Don Bárbaro de Calufa

Mora Rodríguez, Arnoldo. “Don Bárbaro de Calufa”. Semanario Universidad (San José, C.R.), 21-27 de julio, 1978

Coincidiendo casi con el reconocimiento oficial tributado a los méritos de hombre extraordinario en el campo de la historia política y las letras patrias, que le fuera dado por el Primer Poder de la Nación al declarlo Benemérito de la Patria (¿cuándo hubiera Calufa soñado que sus encarnizados perseguidores del 40 le otorgarían tan elevado honor?), la EUNA (Editorial de la Universidad Nacional) publica en el Cuaderno Prometeo No. 6, uno de los relatos que saliera de su pluma en los últimos años de su vida, Don Bárbaro. Valga la ocasión para felicitar al Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional por la serie de cuadernos Prometeo que, con fines didácticos, viene publicando periódicamente.

Concebido como un informe que debiera rendir a la Comisión Campesina de su Partido sobre las fechorías del latifundista Luis Morice  (¿cuándo se le aplicará la justicia a este malhechor del pueblo costarricense?), sus editores presentan este relato como un modelo de estudio sobre sociología rural, añadiendo en calidad de epílogo, una entrevista campesina llevada a cabo por el Lic. Miguel  Sobrado, especialista en problemática agraria de nuestro país. Sin negar en absoluto los méritos que el trabajo de Fallas tenga al respecto, estas breves líneas tienen como objetivo resaltar el valor literario del mismo. Aún en las notas más circunstanciales y destinadas para fines nada literarios, la pluma de Calufa es inconfundible.

En ella, como en su acción política, ese hombre extraordinario que fuera Carlos Luis Fallas, se entrega de cuerpo entero. Sencillo y tierno, poético y rigurosamente objetivo al describir la realidad, su realismo social aflora a cada línea de su apasionada pluma.

Todas sus líneas resuman ese cúmulo de valores humanos que hicieran de Calufa el más alto y noble revolucionario que haya engendrado esta tierra, que tanto amó y la que hoy le acoge en su regazo.

Sin otra pretención que la de invitar a los lectores a obtener este número de los cuadernos Prometeo, no resisto la tentación de transcribir, a guisa de confirmación de lo que antecede, el siguiente párrafo, en el que el autor describe uno de los ranchos campesinos que le cupo en suerte visitar:

“Todo allí esta bien ordenado y limpio”.

En el rancho, una canoa de madera, bien tapada, cerca del fogón, con agua para lavar los trastes, y otra acá, más pequeña, llena de agua para beber, también con su buena tapa, sobre la que permanecen embrocados el guacal de sacar el agua y las jícaras para tomarla ; el cuarto, amplio y cerrado; encima de la mesa, el radio de batería; en un rincón, la canoa grande para los granos y demás víveres; arriba, en las varas del techo, el arroz en espiga y el corredor abierto, una banca, el pilón de arroz y los aperos de las bestias. Afuera, alrededor del rancho, muchos árboles frutales, el encierro de los terneros y gallinas y patos correteando. Y allá,  bastante cerca, un sereno riachuelo que no se seca nunca, sombreado por árboles inmensos que dejan caer sobre la tranquila superficie del agua multitud de pequeñas florecillas; una inmensa raíz sirve de puente y por debajo de ella el agua escapa y chorrea a una pocita, a cuya orilla se lava la ropa y en donde uno se puede bañar echándose agua con un guacal”. (pág. 12)

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El Limón de Anacristina

Mora Rodríguez, Arnoldo. “El Limón de Anacristina”. La República.  (San José, C.R.), 07 de enero 2003

 

Más que por razones climáticas o geográficas, nuestra región del litoral caribeño ha ido forjando desde los días de la Colonia un perfil muy propio, que se tipifica por una identidad cultural de trazos muy definidos. Su característica principal es su gran diversidad étnica, lingüística y religiosa que se refleja en una historia económica, social y política tan dramática y sorprendente como ignorada por el resto del país, especialmente por los sectores tradicionalmente dominantes originarios de la Meseta Central y que han regido los destinos de nuestro pueblo imponiendo su mentalidad y sus intereses como si solo ellos existieran. Esto nos explica el aislamiento que esta región nacional ha sufrido a través de nuestra historia, que le ha permitido ir forjando un perfil o identidad cultural muy bien definida frente al resto de la nación.

Estos rasgos socio-culturales han suministrado una riquísima veta de inspiración a no pocos y notables creadores en el campo de las artes (música, plástica, danza, literatura) que dichosamente parece estar lejos de haberse agotado, por lo que cada día nos ofrece obras de incomparable belleza y originalidad. La más reciente la constituye la novela “Limón Blues” surgida de la pluma de una escritora, que ya es bastante conocida en nuestro medio cultural por su originalidad no exenta de polémica, que le ha granjeado notables éxitos editoriales que han trascendido las fronteras nacionales.

Anacristina Rossi es una escritora de gran cultura y de una personalidad muy definida, que no teme desafiar prejuicios y afrontar polémicas en defensa de sus firmes convicciones en muchos y diversos temas, especialmente en los campos ecológico y socio-político. Esto le ha valido, igualmente, ser acreedora con justicia a diversos premios dentro del país y ver sus obras ser objeto de traducciones más allá de nuestras fronteras.

El año que acaba de terminar publicó una novela dedicada a la sorprendente y poco conocida historia política y cultural de la comunidad limonense de origen africano. La novela lleva por título “Limón Blues“, fruto de una erudita, prolongada y, sobre todo, apasionada investigación en fuentes originales de la historia de la comunidad negra de esa región de la vertiente atlántica del territorio nacional, donde la autora ha pasado buena parte de su vida y cuya experiencia la ha dejado marcada para siempre, provocando en ella un amor total y una admiración que se refleja en cada línea de esta notable obra.

De mi parte, confieso que he leído con hondo interés sus tres obras anteriores, lo mismo que sus artículos periodísticos, pero considero que en “Limón Blues” Anacristina Rossi alcanza su madurez como escritora. Se anuncia como la primera parte de un tríptico que nuestra autora se propone publicar en un futuro cercano, pues ya las otras dos partes están terminadas.

La prestigiosa casa editorial Alfaguara ha tenido el acierto de asumir la tarea de publicarlas, cosa que, en el caso de la obra que comentamos, lo ha hecho con su característica pulcritud. Como se ve, se trata de una especie de saga sobre la comunidad negra de Costa Rica, cosa inédita en nuestro medio a pesar de la ya abundante -producción de que esta comunidad ha sido objeto de parte de novelistas, poetas, ensayistas e historiadores.

En esta novela, Anacristina Rossi demuestra un dominio total de lo que caracteriza el género de la novela histórica clásica que remonta al siglo XIX. En ella, su autora ha logrado crear personajes, sobre todo, los femeninos que, sin duda, pasarán a la historia de nuestras letras como de los mejor logrados. También considero que algunos pasajes son de antología, combinando con rítmica cadencia —de ahí el título de “blues” que ostenta la obra— conmovedoras descripciones realistas con vertiginosos diálogos, cercanos al género dramático. En fin, son muchas las páginas de esta novela que me han seducido, haciendo de su lectura uno de los más exquisitos regalos de esta Navidad. ¡Gracias Anacristina!

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