, pero de combate. Cronista de la guerra antiimperialista vietnamita, rescató de ella su energía perseverante para multiplicar el alimento bajo las bombas —la llamó guerra del arroz—, la espiritualidad que les permitía levantar y perder el amor personal sin desalojar la esperanza histórica, —la llamó guerra contra el miedo— y la agudeza heroica para enfrentar militarmente al enemigo. Perseverancia, espiritualidad, eficacia histórica.

Celo, entereza anímica, inteligencia, destreza y fiereza en el combate fueron también los valores exigidos y testimoniados por Gutiérrez, el comunista, desde la dirección del departamento editorial de Quimantú, en Chile, durante la experiencia de la Unidad Popular. Ganó con su trabajo, exigente y cálido, a obreros y empleados, y el empeño de todos, del colectivo, hizo de los libros de Quimantú esfuerzo por multiplicar lectores y sacar a los autores del enrarecido aire de los pequeños círculos, un anuncio del horizonte abierto para el país con la experiencia socialista. El peón de Chillán, el minero de Lota, el niño de Lebu, el empleado de Ñuñoa, la maestra de San Antonio, el carabinero de La Serena, el pueblo, el camarada, nunca fueron fichas o piezas para Joaquín Gutiérrez, el comunista. Le parecieron siempre complejos y sutiles testimonios de la vida, convites para vivir, para compartir, para ser, para “reconstruir el mundo con el aporte de todos y hacerlo más hermoso”.

Joaquín Gutiérrez Mangel nunca transitó desde la literatura a la vida. Su estética era la vida misma militando rebelde en la literatura. “Somos las primeras estrofas de un poema épico, y esta es una metáfora que no se escribe con tinta sino con sangre. Y tenemos un baluarte inexpugnable: la porfía. Y una bocanada de aire fresco: la dignidad. Y nos rebullimos, injuriamos, maldecimos. Nos pateamos el culo de rabia si no podemos hacer más o más ligero, y nos perdemos como niños con fiebre por los caminos del sueño y somos unos locos estupendos que sabemos que este mundo horrible que han hecho los cuerdos nosotros lo vamos a arreglar. Y en una vasija de barro, en una pobre vasija de barro cultivamos una añañuca. Y esa añañuca nadie nunca nos la podrá arrancar”.

Esa añañuca, flor roja y silvestre que desafía a la muerte, es la misma Hoja de Aire que inmortalizara a Joaquín Gutiérrez Mangel, el comunista, en la literatura y en el imaginario de los pueblos del mundo. Las piezas multicromáticas de Joaquín Gutiérrez, el rojo, nunca abandonan la partida.

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