¿Para quién es este futuro?

Palavicini, Luciano. ¿Para quién es este futuro?. San José, Costa Rica : Universidad de Costa Rica. Asociación de Estudiantes de Comunicación Colectiva. 12 de setiembre 2012 (ponencia)

¿Para quién es ese futuro, por el que día a día, nos mortificamos en construir?  Me pregunté peligrosamente, luego de leer varios fragmentos de ésta tierra prometida con la que Fernando nos abofetea, y despabila. Será que lo bueno de éste mundo le pertenecerá a cada vez menos familias, y será que los desperdicios de éstos privilegiados,  se repartirán entre cada vez más, entre aquellos a los que podríamos denominar, como “los demás”, (aunque seamos los de-menos). Fue otro pensamiento peligroso que me pasó por la cabeza, al seguir leyendo, seguido por reproches y auto-reproches; era evidente ya, que el tono fuerte, acusador y desesperanzado de los micro-relatos me había calado.

Cada micro-relato leído, hace aún más evidente el olor a sangre con la que éstos han sido impregnados sobre el papel. Me hacen reflexionar en, si me duele más a mí leerlos o al autor haberlos sacado del baúl empolvado de cosas-que-sabemos-pero-no-queremos-que-nos-las-recuerden, ése baúl que vive en el sótano olvidado de nuestro inconsciente colectivo, junto a otros baúles que hoy no vienen al caso mencionar, pero que amontonados y por montones, se encierran y se esconden para no perjudicar el confort de nuestro cotidiano andar y el presente que tanto nos gusta.

A este presente, tan siempre mío, no tuyo, ni mucho menos nuestro, en el cual no queremos que nadie nos incomode, nos mueva el piso, y nos insinúe la posibilidad, por más pequeña e ínfima, de que puede que estemos equivocados; a este presente le sienta bien la verdad seca, directa y con gotas de un ácido que ayude a corroer la costra de promesas con la que se nos bombardea todos los días, promesas que se convirtieron en las dueñas de todas las parcelas en nuestros sueños, deseos y anhelos. Nos viene bien un amargo cable a tierra, a ésta otra tierra, no la que nos prometen y pintan de colores oníricos, sino ésta otra; tan llena de dólares,colones y euros, pero con escases de agua y comida; tan llena de televisión, fútboly modelos, pero méndiga de visión, juegos y amor…  Ésta tierra que se proyecta al futuro y se fragmenta en pequeños pedazos de espejo a manos del autor.

Nos sacaron de la promesa…  la cercaron, y solamente para defenderla de nosotros, los que ayudamos a construirla. El texto presagia nuestro futuro, el de nosotros, el de aquellos que volvemos-a-ver-hacia-el-otro-lado, el futuro de nosotros que cambiamos seis litros de agua por una botella de Coca Cola, el futuro de nosotros que cambiamos  una selva por un anillo de oro, el de nosotros que compramos el cuento viral en el cual se estudia, se trabaja, se compra, se reproduce y se muere;  nosotros los que compramos la promesa a crédito, para luego que se nos dé envuelta en papel de regalo y en forma de crisis, nuestro futuro…

 Los más tristes, los que más se lamentan entre los personajes, son los más viejos. Los que tuvieron la desdicha de vivir y ver, como todo se oscurecía bajo el galope apocalíptico del marketing, ver como país tras país, se ahogaba con cada rescate de la banca, ver la deuda pagada por el pueblo, ver guerra e inversión en el odio, y les duele él sólo haber visto, les duele no haber hecho una afirmación peligrosa, teniendo de tantas opciones de dónde escoger, les duele no haber hecho un pregunta peligrosa, de ésas que paralizan un cuarto y hacen dudar, les duele nunca haber dado un respuesta peligrosa, de ésas que hacen que se levante un pueblo, pero NO las hicieron, NO las hicimos, NO las hacemos.

  En tiempo de necesidad, hasta dan risa los objetos absurdos que recolectamos en vida, compramos y desechamos. El sinsentido con el que queda evidenciado frente al hambre, tantas horas desperdiciadas de trabajo y pensamiento,  dedicadas a estar a la moda, tener un mejor celular al que ya tengo o cualquier esfuerzo para alimentar la banalidad de nuestro ego. ¿Dónde queda el ego cuándo no se tiene que comer?

Sí, el libro tiene un mensaje crudo, espeso y difícil de digerir, en tono de cólera, rabia y disgusto. A mi parecer, justificado. El pueblo aperezado que sigue alimentando al elefante blanco del poder; merece que se le hable en ése tono, aunque luego siga dormitando y sólo sirva para despertar a pocos. Es menester del escritorusar ésa arma de teclas y pegar el grito descorazonado de la verdad,  para sobresalir entre tanto balbuceo literario que se imprime, ése balbuceo que opaca, esconde y maquilla todo-lo-que-no-nos-gusta-escuchar. El autor ahora nos pasa éstas páginas calientes a nosotros sus lectores.

Los fragmentos de la tierra prometida, suenan más a una realidad próxima que a ficción o utopía. Cierro con uno de éstos micro-relatos, un relato de pocas palabras, pero grande en contenido, efectivo a la hora de crispar los bellos de mi piel y de hacerme replantear lo importante.

“The piper at the gates of dawn”

Una flauta es lo más cercano a la naturaleza de los pájaros. Como ya no hay flautas, ni pájaros, el flautista imagina el ocaso, porque tampoco hay ocaso, y silba.

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”

 

Anuncios

La promesa de la Tierra prometida

Muñoz González, Rodrigo. La promesa de la Tierra prometida. San José, Costa Rica : Universidad de Costa Rica. Asociación de Estudiantes de Comunicación Colectiva. 12 de setiembre 2012 (ponencia)

La búsqueda por la tierra prometida es subyacente para el ser humano. El eco de esta promesa  tiene resonancia a lo largo de nuestra vida: creemos que algún día encontraremos –o alguien lo hará por nosotros- ese lugar.

A veces, parece que Moisés emprendió un viaje sin sentido, que perseguía una fantasía, un sueño con textura de realidad. El profeta murió castigado sin poder ver su paraíso y no teniendo en cuenta su suerte, ya que lo que se encontraría su pueblo serían ríos por dónde no corre leche, sino sangre.

Y es así como la Tierra Prometida es una paradoja: el hombre la desea con fervor pero siempre muere esperándola. ¿Será acaso que no la queremos o que no nos dejan alcanzarla?

Fragmentos de la Tierra Prometida de Fernando Contreras nos plantea un escenario del futuro cuyo aspecto aterrador radica en su cercanía. El paraíso murió hace mucho tiempo, ahora sólo quedan fragmentos llenos de veneno. Precisamente, esa es la condena del oráculo al hombre: morir en manos de las fantasías que creó, de su reflejo, ser asesinado por sí mismo.

El autor nos indica que cada micro relato es una semilla que contiene un antes y un después. Semillas que son vestigios y profecías, pero también presentes. En cada fragmento que leemos reconocemos cada vez más nuestro “mundo real”.

Pero no es la Tierra Prometida, sino la promesa nuestra droga.

El teórico ruso Mijaíl Bajtín consideraba los lenguajes como multiacentuados; esto significa que existe una dinámica dónde diferentes grupos procuran acentuar el lenguaje para que sus voces, experiencias y valores puedan ser reconocidos.

En nuestra época, el postulado de Bajtín toma fuerza al observarse cómo prevalecen las voces de ciertos grupos por sobre todas las cosas. Los parámetros casi infranqueables de estas voces fijan promesas para llegar al paraíso. Un mercado simbólico alimenta una promesa mediada por el capital.

Estas voces podrán contar con mayor legitimidad, ahínco y fuerza, pero no son las únicas. “El signo –como diría Valentín Voloshinov- es la arena de las luchas sociales”.

Hoy, el mandato del Oráculo de Delfos es peligroso pero necesario: “Conócete a tí mismo”. YaAldous Huxley decía que el ser humano busca su trascendencia y que un medio para empezar es la meditación.

Debemos meditar que los conceptos de la Tierra Prometida y su promesa son inconsistentes. ¿De qué sirven si no comprendemos nuestro entorno?

Al final de cuentas, cuando el ser humano empiece a entender la nada, le será más fácil encontrar la paz. Hay voces cuyas promesas alcanzan un nivel de ruido sorprendente, aturdiéndonos. Sin embargo, prefiero considerar Fragmentos de la Tierra Prometida como una alerta y no como una profecía inmanente.

Nuestro principal reto es, en medio de esa saturación, detenernos y prestar atención, oír a los demás y a nosotros mismos. Como dice mi estimado profesor Carlos Sandoval en su libro Otros Amenazantes: “la escucha, quizá la dimensión más compleja de la comunicación, es lo que a menudo está ausente”.

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”

El miedo: rasgo identitario en Cuentos de angustias y paisajes, de Carlos Salazar Herrera, y en Urbanoscopio, de Fernando Contreras Castro

Rodríguez Jiménez, Olga Marta. El miedo: rasgo identitario en Cuentos de angustias y paisajes, de Carlos Salazar Herrera, y en Urbanoscopio, de Fernando Contreras Castro. En: Káñina, Rev. Artes y Letras, Univ. Costa Rica. Vol. XXXI (2), pág. 237-243, 2007

RESUMEN: De acuerdo con Erik Erikson, el concepto “identidad” hace referencia al conjunto de las dimensiones más estables de una comunidad, que se expresan en el grupo social y en sus miembros, a pesar de las transformaciones que sufre el grupo.

En las obras Cuentos de angustias y paisajes y Urbanoscopio (pertenecientes a dos épocas y a dos espacios distintos) es común, y destacado en ambas, un rasgo de los personajes (nacidos del grupo social que somos los costarricenses): la dificultad, en algunos casos imposibilidad, para el ejercicio de la palabra.

Nuestra tesis es que ese rasgo identitario negativo constituye una dimensión estable en la comunidad costarricense, la cual puede tener relación con un miedo presente en la formación histórica de la identidad grupal.

ABSTRACT:  Based on Erick Erikson, identity refers to the more stable aspects of a community and it expresses in the social group and it’s members, besides the tranformations that the group suffers.

In the books “Cuentos de angustias y paisajes” and “Urbanoscopio” (each one from different times and spaces) is common and outstanding a character’s feature (born in a social group from most costarricans come from): the problem or in some cases, the impossibility to speak.

Our thesis is that this negative identity characteric constitudes a stable aspect in the costarrican community, and that could have been related to the fear that’s present in the historical development of this group’s identity.

NOTA: Ampliar información en http://www.latindex.ucr.ac.cr/kanina-31-2/19-RODRIGUEZ.pdf

Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Rojas, Katheryne. “Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”.  Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En primer lugar, quiero agradecer en mi nombre y en el de mis compañeros de la ELCL, la oportunidad que nos brinda Fernando Contreras para que en esta ocasión seamos estudiantes los que vamos a presentar y comentar su último libro. Es un gesto que agradecemos y solo esperamos que él se vaya satisfecho de la actividad y de lo que para nosotros es una experiencia nueva y emocionante.

Fernando Contreras pertenece a la generación actual de narradores costarricenses, con una obra consolidada desde que en 1993 cuando publicó su primera novela, Única mirando al mar, luego Los Peor (1995), Urbanoscopio (1997) El tibio recinto de la oscuridad (2000), Sonambulario (2005), Cantos de guerras preventivas (2006) y  Cierto Azul(2009). Básicamente su obra se hilvana dentro de una línea de marginalidad urbana, en ambientes esperpénticos y personajes precisamente desvalorizados socialmente, contradictorios en cuanto a una “normalidad” discursiva. Sus textos  representan gráficamente a esa Costa Rica de grandes transformaciones sociales y que se contrapone a aquella visión bucólica que tanto identificaba a la generación del Olimpo en el antaño, Contreras plantea un gran desafío al discurso convencional, una crítica simultanea que no distingue la sociedad contemporánea.

Ahora bien, Fragmentos de la tierra prometida es su última obra que se distingue de las demás no solo en el sentido formal sino en su temática, pues su discurso representa una gran ironía a la tierra idílica del mito, que emanaba leche y miel. La nueva tierra que Contreras transforma o describe es aquella donde subyace el aplastamiento de la gran esfera del poder hacia seres explotados.

El nuevo mundo “prometido” es aquel que surge a la sombra de unas circunstancias devastadoras, con individuos controlados, dominados y en ambientes muy desfavorables para vida. Una especie de antesala apocalíptica.

Al hablarse de una sociedad futura, conformada por sujetos y un ambiente desolador, el texto revela una visión distópica del mundo, paradigma ideológico que se caracteriza básicamente por demostrar cómo los diferentes cambios que sufre una cultura se convierte en algo esperpéntico, inhabitable. Así mismo un texto distópico muestra con ironía y sátira (tal como lo hace Contreras) el futuro apocalíptico de un pueblo, una profecía que se desarrolla entorno a todas esas transformaciones que se hilan en un posible presente.

Fragmentos de la tierra prometida es un texto distópico, advierte necesariamente una crisis, la evolución de las fuerzas militares que han violado conscientemente la tierra de los nómadas y que a su vez, la desboronaron poco a poco. Tal es el caso del micro-relato Zonas protegidas donde se muestra lo mencionado anteriormente:

“Uno reconoce inmediatamente la zonas donde la tierra es buena, donde hay agua potable, donde hay granjas. Siempre están alambradas y dicen ‘Zona Militar, Prohibido el paso a particulares’ ”. (p 35)

Parece que la tierra al ser despojada de los habitantes ha adquirido otra función, y es darle soporte a esa gran esfera del poder, no importa si el mundo se cae en pedazos o si afuera de esa Zona Protegida la gente se muere de hambre o sed, eso no importa si en este lugar los peces grandes se tragan a los flacos. No sé porque distingo cierta relación de este texto con los diferentes cambios por los que atraviesa la pequeña suiza Centroamericana.

Hay una enorme relación entre los espacios desolados y los personajes, en especial los ancianos, son personajes cargan la desesperanza, la negación, el olvido y añoranza, por ejemplo en el micro relato “Ojos de perro azul” se relata la preferencia de los viejos con el color azul, pero la voz de la narración omite el azul por el gris, los ojos del abuelo, las montañas, el mar, el cielo. El cambio de los colores no es una mención simple, sino significativa, pues constituye tanto la representación física del ambiente como las emociones; la esperanza, la opulencia, el bienestar ha sido sustituido esporádicamente por el luto, la escases y la injusticia.

Un elemento recurrente sería la mención del espacio Zonas protegidas, donde hay un gran cambio semántico en el concepto. Pues estas Zonas no vienen a ser un área geográfica o ecológica puramente, todo lo contrario representa un campo militar de esta visión futurista. El término aparece en doce de los microrelatos, en tanto libro futurista (libro que imagina una sociedad futura), Fragmentos nos habla de cómo funcionará una sociedad si los signos actuales se desarrollan en la misma línea en que lo están haciendo ahora, y por lo tanto prefigura una sociedad con prácticas culturales deshumanizadas, llenas de controles, las zonas protegidas son zonas de exclusión y de división entre los seres humanos. Es una cultura de muerte, propio de una distopía.

Hay una estrecha relación entre el mundo primitivo y el futuro distópico, pues los términos de Nómadas y Sedentarios aparecen, producto de la desvalorización antes mencionada. Fuera de las Zonas son nómadas y guarda ese significado de un ser despojado: sin tierras, sin casa, totalmente excluidos. Tal es el caso del microrelato “Inseminación artificial” que dice:

“Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (p 65)

Si tuviera que hacer una pequeña relación entre este texto y los demás del autor, podría mencionar su primera novela Única mirando al mar, donde a pesar de que son formalmente distintos en su estructura narrativa (Única es una novela y este es un conjunto de microrrelatos), pero ambos imaginan un mundo con problemáticas más o menos semejantes: una tierra prometida que es una especie de basurero de la historia, en la que lo humano como categoría vital está perdido. Aunque, claro, en Única no del todo: la vida aquí es un basurero en que hay posibilidad de recrear algo vital, lazos humanos. Fragmentos es más radical y negativo: lo humano no tiene lugar, la distopía pareciera no tener salida, es una especie de antesala del apocalipsis. En Única se desarrolla en una zona de exclusión (el basurero), pero en donde se puede recrear una cultura de vida, solidaria. Esa es precisamente la diferencia.

El diálogo que establece el texto con el lector, podría reflejarse como una posible reflexión. Los fragmentos de esa tierra prometida, son las múltiples granadas que explotaron, es la visión futurista de un mundo cegado, no obstante esta distopía guarda mucha relación con la sociedad actual, en que el mundo se encuentra dominado por las grandes transnacionales tecnológicas y los gobiernos se vuelven cada vez más irrelevantes, no tanto lo irrelevantes como inútiles. Hay algo del presente que no funciona… podría ser esa pequeña parte de un sistema de mierda.

El texto es un excelente discurso para la humanidad, cuando se lea desde una perspectiva reflexiva, pero toda esperanza que nos evoca el microrelato “Before Vendetta” se desploma cuando el país más feliz del mundo prepara a jóvenes y niños a celebrar sus 191 años de vida independiente, sin saber en realidad que a quienes preparan es a un posible ejército y un ambiente desfavorable con esta percepción distópica de una tierra prometida.

 

Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Camacho y Guzmán, Gustavo. “Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En la producción literaria de Fernando Contreras ha sido notorio su carácter predominantemente novelesco, pero su última publicación, si bien cuenta con gran unidad formal y estilística, no es un tipo de literatura al que el medio nacional esté familiarizado.

El volumen Fragmentos de la tierra prometida (2012)ofrece una serie de relatos caracterizados por su extrema brevedad, a los que la crítica ha llamado como minicuento, microrrelato, ficción súbita, entre otros. Si bien es cierto esta forma de narrar ha existido desde hace tiempo, la teoría de la literatura aún no muestra un criterio unánime, aunque algunos estudiosos han intentado sistematizar algunas ideas claras sobre el minirrelato.

Dentro de los ensayos teóricos de la minificción hispanoamericana, Rodríguez Romero (2007: 35-36) sostiene que este tipo de escritura ha existido en diversas latitudes como Japón, la India y Grecia a lo largo de la historia, aunque fue en el siglo xx cuando en el mundo hispánico se experimentó un auge del relato breve gracias a autores como Julio Cortázar con el clásico Historiasdecronopiosydefamas (1962), y Augusto Monterroso, a quien se ha considerado como uno de los maestros del género por su microrrelato “El dinosaurio” (1959).

La crítica parece mostrar unanimidad en cuanto al carácter polémico de la minificción, al considerartla como de difícil filiación con las características convencionales de la narrativa. Una de las razones que saltan a la vista para declarar al minicuento como ajeno a las clasificaciones tradicionales es que, en general, no ofrece el desarrollo de una historia; más bien, sus acciones se condensan en exceso y su narración es muy económica (Rojo, 2009: 34). El no mostrar grandes desarrollos en la narración es uno de los aspectos sobresalientes del género: los minirrelatos no presentan una gran descripción de ambientes y personajes, como es el caso de la novela, además de que en algunos casos se elimina el aspecto temporal (Rodríguez, 2007: 44).

David Lagmanovich, en El microrrelato hispanoamericano, sostiene que el auge de esta forma de escritura no es un fenómeno aislado ni exclusivamente propio de la literatura del siglo anterior, sino que obedece a toda una tendencia del arte de la modernidad, que buscaba “eliminar las redundancias, rechazar la ‘ornamentación’ innecesaria, abolir los desarrollos extensos y privilegiar, en definitiva, las líneas puras y la consiguiente brevedad” (2007: 49). Desde esta perspectiva, se podría argumentar que, para el caso de Contreras, la publicación de Urbanoscopio(1997)es la antesala a los Fragmentosdelatierraprometida(2012), puesto que para Violeta Rojo (2009: 34), así como para la tradición literaria anglosajona, se considera que la microficción puede llegar a ser de hasta cinco páginas, cuando las narraciones de Urbanoscopiono superan las tres cuartillas.

Dentro de las características propias de Fragmentosdelatierraprometida,tres subtítulos con el nombre de “Coordenadas espaciales”, “Coordenadas temporales” y “Personajes”, funcionan como didascalia y presentan, al estilo de un texto dramático, el contenido general del libro en cuanto al espacio, el tiempo y los personajes, los tres elementos en que se encuentra la unidad temática del libro.

Cuando los minirrelatos presentan el elemento espacial, se va a tratar, generalmente, de lugares devastados o estériles. Un ejemplo de esta hostilidad del espacio se encuentra en el minicuento titulado “Inseminación artificial”, puesto que la siembra no puede llevarse a cabo con los métodos tradicionales: “Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (Contreras, 2012: 65). A este lugar hostil se le oponen las “zonas protegidas”, amuralladas por entero, donde la tierra es buena, hay agua potable y granjas (35) y donde viven los poderosos, ajenos al padecer del “nosotros” que narra muchos de los textos.

Otra de las características del espacio es la contaminación excesiva y el deterioro irreversible del medio ambiente. En “San Francisco caminó sobre las aguas”, los personajes sobreviven a un terremoto caminando sobre la basura que cubría el mar (44).

Con respecto a los personajes, más que caracteres o funciones definidos, el lector se encontrará con grupos: con entidades colectivas que sufren hambre, despojo, abandono y frío  interior y que buscan la forma de sobrevivir un minuto más. El minirrelato “No es solo por el frío” expresa elocuentemente esta idea, el narrador busca un poco de calidez, el calor de un abrazo más que el abrigo del cuerpo (89).

En pocas palabras, los personajes que se encuentran a lo largo de estos minicuentos no conocen más realidad que la supervivencia del más fuerte y la constante competencia despiadada por subsistir, como es el caso del texto titulado “Del libre comercio”: “Todo es negocio, todo es canje en los caminos y en los precarios en torno a las zonas protegidas, especialmente las armas con que nos matamos unos a otros” (45).

Contreras también ofrece en algunos relatos de esta colección, un abordaje paródico a la misma literatura, pues algunos de estos minicuentos retoman textos canonizados por la crítica literaria con el fin de continuarlos o reescribirlos desde la estética que rige el texto. Algunos ejemplos de narraciones breves que abordan este aspecto presentan en el título su antecedente literario, sea que se trate de una reelaboración, tal es el caso de “451 F”, “Arquetipo de Romeo y Julieta”; aunque en ciertos casos haya una referencia directa al texto del que se trata, por ejemplo: “’Casa tomada’” escribe un nuevo final al cuento homónimo de Cortázar; otra posibilidad en cuanto al abordaje de la literatura es presentar el comentario de otro texto; en “Augusto M.” el lector se encontrará con una reflexión en trono a “El dinosaurio”, el minicuento considerado como paradigma de la minificción hispanoamericana

En general, el tono que priva en ciento catorce páginas de lectura es amargo, desencantado y marcado por la desesperanza ante la desolación de un mundo destruido, de ahí que su carácter postapocalíptico tenga matices proféticos y sea una apelación directa para el lector de los Fragmentosdelatierraprometida;uno de los mejores ejemplos de esta idea  es el texto titulado “Relación precio/costo”:“Mucho tiempo… Muchas vidas… Mucho dolor… Mucho absurdo… Muchas esperanzas… Mucha agua hubo de pasar bajo el puente para llegar a comprender que lo contrario de la competencia era la solidaridad” (112).

Referenciasbibliográficas

Contreras Castro, Fernando. Fragmentos de la tierra prometida. San José: Legado, 2012.

___. Urbanoscopio. San José: Norma, 1997.

Lagmanovich, David. Elmicrorrelato hispanoamericano. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional, 2007.

Quesada Soto, Álvaro. Brevehistoriadelaliteraturacostarricense. San José: Editorial Costa Rica, 2010.

Rodríguez Romero, Nana. Elementos para una teoría del minicuento. 2 ed. Boyacá: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 2007.

Rojo, Violeta. Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos. Miranda: Equinoccio/Universidad Simón Bolívar, 2009.

Comprar "Fragmentos de la tierra prometida"

Comprar “Fragmentos de la tierra prometida”

Chisporroteos

Alberto F. Cañas. “Chisporroteos”. La Repúbica (San José, Costa Rica), 21 de octubre de 2000, p. 10A

Mi primer recuerdo de Joaquín Gutiérrez se remonta a mis días del Edificio Metálico, y es el de un manganzón jugando de portero en una mejenga futbolística cerca de la Casa Amarilla, y convertido, por su gigantesca estatura, en una barrera inexpugnable. Cuando se tienen diez u once años, una diferencia de dos es más inexpugnable que aquel portero de la mejenga. Lo miré hacia arriba (cosa en todo caso inevitable) y lo incorporé a la lista de héroes. Todavía puedo reconstruir mentalmente su cabellera alborotada de esa ocasión.

Donde realmente lo conocí fue en la casa de los Cardona Cooper, sede dulcísima y nocturna de una tertulia diaria inolvidable, a la que concurrían parientes, vecinos y amigos de los Cardona y pretendientes de las muchachas de la vecindad (que también participaban en la tertulia). Joaquín Gutiérrez concurría como vecino; yo, como amigo inamovible de Toño Cardona y pretendiente… bueno, eso no importa.

Pero fue allí donde comenzamos a ser amigos. Y yo, a ser el oyente fiel y encantado de sus inagotables historias. Ya para entonces, Joaquín Gutiérrez había sentado plaza de poeta, y de muchas cosas más.

Ya podíamos aquilatar su brillo intelectual. Ya era un ajedrecista de nota. Lo que no presentíamos es que sería una de las figuras claves de nuestra literatura y (desde que volvió a su patria tras décadas de ausencia), parte imprescindible de nuestro paisaje cultural, inconcebible sin él desde que regreso en 1973, gracias a una jugada del presidente José Figueres, que consistió en enviarle un cable cifrado a nuestra Embajada en Santiago de Chile (que la cancillería de Pinochet descifraría con toda seguridad), pidiéndole le preguntara a Joaquín si no pensaba venir a Costa Rica a cumplir el contrato que tenía con el Ministerio de Cultura para realizar determinados trabajos. El interés del gobierno de Costa Rica en él, alivió a la antropófaga dictadura chilena, que se quitó una brasa de las manos permitiendo la salida de Chile a un candidato al fusilamiento.

Una de las últimas hazañas que llevó a cabo desde Chile, fue enviar, al primer concurso de novelas de la Editorial Costa Rica, el manuscrito de “Murámonos Federico”. Ya el jurado, que integrábamos Guido Fernández, Eugenio Rodríguez y yo, tenía casi tomada una decisión sobre el premio, cuando, en los viejos garitos, Joaquín Gutiérrez gritó: “Barajo”, y el fallo en ciernes se vino al suelo. Los tres coincidimos en haber sido los privilegiados lectores iniciales de una de las grandes novelas costarricense, la novela de la década, la mejor novela de un novelista que ya tenía a su haber obras notables. (Agrego yo ahora, después de más se veinticinco años, que “Murámonos Federico” integra, con “El primo”, “Pedro Arnáez”, “El sitio de las Abras” y “Mi Madrina” la selección de honor de la novela costarricense del siglo XX).

Ese formidable aporte suyo, nos queda : “Manglar”, “Cocorí”, “La Hoja de Aire”, “ ¿Te acordás hermano?”, y sus subestimados pero embrujantes libros de poesía, seguirán deleitándonos y permitiendo que nos comuniquemos con él. Pero ¿Qué vamos a hacer sin su vozarrón, sin su delicia de contar anécdotas y sucedidos, sin su cordial conversación estimulante, sin su don de gentes, sin su bonhomía, sin su malicia, sin su firmeza de convicciones unida a un espíritu de tolerancia poco común entre sus correligionarios, sin su facultad para estar enterado de cuanto bueno se escribía en el mundo? Pero más que todo, ¿sin su espíritu de niño? Porque Joaquín Gutiérrez nunca dejó de ser un niño. Era un niño grande . un niño enorme, de un metro noventa. Pero un niño.

Comprar "Murámonos Federico"

Comprar “Murámonos Federico”