Fiesta Teatral

Martínez, Lilliam. Fiesta Teatral. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 28 de marzo de 2002.

 En el marco del Día Internacional del Teatro, un grupo de actrices y actores se prepara para llevar a Costa Rica una nueva adaptación de “Un Día en la Vida”.

 Artteatro celebró el Día Internacional del Teatro por adelantado con la presentación de “Voces en el umbral”, a inicios de este mes. Después, Moby Dick hizo lo suyo con “Beranarda”.

La Casa de la Cultura de la colonia Centroamericana, La Luna y “La Chulona” serán puntos de encuentro para celebrar este día. Mientras tanto, los actores y actrices de Teatro La Calle se tienen algo entre manos.

 “Un Día en la Vida”…tica.

Teatro La Calle presentó hace casi un año una adaptación de la novela más conocida de Manlio Argueta a nivel mundial: “Un día en la Vida”.

Alguien de la embajada tica en nuestro país, vio la obra y le gustó. Por esta “buena fortuna”, Teatro la Calle está invitado a participar en el Festival Internacional de las Artes que cada dos años se realiza Costa Rica. Las presentaciones de “Un día en la vida” estan programadas del 17 al 20 de abril en la tierra del ¡pura vida!.

Con un viaje en su agenda, cuatro actrices (Rubidia Contreras, Xucit Chaves, Susana Reyes, Isabel Rodríguez) y tres actores Francisco Borja, Oscar Guardado y Ricardo Mendoza) se preparan. El lunes Santo, Planeta los pilló en pleno ensayo general, con vestuario y todo.

La puesta en escena que preparan se basa en una nueva versión teatral de la novela de Argueta. Es decir, está “obra” es diferente a la que se presentó el año pasado. Ricardo Mendoza y Manlio Argueta son los responsables de los cambios, pues veían “problemas de estructura”.

“En esta versión se introducirá un elemento nuevo: cine (video) dentro de la obra de teatro”. Con la ayuda del departamento de Comunicaciones y Periodismo de la UCA, Teatro La Calle podrá proyectar estractos de documentales de los 80s “para recalcar lo qué sucedió en ese entonces”, explica Mendoza.

Los gastos de estadía corren por cuenta de los organizadores del Festival, pero para “el pasaje” Teatro La Calle hará una breve temporada del 4 al 6 de abril en la UCA. La entrada costará 20 colones para estudiantes y 25 general. La obra ¡los vale!

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Confesiones de Manlio Argueta. El Caso de Siglo de O(g)ro, Bio-novela circular. Hacia una aproximación antropológica

Rivas, Ramón. Confesiones de Manlio Argueta. El Caso de Siglo de O(g)ro, Bio-novela circular. Hacia una aproximación antropológica. Co Latino (San Salvador, El Salvador), 17 de enero de 1998.

 Desde Holanda.

Siglo de O(g)ro es muestra literaria en la que se conjugan recuerdos, experiencias, novedades y revelaciones en un determinado medio-cultural en la ciudad de San Miguel, El Salvador, a comienzos de la década de los años cuarenta. La minuciosidad con la que el autor describe ese medio y su gente hacen que la obra, de una vez, trascienda a otras dimensiones de carácter socio-antropológico.

Se trata de un libro autobiográfico, que por su misma naturaleza, se basa en las descripciones del mismo autor, el que a la vez nos aporta una espejo intensivo del medio en que se desenvolviera los primeros tres años de su vida. Y es que, la antropología como tal, ha intentado captar al individuo mediante descripciones autobiográficas y la obra de Argueta logra captar eso. Las descripciones autobiográficas, como la que aquí reseñamos, por su carácter intensivo en personajes familiares específicos, son de utilidad para cerrar la brecha entre los extremos conceptuales de la cultura y el individuo, de modo que la familia se convierta en el punto medio.

Y es que al ser la familia una unidad pequeña y tratable, puede ser descrita sin abstracciones y generalizaciones inevitables en la investigación de una cultura global. Además, en la descripción de los diversos miembros de una familia, como bien lo logra el novelista Argueta, vemos a individuos reales tal como viven y trabajan en medios, muchas veces, inmersos en todo tipo de vicisitudes que a su vez son ricas en experiencias para quien las puede potencializar. Manlio Argueta lo logra.

Es precisamente, en la familia, donde se pueden observar las interrelaciones entre los factores culturales e individuales respecto a la formación de la personalidad.

Manlio Argueta, tal vez sin la menor intención, en su obra, estudia una cultura nacional a través de una familia especifica, su familia. Antropológicamente hablando, vemos que la familia es una unidad natural para el estudio de las satisfacciones, las frustraciones y los desajustes del individuo y en Siglo de O(g)ro vemos conjugados esos aspectos.

El mismo autor lo revela cuando afirma que su obra “es un libro que tiene gran base biográfica”; Siempre me he afincado –nos dice- en hechos reales para partir de ahí a la creación novelística; en el caso de Siglo de O(g)ro –continúa “repare que tenía recuerdos de infancia, mis aventuras, mis amigos, mis sueños de niño, la raíz de mi inclinación poética; y me di cuenta también que tenía un material valioso para una novela”.

El mismo autor afirma que el niño se llama Alfonso Trece y comienza narrando su vida desde los tres años y medio cuando una niña de su misma edad le ofrece ser su madre. Y Alfonso Trece tiene su primera relación íntima con una mujer, ya que los dos están desnudos y ella lo toma de sus cabellos para que él se prenda de sus pechos.

Ese sueño maternal termino cuando apareció la abuela echando rayos y centellas y amenazándolo que lo iba a castigar Dios. En Siglo O(g)ro, la relación de Alfonso Trece con la abuela es muy importante, igualmente con la madre. De acuerdo al autor, el personaje de la madre es a la única que le cambia nombre y le pone el mismo de su novela Milagro de la Paz, es decir Crista. Señala también, que en la obra hay dos personajes que más le ha agradado desarrollar; se trata de Herminia, una mujer que cuido al niño desde aquella temprana edad y con la cual volvieron a encontrarse cincuenta años después cuando ya él, Alfonso Trece, era un conocido escritor. El otro personaje es Chela, una mujer que trabaja como empleada de Crista haciendo ropa en la única máquina de coser a pedal con la que contaba toda la familia para ganarse el sustento diario

¿Cuál es la importancia de esa dos mujeres? De acuerdo al mismo autor “se trata de mujeres muy humildes a quienes quiero rescatar como personas que me dieron mucho para estimular mi inclinación por la literatura”. Herminia ofrece a Alfonso Trece cariño, deferencia, comprensión solidaridad, además de atenciones casi maternales (aunque debo decir que Crista como madre juega su papel). Encontramos pues, que este cariño de Herminia hacia Alfonso Trece es determinante para despertar ciertos amores y ternuras humanas, la sensibilidad que después lo llevaría a ser el transcendente poeta que es.

¿Qué papel juega Chela? De acuerdo con el mismo autor: “Ella le enseña a Alfonso Trece las primeras canciones de dimensión emotiva como es el caso de los tangos en un ambiente sencillo donde no había ninguna comodidad comunicativa, sin acceso a los medios de comunicación hablado y apenas a los escritos”. Reconocerlo es importante, porque es parte vital en la novela, el marco socio-cultural de grandes limitaciones económicas. Por otro lado, Chela narra aventuras míticas que a ella le ocurrían causando en Alfonso Trece, por un lado, terror y por otro estimulando su fantasía. Pero eso no fue todo pues ella también la contaba los cuentos árabes de Las Mil y una Noches y de Corazón, de Amicis, a los que nunca podría haber tenido el niño personaje, mientras Crista le decía poemas de memoria o le contaba novelas, Vargas Vila o María.

Lo importante, en este hecho, es ver cómo mujeres humildes y sencillas, como salidas de un sueño, inciden en le formación de una actitud fantástica, por parte de Chela; y de apego y respeto hacia la identidad femenina que despertaba Herminia. Dos elementos que van a determinar en el futuro no solamente el carácter y la inclinación literaria de Alfonso Trece, es decir el ahora poeta y novelista internacional Manlio Argueta.

Pero indiscutiblemente, la novela no se reduce a estas dos mujeres ya que Crista quizás sea, de alguna manera, el personaje principal.

Argueta inserta en la novela doce historias míticas, como son:”La gota de coral “, “El basilisco”, “El misterio del Pajaro de Dulce Encanto y el espíritu de la coyota Teodora I y II”, “La siguanaba I y II”, y “El cadejo”, “La chinchintora”, “La carreta bruja”, y “El Cipitillo”.

La inserción de las historias míticas en la novela, viene a enriquecer más la obra pues ella nos remonta al pasado y a la vez nos hace tambalear en el presente. El mismo autor confiesa al referirse a la estructura de estas historias en la novela: “Yo pensaba que deberían ir en un recuadro dentro del texto, sin embargo tal vez por una especie de tradición editorial y o por los costos, a última hora no aparecieron dichos recuadros que son parte de la estructura novelística.

Y el autor vuelve a recalcar, como para no dejar ninguna duda en los lectores y estudiosos de todo quehacer literario a nivel nacional e internacional que: Es bueno decir también que el personaje Alfonso Trece sólo se desarrolla desde los tres años y medio, como se menciona arriba, hasta alcanzar los doce, eso significa que queda un material pendiente dentro de esta línea que puede ser una saga de bio-no-velas de Argueta. Con todo, a veces en la novela se hacen acotaciones referidas al futuro, por ejemplo cuando Alfonso Trece cuenta que se encuentra con Herminia cincuenta años después.

Sin más, en Siglo O(g)ro , se destacan las dos grandes direcciones en la narrativa que ha caracterizado a Manlio Argueta: Las mujeres como personajes determinantes y con ello, un profundo contenido social que pone en evidencia las grandes desigualdades sociales y a la vez el descubrimiento de ciertos valores culturales que determinan la identidad de la sociedad salvadoreña.

Se trata en otras palabras de una obra con profundo contenido socio-antropológico del cual no sólo los salvadoreños tenemos mucho que aprender sino que también otros países que conforman la realidad latinoamericana.

Por el título de la obra, y lo referido en cuanto a la estructura, el autor sigue demostrando que puede combinar el tema nacional con estructuras y técnicas de vanguardia. Por ejemplo la innovación en el título y también los juegos dentro del tiempo, manejado de tal manera que no afecta la fácil lectura; esa novedosa hilación de las historias que en el fondo son una sola historia, es decir una bio-no-vela, como la denomina el autor.

Oss, Holanda, enero de 1998.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global

Argueta, Manlio. Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de marzo de 2002. p.27b

 Los conocimientos almacenados en libros y documento abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez e inocencia.

Cuando se dice que las bibliotecas nacionales son las “nuevas catedrales de la información y del saber” no se trata sólo de una frase bien lograda.

En verdad, nos estamos refiriendo al “boom” de construcción y reconstrucción de edificaciones especiales para Bibliotecas Nacionales que para recibir el siglo XXI diseñan nuevos palacios bibliográficos de un país.

La paradoja de estas visiones arquitectónicas se presenta cuando reparamos en las modernas tecnologías de la información. Así, la Internet pone al alcance de hogares e instituciones gran parte del conocimiento del mundo. Un disco compacto puede concentrar los volúmenes de una enciclopedia o los tomos de periódicos de un siglo entero.

¿Por qué entonces las bibliotecas nacionales han comenzado a proyectarse en nuevos diseños de arquitectura moderna?

 Para salvar la tradición.

¿Qué hace que el micro procesador, ese nuevo David de la tecnología, no logre borrar la tradición y se construyan los edificios del saber que nos identifica con los libros? Una primera respuesta: la globalidad de la cultura, producida por ese pequeño gigante de la electrónica, el “micro chip”, que no contradice la necesidad de consolidar los elementos de indentidad y la preexistencia de valores regionales y locales que nos ligan a una nación determinada. Para el caso salvadoreño, la necesidad es evidente por su población migratoria unida económicamente y emotivamente a su país.

 Nuestras huellas digitales.

Las bibliotecas nacionales registran el signo o huella digital que nos individualiza en la gran aldea del mundo: tradicionales, creencias espirituales, costumbres, lenguaje y mitos, razón de ser de la humanidad compuesta por individuos y comunidades sin diferencias de tamaño de país, de poder político o económico; y que se concretan en valores literarios, históricos, científicos y ecológicos, es decir en libros y documentos.

No es extraño entonces que ante la tecnología informática exista un afán de preservar como se merece la bibliografía y para ello se construyen y reconstruyen modernas edificaciones.

Y esto se está dando en países que aún no saltan al primer mundo, que incluso han salido de guerras culturales o coloniales recientes, caso de Croacia, Serbia, Argelia, Túnez; no digamos aquellos de mayor avance tecnológico, estabilidad y riqueza como Francia, Portugal, Suecia, Estados Unidos.

Los conocimientos almacenados en libros y documentos abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez, pero con alto sentido crítico, como amor al terruño, al paisaje, a la familia, a la creencia mítica o religiosa.

Ni la tecnología ni la globalidad opacan las fuerzas morales del espíritu humano que se expresa en memoria documental desde comunidades específicas. La biblioteca estará por siempre proyectando la vida contemporánea y pasada de esas comunidades que dicen presente como nación dentro de la actual cultura que borra fronteras.

Artículo escrito por Manlio Argueta, poeta y novelista salvadoreño y actual director de la Biblioteca Nacional.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Tercera llamada

Bonilla, Alexandra. Tercera llamada. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 24 de julio de 2002. p 114

10° Festival Centroamericano de Teatro

El lunes por la noche, los salvadoreños de Teatro La Calle lograron llenar totalmente el Museo Antropológico David J. Guzmán

Esta vez le tocó el turno a El Salvador. El lunes se presentó la obra “Un día en la vida” del escritor salvadoreño, Manlio Argueta. Tras las presentaciones de Ecuador, Guatemala y Colombia, le llegó la hora a Teatro La Calle, para poner en alto el nombre del país.

A las ocho de la noche no había ninguna butaca sola en el auditórium del Museo Antropológico David J. Guzmán. Lograron un lleno total, de los doscientos doce asientos no había ninguna silla desocupada.

Si bien es cierto que este grupo teatral ha presentado esta obra en varias ocasiones, dentro y fuera de país, esta vez traían una novedad. En presentaciones pasadas han incluido números de danza, pero en esta ocasión incluyeron un vídeo que les facilitó el departamento de audiovisuales de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Video real

La obra juega con varios recursos. Hay un vídeo con imágenes de la guerra y han eliminado la danza. Ricardo Mendoza, director artístico de Teatro La Calle, explicó el porqué se hizo esto: “Hemos quitado la danza porque sentíamos que distraía un poco al espectador”. “Con la danza veíamos que se ponía ambigua la situación; la gente decía ´que bonita la danza´, sentíamos que no calaba más el mensaje. Es para concretar más en el mensaje. Es para concretar más en el mensaje que queremos dar”.

“Un día en la vida” relata la vida de Guadalupe y José Guardado, durante la época de la guerra. Malio Argueta logra captar la esencia de la realidad salvadoreña de los años ochentas. De acuerdo con Mendoza, el fin es: “Rescatar la historia, decirle a la gente esta es nuestra historia. Lo que sucedió antes de la guerra, por qué se dio la guerra, luchemos porque no se vuelva a dar este tipo de situaciones que generen otra guerra” finalizó.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”

Abrego, Geovanny. Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de mayo de 2003

 El jueves fue presentado el libro “A-B-Sudario”, de la escritora salvadoreña Jacinta Escudos, editado por Alfaguara.

“Jacinta es valiente, se desnuda en un mundo donde todos andamos vestidos, y no busca desnudaderos”, dijo el escritor salvadoreño Manlio Argueta, en referencia al estilo literario de Jacinta Escudos, durante la presentación de la novela “A-B-Sudario”, de la cual es autora.

Argueta señaló que Escudos tiene un estudio subjetivo de la realidad y que sus novelas tienen un gran mundo interior. “Me da una gran alegría su triunfo, porque eso demuestra el empuje que esta tomando la literatura salvadoreña”, añadió el autor de “Un día en la vida” y “Siglo de O(g)ro”.

Con su opinión se refería al Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo que obtuvo Escudos con la obra mencionada (en el que concursó con el título de “Memorias del año de la Cayetana” y la su publicación por una de las editoriales más prestigiosas en el mundo actual: Alfaguara.

“A-B-Sudario” es la historia de Cayetana, una escritora que vive en una ciudad llamada Karma Town, aunque es originaria de un país llamado Sanzívar, y que desea escribir una novela; pero para lograrlo decide volver a su terruño, donde unos amigos la prestan una casa en el mar para alcanzar su objetivo.

“Para el Grupo Santillana es un verdadero honor presentar en nuestra editorial Alfaguara la novela “A-B- Sudario”, de Jacinta Escudos”, expresó Carlos Arabia, gerente general del Grupo Santillana.

“Este premio y la publicación no significan más que dar a conocer mi obra a mayor número de lectores”, manifestó Escudos, autora de la primera novela salvadoreña publicada bajo el sello editorial Alfaguara y quien anteriormente ha publicado libros como “El desencantado”.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Reconocen su labor

Núñez, Claudia. Reconocen su labor. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 22 de abril de 2003. P. 81

Por su trabajo literario y su “invaluable aporte al desarrollo cultural” del país, la Cámara del Libro y el Centro Cultural Salvadoreño ofrecerán sendos reconocimientos al escritor Manlio Argueta.

La frase “Nadie es profeta en su tierra” parece no cumplirse en el caso del autor de “Un día en la Vida”, pues coincidiendo con la V semana Nacional de la Lectura, dos instituciones ofrecerán diferentes homenajes a Manlio Argueta.

La Cámara Salvadoreña del Libro ha organizado un homenaje público a Argueta por su “invaluable aporte al desarrollo cultural”, escribió Carlos Arabia, presidente de la Cámara Salvadoreña del Libro, en una carta enviada al escritor.

Es así como mañana miércoles, Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la trayectoria de Manlio Argueta será reconocida en un evento abierto al público, en el Cine Teatro de la UES a las 4:00 pm.

Además, el Centro Cultural Salvadoreño ha planificado para el viernes 25, una jornada cultural con variadas interpretaciones de la obra “Un Día en la Vida”, en las que se pretende mostrar el “valor histórico, social y literario”, del trabajo de Argueta en la formación académica de los estudiantes de dicho centro educativo.

Con mucha humildad y en una oficina “repleta” de libros, Manlio Argueta comentó a El Diario de Hoy que “este tipo de actividades (en su honor), son un premio espiritual…y un gran estímulo para seguir trabajando en la promoción cultural del país”.

Y es que para el escritor, el hecho que su trabajo sea reconocido constituye un “misterio” que nunca imaginó. Empezó a escribir muy joven, dedicándose a la poesía, nunca pensó que al escribir novelas, éstas llegarían a ser tan aceptadas, divulgadas y hasta traducidas a diferentes idiomas.

El trabajo de Argueta se ha puesto en escena en diferentes ocasiones, ha recibido reconocimiento por comunidades estudiantiles, la lectura de sus obras se incluyen en algunos programas de estudio, ha recibido varios premios de literatura a nivel latinoamericano. Mientras que su obra “Un Día en la Vida” fue nominada como uno de los libros más importantes del siglo XX.

Una labor importante.

Además del aporte que Manlio Argueta ofrece con sus obras, desde el año 2000, se desempeña como administrador de la Biblioteca Nacional, buscando cumplir las necesidades de lectura de la población.

“Como biblioteca nacional debemos recopilar libros nacionales, organizarlos, conservarlos y difundirlos… pero también buscamos ser un respaldo para estudiantes e investigadores”, explica Argueta. Según el escritor, lo importante es aprender a leer cultivando el hábito de la lectura desde el hogar, pero sobre todo “divertirse leyendo, disfrutar la lectura”.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

 

 

Honor al lector

Martínez, Lilian. Honor al lector. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003

La presentación de la nueva novela de Sergio Ramírez y el homenaje a Manlio Argueta se convirtieron en un homenaje a los lectores.

Lo que inició como la presentación de un libro se convirtió en un reconocimiento hacia los lectores. Ayer, mientras el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicaba que su nueva novela “Sombras nada más” no es de carácter histórico, afirmó que “cuando el lector cierra el libro y cree que lo escrito ahí es verdad” él puede darse por satisfecho como escritor. Luego, siguió explicando lo importante que es el lector para el escritor. “Ese lector que llega con los libros que tiene en su casa para que se los firme me está diciendo que yo vivo en los anaqueles de su casa”, afirmó Ramírez.

Por su parte, el conferencista Giovanni Galeas, antes de dar su opinión sobre la nueva novela de Ramírez, dijo que se podía poner en tela de juicio su capacidad como crítico, pero no su capacidad como lector, pues “como lector voy a hacer mi presentación”, dijo Galeas.

La primera observación del conductor de “Universo Crítico” sobre la obra de Sergio Ramírez fue la familiaridad con que el escritor nicaragüense habla sobre los salvadoreños, pues sin ningún esfuerzo menciona lugares y personajes propios de nuestro país.

Luego, Galeas procedió a explicar el “cómo” y el “qué” de “Sombras nada más”. El crítico afirmó que la novela es “difícil de soltar”, pues su lectura “es un proceso muy simple”. Esto, a pesar de que “la estructura narrativa de la novela es muy compleja”, en opinión de Galeas. Según el crítico “(Sombras nada más) es desde ya un clásico de la literatura centroamericana”.

Tras la presentación de la novela, la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro entregó una placa de reconocimiento al escritor Manlio Argueta por su trayectoria y aporte a la cultura salvadoreña. Al recibir la placa de manos de Ramírez, Argueta dijo que la recibía no como escritor, sino como lector. Agregó que ha escrito pocas novelas porque se ha dedicado más a “hacer que otros se entusiasmen con la lectura”. Rememoró los libros que leyó cuando niño y al final sentenció: “La lectura y el libro son nuestro futuro, son nuestro redescubrimiento para El Salvador y creo que hacia ahí vamos con paso seguro”.

LA PRIMICIA: Antes de iniciar la presentación de “Sombras nada más”, la Rectora de la Universidad de El Salvador María Isabel Ramírez, anticipó que Sergio Ramírez Mercado visitará la UES en junio próximo con el objetivo de reactivar el área de publicaciones de la universidad, y recuperar la literatura nacional que se encuentra dispersa. La visita será auspiciada por Santillana.

Comprar obras de Manlio Argueta

Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña

Salamanca, Elena. Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 3 de marzo 2005

Craft habla con cariño de Manlio Argueta. Vino al CILCA a recorrer la obra del novelista con su ponencia “De la hamaca al trono”.

Siete académicos del mundo han venido al XIII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana con un tema común: Manlio Argueta y su novelística. Entre ellos está Linda Craft, catedrática de Letras y Literatura Latinoamericana de la Universidad de North Park, Chicago Illinois.

Durante “los años de emergencia”, como se llama a la guerra civil salvadoreña, Craft se acercó a El Salvador por la maternidad: adoptó a dos niños salvadoreños. Para conocer la cultura de origen de sus hijos, quiso leer.

La respuesta que encontró salió de las novelas de Manlio Argueta. Desde entonces no deja de estudiarlas.

La obra de Argueta se analiza más en el extranjero que en El Salvador.

Hay varios factores para eso: uno es el mercado, fuera del país se venden más libros. Posiblemente se desarrolló el interés durante los “años de emergencia” (de 1980 a 1992)

¿Llegó en esos años Manlio Argueta a usted?

No. Fue en los noventa. Yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y tenía mucho interés en América Central. Como escritor de narrativa, Manlio era, y todavía es, el más importante.

¿Qué hace tan importante la narrativa de Argueta a comparación de otros novelistas salvadoreños?

Sus obras ayudaron a explicar a los extranjeros lo que estaba pasando aquí con el involucramiento de Estados Unidos, mi país, con la guerra o eventos políticos salvadoreños. Muchos norteamericanos querían saber lo que estaba pasando, y la literatura es una buena manera de acercarse (a la realidad).

El nombre de su ponencia es muy sugestivo: adopta los lugares físicos de donde parte y concluye la novelística publicada de Argueta.

Hamaca, para mí, evoca un mundo humilde, mientras el trono es opuesto. También sigue la trayectoria de su novelística: sus dos primeras novelas son muy experimentales, con rupturas de tiempo y espacio, difíciles de leer. Luego, con las testimoniales, de los ochenta, se ubicó en algo más accesible, para promover ideas de justicia, y luego las novelas después de los Acuerdos de Paz son más íntimas, más sicológicas. Hay una inversión en la temática y el estilo de sus novelas: es un lujo para Manlio tomar esa oportunidad de ir hacia adentro, de pasar de lo sofisticado a lo sencillo.

¿Eso no es una involución en su obra?

Tiene que ver con la temática y los tiempos. Manlio necesitaba un estilo más sencillo para explicar lo que estaba pasando durante la guerra, se dio cuenta de que sería necesario simplificar la expresión para que pudiera entenderlo su propio pueblo. Y además incorporó las grabaciones de las  personas que le daban testimonio.

¿Hay algún límite en la obra entre el testimonio y la literatura en la obra de Argueta?

Las novelas de Manlio son novelas históricas, sí, testimoniales también, pero ficcionalizadas. Muchos escritores en América Central y el Cono Sur practicaban esa literatura testimonial, en solidaridad política. Era por la época.

Argueta es el autor más traducido y vendido afuera de El Salvador.

Creo que precisamente por los años ochenta, de la participación política.

¿Si él no hubiera escrito testimonialmente o inmerso en ese contexto histórico, sería tan leído?

En una buena pregunta, porque yo he hecho una traducción de “Siglo del Og(r)o”, y todavía estoy buscando editorial para publicar en inglés. Pero una asociación de bibliotecarios ha nombrado “Un día en la vida” como una de las cinco novelas latinoamericanas más importantes de siglo XX. Es increíble.

¿Eso es por el valor literario o testimonial de la novela?

Los dos. Tiene dos propósitos, y ese es el genio de esa novela: es muy artística y accesible, no tan difícil, y salió cuando el enfoque de Estados Unidos estaba en América Central, había interés. Casi nunca se puede hablar de una novela que solo por sus elementos intrínsecos se lea en el extranjero, debe haber algo más que le hable a otras personas en otros mundos, es una manera de conocerlos y entenderlos.

¿Para entender la historia de El Salvador, se tiene que leer la novela de Argueta?

Ayuda. La literatura es la ventana al alma de un pueblo, su lenguaje, su perspectiva, su propia visión.

¿Cree usted que él es el novelista más representativo que tenemos?

Sin duda. Manlio va a cumplir 70 años, y va a seguir escribiendo. Un grupo de académicos y yo hemos tomado la decisión de editar un libro con ensayos sobre su novela porque lo merece, su obra es tan importante. No sé si aquí en El Salvador tengan la expresión “la gran novela salvadoreña” como nosotros (en EUA) tenemos “the great american novel” como “Huckleberry Finn” (de Mark twain), pero creo que Manlio está escribiendo la gran novela salvadoreña.

Comprar obras de Manlio Argueta

La violenta masculinidad de los poetas del mal

Sánchez, Hugo. La violenta masculinidad de los poetas del mal. En: http://www.contracultura.com.sv/la-violenta-masculinidad-de-los-poetas-del-mal

 

SAN SALVADOR – Manlio Argueta tiene el rostro ovalado, los cabellos blancos y la sonrisa de mazorca. Es un hombre de figura robusta y estatura mediana. Nacido en el San Miguel de 1935, y de orígenes humildes. Pero sobre todo es escritor. Un escritor que con una voz narrativa de mujer ha retratado la intimidad humilde de las mismas, en un país misógino por antonomasia. Voz que en sus dos últimas novelas muta.

(05:30 a.m.- No hay día de dios que no esté de pie a las cinco de la mañana. Cuando el gallo ha cantado un montón de veces y ya voy para arriba, cuando el cielo esta todavía oscuro y solo es cruzado por el silbido de un pájaro volando, me levanto-)

Así como Gregorio Samsa, Manlio, un día tuvo una metamorfosis, y es que según Beatriz Cortez, maestra en el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California en Northridge, las novelas “Siglo de o(g)ro” y “Los Poetas del Mal” cargan con esa “nueva voz y esa nueva experimentación”.

“Me parecen las obras más importantes de Manlio después del periodo de la guerra, cuando Manlio escribía sus novelas testimoniales. Son dos novelas que exploran un espacio más personal que rompen con una de las características más importantes, que es la exploración de esa voz femenina, que él ha podido capturar tan bien”, dice Cortez.

“Siglo de o(g)ro” fue publicada en el año 2000 y “Los Poetas del Mal” fue presentada al publico el pasado 20 de julio. La primera es una novela escrita en clave autobiográfica que contiene las evocaciones de un niño con una memoria privilegiada, que vive en un entorno de pobreza, rodeado de mujeres y leyendas rurales.

“En ‘Siglo de o(g)ro’ ya comenzaba a explorar con la construcción de una masculinidad en ciernes, en ese mundo pequeño, domestico y poblado de mujeres ese niño va construyendo su propia identidad como hombre y lo construye rodeado por todas esas mujeres”, expone la doctora en Literatura Latinoamericana.

(05:45 a.m.- Un día le iba a tirar una piedra a un sapo. Entonces conocí la voz de la conciencia (…) acababa de cumplir los doce años. Lo recuerdo porque en esa época me hice mujer, me llegó el cambio.)

Por su parte “Los Poetas del Mal” es la historia de tres poetas que deambulan entre la realidad y el ensueño en un mundo propio: la Ciudad de los Poetas Muertos.

“En ‘Los Poetas del Mal’ esta exploración adquiere un carácter fundamental. Es una novela en donde la masculinidad se construye de la mano con la identidad del poeta”, explica.

Cortez señala que la construcción de esta masculinidad y de la identidad de poeta es doblemente complicado por la clase de sociedad en la que se desenvuelven los personajes en “Los Poetas del Mal” que al final es también en parte la sociedad salvadoreña.

“Este es un país donde ser poeta puede poner en tela de juicio no solo el reconocimiento sino también la masculinidad misma. No es un símbolo de masculinidad en una sociedad llena de prejuicios como la nuestra decir ‘soy poeta. Ser poeta, y lo vemos en el texto, es también quedarse fuera del juego voraz del capitalismo, es ser vago, una excusa más para decir desempleado”, declara.

Agrega la construcción de la masculinidad de los tres poetas y de la misma voz narrativa se de en un espacio violento y que exploran varios de los autores en la posguerra de El Salvador, entre ellos Salvador Canjura, Horacio Castellanos Moya y Rafael Menjívar Ochoa.

Lo que significa es que esta obra de Manlio de alguna forma le hace “guiños” a la “Generación del Cinismo”.

(11:30 a.m.-Pues mire que todas las mujeres son unas putas. Ser mujer es haber nacido puta, mientras que los hombres se dividen en dos clases: los maricones y nosotros los machos, los que vestimos este uniforme (…) los que comemos puré de papas para ser fuertes).

“Entonces la masculinidad se construye en un espacio donde un joven va creciendo, pero va creciendo viendo y experimentando muchas cosas que incluyen abusos, violencia, la violación de un niño, el descubrimiento de la sexualidad entre jóvenes, las confusiones que surgen, un mundo con doble moral. Un mundo donde la masculinidad se mide por la virilidad, por las potencias sexuales y no por el alma, no por la mente”, reflexiona.

Cortez dice también que “Los Poetas del Mal” se vuelve “la novela de la diáspora, la novela donde los poetas se dispersan por el mundo”.

Los comprometidos-realviceralistas

Hay quienes dicen que todas las historias ya han sido contadas y que cambian de solo de matiz, quizá ese es el caso del más reciente libro de Manlio que guarda ciertas similitudes con “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño. Ya que los tres “Poetas Malditos” de Manlio, tienen un ligero olor a los tres Detectives Salvajes” de Bolaño o Los “Detectives” de Bolaño huelen a los “Poetas Malditos” de Manlio.

Ante esto Cortez señala que “hay tantas historias de a tres”. Pero ambos libros comparten más que las aventuras y desventuras de tres poetas que salen de su país.

(11:45 a.m.- No sé por qué me estoy acordando de voz. A lo mejor me estas acompañando como me habías prometido cuando estabas chiquito. Mejor que no vinieras pues podrías morir dos veces. Aunque no hayas muerto ni una vez. Mejor. Pero si querés venir vení. Porque desde hace mucho tiempo vos sos mi san Antonio, mi magnifica, mi piedra de rayo, todas las cosas en las que uno creyó en la vida-).

En primer lugar la novela de Bolaño esta estructura de manera coral, es decir diversas voces contando la historia, cosa que es similar con “Los Poetas del Mal”, y otras obras de Manlio como en “Un Día en la Vida”. Pero la obra de Manlio ofrece ciertos cambios de perspectiva que no tiene Bolaño en “Los Detectives Salvajes”.

“(‘Los Poetas del Mal’) es una narración que juega con muchísimos cambios. Por un momento uno es uno de los personajes y por otro solo está observando desde fuera y por un momento también nos habla a nosotros”, reflexiona Cortez.

Por otra parte Manlio al igual que Bolaño hablan del exilio, pero son exilios diferentes, por una parte los “Poetas” son exiliados a la viaja usanza del conflicto armado y de la diáspora salvadoreña, mientras los “Detectives” son “parias” exiliados de la humanidad.

Pero sin duda otro gran tema que ambas obras abordan es la literatura, Bolaño habla acerca de la literatura de Hispanoamérica, sus escritores de antes y los actuales, sus lectores y sus críticos, aunque con mucho énfasis en los escritores mexicanos.

Manlio Argueta, según Cortez, nos cuenta a pinceladas pasajes vividos por los miembros de la “Generación Comprometida”.

“Creo que son tres poetas simbólicos, hay pedacitos de la historia donde uno dice: esto le paso a Roque (Dalton), esto le paso a Álvaro (Menéndez Leal), esto a (José Roberto) Cea”, explica.

(12:00 m.-Cuu-cuu, suena la tortolita en el pali de la maculis. La tortolita color canela y su ribete blanco en las alas. Cuuu-cuuu, alargando cada vez más las úes, como un llanto de niño. La tortolita es la paloma triste y mansa. Canta para decir que ya son las doce y la gallina no se cose-).

Manlio Argueta formó parte de las filas de la “Generación Comprometida” junto a Italo López Vallecillos (1932-1986), Roque Dalton (1935-1975), Álvaro Menen Desleal (1931-2000), Waldo Chávez Velasco (1932) y otros.

Otra gran diferencia que encuentra Cortez es la desesperanza con la que Bolaño presenta las cosas.

“Yo no creo que Bolaño hable así, de una manera llena de esperanza, sino que Roberto Bolaño tiene textos mucho más desencantados, mucho más cínicos y no creo que se parezcan, aunque tenga tres poetas”, dice.

Pero Manlio da la clave para entender este fenómeno y habla de temas universales acompañados de técnicas similares.

“Ahí esta la clave de facturar una obra, el tema es nacional pero empapado de universalidad, temática, técnica. El modo de narrar, de expresar un tipo de narración que puede ser igual en Inglaterra como en El Salvador; que allá puede ser un burgués aristocrático es que esta hablando y acá puede ser un campesino”, dice Argueta.

Entre las principales influencias para escribir “Los Poetas del Mal” se encuentran Charles Baudelaire, ya que retoma el nombre del libro “Las Flores del Mal”; también confiesa Manlio que lo influencio la serie televisiva Seinfeld, que fue una comedia emitida entre 1989 y 1998 y considerada entre las más populares e influyentes de los años noventa en los Estados Unidos.

Las mujeres de Manlio Argueta

“Podemos recordar la voz de Guadalupe como una voz muy real en ‘Un Día en la Vida’, o la voz de Beatriz y darnos cuenta que Manlio ha logrado capturar la voz de una mujer porque ha observado con mucho cuidado por toda su vida, muchos detalles de las mujeres reconstruidos en su vida cotidiana”, reflexiona Beatriz Cortez.

(01:00 p.m.- Nacimos pobres y quisieran que siguiéramos pobres o quisieran terminar con nosotros. Eso vemos por la manera cómo nos tratan, por la manera cómo se deshacen tan fácilmente de las personas. Vivimos en la pobreza. Vivimos en el hambre y aún así quisieran exterminarnos (…) ¿Quién les va a cortar entonces el algodón, quién entonces les va a cortar el café, quien les va a chapodar los terrenos para que puedan sembrar esos grandes hacendones que tienen? ¿Acaso lo van hacer ellos?-)

Argueta dice que “Siglo de o(gro)” es su “novela de niño” y de las mujeres que le han acompañado “en un lugar muy humilde, muy limitado, sin libros”.

El escritor nacido en San Miguel dice que se decía que provenía de “ahí en de Lempa”, por la frontera que el río Lema significaba entre ese departamento y la “metrópoli”.

Argueta creció rodeado de su madre, abuela y hermana. Otra mujer que significo mucho en su niñez fue “Chela” (Graciela) que le contaba las historias de las “Mil y una noches” y las “Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes, también les cantaba tangos a él y su hermana.

“Mi hermana llora cuando se acuerda”, cuenta Argueta.

Otra mujer que recuerda es a Herminia quien cocinaba los tacuacines que la madre no quería ni ver en la casa.

“Yo casaba tacuacines, pero mi madre decía: aquí nadie va a comer ese animal sucio, esa rata sucia. Herminia me decía: no te preocupes yo te voy hacer el tacuacín. Y solo yo y sus hijos comíamos tacuacín”, relata.

(02:00 p.m.- Fue hasta que estuvo cerca que me dí cuenta que eras vos, que tenias la cara cubierta de sangre que se asomaba un guiñapo de uno de los ojos, un guiñapo que alguna vez había visto estas cosas que le estaban rodeando; porque era un ojo de fuera, era un ojo de fuer el que traía (…) y ahí se me viene a la mente que a lo mejor yo te conozco, pero estoy con la duda. Yo no te conozco ni quiero conocerte. Cuando te veo el pantalón se me llena la cabeza de pesadillas, no te conozco, no te conozco-).

La madre de Manlio, Adelina Argueta, le compraba periódicos viejos para que pudiera leer.

“No encontrábamos libros, pero de pronto comenzaron a llegar ferias de libros, libros baratos a la alcaldía, allí descubría todos los libros de los que me hablaba esta “Chela”, y de los que me hablaba mi madre también”, relata.

Manlio es reconocido como narrador pero en sus inicios la poesía lo movía.

“Yo aprendí poesía, adquirí el chip de la poesía a través de los poemas que me decía mi madre de memoria, en mi casa no había libros; pero mi madre tenía un cerebro privilegiado, había tenido una juventud bastante educada, sabia francés e ingles y nos reíamos cuando nos hablaba. Era inaudito estar oyendo francés e ingles en una casa tan humilde donde ni siquiera había libros”, reflexiona.

*En cursiva fragmentos de “Un Día en la Vida”.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta

Manlio Argueta gana beca Guggenheim

Salamanca, Elena. Manlio Argueta gana beca Guggenheim. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 18 de julio 2005

Se otorga anualmente para ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas en América.

El escritor Manlio Argueta ganó una beca de la Fundación John Simon Guggenheim, instaurada en 1922 en Nueva York.

Argueta fue seleccionado para formar parte de un grupo de 36 intelectuales y científicos latinoamericanos beneficiados.

En esta edición, sobre 539 postulantes, hay 15 argentinos, cinco mexicanos, tres brasileños, cuatro chilenos, tres venezolanos, dos bolivianos, un peruano, uno de Trinidad y Tobago, un cubano y Argueta, único salvadoreño, según el sitio en Internet de la fundación www.gf.org, que publica los nombres de los becados de Latinoamérica y el Caribe, y Estados Unidos y Canadá.

Este año, los fondos invertidos en becarios de Latinoamérica y el Caribe suman un total de 1,750.000 dólares, un promedio de 36,000 dólares por persona. Argueta dice que aplicó a la beca para escribir una novela sobre la migración. Antes tuvo que presentar un proyecto que fue aprobado.

La beca le permitirá viajar a Estados Unidos en el período que él estipule.

“La migración es un tema muy importante en nuestra vida. Ya no somos el país de lagos y montañas. Los salvadoreños están en todo el mundo” dice.

Mientras escriba esta novela, Argueta combinará sus viajes e investigaciones con la dirección de la Biblioteca Nacional, afirmó.

Comprar obras de Manlio Argueta

Comprar obras de Manlio Argueta