SENTENCIA SOBRE EL RECURSO DE AMPARO CONTRA EL LIBRO “COCORI”, DE JOAQUÍN GUTIERREZ

 

Expediente 6613-95                                                                              N°0509-96

 

          SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las diez horas treinta y nueve minutos del veintiséis de enero de mil novecientos noventa y seis.

Recurso de amparo de Lindley Dixon Powell, vecino de Heredia y Epsy Tanisha Swaby Campbell, vecina de Limón, ambos menores de edad, estudiantes de sexto grado, contra el Ministerio de Educación Pública.

                                                      RESULTANDO

          1) Señalan los accionantes que actualmente cursan el sexto grado, el primero en la Escuela Braulio Morales Cervantes, situada en la provincia de Heredia, y la segunda en la Escuela del Caribe, ubicada en la provincia de Limón; que hace aproximadamente un mes las maestras les comunicaron el temario para hacer las pruebas de sexto grado, dentro de las cuales se incluye la lectura y el estudio del libro “Cocorí”, del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez Mangel; que las consecuencias de la inclusión de dicho material de lectura les ha ocasionado serios problemas con los compañeros de curso y de escuela, quienes motivados por la lectura referida, “han expresado criterio netamente racistas, los cuales, se manifiestan en expresiones verbales comparativas, negativas y degradantes hacia nosotros y de personas con el color de piel como el de nosotros, que incluso nos agreden moralmente.”; que debido a ese ambiente hostil que se ocasionó, comunicaron a las respectivas maestras su indisposición hacia tal lectura, por cuanto tiene tendencias racistas y discriminatorias contra personas de origen africano o de “raza negra,” sin embargo se les señaló que la lectura era obligatoria, y que ellas no podían hacer nada al respecto, por cuanto estaba incluida en el “Contenido y Objetivos Temáticos para la prueba de Conclusión de Estudios de Segundo Ciclo”, que había aprobado el Ministerio de Educación, y la misma respuesta recibieron en la Asesoría de Español del Ministerio referido. Que en contra de su voluntad se les ha obligado a estudiar un texto que los denigra, no sólo a ellos sino a su etnia, y que al mismo tiempo ha provocado comportamientos grotescos de sus compañeros de escuela, que antes de la lectura del libro no se presentaban, pues en ese texto el autor deja de manifiesto una desigualdad entre personajes de diferentes etnias: “Cocorí como el protagonista de “raza negra” y de actitudes negativas a la vida y quien sucumbe ante el otro personaje importante, que es una niña rubia de gran belleza y bondad, niña que va transformando al protagonista en uno totalmente distinto, todo parece indicar que lo transforma en uno más bueno”. Alegan que las disposiciones tendientes a la inclusión programática del libro “Cocorí” por parte del Consejo Superior de Educación, constituyen una flagrante violación al numeral 33 constitucional, a la Ley N°7184 sobre la Convención de los Derechos del Niño, en su artículo 12, y a la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación, por lo que solicitan se declare con lugar el recurso y se excluya del temario general y del “Contenido y Objetivos Temáticos para la prueba de Conclusión de Estudios de Segundo Ciclo”, y de cualquier programa del Ministerio de Educación la obra literaria “Cocorí”, por su contenido racista y discriminatorio”.

          2) En el informe solicitado, el señor Eduardo Doryan Garrón, en su calidad de Ministro de Educación Pública, manifestó: que no hay conexión alguna entre la decisión adoptada por el Consejo Superior de Educación de incluir el libro “Cocorí” dentro de los contenidos a evaluar en la prueba de conclusión de estudios del Segundo Ciclo, y los derechos y libertades personales que, supuestamente, han sido lesionados por el acto del Consejo. Que el recurso de amparo no debería estar dirigido contra acto del Consejo Superior de Educación, ya que el mismo no viola la igualdad ante la ley, ni es discriminatorio, ni viola el derecho de ser escuchado de los niños, ni promueve la discriminación. Solicita se declare sin lugar el recurso de amparo.

          3) En los procedimientos se han observado las prescripciones de ley.

                               Redacta el Magistrado Sancho González; y,

                                                    CONSIDERANDO

          I-   El reclamo de los amparados, se centra en el hecho de que, para concluir sus Estudios de Segundo Ciclo, se les ha incluido como lectura obligatoria para examinar, un libro de contenido discriminatorio y racista contra la raza negra que los degrada, y que ha creado un ambiente hostil en sus grupos y escuelas, pues ellos pertenecen a esa raza. Para lo efectos de resolver sobre los puntos referidos, es necesario analizar el contenido del libro objeto de este recurso, escrito por el autor costarricense Joaquín Gutiérrez Mangel, cuyo título es “Cocorí”, con el objeto de determinar si realmente existe ese contenido discriminatorio y racista que se reclama.

          II- Como primer punto, se alega literalmente que “el escritor deja de manifiesto una desigualdad entre personajes de diversas etnias: Cocorí como el protagonista de “raza negra” y de actitudes negativas a la vida y quien sucumbe ante el otro personaje importante, que es una niña rubia de gran belleza y bondad, niña que va transformando al protagonista en uno totalmente distinto, todo parece indicar que lo transforma en uno más bueno”.  Es cierto que existe una desigualdad de personajes de diversas etnias, pero no en el sentido que lo hacen ver los recurrentes. La desigualdad que el autor pone de manifiesto, no es para decir que una raza es superior o inferior a la otra; el que un personaje sea de raza blanca y el otro de raza negra no tiene la menor intención de menospreciar ninguna de las dos etnias. En ese sentido, la diferencia que se da entre esos dos personajes es completamente normal, tan normal como resultaría ser de diferente sexo, de diferente estatura, de diferente tono de voz, o simplemente, tener diferente textura de cabello. En ningún momento de la novela se le hace ver a Cocorí como un niño que tiene actitudes negativas hacia la vida. Todo lo contrario. Cocorí es un personaje que resalta la bondad, la simpatía, el encanto, el heroísmo y la inocencia de un niño, y esas cualidades no es que las adquirió por haber conocido a una niña rubia, como se pretende hacer ver, sino que forman parte de ese personaje independientemente de ese hecho.

          III- Se alega también que en distintas citas del libro, se evidencia ese contenido discriminatorio, y que el mismo fue cambiado por el autor en otra versión posterior.  Citan una parte del libro que se desarrolla en el barco en el que la niña viajaba, al momento en el que ambos niños se encuentran. En ese instante, la niña rubia ve a Cocorí, y le dice a su madre: “Mamá, mira un monito”, frase que en la segunda versión del libro es cambiada por: “Mamá, mira que raro”; minutos después, la niña se da cuenta que es un niño igual que ella el que ha visto, pero que según ella tiene hollín, lo cual descarta después de que le pasa su dedo por la cara de Cocorí. Los accionantes alegan que con estas citas, se demuestra la orientación racista del libro.  Existe en esta narrativa, un encuentro entre dos niños de diferente color, que por primera vez en sus vidas conocen a un ser humano de color distinto al que ellos están acostumbrados a ver. Debe tomarse en cuenta también, lo que el autor quiso poner de manifiesto con su obra. El autor Joaquín Gutiérrez, vivió toda su infancia en la Provincia de Limón, y por lo tanto, en el momento en que escribió su obra, conocía muy bien las circunstancias dentro de las cuales se desarrollaba el pueblo limonense de su época. Es claro que el autor deja entrever que Cocorí es un niño que vive en esa zona, y que al igual que muchos niños de esa época, -la obra fue escrita en 1948- nunca había conocido a gente de raza blanca; y de igual forma, es obvio que la niña tampoco había visto nunca un niño negro. De allí el asombro no sólo de la niña, sino también de Cocorí. Es completamente normal y comprensible, el poner en boca de una niña una observación así. Dentro del contexto histórico era muy difícil que los niños conocieran gentes de otras razas: los medios de comunicación eran mínimos, la Provincia de Limón estaba separada completamente, de las demás Provincias del país, las posibilidades de viajar eran pocas y muy difíciles, todo lo cual, contribuyó a que en el encuentro de razas, existiera asombro por parte de los personajes y que no sólo por ignorancia, sino también por la inocencia de la niña, hiciera una comparación de este tipo, que más bien pone de manifiesto esos puntos ya señalados. Aún hoy en día, si una persona de raza blanca viaja a algún lugar del Africa, en donde sólo existen tribus que no tienen el menor contacto con el mundo exterior, lo normal es que los integrantes de esas tribus se extrañen, se asombren, y muy posiblemente hasta se asusten si ven a un rubio de ojos celestes llegar por cualquier medio de transporte. Además, no toman en cuenta los recurrentes, que ambos personajes se encantaron el uno con el otro y no sólo ocurrió esto por parte de Cocorí. Luego de que  pasa el asombro de los niños por el hecho de enfrentarse a lo desconocido ( niño (a) de diferente color), empiezan a hacer amistad, Cocorí le ofrece traer un mono Tití, y ella se le lanza a los brazos, le da un sonoro beso en la mejilla, y de forma muy alegre, le regala una rosa. Es obvio, que el encanto y la admiración de ambos niños fue en forma recíproca.

          IV- Esta Sala no considera que exista algún elemento discriminatoria en el libro “Cocorí”. Más aún, se trata de un libro que – dentro del contexto histórico de la Costa Rica de aquellos días- trata de resaltar las virtudes de una raza que en esos tiempos estaba aún condenada por los resabios de la esclavitud, época llena de crueldades y que produjo muchos sufrimientos y vejaciones no sólo a la raza negra, sino también a la raza indígena y mestiza, entre otras. El personaje de Cocorí no tiene una sola cualidad negativa: es un niño generoso, despierto, valiente, que pasa una serie de aventuras movido por un motor romántico, -que resulta ser una niña que simboliza un encanto, una primera ilusión- aventuras en las cuales llega a ser un héroe, y que las vive sólo con un objeto: encontrar una razón por la cual las rosas que son “tan lindas y buenas”, tienen una vida tan efímera cuando existen muchos seres que no tienen estas cualidades y viven cientos de años. El desenlace de la novela es una enseñanza para cualquiera, un mensaje lleno de positivismo y no está escrito con el fin de discriminar a nadie; sino más bien, con el fin de unir pueblos y culturas que históricamente estuvieron desunidos, por razones que ahora están del todo superadas.

          V- Esta Sala no encuentra ningún elemento discriminatorio o racista en ese libro, y advierte, que si ha existido algún tipo de reacción contra niños de raza negra por la lectura de ese libro, esto podría evitarse con una acertada intervención del cuerpo docente de cada Centro Educativo, pues ellos tienen la obligación de que el material literario objeto de examen, sea analizado en forma objetiva, y no sea tergiversado por los alumnos. Cada maestro debe explicar al alumno el momento en que se crea determinada obra,  cuál era la forma de pensar de la sociedad de esa época, interpretar -de forma razonada- lo que el autor quiso decir al crear la obra, ya sea con datos biográficos del mismo, o con otro tipo de recursos, y no permitir que obras como lo es  “Cocorí”, cuyos reconocimientos a nivel mundial han sido motivo de orgullo para el pueblo costarricense, se presten para hacer resurgir una desigualdad que no debe existir entre seres humanos.-

          VI- No existe por lo tanto violación alguna a los derechos fundamentales, y por las razones expuestas, se declara sin lugar el recurso.

                                                        POR TANTO

Se declara sin lugar el recurso.

Luis Paulino Mora M.

Presidente

  1. E. Piza E. Eduardo Sancho G.

Carlos Ml. Arguedas R.                                                       Ana Virginia Calzada M.

Alejandro Rodríguez V.                                                             José Luis Molina Q.

lm/rpv/dd

Donando Libros

Este 2012, Librería Legado comenzó una campaña de donación a escuelas que lo necesitan por medio de su plataforma de librería virtual. Los libros para donar corresponden a lecturas obligatorias del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, y están enfocadas en ayudar a las escuelas de Miraflores en San Pablo de Heredia, y el Centro Educativo de Atención Prioritaria Cocorí, en Aguacaliente de Cartago, ambos centros educativos sugeridos por los amigos en Facebook de la misma librería.

La mecánica para realizar las donaciones es sencilla. A través de la página virtual http://www.librerialegado.com, ingresando al anuncio “Ayudemos a una escuela” o a la categoría “libros para donar”, los usuarios pueden seleccionar libros o paquetes de libros a precio rebajado. Una vez realizada la compra, Librería Legado donará el transporte hacia el centro educativo correspondiente.

Se invita a empresas y particulares a colaborar con esta iniciativa, y así poder contribuir a que estos centros educativos puedan tener mayor accesibilidad a materiales que harán crecer en conocimiento y cultura a los niños en ellas.

Fragmentos de la tierra prometida

"Fragmentos de la tierra prometida"

“Fragmentos de la tierra prometida”

Editorial Legado hace del conocimiento público la puesta en circulación de “Fragmentos de la tierra prometida”, la más reciente obra del escritor Fernando Contreras Castro. En 100 relatos de depurada brevedad narrativa muestra un horizonte desolador para la humanidad, fruto de las políticas depredadoras practicadas en las últimas décadas. Escenas en principio inconexas, protagonizadas por personajes colectivos más que casos individuales, conforman un conjunto inquietante —por anticipatorio— que demanda reflexión. Toda una advertencia oportuna para modificar el rumbo.

Fernando Contreras Castro es un consagrado narrador costarricense. Dos obras de su autoría, Los Peor (1995) y El tibio recinto de la oscuridad (2000), recibieron sendos premios nacionales de novela; otras novelas, Única mirando al mar (1993) y Cierto azul (2009), son lecturas recomendadas por el Ministerio de Educación Pública. Buena parte de sus cuentos están reunidos en Urbanoscopio (1997) y Sonambulario (2005.) En 2009 publicó la novela Cantos de las Guerras Preventivas. Integrante de la llamada Generación del Desencanto, aborda la marginalidad como tema central de su producción. Actualmente es profesor de literatura en la Universidad de Costa Rica.

Se harán tres actos de presentación:

El sábado, 08 de septiembre de 2012 a las 06:00 p.m. en el Museo Regional de San Ramón. Organiza la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, San Ramón. La presentación estará a cargo de los profesores Gerardo Mora Burgos, Magdalena Vásquez y Oscar Montanaro Meza.

El miércoles, 12 de septiembre de 2012 a las 07:00 p.m. en el Mini Auditorio de Ciencias Sociales, organizado por la Asociación de estudiantes de Comunicación Colectiva, en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, San Pedro. La presentación estará a cargo de los estudiantes Gabriela Calderón Luciano Palavicini, Marcelo Palavicini. Rodrigo Muñoz González y Aldo Soto.

El miércoles, 26 de septiembre de 2012 a las 05:00 p.m. en el Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional, Heredia. La presentación estará a cargo de los estudiantes Katheryne Rojas Barrantes, Carlos Soto y Gustavo Camacho.

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Hugo Díaz. Un interprete del ser costarricense

Morales, Carlos. “Hugo DíazUn interprete de ser costarricense”. Semanario Universidad (San José, Costa Rica), setiembre de 1990

Entre los acontecimientos para conmemorar el XX aniversario de fundación del Periódico UNIVERSIDAD, no podría faltar una nueva exposición de los dibujos de Hugo Díaz.

Díaz es la presencia permanente en las páginas del Semanario, desde aquel 28 de setiembre de 1970, cuando gritó por primera vez en los pasillos universitarios el ya clásico “La U.; la U.”.

Tan inherente es su caricatura, que se ha convertido en un símbolo de identidad y no son pocos los lectores que comienzan a leer el periódico por la página cuatro, pues saben que allí esta su ocurrencia, su dardo, su chiste, su reflexión, su sonrisa de la semana.

Personalmente es un artista muy comedido. Bien consciente de su valor, pero nada estridente ni pretensioso. Más bien su modestia es directamente proporcional a la gran calidad de su obra.

Pocas veces he visto en mi vida un artista con mayor capacidad para captar plásticamente los rasgos sicológicos de una persona o las circunstancias que lo conforman. Mientras Quino, el célebre dibujante porteño alcanzó la celebridad con unos pocos personajes, Hugo Díaz ha logrado recomponer en su lápiz el temperamento de casi todos los políticos del país y ha sabido expresar, como nadie, el ser costarricense con un toque de ironía.

Por eso los personajes de Díaz no se individualizaron, por le contrario, formaron legión, legión inagotable que abarca toda la realidad costarricense de los últimos veinte años.

Ese vibrar nacional es lo que hemos querido resaltar en esta nueva exposición de Hugo Díaz. Son dibujos que pintan diferentes momentos y personajes de las dos décadas que está cumpliendo el Semanario UNIVERSIDAD y en cierta forma reflejan también la idiosincrasia nacional de los diez lustros que lleva de hacer Patria la Universidad de Costa Rica.

El visitante podrá notar la alta calidad interpretativa y técnica que el artista posee, la forma siempre generosa y sonriente con que aborda el tema local y su irreductible compromiso con las clases más necesitadas de nuestra nación y contra los vicios y corruptelas que perjudican nuestra sana convivencia.

Como lo dice el artículo 3 del Estatuto Orgánico: “El propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo”.

Hugo Díaz es un fiel intérprete de ese mandato. Por eso mismo es signo de identificación del Semanario UNIVERSIDAD y baluarte indiscutible de los principios que sustentan a esta casa de estudios que ahora cumple 50 años de esparcir luz.

Cuando se haga el recuento de ese fin de siglo, los dibujos de Díaz serán una consulta obligada y un punto de  apoyo para entender y entendernos. No me cabe duda.

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La ruta de su evasión

La Ruta de su evasión

Una radiografía, una descripción, o acaso será mejor decir, la disección de una conflictiva familia latinoamericana en los años cuarenta, es lo que plantea esta magistral trama y obra cumbre de la más brillante escritora de Costa Rica en el siglo pasado. La ruta de su evasión fue ganadora del Premio Centroamericano de Novela convocado por el Ministerio de Educación Pública de Guatemala en 1948. En un penetrante esfuerzo de introspección y análisis de caracteres, la autora retrata la conservadora sociedad de posguerra y con gran despliegue de técnicas literarias innovadoras, describe cómo se cruzan en ella las almas de una estirpe atormentada. Don Vasco, un hipócrita jefe de familia que proclama rectitud y verticalidad, aunque es incapaz de dar el ejemplo, cohabita con Teresa, una esposa oprimida que desde su lecho de muerte lo perdona y justifica ante sus tres retorcidos vástagos que se deshacen en angustias y dudas existenciales.

Los diversos tiempos y narradores, el fluir de la conciencia, el soliloquio y hasta el diálogo interior que viven los neuróticos personajes, hacen de La ruta de su evasión una obra compleja, pero, al mismo tiempo, son esos recursos vanguardistas los que le imprimen una profundidad psicológica y social rara vez alcanzada por los escritores latinoamericanos de su generación. Yolanda Oreamuno nació el 8 de abril de 1916 y en Costa Rica todavía cimbra el recuerdo de su belleza física e inteligencia deslumbrante. Dos virtudes que se tornarían un asedio para su espíritu generoso y que la llevarían a emprender un destino trágico que incluye el abandono de su tierra, la irreparable pérdida de casi toda su obra, una jornada de privaciones en los Estados Unidos y la muerte triste y dolorosa en México, el 9 de julio de 1956, en casa de su amiga y también excelsa poeta nacional, Eunice Odio.

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