Lina, Yaki y Esteban

Lina, Yaki y Esteban

Lina, Yaki y Esteban

Carin Heurlin-Spinelli, autora de los dibujos, ha publicado varios libros ilustrados dirigidos a la niñez, sobre la importancia de proteger la naturaleza, pues piensa que el corazón de los niños siempre será terreno fértil donde germine el amor por el planeta y los seres que lo habitan. Algunos de los libros publicados son Tori (1995), La Jaula (2002), Cambio de Planeta (2004), La Muñeca de Emilia (2006) y El Bosque que Desapareció (2008).

Después de vivir en países como Suecia, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Surinam, Vanuatu, Sarawak, Francia, Singapur, Nueva Caledonia y Costa Rica, actualmente radica en la Patagonia chilena, lugar donde aún es posible encontrar aguas felices y árboles centenarios. Su nuevo libro, Lina, Yaki y Esteban, se aleja un poco de los temas que hasta ahora había explorado, para abordar la problemática de los niños y los perros de la calle de nuestras ciudades. Sus dibujos reflejan la vulnerabilidad y peligro en que viven estos seres y envía un mensaje de esperanza sobre su futuro.

El libro narra la historia de un niño y un perrito, que a pesar de las difíciles condiciones que les toca vivir, mantienen su dignidad. María del Carmen Vásquez, autora del texto, preside la Fundación AMI, en Ecuador, y dirige la Casa de los Niños, institución que favorece experiencias de cariño y respeto en niños de 0 a 4 años, víctimas de abandono, maltrato, enfermedad o discapacidad.

En un ambiente de confianza, AMI brinda una atención afectiva que permite experiencias auto-terapeúticas y propicia la recuperación emocional y física de quienes acoge. Además, AMI acompaña procesos de cambio de actitud en los adultos que se relacionan con los niños, tendientes a lograr el bienestar familiar y social una vez que el niño regresa a casa.

Carin Heurlin-Spinelli

Carin Heurlin – Spinelli escritora sueca, ha dejado en los muchos países donde ha vivido su imborrable marca de defensora del medio ambiente. Esta escritora sueca dibuja animales silvestres en junglas asediadas, pinta lo que ve y, con sus relatos, educa a los niños para que aprendan a cuidar la madre naturaleza que a todos nos cobija. Ya en 1994 había publicado en los mares de Oceanía (Nueva Caledonia) su primer cuento para niños: Tori, una defensa de los pájaros y su trascendente papel en los ecosistemas del bosque. Luego recorrió medio mundo, y siempre defensora del hábitat, vivió en Suecia, Francia, Argentina, Colombia, Surinam, Singapur, Sarawak y Vanuatu, hasta enamorarse de la Cordillera Central costarricense y sentar sus jaulas en una finca del bosque tropical, donde protege aves, selvas, dibuja y escribe libros sobre esa preocupación existencial y solidaria que la anima. Apoya a su marido Christian en la siembra de retoños para un bosque nuevo y cuida los grandes troncos de una selva primaria en las cumbres del volcán Barva, Costa Rica. En este mismo sello editorial publicó La Jaula (2002), Cambio de Planeta (2004) y La muñeca de Emilia (2006), tres obras para niños que ahora enriquece y complementa con El Bosque que desapareció.

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La muneca de Emilia

El bosque que desapareció

El bosque que desapareció

El bosque que desapareció

Se trata de una didáctica historia en la que Diego, el niño protagonista, se deslumbra primero con las maravillas de la naturaleza y luego se conmueve al contemplar los perjuicios que el hombre es capaz de producir.

El niño ve como una montaña, a causa de la deforestación, es arrasada por los deslaves y, el propio hombre, culpable del daño, sufre las consecuencias. Una lección de dolorosa actualidad, expresada con lenguaje conciso al alcance de los niños, bellamente ilustrada por los hermosos dibujos que la propia autora confecciona con mucha fuerza, gracia y colorido. Nacida en Suecia, ha convivido en cinco continentes y su amor por el planeta que habitamos lo ha cultivado tanto en Francia como Colombia, Argentina, Singapur, Sarawak, Vanuatu o Nueva Caledonia, donde alguna vez fijo su residencia, previo a enamorarse del bosque tropical húmedo del volcán Barva, en Costa Rica. Aquí, junto a su esposo Christian Spinelli, han creado una extensa finca destinada a restituir el bosque originario y a la construcción de corredores forestales donde las especies primigenias puedan habitar sin los riesgos de la llamada civilización. Con anterioridad publicó el libro para niños Tori (Editorial Demain, Nueva Caledonia, 1994) y un cuento bellamente defensor de la libertad de los pájaros frente al encarcelamiento irracional a que los someten los humanos (La Jaula, Editorial Legado, Costa Rica, 2002).

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La muñeca de Emilia

La muñeca de Emilia

La muñeca de Emilia

La eventualidad de que un día despertemos enterrados en los desechos de todo tipo que a diario producimos y a nuestro alrededor tiramos, no es sólo una angustia fantasiosa de la literatura tremendista. De hecho, eso podría convertirse en una espantosa realidad, si no controlamos esos desperdicios que nuestra sociedad apática desparrama, sin conciencia, por el globo terráqueo . La niñez —futuro natural de la Humanidad— es la primera víctima de los actos que ensucian o degradan el hábitat, y es también la mejor reserva para combatir la depredación que hacemos del medio ambiente los adultos. A esa infancia frágil y receptiva es hacia donde apunta este texto mágico y directo en el que María, la niña protagonista, es aleccionada y puesta en alerta por peces y pájaros para que la contaminación del entorno y su consecuente destrucción del planeta, dejen de ser una costumbre o un mal hábito de sus descuidados habitantes.

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