¿Para quién es este futuro?

Palavicini, Luciano. ¿Para quién es este futuro?. San José, Costa Rica : Universidad de Costa Rica. Asociación de Estudiantes de Comunicación Colectiva. 12 de setiembre 2012 (ponencia)

¿Para quién es ese futuro, por el que día a día, nos mortificamos en construir?  Me pregunté peligrosamente, luego de leer varios fragmentos de ésta tierra prometida con la que Fernando nos abofetea, y despabila. Será que lo bueno de éste mundo le pertenecerá a cada vez menos familias, y será que los desperdicios de éstos privilegiados,  se repartirán entre cada vez más, entre aquellos a los que podríamos denominar, como “los demás”, (aunque seamos los de-menos). Fue otro pensamiento peligroso que me pasó por la cabeza, al seguir leyendo, seguido por reproches y auto-reproches; era evidente ya, que el tono fuerte, acusador y desesperanzado de los micro-relatos me había calado.

Cada micro-relato leído, hace aún más evidente el olor a sangre con la que éstos han sido impregnados sobre el papel. Me hacen reflexionar en, si me duele más a mí leerlos o al autor haberlos sacado del baúl empolvado de cosas-que-sabemos-pero-no-queremos-que-nos-las-recuerden, ése baúl que vive en el sótano olvidado de nuestro inconsciente colectivo, junto a otros baúles que hoy no vienen al caso mencionar, pero que amontonados y por montones, se encierran y se esconden para no perjudicar el confort de nuestro cotidiano andar y el presente que tanto nos gusta.

A este presente, tan siempre mío, no tuyo, ni mucho menos nuestro, en el cual no queremos que nadie nos incomode, nos mueva el piso, y nos insinúe la posibilidad, por más pequeña e ínfima, de que puede que estemos equivocados; a este presente le sienta bien la verdad seca, directa y con gotas de un ácido que ayude a corroer la costra de promesas con la que se nos bombardea todos los días, promesas que se convirtieron en las dueñas de todas las parcelas en nuestros sueños, deseos y anhelos. Nos viene bien un amargo cable a tierra, a ésta otra tierra, no la que nos prometen y pintan de colores oníricos, sino ésta otra; tan llena de dólares,colones y euros, pero con escases de agua y comida; tan llena de televisión, fútboly modelos, pero méndiga de visión, juegos y amor…  Ésta tierra que se proyecta al futuro y se fragmenta en pequeños pedazos de espejo a manos del autor.

Nos sacaron de la promesa…  la cercaron, y solamente para defenderla de nosotros, los que ayudamos a construirla. El texto presagia nuestro futuro, el de nosotros, el de aquellos que volvemos-a-ver-hacia-el-otro-lado, el futuro de nosotros que cambiamos seis litros de agua por una botella de Coca Cola, el futuro de nosotros que cambiamos  una selva por un anillo de oro, el de nosotros que compramos el cuento viral en el cual se estudia, se trabaja, se compra, se reproduce y se muere;  nosotros los que compramos la promesa a crédito, para luego que se nos dé envuelta en papel de regalo y en forma de crisis, nuestro futuro…

 Los más tristes, los que más se lamentan entre los personajes, son los más viejos. Los que tuvieron la desdicha de vivir y ver, como todo se oscurecía bajo el galope apocalíptico del marketing, ver como país tras país, se ahogaba con cada rescate de la banca, ver la deuda pagada por el pueblo, ver guerra e inversión en el odio, y les duele él sólo haber visto, les duele no haber hecho una afirmación peligrosa, teniendo de tantas opciones de dónde escoger, les duele no haber hecho un pregunta peligrosa, de ésas que paralizan un cuarto y hacen dudar, les duele nunca haber dado un respuesta peligrosa, de ésas que hacen que se levante un pueblo, pero NO las hicieron, NO las hicimos, NO las hacemos.

  En tiempo de necesidad, hasta dan risa los objetos absurdos que recolectamos en vida, compramos y desechamos. El sinsentido con el que queda evidenciado frente al hambre, tantas horas desperdiciadas de trabajo y pensamiento,  dedicadas a estar a la moda, tener un mejor celular al que ya tengo o cualquier esfuerzo para alimentar la banalidad de nuestro ego. ¿Dónde queda el ego cuándo no se tiene que comer?

Sí, el libro tiene un mensaje crudo, espeso y difícil de digerir, en tono de cólera, rabia y disgusto. A mi parecer, justificado. El pueblo aperezado que sigue alimentando al elefante blanco del poder; merece que se le hable en ése tono, aunque luego siga dormitando y sólo sirva para despertar a pocos. Es menester del escritorusar ésa arma de teclas y pegar el grito descorazonado de la verdad,  para sobresalir entre tanto balbuceo literario que se imprime, ése balbuceo que opaca, esconde y maquilla todo-lo-que-no-nos-gusta-escuchar. El autor ahora nos pasa éstas páginas calientes a nosotros sus lectores.

Los fragmentos de la tierra prometida, suenan más a una realidad próxima que a ficción o utopía. Cierro con uno de éstos micro-relatos, un relato de pocas palabras, pero grande en contenido, efectivo a la hora de crispar los bellos de mi piel y de hacerme replantear lo importante.

“The piper at the gates of dawn”

Una flauta es lo más cercano a la naturaleza de los pájaros. Como ya no hay flautas, ni pájaros, el flautista imagina el ocaso, porque tampoco hay ocaso, y silba.

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La promesa de la Tierra prometida

Muñoz González, Rodrigo. La promesa de la Tierra prometida. San José, Costa Rica : Universidad de Costa Rica. Asociación de Estudiantes de Comunicación Colectiva. 12 de setiembre 2012 (ponencia)

La búsqueda por la tierra prometida es subyacente para el ser humano. El eco de esta promesa  tiene resonancia a lo largo de nuestra vida: creemos que algún día encontraremos –o alguien lo hará por nosotros- ese lugar.

A veces, parece que Moisés emprendió un viaje sin sentido, que perseguía una fantasía, un sueño con textura de realidad. El profeta murió castigado sin poder ver su paraíso y no teniendo en cuenta su suerte, ya que lo que se encontraría su pueblo serían ríos por dónde no corre leche, sino sangre.

Y es así como la Tierra Prometida es una paradoja: el hombre la desea con fervor pero siempre muere esperándola. ¿Será acaso que no la queremos o que no nos dejan alcanzarla?

Fragmentos de la Tierra Prometida de Fernando Contreras nos plantea un escenario del futuro cuyo aspecto aterrador radica en su cercanía. El paraíso murió hace mucho tiempo, ahora sólo quedan fragmentos llenos de veneno. Precisamente, esa es la condena del oráculo al hombre: morir en manos de las fantasías que creó, de su reflejo, ser asesinado por sí mismo.

El autor nos indica que cada micro relato es una semilla que contiene un antes y un después. Semillas que son vestigios y profecías, pero también presentes. En cada fragmento que leemos reconocemos cada vez más nuestro “mundo real”.

Pero no es la Tierra Prometida, sino la promesa nuestra droga.

El teórico ruso Mijaíl Bajtín consideraba los lenguajes como multiacentuados; esto significa que existe una dinámica dónde diferentes grupos procuran acentuar el lenguaje para que sus voces, experiencias y valores puedan ser reconocidos.

En nuestra época, el postulado de Bajtín toma fuerza al observarse cómo prevalecen las voces de ciertos grupos por sobre todas las cosas. Los parámetros casi infranqueables de estas voces fijan promesas para llegar al paraíso. Un mercado simbólico alimenta una promesa mediada por el capital.

Estas voces podrán contar con mayor legitimidad, ahínco y fuerza, pero no son las únicas. “El signo –como diría Valentín Voloshinov- es la arena de las luchas sociales”.

Hoy, el mandato del Oráculo de Delfos es peligroso pero necesario: “Conócete a tí mismo”. YaAldous Huxley decía que el ser humano busca su trascendencia y que un medio para empezar es la meditación.

Debemos meditar que los conceptos de la Tierra Prometida y su promesa son inconsistentes. ¿De qué sirven si no comprendemos nuestro entorno?

Al final de cuentas, cuando el ser humano empiece a entender la nada, le será más fácil encontrar la paz. Hay voces cuyas promesas alcanzan un nivel de ruido sorprendente, aturdiéndonos. Sin embargo, prefiero considerar Fragmentos de la Tierra Prometida como una alerta y no como una profecía inmanente.

Nuestro principal reto es, en medio de esa saturación, detenernos y prestar atención, oír a los demás y a nosotros mismos. Como dice mi estimado profesor Carlos Sandoval en su libro Otros Amenazantes: “la escucha, quizá la dimensión más compleja de la comunicación, es lo que a menudo está ausente”.

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Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Rojas, Katheryne. “Presentación de Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”.  Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En primer lugar, quiero agradecer en mi nombre y en el de mis compañeros de la ELCL, la oportunidad que nos brinda Fernando Contreras para que en esta ocasión seamos estudiantes los que vamos a presentar y comentar su último libro. Es un gesto que agradecemos y solo esperamos que él se vaya satisfecho de la actividad y de lo que para nosotros es una experiencia nueva y emocionante.

Fernando Contreras pertenece a la generación actual de narradores costarricenses, con una obra consolidada desde que en 1993 cuando publicó su primera novela, Única mirando al mar, luego Los Peor (1995), Urbanoscopio (1997) El tibio recinto de la oscuridad (2000), Sonambulario (2005), Cantos de guerras preventivas (2006) y  Cierto Azul(2009). Básicamente su obra se hilvana dentro de una línea de marginalidad urbana, en ambientes esperpénticos y personajes precisamente desvalorizados socialmente, contradictorios en cuanto a una “normalidad” discursiva. Sus textos  representan gráficamente a esa Costa Rica de grandes transformaciones sociales y que se contrapone a aquella visión bucólica que tanto identificaba a la generación del Olimpo en el antaño, Contreras plantea un gran desafío al discurso convencional, una crítica simultanea que no distingue la sociedad contemporánea.

Ahora bien, Fragmentos de la tierra prometida es su última obra que se distingue de las demás no solo en el sentido formal sino en su temática, pues su discurso representa una gran ironía a la tierra idílica del mito, que emanaba leche y miel. La nueva tierra que Contreras transforma o describe es aquella donde subyace el aplastamiento de la gran esfera del poder hacia seres explotados.

El nuevo mundo “prometido” es aquel que surge a la sombra de unas circunstancias devastadoras, con individuos controlados, dominados y en ambientes muy desfavorables para vida. Una especie de antesala apocalíptica.

Al hablarse de una sociedad futura, conformada por sujetos y un ambiente desolador, el texto revela una visión distópica del mundo, paradigma ideológico que se caracteriza básicamente por demostrar cómo los diferentes cambios que sufre una cultura se convierte en algo esperpéntico, inhabitable. Así mismo un texto distópico muestra con ironía y sátira (tal como lo hace Contreras) el futuro apocalíptico de un pueblo, una profecía que se desarrolla entorno a todas esas transformaciones que se hilan en un posible presente.

Fragmentos de la tierra prometida es un texto distópico, advierte necesariamente una crisis, la evolución de las fuerzas militares que han violado conscientemente la tierra de los nómadas y que a su vez, la desboronaron poco a poco. Tal es el caso del micro-relato Zonas protegidas donde se muestra lo mencionado anteriormente:

“Uno reconoce inmediatamente la zonas donde la tierra es buena, donde hay agua potable, donde hay granjas. Siempre están alambradas y dicen ‘Zona Militar, Prohibido el paso a particulares’ ”. (p 35)

Parece que la tierra al ser despojada de los habitantes ha adquirido otra función, y es darle soporte a esa gran esfera del poder, no importa si el mundo se cae en pedazos o si afuera de esa Zona Protegida la gente se muere de hambre o sed, eso no importa si en este lugar los peces grandes se tragan a los flacos. No sé porque distingo cierta relación de este texto con los diferentes cambios por los que atraviesa la pequeña suiza Centroamericana.

Hay una enorme relación entre los espacios desolados y los personajes, en especial los ancianos, son personajes cargan la desesperanza, la negación, el olvido y añoranza, por ejemplo en el micro relato “Ojos de perro azul” se relata la preferencia de los viejos con el color azul, pero la voz de la narración omite el azul por el gris, los ojos del abuelo, las montañas, el mar, el cielo. El cambio de los colores no es una mención simple, sino significativa, pues constituye tanto la representación física del ambiente como las emociones; la esperanza, la opulencia, el bienestar ha sido sustituido esporádicamente por el luto, la escases y la injusticia.

Un elemento recurrente sería la mención del espacio Zonas protegidas, donde hay un gran cambio semántico en el concepto. Pues estas Zonas no vienen a ser un área geográfica o ecológica puramente, todo lo contrario representa un campo militar de esta visión futurista. El término aparece en doce de los microrelatos, en tanto libro futurista (libro que imagina una sociedad futura), Fragmentos nos habla de cómo funcionará una sociedad si los signos actuales se desarrollan en la misma línea en que lo están haciendo ahora, y por lo tanto prefigura una sociedad con prácticas culturales deshumanizadas, llenas de controles, las zonas protegidas son zonas de exclusión y de división entre los seres humanos. Es una cultura de muerte, propio de una distopía.

Hay una estrecha relación entre el mundo primitivo y el futuro distópico, pues los términos de Nómadas y Sedentarios aparecen, producto de la desvalorización antes mencionada. Fuera de las Zonas son nómadas y guarda ese significado de un ser despojado: sin tierras, sin casa, totalmente excluidos. Tal es el caso del microrelato “Inseminación artificial” que dice:

“Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (p 65)

Si tuviera que hacer una pequeña relación entre este texto y los demás del autor, podría mencionar su primera novela Única mirando al mar, donde a pesar de que son formalmente distintos en su estructura narrativa (Única es una novela y este es un conjunto de microrrelatos), pero ambos imaginan un mundo con problemáticas más o menos semejantes: una tierra prometida que es una especie de basurero de la historia, en la que lo humano como categoría vital está perdido. Aunque, claro, en Única no del todo: la vida aquí es un basurero en que hay posibilidad de recrear algo vital, lazos humanos. Fragmentos es más radical y negativo: lo humano no tiene lugar, la distopía pareciera no tener salida, es una especie de antesala del apocalipsis. En Única se desarrolla en una zona de exclusión (el basurero), pero en donde se puede recrear una cultura de vida, solidaria. Esa es precisamente la diferencia.

El diálogo que establece el texto con el lector, podría reflejarse como una posible reflexión. Los fragmentos de esa tierra prometida, son las múltiples granadas que explotaron, es la visión futurista de un mundo cegado, no obstante esta distopía guarda mucha relación con la sociedad actual, en que el mundo se encuentra dominado por las grandes transnacionales tecnológicas y los gobiernos se vuelven cada vez más irrelevantes, no tanto lo irrelevantes como inútiles. Hay algo del presente que no funciona… podría ser esa pequeña parte de un sistema de mierda.

El texto es un excelente discurso para la humanidad, cuando se lea desde una perspectiva reflexiva, pero toda esperanza que nos evoca el microrelato “Before Vendetta” se desploma cuando el país más feliz del mundo prepara a jóvenes y niños a celebrar sus 191 años de vida independiente, sin saber en realidad que a quienes preparan es a un posible ejército y un ambiente desfavorable con esta percepción distópica de una tierra prometida.

 

Para “Fragmentos de la tierra prometida”, de Fernando Contreras

Soto, Carlos. “Para ´Fragmentos de la tierra prometida´, de Fernando Contreras”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

La peor acusación, no recuerdo adonde la oí, o la leí, fue que el microcuento era una falsificación de la literatura. Un billete falso. Que el material era similar, que se fabricaba con el mismo rigor y paciencia. Que incluso tenía el mismo efecto. Pero que no era literatura.

Otro, que el microcuento existe gracias a las redes sociales. La comunicabilidad del mundo moderno, la necesidad de enviar un mensaje directo y sin rodeos (¿qué es la literatura que un gran rodeo alrededor de básicamente nada?) obligaba a los escritores a escribir microficción. Por necesidad cultural y para vender (en ningún orden particular). Uno no puede dejar de imaginarse a Augusto Monterroso despertándose a media tarde y luego de ver un peluche en forma de dragón de su hija o quien sea tirado por ahí, tener la terrible necesidad de prender la computadora y actualizar Facebook o Twitter y compartir su soñolienta imagen con sus seguidores.

También hay poetas furiosos contra esa mala prosa poética que ni es ni deja de ser.

Se ha dicho: que el argumento es imposible, que trata formas estereotípicas, que es un género imposible. Pero existe, así que por el otro lado: se dice que es la depuración máxima del lenguaje literario, que es el género perfecto para la posmodernidad, que es pura ética literaria, etc.

Hay gente para todo. Pero, sin creer y dejar de creer uno ve que el pensamiento mágico alrededor del microrrelato es evidencia del interés que el género tiene actualmente.

¿Qué se sabe? Es un género viejo, de formas tan variadas e incluso incompatibles. Los contemporáneos han deseado delimitar esa estructura y de una vez por todas decir lo que es y lo que no es.

La crítica es casi unánime al presentar la intertextualidad como el material básico del microrrelato, o mejor dicho, al microrrelato como el género más intertextual que hay. Eso pareciera ir en par con el principio de incertidumbre, las referencias, a veces exactas, en otras ocasiones disparan en direcciones insospechadas.

Ahora, Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras. El año pasado salió otro texto de microrrelato (esa vez en forma de fábula) con intertexto bíblico: La divina Chusma de Rafael Ángel Herra.

La Divina Chusma y Fragmentos de la Tierra Prometida. En ambos el planteamiento es bastante claro: transformar el mito, acortarlo, reducirlo, revertirlo. En uno la inmundicia está revestida de dignidad cósmica (o por el contrario los poderes divinos obligados a vivir entre nosotros) y en el otro se transforma de inmediato el espacio del mito redimensionándolo: “cortar” el mito es transgredir, es quebrar el gran espejo simbólico y quedarse con las. Cambiar todo el inventario cósmico a unidades menores, el orden, las convenciones, revalorar siempre, tal vez sea la propuesta principal de estos “fragmentos”. Tal vez.

La expulsión del paraíso fue el hecho desencadenador de la historia humana. Lo que el texto presenta es una visión de éxodo contemporáneo: las promesas, las utopías, la luz, se visualizan desde el desierto del lenguaje, del juego, de los textos anteriores. Llamemos al becerro de oro por sus nombres: dinero, paz mundial, las zonas verdes. Es un grupo de textos que tienen como metáfora un muro. Como la puerta de Kafka, no es imponente, pero si impenetrable.

Hay ironía (tal vez su mejor punto), y valentía. Veamos la aclaración del autor (leer la aclaración). Ver el autor defendiendo su obra tan valientemente siempre es digno de poner atención.

Repito; el género no es nuevo, pero las maneras en que se lee sí lo son. Y esta lectura refuerza lo que ya sabemos que es la literatura.

Mientras haya un texto que no se acomode, que causa disonancia, que haga que la crítica se sienta con nauseas de repente, todo marcha bien.

El microcuento es muy violento en ese sentido: ataca, muerde, viola la literatura que tiene antes. Y todas esas cosas son buenas, según mi parecer. Es un hijito malcriado, un enano muerto en los arrabales con un cadáver hediondo y bello.

El valor básico de la literatura (o por lo menos de la buena) es la incertidumbre. El microcuento se ha querido acercar a este principio: en términos formales, el microcuento está obligado a otra función primaria: decir más de lo que realmente dice.  Obliga a releer. Si es bueno, por supuesto. O por lo menos está obligado, para ser bueno, a dejar al lector en un sentimiento intermedio entre la indignación, la risa y la pura ignorancia, si es que eso es posible. La incomodidad es la forma más pura de memoria en la literatura, la comodidad, la tranquilidad, por otro lado, es la muerte.

Y por eso todos estamos aquí. Para volver a sentirnos incómodos, para dormir mal y seguir pensando en dinosaurios, paraísos construidos en una línea y quemados en la siguiente.

Ahora, lo único que queda es leer, y ver que tienen estos textos para ofrecer.

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Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro

Camacho y Guzmán, Gustavo. “Algunas notas sobre Fragmentos de la tierra prometida, de Fernando Contreras Castro”. Heredia, Costa Rica: UNA. Facultad de Filosofía y Letras. Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje. 26 de setiembre 2012 (ponencia)

En la producción literaria de Fernando Contreras ha sido notorio su carácter predominantemente novelesco, pero su última publicación, si bien cuenta con gran unidad formal y estilística, no es un tipo de literatura al que el medio nacional esté familiarizado.

El volumen Fragmentos de la tierra prometida (2012)ofrece una serie de relatos caracterizados por su extrema brevedad, a los que la crítica ha llamado como minicuento, microrrelato, ficción súbita, entre otros. Si bien es cierto esta forma de narrar ha existido desde hace tiempo, la teoría de la literatura aún no muestra un criterio unánime, aunque algunos estudiosos han intentado sistematizar algunas ideas claras sobre el minirrelato.

Dentro de los ensayos teóricos de la minificción hispanoamericana, Rodríguez Romero (2007: 35-36) sostiene que este tipo de escritura ha existido en diversas latitudes como Japón, la India y Grecia a lo largo de la historia, aunque fue en el siglo xx cuando en el mundo hispánico se experimentó un auge del relato breve gracias a autores como Julio Cortázar con el clásico Historiasdecronopiosydefamas (1962), y Augusto Monterroso, a quien se ha considerado como uno de los maestros del género por su microrrelato “El dinosaurio” (1959).

La crítica parece mostrar unanimidad en cuanto al carácter polémico de la minificción, al considerartla como de difícil filiación con las características convencionales de la narrativa. Una de las razones que saltan a la vista para declarar al minicuento como ajeno a las clasificaciones tradicionales es que, en general, no ofrece el desarrollo de una historia; más bien, sus acciones se condensan en exceso y su narración es muy económica (Rojo, 2009: 34). El no mostrar grandes desarrollos en la narración es uno de los aspectos sobresalientes del género: los minirrelatos no presentan una gran descripción de ambientes y personajes, como es el caso de la novela, además de que en algunos casos se elimina el aspecto temporal (Rodríguez, 2007: 44).

David Lagmanovich, en El microrrelato hispanoamericano, sostiene que el auge de esta forma de escritura no es un fenómeno aislado ni exclusivamente propio de la literatura del siglo anterior, sino que obedece a toda una tendencia del arte de la modernidad, que buscaba “eliminar las redundancias, rechazar la ‘ornamentación’ innecesaria, abolir los desarrollos extensos y privilegiar, en definitiva, las líneas puras y la consiguiente brevedad” (2007: 49). Desde esta perspectiva, se podría argumentar que, para el caso de Contreras, la publicación de Urbanoscopio(1997)es la antesala a los Fragmentosdelatierraprometida(2012), puesto que para Violeta Rojo (2009: 34), así como para la tradición literaria anglosajona, se considera que la microficción puede llegar a ser de hasta cinco páginas, cuando las narraciones de Urbanoscopiono superan las tres cuartillas.

Dentro de las características propias de Fragmentosdelatierraprometida,tres subtítulos con el nombre de “Coordenadas espaciales”, “Coordenadas temporales” y “Personajes”, funcionan como didascalia y presentan, al estilo de un texto dramático, el contenido general del libro en cuanto al espacio, el tiempo y los personajes, los tres elementos en que se encuentra la unidad temática del libro.

Cuando los minirrelatos presentan el elemento espacial, se va a tratar, generalmente, de lugares devastados o estériles. Un ejemplo de esta hostilidad del espacio se encuentra en el minicuento titulado “Inseminación artificial”, puesto que la siembra no puede llevarse a cabo con los métodos tradicionales: “Los nómadas se meten un grano en el oído. Cuando germina, se lo sacan con cuidado y lo siembran en esos sacos de tierra que cargan en las espaldas” (Contreras, 2012: 65). A este lugar hostil se le oponen las “zonas protegidas”, amuralladas por entero, donde la tierra es buena, hay agua potable y granjas (35) y donde viven los poderosos, ajenos al padecer del “nosotros” que narra muchos de los textos.

Otra de las características del espacio es la contaminación excesiva y el deterioro irreversible del medio ambiente. En “San Francisco caminó sobre las aguas”, los personajes sobreviven a un terremoto caminando sobre la basura que cubría el mar (44).

Con respecto a los personajes, más que caracteres o funciones definidos, el lector se encontrará con grupos: con entidades colectivas que sufren hambre, despojo, abandono y frío  interior y que buscan la forma de sobrevivir un minuto más. El minirrelato “No es solo por el frío” expresa elocuentemente esta idea, el narrador busca un poco de calidez, el calor de un abrazo más que el abrigo del cuerpo (89).

En pocas palabras, los personajes que se encuentran a lo largo de estos minicuentos no conocen más realidad que la supervivencia del más fuerte y la constante competencia despiadada por subsistir, como es el caso del texto titulado “Del libre comercio”: “Todo es negocio, todo es canje en los caminos y en los precarios en torno a las zonas protegidas, especialmente las armas con que nos matamos unos a otros” (45).

Contreras también ofrece en algunos relatos de esta colección, un abordaje paródico a la misma literatura, pues algunos de estos minicuentos retoman textos canonizados por la crítica literaria con el fin de continuarlos o reescribirlos desde la estética que rige el texto. Algunos ejemplos de narraciones breves que abordan este aspecto presentan en el título su antecedente literario, sea que se trate de una reelaboración, tal es el caso de “451 F”, “Arquetipo de Romeo y Julieta”; aunque en ciertos casos haya una referencia directa al texto del que se trata, por ejemplo: “’Casa tomada’” escribe un nuevo final al cuento homónimo de Cortázar; otra posibilidad en cuanto al abordaje de la literatura es presentar el comentario de otro texto; en “Augusto M.” el lector se encontrará con una reflexión en trono a “El dinosaurio”, el minicuento considerado como paradigma de la minificción hispanoamericana

En general, el tono que priva en ciento catorce páginas de lectura es amargo, desencantado y marcado por la desesperanza ante la desolación de un mundo destruido, de ahí que su carácter postapocalíptico tenga matices proféticos y sea una apelación directa para el lector de los Fragmentosdelatierraprometida;uno de los mejores ejemplos de esta idea  es el texto titulado “Relación precio/costo”:“Mucho tiempo… Muchas vidas… Mucho dolor… Mucho absurdo… Muchas esperanzas… Mucha agua hubo de pasar bajo el puente para llegar a comprender que lo contrario de la competencia era la solidaridad” (112).

Referenciasbibliográficas

Contreras Castro, Fernando. Fragmentos de la tierra prometida. San José: Legado, 2012.

___. Urbanoscopio. San José: Norma, 1997.

Lagmanovich, David. Elmicrorrelato hispanoamericano. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional, 2007.

Quesada Soto, Álvaro. Brevehistoriadelaliteraturacostarricense. San José: Editorial Costa Rica, 2010.

Rodríguez Romero, Nana. Elementos para una teoría del minicuento. 2 ed. Boyacá: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 2007.

Rojo, Violeta. Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos. Miranda: Equinoccio/Universidad Simón Bolívar, 2009.

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Fragmentos de la tierra prometida. Cinco rapiditas a Fernando Contreras

Ulloa Argüello, Warren. Cinco rapiditas a Fernando Contreras.

Tomado de la página web de Literofilia

 ¿Por qué Fernando Contreras apuesta a un género literario que aún se mantiene en exploración, en medio de controversias entre autores, críticos y académicos?

El género “micro relato” es, ciertamente, una apuesta peligrosa. De hecho, fácilmente podría confundirse con otros, como el aforismo, por ejemplo. En mi criterio, el micro relato es un verdadero desafío literario. Se trata de llevar una historia a su mínima expresión, sin que pierda por ello, su potencial. Me obsesiona el esfuerzo en el sentido de la economía de los recursos. En el caso particular de ”Fragmentos de la Tierra Prometida”, la apuesta va un poco más allá: espero que la suma de los micro relatos dé con un mundo novelesco, hecho añicos, pero un mundo novelesco al fin, que ha de terminar de cuajar en la imaginación del lector. Aunque los micro relatos son independientes, y podrían ser leídos en cualquier orden, espero haber logrado una unidad temática propia de la novela, pero sin novela. ¡Ciertamente, espero mucho del lector!

La lectura de este libro me remite a otra novela suya: “Cantos de las guerras preventivas”. El asidero de este nuevo libro es una profunda crítica al sistema sociopolítico actual, sin embargo siento un tono sarcástico en esta nueva colección de microrelatos, hasta atisbos de humor negro. ¿Es así o es percepción mía? De ser así, ¿es mejor reír que llorar con los tiempos que corren según su nuevo libro?

Sí, algo había quedado en el tintero después de “Cantos de las Guerras Preventivas” sin embargo, esa novela es una especie de novela futurista, de un futurismo latinoamericano, sin naves espaciales, ni bichos verdes. Los micro relatos, creo, están más anclados en el presente, en el desolador presente de las crisis inventadas en beneficio de los banqueros y las farmacéuticas, por mencionar a algunos de sus agentes patógenos. Acá en los Fragmentos no hay personajes individuales… es un colectivo del lado de las víctimas narrando la reducción de la vida al absurdo, y la resistencia por una vaga esperanza. Entre reír o llorar, yo creo que hay que reír con lágrimas en los ojos, como cuando llueve y brilla el sol.

Lea la entrevista completa en Literofilia

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Fragmentos de la tierra prometida

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Editorial Legado hace del conocimiento público la puesta en circulación de “Fragmentos de la tierra prometida”, la más reciente obra del escritor Fernando Contreras Castro. En 100 relatos de depurada brevedad narrativa muestra un horizonte desolador para la humanidad, fruto de las políticas depredadoras practicadas en las últimas décadas. Escenas en principio inconexas, protagonizadas por personajes colectivos más que casos individuales, conforman un conjunto inquietante —por anticipatorio— que demanda reflexión. Toda una advertencia oportuna para modificar el rumbo.

Fernando Contreras Castro es un consagrado narrador costarricense. Dos obras de su autoría, Los Peor (1995) y El tibio recinto de la oscuridad (2000), recibieron sendos premios nacionales de novela; otras novelas, Única mirando al mar (1993) y Cierto azul (2009), son lecturas recomendadas por el Ministerio de Educación Pública. Buena parte de sus cuentos están reunidos en Urbanoscopio (1997) y Sonambulario (2005.) En 2009 publicó la novela Cantos de las Guerras Preventivas. Integrante de la llamada Generación del Desencanto, aborda la marginalidad como tema central de su producción. Actualmente es profesor de literatura en la Universidad de Costa Rica.

Se harán tres actos de presentación:

El sábado, 08 de septiembre de 2012 a las 06:00 p.m. en el Museo Regional de San Ramón. Organiza la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, San Ramón. La presentación estará a cargo de los profesores Gerardo Mora Burgos, Magdalena Vásquez y Oscar Montanaro Meza.

El miércoles, 12 de septiembre de 2012 a las 07:00 p.m. en el Mini Auditorio de Ciencias Sociales, organizado por la Asociación de estudiantes de Comunicación Colectiva, en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, San Pedro. La presentación estará a cargo de los estudiantes Gabriela Calderón Luciano Palavicini, Marcelo Palavicini. Rodrigo Muñoz González y Aldo Soto.

El miércoles, 26 de septiembre de 2012 a las 05:00 p.m. en el Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional, Heredia. La presentación estará a cargo de los estudiantes Katheryne Rojas Barrantes, Carlos Soto y Gustavo Camacho.

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