Calufa, investigador

Molina Jiménez, Iván. ʺCalufa, investigadorʺ. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 27 de abril de 2013, p. 34A

En la literatura costarricense, a Carlos Luis Fallas Sibaja (1909-1966) se le considera fundamentalmente un autor de novelas y relatos, justamente célebre por obras como Mamita Yunai, Gentes y gentecillas, Marcos Ramírez y Mi madrina.

Fallas, sin embargo, fue también un escritor de ensayos políticos, sociales e históricos, como se puede apreciar en el libro De mi vida, que acaba de publicar la Editorial de la Universidad Nacional.

De los materiales incluidos en esa obra, hay tres ensayos que son de particular interés, ya que para elaborarlos Fallas realizó un detallado trabajo de campo con el fin de conocer las condiciones de vida y laborales de ciertas categorías de obreros y productores agrícolas.

El primero, publicado en diciembre de 1933, se refiere a la situación de los barreteros en el Caribe y a sus conflictos con la United Fruit Company. Este estudio constituye un antecedente fundamental del relato “Barreteros”, que Fallas terminó de escribir en 1941 y publicó en 1954.

En una línea similar, el segundo ensayo, publicado en agosto de 1935, explora el mundo social de los mineros de Desmonte y de los campesinos de las áreas aledañas, enfrentados con los intereses de dos empresarios extranjeros. Curiosamente, esta importante contribución de Fallas no ha sido considerada por los historiadores costarricenses y extranjeros que décadas después analizaron la problemática minera.

Finalmente, el tercer ensayo es el más conocido de todos, dado que circuló como folleto en 1960 y fue reimpreso en 1978: “Don Bárbaro”. En este trabajo, cuyo título evoca la célebre novela que Rómulo Gallegos publicó en 1929, Fallas analiza la concentración de la tierra en Guanacaste y, especialmente, la lucha de los pequeños y medianos productores agrícolas por defender sus propiedades, amenazadas por lo que él denominó “el latifundio de los Morice”.

Los dos primeros ensayos referidos evidencian ya los tempranos esfuerzos de Fallas por observar, describir, recoger testimonios, revisar documentos, verificar la información obtenida, ordenarla, comparar resultados y analizarlos. Las capacidades indicadas encontraron su mejor expresión en “Don Bárbaro”, que destaca por una mayor exhaustividad en la recolección, sistematización y análisis de los datos.

Por estos ensayos, y otros que también están incluidos en De mi vida, Fallas debería empezar a ser considerado como una figura relevante en el desarrollo de las ciencias sociales en Costa Rica. Imaginativo practicante de la historia oral, fue también pionero en la construcción de la historia de los trabajadores, de los pequeños y medianos productores agrícolas y de los movimientos sociales.

http://www.nacion.com/2013-04-27/Opinion/Calufa–investigador.aspx

gentes-y-gentecillas

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Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo

Argueta, Manlio. Manlio Argueta propone se otorgue título de Doctor Honoris causa al escritor Roberto Armijo. Suplemento Cultural 3000.  (San Salvador, El Salvador), 15 de febrero de 1997

 Estimados compañeros artistas, escritores y periodistas:

Me permito sugerir que nos pronunciemos por medio de esta publicación para que se conceda al escritor Roberto Armijo por parte de la Universidad de El Salvador, el título de Doctor Honoris Causa por sus Méritos Literarios y su Aporte a la Cultura de El Salvador, que es otorgado por la Asamblea General Universitaria, de dicha Universidad.

Estoy seguro que el sector intelectual y académico se sentirá honrado con una distinción de gran categoría para una persona que lo merece, dado sus calidades como escritor y docente.

Justificación:

Roberto Armijo nació en Chalatenango en 1937. Muy joven, en el Instituto Nacional “Francisco Menéndez”, se distinguió como poeta, época en que comenzó a publicar en los suplementos literarios del país.

Ganó varios Juegos Florales de poesía hasta culminar con el Premio Nacional República de El Salvador, 1967, y otros premios centroamericanos en Guatemala y Nicaragua, todos en ensayo literarios, además tiene una distinguida posición como académico en la Universidad de París X Nanterre, Francia.

Sobre su residencia en Europa:

Roberto Armijo salió hacia Francia becado por la Universidad de El Salvador en 1971. Debido a la toma de la Universidad en 1972, perdió su beca y quedó sin apoyo en ese país; sin embargo, obtuvo la colaboración de Miguel Angel Asturias y de Pablo Neruda, ambos diplomáticos en Francia, para trabajar desde 1973 en la Universidad de Nanterre. Comenzando como Lector (Lecteur) hasta alcanzar grado de profesor (Enseignant) de Literatura Contemporánea Latinoamericana dentro del escalafón universitario de dicha Universidad.

Armijo sólo esperaba el tiempo de jubilación para retornar a su país cuando a finales del año 96 le fue anunciada una dolencia con características de suma gravedad, motivo por el cual ha sido objeto de merecidos homenajes por diferentes instituciones nacionales del arte y la cultura.

Obra bibliográfica:

Poesía: La noche ciega el corazón que canta,1959; De aquí en adelante, antología de cinco poetas, 1967; Homenaje y otros poemas, Universidad Autónoma de Honduras,1979; El libro de los sonetos, Universidad Tecnológica, noviembre 1996; Cuando se enciendan las lámparas, Dirección de Publicaciones Concultura, febrero 1997. Los parajes de la luna y la sangre, IEJES, febrero 1997. Poesía contemporánea de Centroamérica, edición Los libros de la Frontera, Barcelona, España. Así mismo se encuentra en prensas una antología poética en la Editorial Universitaria Centroamericana, EDCA, Costa Rica.

Ensayo: Francisco Gavidia, la Odisea de su genio, en colaboración con el Dr. José N. Rodríguez Ruiz, Premio República de El Salvador, 1965; Rubén Darío y su intuición del mundo, Primer Premio Centroamericano de Ensayo, Nicaragua, en 1967; T. S. Elliot, el poeta más solitario del mundo contemporáneo, Primer Premio Centroamericano, Guatemala, 1967; Le poison et la balancae, Editorial Altamira, París, 1997. Además ha publicado varios ensayos en revistas nacionales y regionales como la Universidad, Vida Universitaria, la Pájara Pinta, estas de la Universidad de El Salvador; Alero, Repertorio Centroamericano, Prensa Literaria Centroamericana, Alcaraván, etc., de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y Honduras respectivamente.

Teatro: Jugando a la gallinita ciega, 1er. Premio Centroamericano, Guatemala, 1969; El príncipe debe morir, 3er. Premio, Guatemala, 1969; Los escarabajos, sin publicar. Además tiene cinco obras de teatro de tema salvadoreño, publicadas en un solo tomo en Francia.

Novela: El Asma de Leviatán

Esperamos que nuestra solicitud se sume a la de otros sectores universitarios, para que la Asamblea General Universitaria de la Universidad Nacional conceda dicha distinción en el marco de celebrar el 156 Aniversario de Fundación de dicho centro de estudios superiores del país, honor que se merece nuestro compatriota por sus valiosos aportes como ensayista, poeta, novelista, periodista y dramaturgo; además de académico de una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Que Roberto Armijo nos una en esta iniciativa que se concreta en solicitar un honor para quien honor merece.

Los saluda Atte,    Manlio Argueta

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Mis 80 años

Aguilar Bulgarelli, José Francisco. Mis 80 años. San José, Costa Rica : el autor, mayo 2012

He gozado el privilegio de llegar a los ochenta años de vida. Eso quiere decir que he tenido oportunidad de ver, oír, leer y disfrutar muchas cosas. Solo me quejo de que el tiempo ha pasado demasiado rápido, todavía me queda bastante por conocer y realizar pero ya no tendré ocasión para hacerlo.

Aunque en este mundo hay altos y bajos, alegrías y tristezas, en términos generales puedo decir que estoy contento con lo que la vida me ha dado.

Tuve unos padres excelentes, una familia afectuosa, compañeras de vida tolerantes y amorosas, hijos responsables y cariñosos, nietos y hasta bisnietos que me alegran la vida. No puedo olvidar a los amigos, algunos de corazón de esos para toda la vida, otros que han llegado y salido a través de los años, dejando una estela de afecto que ahora rememoro con nostalgia.

Puedo decir, con un chispazo de vanidad, que siempre hice lo que quería, con un poco de rebeldía, sin someterme a nada ni nadie, lo que equivale a decir que fui libre para pensar y hacer y de eso me siento orgulloso.

Nunca tuve un capital importante, pero tampoco me hizo falta, pues siempre me conformé con que a mi familia no le faltara nada y poder vivir sin estrecheces.

En la familia me reconocen como padre y abuelo, un viejo que reparte pan y come queso; pero no saben lo que he hecho en mi vida, entre otras cosas, porque no he sido dado a contarlo y menos alardear de vanidades. No recuerdo que nadie me haya preguntado alguna vez por mi vida, qué es lo que he hecho, por donde he caminado, qué pienso, qué escribo.

Si eso ocurre con la familia, el resto de la gente no sabe si estoy vivo o muerto. Me pasé la vida perdiendo el tiempo; hice muchas cosas, pero ninguna que valiera la pena para los demás. En cambio a mí, la mayoría de esas cosas me hicieron sentirme bien, me divirtieron, me angustiaron, me realizaron.

Una vez escribí: “He escrito más de veinticinco libros y no soy escritor; tengo títulos de abogado, pero no soy abogado; durante años di clases en la Universidad y no soy profesor; he escrito en medios informativos y los he dirigido, pero no soy periodista; fui militante, dirigente, diputado, candidato a la Presidencia de la República y no soy político; estreché la mano del Papa y no soy creyente; soñé con utopías sin lograr ninguna; viajé por muchos países de todos los continentes y no soy turista; me he puesto muchos sombreros, he pasado por muchos aros, sin llegar a ninguna parte”.

Tengo a orgullo ser rebelde, ponerme del lado de los débiles, defender causas perdidas y estar en contra del orden establecido. El poder me incita a luchar en contra, no me inclino ante los poderosos, no soporto las amarras que imponen leyes y reglamentos y por eso hago lo que me place. Bien decía mi madre. “Ni a su madre le da cuentas de lo que hace”

Adjuntaré un currículum resumido por si alguien tiene la paciencia de leerlo y así enterarse de la vida de un hombre sin importancia, que hizo muchas cosas.  Mayo 10 del 2012.

CURRÍCULUM VITAE

Nombre:

José Francisco Aguilar Bulgarelli

Nació:

10 de mayo de 1932

Padres :

José Ramón Aguilar Villegas

Adela Bulgarelli Flores

Estudios:

Escuela Juan Rudín

Colegio Seminario

Universidad de Costa Rica

Título Académico:

Abogado y Notario.

ACTIVIDADES POLÍTICAS:

1954-1959    Presidente Juventud Calderonista

1959-1963    Secretario de Organización del Partido Republicano

1962-1966    Diputado a la Asamblea Legislativa

1962-1965    Presidente Comisión Asuntos Jurídicos Asamblea Legislativa.

1970               Fundador del Partido Socialista Costarricense

1974               Candidato a la Presidencia de la República por P. Socialista

1981               Fundador y Secretario General de Fuerza Popular Organizada

ACTIVIDADES DE SOLIDARIDAD

1968-1984.1       Vice-Presidente Consejo Nacional de Paz y Solidaridad (16 años)

1967-1979.1       Colaborador activo del Frente Sandinista de Nicaragua

1974-1983.1       Colaborador activo de Resistencia Nacional de El Salvador

1975-1991           Trabajo de divulgación y Solidaridad con Palestina, Yugoslavia, Rumanía, República Arabe Saharahui y

Cuba.

1982                        Recibe Medalla del Consejo Mundial de Paz y Solidaridad

1989                        Recibe Medalla del Ejército Sandinista de Nicaragua.

Se reúne con 6 Jefes de Estado y con el Papa Pablo Sexto.

Asiste a Congresos, Conferencias y Simposios Internacionales en decenas de países en todo el mundo generalmente como Jefe de la Delegación de Costa Rica.

SOLIDARIDAD CON LA R. P. D. DE COREA.

1973-1977.1       Funda en Costa Rica y en diferentes países Latinoamericanos Comités de Apoyo y Solidaridad por la

Reunificación de Corea y Comités Culturales de apoyo a Corea

1978                       Funda y es elegido Presidente del Instituto Latinoamericano para Estudios de la Idea Juche cargo que ejerce

durante 20 años.

1999                       Elegido Presidente Ad Honorem del Instituto Latinoamericano

1979                       Fundador y Vice-Director General del Instituto Internacional de La Idea Juche en Japón cargo que ejerce

hasta 1999.

Recibido SIETE veces por el PRESIDENTE KIM IL SUNG.

En dos ocasiones recibió la MEDALLA DE AMISTAD DE PRIMER ORDEN otorgada por Corea.

1997                       Recibió el PREMIO INTERNACIONAL KIM IL SUNG, máximo galardón que otorga Corea.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios relacionados con Corea en Portugal, Austria, Grecia, Ecuador, Japón, Perú, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, México, Suecia, Noruega, Suiza, Argentina y muchos otros países. Tiene publicados varios libros relacionados con la R. P. D. de Corea.

TRABAJO EN PERIODISMO

En 1948 fundó EL FARO INFORMADOR DEL ESPACIO un servicio informativo radial.

Fundador y co-director del periódico LA OPINIÓN.

Director y productor del programa televisivo PUNTO FINAL.

Miembro de la Asociación de Periodistas de Costa Rica.

Carnet No. 1 del Colegio de Periodistas de Costa Rica.

Miembro del Sindicato de Periodistas de Costa Rica.

Miembro de la Organización Internacional de Periodistas (OIP)

Fundador en Costa Rica del Comité de la OIP.

Miembro de la Federación latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Director del Periódico Denuncia Revolucionaria.

Ha publicado en diversos periódicos nacionales e internacionales.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios en diversos países como Irak, Pyon Yang, Helsinski, etc.

OTRAS COSAS

Miembro del Colegio de Abogados de Costa Rica.

Abogado litigante.

Profesor de Sociología en la Escuela Normal Superior.

Profesor de Sociología en la Universidad Nacional.

Miembro de la Asociación de Cazadores de Costa Rica.

Miembro del Radio Club de Costa Rica.

Miembro de la Cámara Nacional de Radio.

Miembro de la Asociación de Ex-Parlamentarios.

Radioaficionado con las siglas TI 2 LM.

Miembro de las Juntas Administrativas y Asociación de Padres del Colegio de Señoritas y el Liceo de Escazú.

Trabajador radiofónico, desde locutor, guionista, intérprete, vendedor, etc. Y propietario de RADIO AMÉRICA LATINA.

OTRAS MÁS

Lector empedernido. Ha escrito 25 libros.Fue invitado al Congreso Cultural de la Habana en 1968 donde conoció y trató a escritores como Julio Cortázar, Alejo Carpentier,  Gabriel Celaya y Efraín Huertas. Miembro de la Asociación de Autores de Costa Rica.

Un fantasma llamado Manlio Argueta

Mendoza, Rafael. “Un fantasma llamado Manlio Argueta”. Diario el Mundo (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 1987, p. 13

Anda por las calles de San José de Costa Rica, con su paso apresurado y un portafolios que parece estorbarle, yendo al Centro Cultural Costarricense–Salvadoreño que él fundó con apoyo de instituciones holandesas, o viniendo de todas las nostalgias que su voluntario exilio estancó para que el ácido de la distancia realizara el milagro novelesco, que en él es más que oficio, porque es casi una obsesión o serio compromiso en la trinchera literaria. Anda y no anda por ahí. Cabeza llena de llamadas por hacer, de cartas por armar, de nuevos capítulos que agregar a… quién sabe qué nueva sorpresa; y entre todas esas larvas se su pensar, algún encargo de su mujer que, como siempre , olvidó.

La última vez que le vimos, en su humilde indumentaria de peregrino laureado, andaba con Vëroed, el conjunto holandés que difundió en canciones muchos de los textos de “Un día en la Vida”. Fue el casco de Panamá, una noche de antorchas, guitarras y embriaguez poética. Luego se vinieron otros cinco años. Lapso que no dejaron de animar otras cartas, otras noticias de sus éxitos, nuevas esperanzas de reencontrarnos…  Hasta hoy, 27 de marzo de 1987, en el hotel donde me hospedo, de visita en Costa Rica para cumplir actividades paralelas a la Conferencia “Hacia la Paz en C.A.”.  El ha soltado el “quiúbole” pipil sin demostrar emoción, como lo expresaría alguien que nos ve a diario; la muestra de afecto las trae en dos o tres libros, entre los cuales destaca la edición en francés de “Un Día en la Vida”; me entrega además algunas copias fotostáticas de comentarios que de sus obras se han hecho en Europa y los Estados Unidos. Del hotel tenemos que salir apresuradamente rumbo al Centro Cultural Costarricense-Salvadoreño, su centro de operaciones y entidad que él fundó con colaboración de instituciones holandesas. El debe telefonear a su gente en Estados Unidos para informarse de las gestiones que aquél hace por el contrato de filmación de “Un Día …”.  Mientras él trata infructuosamente de establecer la conexión, leemos el material que nos confió:

“CUSCATLAN” Por Manlio Argueta… (traduzco). La brillante nueva novela del autor de Un Día en la Vida…  En esta obra maestra (textual) Manlio Argueta nos entrega un trabajo literario, sumamente atractivo y de gran hondura, que nos obliga a empatizar con un pueblo cuya historia política está tan entrelazada con la nuestra…”  Edición primera de Random House , Nueva York…

“Chatto Fiction… (sigo traduciendo). “Un Día en la Vida”…  Unos de esos libros que aparecen cada década y alternan nuestra concepción de la verdadera tragedia que hay detrás de los encabezados noticiosos…/… – Manlio Argueta, probablemente el principal novelista centroamericano, (en el libro) ha evocado la dura realidad de sus paisanos que viven en un país lamentándose bajo cincuenta años de explotación militar…”  Edición primera de Chatto & Windus, Londres…

“Manlio Argueta… “Un Día como Tantos Otros” (traduciendo el título original en francés)… Colección L’Autre Amerique, L’-Hartmattan… Francia… Manlio Argueta es actualmente el escritor salvadoreño más representativo por sus novelas que ponen en escena la trágica vida de sus conciudadanos…”

Salimos por fin de aquel teatro-taller que ya me tenía aplastado por el inusual calor del marzo tico, y ya en la calle, mientras aguardamos un auto que nos conduzca a San Pedro, asaltado por la sensación del exilio que me autoimpuse en Panamá, le pregunto al humilde migueleño que ha conquistado tanto respeto internacional: “¿Y vos ya te acostumbraste a este país? ¿Te sentís parte de San José o… todavía te jode la nostalgia?”… El, con su sonrisa bonachona, asiente con la cabeza y luego enfatiza… “!Más que jodido!… Yo aquí soy un fantasma… En otros países me reciben con los brazos abiertos y, aquí, a nadie le interesa saber qué hago ni dónde encontrarme… Todos saben que trabajo en este Centro y nunca me avisan si algún extranjero pregunta por mí… Todavía, algunos escritores locales, cuando me encuentran me preguntan que “dónde, en que país vivo ahora”… Eso parezco: un fantasma, traducido a varios idiomas pero ignorado en su región…”

Ahora andará con su portafolios en alguna calle de Londres. Lo dejamos ya casi preparando las maletas, despidiéndonos con el “nos vemos” de siempre, perdiéndose bajo el paraguas de la noche de otro día en la vida, la suya, la nuestra, la de su patria que él describe fielmente y quién sabe cuándo volverá a tenerlo en su subdesarrollado seno…    Rafael Mendoza.

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Su nombre es su título

López Trigo, Manuel E. “Su nombre es su título“. Diario Extra. Página Abierta. (San José, Costa Rica), 23 de marzo 2010, p. 2

Alberto Cañas es para todo costarricense medianamente informado, mucho más que un nombre: ¡es un título!

Ciertamente, basta escuchar este nombre para saber de quién y de qué se trata. Porque, verdad de verdades, se está hablando de una persona de sustancia y valor superlativos, que por los hechos de su existencia venturosamente prolongada y fecunda, ha alcanzado calidad emblemática en nuestro horizonte cultural y político.

La familia ha sido, en su vida, referente fundamental y fuente de inspiración y fortaleza. Profundamente orgulloso de sus orígenes y respetuoso del buen nombre de sus antepasados, mantuvo una tierna relación con su señora madre, doña Claudia, a quien solía visitar casi todos los días. El hogar que construyó y los hijos que procreó en la amorosa y solidaria compañía de la noble dama doña Alda Collado, ha sido, siempre, su refugio y su alegría.

Ideal quijotesco. Inconformista de espíritu libérrimo y romántico que lo acerca al ideal quijotesco, sensible ante la necesidad y el sufrimiento ajenos, nuestro personaje sin importarle lo que otros piensen o digan, ha sido consistente y aguerrido defensor de elevados principios y valores.

Son innumerables los temas de su interés e impresionante la diversidad de los caminos que con brillo y distinción ha recorrido este abogado, diplomático, político, escritor, periodista profesor en el aula y maestro en la vida, hombre auténtico y apasionado que ha conquistado admiración y respeto entre sus conciudadanos.

No sabe Alberto Cañas de vanidades ni de poses. Se expresa de manera sencilla y clara, sin ostentaciones retóricas pese a su exquisito dominio del idioma, que le ha llevado a ser miembro de número y por años presidente de la Academia Costarricense de la Lengua. No le preocupan apariencias o formalismos, ni conoce de fingimientos.

Aunque sus manifestaciones directas y vehementes respecto de personas y situaciones, o el fervor que empeña en la defensa y promoción de sus ideas y convicciones, pudieren haberle ganado alguna malquerencia él sabe perdonar, no alimenta rencores ni procede con torcida intención. Ha consagrado honesta y sinceramente su fructífera existencia a defender las causas en que ha creído, a difundir sus verdades, a promover la cultura y las bellas artes, a conocer y tratar de entender a su pueblo, y, en fin, a servirle a la nación costarricense en las formas que ha considerado apropiadas.

De su cultura enciclopédica, lúcida inteligencia, agudo sentido del humor, elocuente verbo y fina pluma ha ido dejando abundantes muestras en la cátedra, el libro, la columna periodística, el programa de radio o de televisión, la curul, el cónclave de los académicos y la tertulia de los amigos.

Armoniosa combinación. Profundo conocedor de la historia y de la realidad nacional, combina armoniosamente su vocación crítica con una visión más bien optimista del futuro de Costa Rica, por lo cual sigue permanentemente activo en su  papel de centinela de la Patria.

Lector incansable y de tiempo completo desde que tenía tres años, hace solo 87, Alberto Cañas ha encontrado siempre, no se sabe cómo, tiempo suficiente para crear hermosas obras literarias de los más variados géneros, para desempeñar más que cumplidamente elevados cargos públicos y diplomáticos, dirigir medios de comunicación, gozar la belleza en todas sus formas, formar y forjar una familia -como ya quedó dicho- en dulce sociedad con su recordada doña Alda, y, ¡claro!, cultivar la amistad sin distingos de ninguna clase.

Mucho la debo yo, aunque quizás él no se haya enterado, a este hombre extraordinario a quien tengo el privilegio de conocer desde mi ya lejana juventud. Atesoro nuestra amistad, que con justa razón califica él de inalterable en su suculenta obra autobiográfica Ochenta años no es nada, porque no habrá, nunca, diferencia, distancia ni tiempo capaz de disminuir en mí ese inquebrantable sentimiento. Además lo cito con frecuencia, pues aparte de llevar en mi corazón afecto y admiración enormes hacia él, tengo invariablemente presentes sus sabias reflexiones, agudas observaciones y aleccionadoras anécdotas.

¿Qué puedo desear en su nonagésimo aniversario a quien ocupa lugar de privilegio en mi mundo afectivo? Salud, buenísima salud, para que siga dándonos luz y alegría por muchos, muchos, muchísimos años más. Con mis mejores deseos, llegue hasta el dilecto cumpleañero mi abrazo fraternal.

*Manuel López Trigo: Empresario, exembajador en Israel, exviceministro de Información y Comunicación.

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Homenajeado Alberto Cañas en el Día de la libertad de Expresión

“Homenajeado Alberto Cañas en el Día de la libertad de Expresión“. La Nación (San José, Costa Rica), 2 de setiembre de 1983, p. 2A

 Con la entrega de una medalla de honor al periodista Lic. Alberto Cañas Escalante, por parte del Presidente de la República, don Luis Alberto Monge, se celebró ayer el Día de la Libertad de Expresión.

El acto se efectuó en el auditorio del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y contó con la presencia de miembros de los supremos poderes, cuerpo diplomático y representantes de los medios de comunicación del país.

Se eligió esta fecha en conmemoración del natalicio del Dr. José María Castro Madriz, a quien se considera el padre de la libertad de prensa en Costa Rica.

Los oradores, entre los que estuvieron el presidente Monge y el homenajeado, así como  los ministros de Gobernación, Dr. Alfonso Carro Zúñiga y el asesor en comunicación e información, periodista Armando Vargas Araya, resaltaron la figura del Dr. Castro Madriz

Por su parte, el mandatario destacó la amplia libertad de prensa que hay en el país y expresó su solidaridad con los pueblos de América Latina que carecen de ese derecho.

El Lic. Cañas Escalante dijo, vivamente emocionado, que había recibido con sorpresa el anuncio de que iba a ser condecorado con la medalla del honor a la libertad de expresión.

El homenajeado ha ocupado diversos cargos públicos; ha sido diputado, embajador el las Naciones Unidas, ministro fundador del Ministerio de Cultura, Juventud y Deporte y vicecanciller.

Ha trabajado en varios periódicos y durante mucho tiempo publicó en La República la columna “Chisporroteos”. Es profesor universitario de la Escuela de Ciencias y la Comunicación Colectiva, así como decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica.

También es comentarista de radio Monumental. La tarea realizada por Cañas Escalante fue ensalzada por el presidente Monge y el ministro Vargas Araya.

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Siento que estoy comenzando

Escudos, Jacinta. “Siento que estoy comenzando”. La Nación. Ancora (San José, Costa Rica), 8 de octubre de 2006, p. 5 http://wvw.nacion.com/ancora/2006/octubre/08/ancora6.html

Entrevista. El destacado autor salvadoreño, Manlio Argueta, conversó sobre sus escritos más recientes.

Manlio Argueta es, sin duda, uno de los escritores vivos más importantes de la región centroamericana. Nacido en 1935 en El Salvador, ganó en 1977 el Premio Casa de las Américas por Caperucita en la Zona Roja, una novela que tuvo gran influencia en los autores salvadoreños de generaciones futuras. Fue miembro de la llamada Generación Comprometida, un grupo de intelectuales que creía que los artistas y escritores no podían darle la espalda a la realidad social de su país. Entre otros miembros destacados de esta generación estaban Italo López Vallecillos y Álvaro Menen Desleal. También participó en el Círculo Literario Universitario junto a Roque Dalton y Otto René Castillo.

Por sus escritos y su actividad política tuvo que exiliarse en 1972 en Costa Rica, aunque Manlio prefiere no llamarlo así. “Me da pena llamarlo exilio porque los ticos se portaron muy bien conmigo”, dice. Después de casi 20 años de vivir en San José y de nacionalizarse costarricense, regresó en los 90 a El Salvador, donde ha ejercido diversos cargos culturales. Actualmente se desempeña como Director de la Biblioteca Nacional.

Su obra literaria le ha valido numerosos reconocimientos. En el 2000, su novela Un día en la vida obtuvo el quinto lugar en la lista de las cien mejores novelas latinoamericanas, según la Modern Library. En el 2004 fue declarado “Escritor Meritísimo de El Salvador” según decreto de la Asamblea Nacional. Y el año pasado ganó la Beca Guggenheim para trabajar en una novela cuyo tema será la migración salvadoreña.

Acá en Costa Rica, Editorial Legado publicó hace poco su cuento El Cipitío, con ilustraciones de Vicky Ramos. Basado en una tradición oral salvadoreña, El Cipitío es la historia de un niño abandonado por su madre que vive en los ríos, come ceniza de los fogones en los ranchos y le gusta enamorar a las niñas bonitas. Se dice que es un niño que nunca envejece y, como tal, disfruta haciendo una que otra travesura.

–¿Cómo nace la idea de combinar cuentos para niños con leyendas tradicionales de El Salvador?

–Era un tema que para mí estaba en el aire. Comencé a escribir estas historias para darles identidad escrita, porque personajes como el cipitío, la siguanaba, el cadejo y la chinchintora son parte de nuestras historias orales. Ya existen otras versiones anteriores, como las que hicieron Miguel Ángel Espino y Francisco Gavidia, pero no se han reeditado. Me pareció importante retomarlas como elementos de la identidad.

El Cipitío es un libro que tenía como 6 años de estarse cocinando. De hecho, el ilustrador seleccionado era el fallecido Hugo Díaz, a quien Sebastián Vaquerano (el editor) y yo bombardeamos con fotografías y dibujos para que las ilustraciones fueran lo más parecidas posibles al entorno de donde provenía la historia. Luego de fallecido Hugo, yo le sugerí a Sebastián algunos ilustradores de Cuba y Colombia, pero Sebastián se decidió por Vicky Ramos por su calidad como ilustradora y porque él quería estar cerca de todo el proceso de producción para cuidar la edición lo mejor posible.

–¿Le parece que con el fenómeno migratorio actual que se vive y con la urbanización de las zonas rurales se están perdiendo ciertas tradiciones?

–La intención principal de retomar estas historias es rescatar nuestras tradiciones, nuestros valores, y aportar algo propio a la literatura infantil. Se lee literatura infantil hecha desde Colombia o España. De hecho, mi generación se alimentó con lo infantil que venía de Argentina. Me pareció importante rescatar lo nuestro pensando en la migración y que los muchachos allá puedan leer algo que viene de la región centroamericana.

–Cambiando de tema, en los últimos meses parece haber mucho interés sobre su poesía…

–En las próximas semanas aparecerá publicada mi poesía completa en Hispamérica, una editorial de la Universidad de Maryland. El compilador es el Dr. Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liverpool. Astvaldsson incluso descubrió poemas de mi adolescencia, que a estas alturas yo preferiría no publicar, pero el investigador dice que en la historia literaria de alguien, todos los textos son válidos.

 Además, fui honrado con el Premio de Poesía Naim Frashëri, de Macedonia, que se otorga en el marco de un festival de poesía famoso en el área de la cultura balcánica, que este año cumple su décima edición. También se hará una publicación conmemorativa con diez poemas míos.

–Recientemente usted fue jurado de un concurso literario en El Salvador, y una de las cosas que se comentaron mucho es que todos los cuentos participantes tocaban el tema de la violencia y la muerte. ¿No le parece excesivo el tema de la violencia en la narrativa salvadoreña?

–Cuando los jóvenes escriben sobre la violencia se debe a que es la realidad que están viviendo ahora. Casi todos los cuentos que concursaron tenían que ver con la muerte.

Los jóvenes escritores tienden a ligar la realidad con la literatura. Es claro que hay violencia y no me extraña que seguirá siendo el tema predominante en nuestra literatura, sobre todo en la narrativa. Pero el tema no lo dice todo, sino cómo se maneja. Creo que lo importante es insistir en que haya disciplina y cultura para escribir. Y tomarlo con seriedad.

–A estas alturas del campeonato, ¿cuál podría decir que fue el aporte de la Generación Comprometida a la literatura salvadoreña y centroamericana?

–Creo que el mejor aporte fue la actitud del escritor frente a su realidad, a no marginarse, a no sentirse especial ni separado de la realidad. Nuestro grupo tuvo en su momento mucho contacto con otros escritores, grupos, revistas culturales e intelectuales de toda la región, y eso creó un intercambio de ideas que, aunque no todos estuviéramos de acuerdo, lo importante era el diálogo.

Pienso por ejemplo que estos muchachos que escriben ahora sobre la violencia es por influencia nuestra. Lo que habrá que ver es qué ocurre con ellos cuando esa realidad se desvanezca, si perderán su tema narrativo. Por eso lo importante es escribir con calidad y pensando en la permanencia, hacer trascender esta realidad en el tiempo.

A mí por ejemplo mucha gente me dijo que acabada la guerra se acabó Manlio Argueta, porque yo había escrito mucho sobre la guerra. Y eso me lo dijeron algunos amigos en son de broma y otra gente que lo decía muy en serio. Pensaron que acabada la guerra ya no tendría sobre qué escribir. Pero todo lo contrario. He seguido escribiendo, y la verdad siento que estoy comenzando, que tengo mucho qué decir todavía.

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Un Pícaro en la Asamblea

Azofeifa, Isaac Felipe. “Un pícaro en la Asamblea. “Semanario Universidad (San José, Costa Rica), 27 de mayo de 1983 (Fragmento)

Alberto Cañas acaba de sacar en la Editorial Costa Rica su último libro. Se titula La soda y el F. C. y lleva un subtitulo: Biografía de una partida específica. Es un relato simple que deja un sabor a cuento largo porque no llega a alcanzar la complejidad narrativa de una novela corta. En realidad, parece pensado como un episodio más de esa obra más basta que esperemos ver desarrollarse, y que llegará a tener su buen título: Historias de San Luis, por ejemplo.

Uno se pregunta por qué no se ha hecho en Costa Rica la segunda edición de Feliz Año, Cháves, Cháves, cuya primera edición, de 1975 en Buenos Aires, debe haber circulado muy poco entre nosotros. Y es que esta no es solo una de las mejores obras de nuestra narrativa contemporánea, sino que con ella inaugura Alberto Cañas la saga de nuestro pueblo y de nuestro siglo. Radica en el mismo San Luis nuestro autor la historia de Uvieta, (1980) que es una obra maestra de nuestro teatro. Y ahora, contando la hazaña del diputado por San Luis, Lesmes Arrieta, nos agrega la tercera de sus obras al propósito estético-literario de ir penetrando en la carne, la sangre y la moral de nuestros prójimos sanluiseños para que los ticos nos veamos en ellos como en un espejo.

San Luis va adquiriendo un valor claro de símbolo. San Luis es Costa Rica misma. Pero la Costa Rica rural, aldeana, que se resiste a desaparecer y sigue profundamente anclada en nuestras provincias, en los cantones, en los cientos de pueblos silenciosos pero presentes como el San Luis de Alberto Cañas.

La intuición de Cañas no es nada simple, también ha visto que la ciudad sigue un destino diferente: el cambio de su sociedad, de sus instituciones, de sus costumbres, es lo que nos ha ofrecido en su novela corta Una casa en el barrio del Carmen y luego en su obra dramática tan melancólica por eso mismo: Ni mi casa es ya mi casa.

Lo mismo que le admiramos en su teatro, en su narración despliega Alberto Cañas sus cualidades de humor jovial y aguda observación irónica de nuestras costumbres y de nuestra gente. Especialmente rico en sorpresas de estilo es su hábil manejo de los matices de nuestra lengua hablada. Y sabe colocarlos con clara intención de castigar con la risa de la sátira amable nuestras costumbres expresivas. Jerga de los educadores, de los técnicos, de los hampones, de los abogados, y de los diputados junto con los burócratas.

Pero en La soda y el F. C. lo mismo que en Feliz Año, Chaves, Chaves, nuestro gran narrador y dramaturgo pone en juego mucho de su experiencia en los ajetreos políticos de muchos años….

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Beto Cañas, señor de causas

Parra Aravena, Ana María. “Beto Cañas, señor de causas”. La Nación. Viva (San José, Costa Rica), 17 de octubre de 1999, p.1

Aunque él no lo admite, deja un invaluable legado con su verbo y con su pluma, por eso le otorgaron un doctorado honoris causa.

“Tengo fama de ser bravo, pero en realidad tengo el carácter más dulce del mundo…”, dice don Alberto Cañas Escalante. Tira la cabeza un poco hacia atrás y sonríe. Cruza los brazos y respira profundamente, más cansado que resignado.

“¿La verdad? Yo no soy un malcriado y no me interesa lo que diga la gente”, afirma don Alberto, y todavía mantiene la sonrisa. A lo mejor la tarde de lluvia lo tenia de buen humor.

“¿Sabe una cosa? Es que dicen que soy un malcriado porque una vez dije en televisión que Federico Tinoco era un hijo de p… Y lo dije porque lo dije, no me importo que hubiera cámaras o no. Había que decirlo y yo lo hice. Eso es todo”.

Don  Beto Cañas -como lo llama la mayoría- es toda una figura en el panorama nacional de las ideas.

Abogado, escritor, dramaturgo, exdiputado, político y periodista, es uno de esos señores de los que ya no quedan; de los que extrañan la Costa Rica de Omar Dengo, Brenes Mesén y García Monge; de cuando Constantino Láscaris se sentaba con sus estudiantes a filosofar; de cuando los hombres defendían sus ideas hasta con las armas, como en el 48. La Costa Rica donde la prensa publicaba extensas crónicas de la Asamblea Legislativa y donde la juventud protestaba por lo suyo y por lo ajeno.

“Mire, yo un día, le decía a mis estudiantes que si esto de Pinochet se hubiera dado en mi época ya nosotros hubiéramos marchado hacia la embajada británica dos veces”.

A don Alberto, que ha llamado siempre la atención de los medios de comunicación nacionales, la Universidad  Estatal a Distancia (UNED) le otorgó el galardón.

Este grado lo comparte también con Luis Ferrero y Guido Miranda.

“Son tres maestros, tres educadores que con su ejemplo y tesón han señalado, a lo largo de varias décadas, derroteros y valores donde la UNED aprueba el Honoris Causa para estos tres ilustres ciudadanos.

Tenaz indagador

Don Beto es una de esas personas que no tienen pelos en la lengua. Dice lo que piensa y la vehemencia con que defiende sus argumentos lo hace levantar el tono de voz; entonces a muchos les tiemblan las rodillas y a otros se les hace un nudo en la garganta. Se ganó la fama de cascarrabias y de criticón despiadado.

Y es que don Alberto siempre fue preguntón.

“Yo me acostumbré desde muy niño a preguntar ¿por qué? y era una plaga para mis tíos. Entonces, en la Asamblea pregunto ¿eso del principio de la caja única … por que? A mi me tienen que dar respuestas”, dice con un tono energético.

“Sí, a mi se me puede convencer. Hay gente que me ha explicado su punto de vista y yo cambio de ideas ¡no de principios! Lo que pasa es que yo no tolero la estupidez, para eso si que no tengo paciencia”.

Cualquiera concluiría que esa capacidad suya de indagar es la que lo empujó a cultivarse en tantos campos. Pero él solo dice que ha hecho lo que le place.

Es que no puedo estar de vagabundo. Me he dedicado a todo lo que he podido, todo lo que me ha gustado y todo lo que he querido”.

“Tuve la vocación de escribir desde muy joven y la posibilidad para hacerlo era el periodismo. Estudié derecho porque no quería ser un simple bachiller y cerré mi bufete porque no quise convertirme en lo que son muchos abogados en Costa Rica: mandaderos de compañías extranjeras. Cambié el derecho por la docencia y me entregué a ella en cuerpo, alma y corazón”.

Ha dictado clases en la Universidad de Costa Rica y en la UNED.

-Entonces ¿qué se siente más don Beto: abogado, periodista, escritor, profesor o político?

Me siento más periodista y escritor. He sido político a la manera antigua de don Cleto (González) y don Ricardo(Jiménez), pero he sido político a ratos, no de profesión. Del periodismo me satisface ese contacto con la gente que no conozco”.

Señor en su tinta

La veta de escritor es una de las más productivas de don Alberto. Ha publicado 21 obras de teatro, entre ellas unas muy aplaudidas como Uvieta, La segua, Una bruja en el río y Tarantela y todavía tiene unas tres inéditas.

Su cosecha literaria también ha sido abundante y destacan en su producción los libros Los molinos de Dios, La soda y el F.C (Biografía de una Partida Específica), Feliz Año Chaves, Chaves y La exterminación de los pobres.

Don Alberto publicó sus primeras novelas a las 40 años de edad y es uno de sus oficios que más satisfacciones le trae.

“Yo me siento feliz cuando me invitan a algún colegio a hablar sobre mis obras, más de lo que me sentiría si me dieran un premio internacional que nunca he buscado”.

Todavía trabaja en el texto de sus memorias -lo comenzó a escribir hace cinco años atrás- y está también elaborando un libro de cuentos que no sabe cuando terminará.

“Hay tres de mis textos que son totalmente autobiográficos: Mi casa ya no es mi casa y dos cuentos por ahí que nadie sospecha. Uno es de una historia amorosa que me ocurrió a los 20 años y es tan inverosímil que nadie lo cree y otro es un episodio divertido del cual fui protagonista”, afirma don Beto y se niega a dar los nombres de esos cuentos a los que se refiere.

“Mis personajes son todos y son nadie. Invento todo y no invento nada”.

Don Beto Cañas continua hablando de cómo hay tanto de su vida en sus obras y de los misterios que ellas encierran.

ADN de don Beto

Nombre completo: Alberto Francisco Cañas Escalante

Fecha de nacimiento: 16 de marzo de 1920

Edad: 79 años

Esposa: Alda Collado

Hijos: Víctor, Daniel, Alberto y Alda

Nietos: 10

Profesión: Abogado, político, periodista, escritor, profesor

Vive: San Pedro de Montes de Oca

Frases sueltas:

“Yo leo un promedio de 1oo libros al año”.

“Internet es, después de 300 años, el ejemplo puro de la libertad de expresión Hay que velar porque Racsa no lo censure”.

“Estoy harto de abrir los periódicos y encontrar reproducciones de la revista Fortune”

“En la política a Costa Rica le hacen falta hombres con capacidad de decisión, no camarones que se lleve la corriente… o peor, el viento”.

“Este mundo está globalizado desde que Magallanes le dio la vuelta”.

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Alberto Cañas y la Política

Salazar Navarrete, Fernando*. “Alberto Cañas y la Política”. Diario Extra. Página Abierta (San José, Costa Rica), 23 de marzo de 2010, p. 4

De las múltiples facetas de la personalidad de Alberto Cañas, quizás hay una que sobresale: la de político. Es en este campo en el cual lo he conocido y cultivado una amistad que se ha prolongado por varios decenios, a pesar de la dispareja frecuencia con que solemos vernos. Afirmar que su condición de político domina sobre otras múltiples aptitudes, aficiones y vocaciones suyas es aventurar un juicio que quizás roce con quienes han estado a su lado en otras disciplinas a que ha entregado su talento y en la que igualmente ha brillado. Porque, en cierto modo, en grado equivalente a su entrega a la política, destaca su sobresaliente participación en el periodismo, las artes, la literatura y la cátedra.

Quienes hemos seguido el paso de Alberto en la política admiramos la vehemencia con que defiende sus principios y cómo revela una lealtad a las causas sociales que inspiraron su formación desde la juventud, dentro de una corriente de pensamiento que no ha abandonado.

Podría creerse que por su condición intelectual ilustrado, tomaría el rumbo de quienes salen de esas formaciones, para la izquierda o la derecha, con inclinaciones elitistas. Nada de eso va con Alberto Cañas. Sus posiciones políticas, que defiende con ardor, tienen acentos populares y nacionalistas que lo llevan a dar un cierto matiz ideológico a su pensamiento, en contraposición a otras propuestas que suelen calificarse de pragmáticas.

Ideas y acción. En un mundo en que las ideologías han cedido a otras formulaciones, no menos ideológicas, el pensamiento de Alberto sigue consecuente y fiel a las ideas por las que él siempre ha luchado. Son, si quiere, predecibles sus posturas en asuntos que tocan la participación y dimensión del estado, las políticas de concesión de obra, los monopolios estatales, las obras públicas por administración, y otras áreas que suscitan controversias en torno a quién debe hacer las cosas.

Sin embargo, Alberto no ha quedado rezagado en el ámbito solamente de las ideas. Cuando le tocó actuar en cargos ejecutivos como titular de los ministerios de Relaciones Exteriores, y de Cultura, Juventud y Deportes, sobresalió como un activo creador y realizador de proyectos que se tradujeron en obras perdurables. Dejó huella en la diplomacia desde que entró a la arena internacional como embajador ante las Naciones Unidas, en cuyo seno cosechó el honor de ser parte de históricas decisiones: la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la asamblea general que tuvo lugar en París, en 1948; y en la asamblea general celebrada en Nueva York, en 1949, emitir el voto para la admisión de Israel como miembro de las Naciones Unidas, acontecimiento que extendió reconocimiento internacional al joven estado judío.

Hombre de Partido.  Correligionario suyo en el activismo político, me acostumbre a ver a Alberto Cañas como un hombre de partido. Sus ideas no brotaron como formulaciones aisladas, ni fue jamás una pieza suelta y desequilibrante en el seno del partido. Desde la juventud en el histórico Centro en que cultivó su ideario social demócrata, forjó colectivamente con otros brillantes miembros de su generación todo el andamiaje ideológico que más tarde inspiró la fundación del Partido Liberación Nacional en el año de 1951. En las dos ocasiones en que fue electo diputado por el PLN, la primera de las cuales viví muy cerca de él, lo recuerdo como el infatigable jefe de fracción dotado de una extraordinaria capacidad de negociación, preocupado por crear consensos para sacar adelante el programa del partido en ejercicio del gobierno. Sin hacer juicio sobre las razones que llevaron a Alberto a su alejamiento del PLN, tengo para mí que fue algo lamentable y que el  partido pedió a una de sus figuras más destacadas, que no solo brilló por sus dotes de una inteligencia excepcional, sino por la ejemplar conducta ética que siempre exhibió a su paso por la vida pública y en su desempeño como político.

 *Abogado, exdiputado, exvicecanciller y exembajador

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