Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global

Argueta, Manlio. Nuevas catedrales del conocimiento y cultura global. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de marzo de 2002. p.27b

 Los conocimientos almacenados en libros y documento abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez e inocencia.

Cuando se dice que las bibliotecas nacionales son las “nuevas catedrales de la información y del saber” no se trata sólo de una frase bien lograda.

En verdad, nos estamos refiriendo al “boom” de construcción y reconstrucción de edificaciones especiales para Bibliotecas Nacionales que para recibir el siglo XXI diseñan nuevos palacios bibliográficos de un país.

La paradoja de estas visiones arquitectónicas se presenta cuando reparamos en las modernas tecnologías de la información. Así, la Internet pone al alcance de hogares e instituciones gran parte del conocimiento del mundo. Un disco compacto puede concentrar los volúmenes de una enciclopedia o los tomos de periódicos de un siglo entero.

¿Por qué entonces las bibliotecas nacionales han comenzado a proyectarse en nuevos diseños de arquitectura moderna?

 Para salvar la tradición.

¿Qué hace que el micro procesador, ese nuevo David de la tecnología, no logre borrar la tradición y se construyan los edificios del saber que nos identifica con los libros? Una primera respuesta: la globalidad de la cultura, producida por ese pequeño gigante de la electrónica, el “micro chip”, que no contradice la necesidad de consolidar los elementos de indentidad y la preexistencia de valores regionales y locales que nos ligan a una nación determinada. Para el caso salvadoreño, la necesidad es evidente por su población migratoria unida económicamente y emotivamente a su país.

 Nuestras huellas digitales.

Las bibliotecas nacionales registran el signo o huella digital que nos individualiza en la gran aldea del mundo: tradicionales, creencias espirituales, costumbres, lenguaje y mitos, razón de ser de la humanidad compuesta por individuos y comunidades sin diferencias de tamaño de país, de poder político o económico; y que se concretan en valores literarios, históricos, científicos y ecológicos, es decir en libros y documentos.

No es extraño entonces que ante la tecnología informática exista un afán de preservar como se merece la bibliografía y para ello se construyen y reconstruyen modernas edificaciones.

Y esto se está dando en países que aún no saltan al primer mundo, que incluso han salido de guerras culturales o coloniales recientes, caso de Croacia, Serbia, Argelia, Túnez; no digamos aquellos de mayor avance tecnológico, estabilidad y riqueza como Francia, Portugal, Suecia, Estados Unidos.

Los conocimientos almacenados en libros y documentos abonan el espíritu patriótico, ese que nuestro escritor Salarrué definió con sencillez, pero con alto sentido crítico, como amor al terruño, al paisaje, a la familia, a la creencia mítica o religiosa.

Ni la tecnología ni la globalidad opacan las fuerzas morales del espíritu humano que se expresa en memoria documental desde comunidades específicas. La biblioteca estará por siempre proyectando la vida contemporánea y pasada de esas comunidades que dicen presente como nación dentro de la actual cultura que borra fronteras.

Artículo escrito por Manlio Argueta, poeta y novelista salvadoreño y actual director de la Biblioteca Nacional.

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Tercera llamada

Bonilla, Alexandra. Tercera llamada. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 24 de julio de 2002. p 114

10° Festival Centroamericano de Teatro

El lunes por la noche, los salvadoreños de Teatro La Calle lograron llenar totalmente el Museo Antropológico David J. Guzmán

Esta vez le tocó el turno a El Salvador. El lunes se presentó la obra “Un día en la vida” del escritor salvadoreño, Manlio Argueta. Tras las presentaciones de Ecuador, Guatemala y Colombia, le llegó la hora a Teatro La Calle, para poner en alto el nombre del país.

A las ocho de la noche no había ninguna butaca sola en el auditórium del Museo Antropológico David J. Guzmán. Lograron un lleno total, de los doscientos doce asientos no había ninguna silla desocupada.

Si bien es cierto que este grupo teatral ha presentado esta obra en varias ocasiones, dentro y fuera de país, esta vez traían una novedad. En presentaciones pasadas han incluido números de danza, pero en esta ocasión incluyeron un vídeo que les facilitó el departamento de audiovisuales de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Video real

La obra juega con varios recursos. Hay un vídeo con imágenes de la guerra y han eliminado la danza. Ricardo Mendoza, director artístico de Teatro La Calle, explicó el porqué se hizo esto: “Hemos quitado la danza porque sentíamos que distraía un poco al espectador”. “Con la danza veíamos que se ponía ambigua la situación; la gente decía ´que bonita la danza´, sentíamos que no calaba más el mensaje. Es para concretar más en el mensaje. Es para concretar más en el mensaje que queremos dar”.

“Un día en la vida” relata la vida de Guadalupe y José Guardado, durante la época de la guerra. Malio Argueta logra captar la esencia de la realidad salvadoreña de los años ochentas. De acuerdo con Mendoza, el fin es: “Rescatar la historia, decirle a la gente esta es nuestra historia. Lo que sucedió antes de la guerra, por qué se dio la guerra, luchemos porque no se vuelva a dar este tipo de situaciones que generen otra guerra” finalizó.

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Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”

Abrego, Geovanny. Grupo Santillana presenta novela “A-B-Sudario”. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 10 de mayo de 2003

 El jueves fue presentado el libro “A-B-Sudario”, de la escritora salvadoreña Jacinta Escudos, editado por Alfaguara.

“Jacinta es valiente, se desnuda en un mundo donde todos andamos vestidos, y no busca desnudaderos”, dijo el escritor salvadoreño Manlio Argueta, en referencia al estilo literario de Jacinta Escudos, durante la presentación de la novela “A-B-Sudario”, de la cual es autora.

Argueta señaló que Escudos tiene un estudio subjetivo de la realidad y que sus novelas tienen un gran mundo interior. “Me da una gran alegría su triunfo, porque eso demuestra el empuje que esta tomando la literatura salvadoreña”, añadió el autor de “Un día en la vida” y “Siglo de O(g)ro”.

Con su opinión se refería al Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo que obtuvo Escudos con la obra mencionada (en el que concursó con el título de “Memorias del año de la Cayetana” y la su publicación por una de las editoriales más prestigiosas en el mundo actual: Alfaguara.

“A-B-Sudario” es la historia de Cayetana, una escritora que vive en una ciudad llamada Karma Town, aunque es originaria de un país llamado Sanzívar, y que desea escribir una novela; pero para lograrlo decide volver a su terruño, donde unos amigos la prestan una casa en el mar para alcanzar su objetivo.

“Para el Grupo Santillana es un verdadero honor presentar en nuestra editorial Alfaguara la novela “A-B- Sudario”, de Jacinta Escudos”, expresó Carlos Arabia, gerente general del Grupo Santillana.

“Este premio y la publicación no significan más que dar a conocer mi obra a mayor número de lectores”, manifestó Escudos, autora de la primera novela salvadoreña publicada bajo el sello editorial Alfaguara y quien anteriormente ha publicado libros como “El desencantado”.

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Reconocen su labor

Núñez, Claudia. Reconocen su labor. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 22 de abril de 2003. P. 81

Por su trabajo literario y su “invaluable aporte al desarrollo cultural” del país, la Cámara del Libro y el Centro Cultural Salvadoreño ofrecerán sendos reconocimientos al escritor Manlio Argueta.

La frase “Nadie es profeta en su tierra” parece no cumplirse en el caso del autor de “Un día en la Vida”, pues coincidiendo con la V semana Nacional de la Lectura, dos instituciones ofrecerán diferentes homenajes a Manlio Argueta.

La Cámara Salvadoreña del Libro ha organizado un homenaje público a Argueta por su “invaluable aporte al desarrollo cultural”, escribió Carlos Arabia, presidente de la Cámara Salvadoreña del Libro, en una carta enviada al escritor.

Es así como mañana miércoles, Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, la trayectoria de Manlio Argueta será reconocida en un evento abierto al público, en el Cine Teatro de la UES a las 4:00 pm.

Además, el Centro Cultural Salvadoreño ha planificado para el viernes 25, una jornada cultural con variadas interpretaciones de la obra “Un Día en la Vida”, en las que se pretende mostrar el “valor histórico, social y literario”, del trabajo de Argueta en la formación académica de los estudiantes de dicho centro educativo.

Con mucha humildad y en una oficina “repleta” de libros, Manlio Argueta comentó a El Diario de Hoy que “este tipo de actividades (en su honor), son un premio espiritual…y un gran estímulo para seguir trabajando en la promoción cultural del país”.

Y es que para el escritor, el hecho que su trabajo sea reconocido constituye un “misterio” que nunca imaginó. Empezó a escribir muy joven, dedicándose a la poesía, nunca pensó que al escribir novelas, éstas llegarían a ser tan aceptadas, divulgadas y hasta traducidas a diferentes idiomas.

El trabajo de Argueta se ha puesto en escena en diferentes ocasiones, ha recibido reconocimiento por comunidades estudiantiles, la lectura de sus obras se incluyen en algunos programas de estudio, ha recibido varios premios de literatura a nivel latinoamericano. Mientras que su obra “Un Día en la Vida” fue nominada como uno de los libros más importantes del siglo XX.

Una labor importante.

Además del aporte que Manlio Argueta ofrece con sus obras, desde el año 2000, se desempeña como administrador de la Biblioteca Nacional, buscando cumplir las necesidades de lectura de la población.

“Como biblioteca nacional debemos recopilar libros nacionales, organizarlos, conservarlos y difundirlos… pero también buscamos ser un respaldo para estudiantes e investigadores”, explica Argueta. Según el escritor, lo importante es aprender a leer cultivando el hábito de la lectura desde el hogar, pero sobre todo “divertirse leyendo, disfrutar la lectura”.

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Honor al lector

Martínez, Lilian. Honor al lector. El Diario de Hoy (San Salvador, El Salvador), 25 de abril de 2003

La presentación de la nueva novela de Sergio Ramírez y el homenaje a Manlio Argueta se convirtieron en un homenaje a los lectores.

Lo que inició como la presentación de un libro se convirtió en un reconocimiento hacia los lectores. Ayer, mientras el escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicaba que su nueva novela “Sombras nada más” no es de carácter histórico, afirmó que “cuando el lector cierra el libro y cree que lo escrito ahí es verdad” él puede darse por satisfecho como escritor. Luego, siguió explicando lo importante que es el lector para el escritor. “Ese lector que llega con los libros que tiene en su casa para que se los firme me está diciendo que yo vivo en los anaqueles de su casa”, afirmó Ramírez.

Por su parte, el conferencista Giovanni Galeas, antes de dar su opinión sobre la nueva novela de Ramírez, dijo que se podía poner en tela de juicio su capacidad como crítico, pero no su capacidad como lector, pues “como lector voy a hacer mi presentación”, dijo Galeas.

La primera observación del conductor de “Universo Crítico” sobre la obra de Sergio Ramírez fue la familiaridad con que el escritor nicaragüense habla sobre los salvadoreños, pues sin ningún esfuerzo menciona lugares y personajes propios de nuestro país.

Luego, Galeas procedió a explicar el “cómo” y el “qué” de “Sombras nada más”. El crítico afirmó que la novela es “difícil de soltar”, pues su lectura “es un proceso muy simple”. Esto, a pesar de que “la estructura narrativa de la novela es muy compleja”, en opinión de Galeas. Según el crítico “(Sombras nada más) es desde ya un clásico de la literatura centroamericana”.

Tras la presentación de la novela, la Junta Directiva de la Cámara Salvadoreña del Libro entregó una placa de reconocimiento al escritor Manlio Argueta por su trayectoria y aporte a la cultura salvadoreña. Al recibir la placa de manos de Ramírez, Argueta dijo que la recibía no como escritor, sino como lector. Agregó que ha escrito pocas novelas porque se ha dedicado más a “hacer que otros se entusiasmen con la lectura”. Rememoró los libros que leyó cuando niño y al final sentenció: “La lectura y el libro son nuestro futuro, son nuestro redescubrimiento para El Salvador y creo que hacia ahí vamos con paso seguro”.

LA PRIMICIA: Antes de iniciar la presentación de “Sombras nada más”, la Rectora de la Universidad de El Salvador María Isabel Ramírez, anticipó que Sergio Ramírez Mercado visitará la UES en junio próximo con el objetivo de reactivar el área de publicaciones de la universidad, y recuperar la literatura nacional que se encuentra dispersa. La visita será auspiciada por Santillana.

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Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña

Salamanca, Elena. Manlio ha escrito la gran novela salvadoreña. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 3 de marzo 2005

Craft habla con cariño de Manlio Argueta. Vino al CILCA a recorrer la obra del novelista con su ponencia “De la hamaca al trono”.

Siete académicos del mundo han venido al XIII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana con un tema común: Manlio Argueta y su novelística. Entre ellos está Linda Craft, catedrática de Letras y Literatura Latinoamericana de la Universidad de North Park, Chicago Illinois.

Durante “los años de emergencia”, como se llama a la guerra civil salvadoreña, Craft se acercó a El Salvador por la maternidad: adoptó a dos niños salvadoreños. Para conocer la cultura de origen de sus hijos, quiso leer.

La respuesta que encontró salió de las novelas de Manlio Argueta. Desde entonces no deja de estudiarlas.

La obra de Argueta se analiza más en el extranjero que en El Salvador.

Hay varios factores para eso: uno es el mercado, fuera del país se venden más libros. Posiblemente se desarrolló el interés durante los “años de emergencia” (de 1980 a 1992)

¿Llegó en esos años Manlio Argueta a usted?

No. Fue en los noventa. Yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y tenía mucho interés en América Central. Como escritor de narrativa, Manlio era, y todavía es, el más importante.

¿Qué hace tan importante la narrativa de Argueta a comparación de otros novelistas salvadoreños?

Sus obras ayudaron a explicar a los extranjeros lo que estaba pasando aquí con el involucramiento de Estados Unidos, mi país, con la guerra o eventos políticos salvadoreños. Muchos norteamericanos querían saber lo que estaba pasando, y la literatura es una buena manera de acercarse (a la realidad).

El nombre de su ponencia es muy sugestivo: adopta los lugares físicos de donde parte y concluye la novelística publicada de Argueta.

Hamaca, para mí, evoca un mundo humilde, mientras el trono es opuesto. También sigue la trayectoria de su novelística: sus dos primeras novelas son muy experimentales, con rupturas de tiempo y espacio, difíciles de leer. Luego, con las testimoniales, de los ochenta, se ubicó en algo más accesible, para promover ideas de justicia, y luego las novelas después de los Acuerdos de Paz son más íntimas, más sicológicas. Hay una inversión en la temática y el estilo de sus novelas: es un lujo para Manlio tomar esa oportunidad de ir hacia adentro, de pasar de lo sofisticado a lo sencillo.

¿Eso no es una involución en su obra?

Tiene que ver con la temática y los tiempos. Manlio necesitaba un estilo más sencillo para explicar lo que estaba pasando durante la guerra, se dio cuenta de que sería necesario simplificar la expresión para que pudiera entenderlo su propio pueblo. Y además incorporó las grabaciones de las  personas que le daban testimonio.

¿Hay algún límite en la obra entre el testimonio y la literatura en la obra de Argueta?

Las novelas de Manlio son novelas históricas, sí, testimoniales también, pero ficcionalizadas. Muchos escritores en América Central y el Cono Sur practicaban esa literatura testimonial, en solidaridad política. Era por la época.

Argueta es el autor más traducido y vendido afuera de El Salvador.

Creo que precisamente por los años ochenta, de la participación política.

¿Si él no hubiera escrito testimonialmente o inmerso en ese contexto histórico, sería tan leído?

En una buena pregunta, porque yo he hecho una traducción de “Siglo del Og(r)o”, y todavía estoy buscando editorial para publicar en inglés. Pero una asociación de bibliotecarios ha nombrado “Un día en la vida” como una de las cinco novelas latinoamericanas más importantes de siglo XX. Es increíble.

¿Eso es por el valor literario o testimonial de la novela?

Los dos. Tiene dos propósitos, y ese es el genio de esa novela: es muy artística y accesible, no tan difícil, y salió cuando el enfoque de Estados Unidos estaba en América Central, había interés. Casi nunca se puede hablar de una novela que solo por sus elementos intrínsecos se lea en el extranjero, debe haber algo más que le hable a otras personas en otros mundos, es una manera de conocerlos y entenderlos.

¿Para entender la historia de El Salvador, se tiene que leer la novela de Argueta?

Ayuda. La literatura es la ventana al alma de un pueblo, su lenguaje, su perspectiva, su propia visión.

¿Cree usted que él es el novelista más representativo que tenemos?

Sin duda. Manlio va a cumplir 70 años, y va a seguir escribiendo. Un grupo de académicos y yo hemos tomado la decisión de editar un libro con ensayos sobre su novela porque lo merece, su obra es tan importante. No sé si aquí en El Salvador tengan la expresión “la gran novela salvadoreña” como nosotros (en EUA) tenemos “the great american novel” como “Huckleberry Finn” (de Mark twain), pero creo que Manlio está escribiendo la gran novela salvadoreña.

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La violenta masculinidad de los poetas del mal

Sánchez, Hugo. La violenta masculinidad de los poetas del mal. En: http://www.contracultura.com.sv/la-violenta-masculinidad-de-los-poetas-del-mal

 

SAN SALVADOR – Manlio Argueta tiene el rostro ovalado, los cabellos blancos y la sonrisa de mazorca. Es un hombre de figura robusta y estatura mediana. Nacido en el San Miguel de 1935, y de orígenes humildes. Pero sobre todo es escritor. Un escritor que con una voz narrativa de mujer ha retratado la intimidad humilde de las mismas, en un país misógino por antonomasia. Voz que en sus dos últimas novelas muta.

(05:30 a.m.- No hay día de dios que no esté de pie a las cinco de la mañana. Cuando el gallo ha cantado un montón de veces y ya voy para arriba, cuando el cielo esta todavía oscuro y solo es cruzado por el silbido de un pájaro volando, me levanto-)

Así como Gregorio Samsa, Manlio, un día tuvo una metamorfosis, y es que según Beatriz Cortez, maestra en el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California en Northridge, las novelas “Siglo de o(g)ro” y “Los Poetas del Mal” cargan con esa “nueva voz y esa nueva experimentación”.

“Me parecen las obras más importantes de Manlio después del periodo de la guerra, cuando Manlio escribía sus novelas testimoniales. Son dos novelas que exploran un espacio más personal que rompen con una de las características más importantes, que es la exploración de esa voz femenina, que él ha podido capturar tan bien”, dice Cortez.

“Siglo de o(g)ro” fue publicada en el año 2000 y “Los Poetas del Mal” fue presentada al publico el pasado 20 de julio. La primera es una novela escrita en clave autobiográfica que contiene las evocaciones de un niño con una memoria privilegiada, que vive en un entorno de pobreza, rodeado de mujeres y leyendas rurales.

“En ‘Siglo de o(g)ro’ ya comenzaba a explorar con la construcción de una masculinidad en ciernes, en ese mundo pequeño, domestico y poblado de mujeres ese niño va construyendo su propia identidad como hombre y lo construye rodeado por todas esas mujeres”, expone la doctora en Literatura Latinoamericana.

(05:45 a.m.- Un día le iba a tirar una piedra a un sapo. Entonces conocí la voz de la conciencia (…) acababa de cumplir los doce años. Lo recuerdo porque en esa época me hice mujer, me llegó el cambio.)

Por su parte “Los Poetas del Mal” es la historia de tres poetas que deambulan entre la realidad y el ensueño en un mundo propio: la Ciudad de los Poetas Muertos.

“En ‘Los Poetas del Mal’ esta exploración adquiere un carácter fundamental. Es una novela en donde la masculinidad se construye de la mano con la identidad del poeta”, explica.

Cortez señala que la construcción de esta masculinidad y de la identidad de poeta es doblemente complicado por la clase de sociedad en la que se desenvuelven los personajes en “Los Poetas del Mal” que al final es también en parte la sociedad salvadoreña.

“Este es un país donde ser poeta puede poner en tela de juicio no solo el reconocimiento sino también la masculinidad misma. No es un símbolo de masculinidad en una sociedad llena de prejuicios como la nuestra decir ‘soy poeta. Ser poeta, y lo vemos en el texto, es también quedarse fuera del juego voraz del capitalismo, es ser vago, una excusa más para decir desempleado”, declara.

Agrega la construcción de la masculinidad de los tres poetas y de la misma voz narrativa se de en un espacio violento y que exploran varios de los autores en la posguerra de El Salvador, entre ellos Salvador Canjura, Horacio Castellanos Moya y Rafael Menjívar Ochoa.

Lo que significa es que esta obra de Manlio de alguna forma le hace “guiños” a la “Generación del Cinismo”.

(11:30 a.m.-Pues mire que todas las mujeres son unas putas. Ser mujer es haber nacido puta, mientras que los hombres se dividen en dos clases: los maricones y nosotros los machos, los que vestimos este uniforme (…) los que comemos puré de papas para ser fuertes).

“Entonces la masculinidad se construye en un espacio donde un joven va creciendo, pero va creciendo viendo y experimentando muchas cosas que incluyen abusos, violencia, la violación de un niño, el descubrimiento de la sexualidad entre jóvenes, las confusiones que surgen, un mundo con doble moral. Un mundo donde la masculinidad se mide por la virilidad, por las potencias sexuales y no por el alma, no por la mente”, reflexiona.

Cortez dice también que “Los Poetas del Mal” se vuelve “la novela de la diáspora, la novela donde los poetas se dispersan por el mundo”.

Los comprometidos-realviceralistas

Hay quienes dicen que todas las historias ya han sido contadas y que cambian de solo de matiz, quizá ese es el caso del más reciente libro de Manlio que guarda ciertas similitudes con “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño. Ya que los tres “Poetas Malditos” de Manlio, tienen un ligero olor a los tres Detectives Salvajes” de Bolaño o Los “Detectives” de Bolaño huelen a los “Poetas Malditos” de Manlio.

Ante esto Cortez señala que “hay tantas historias de a tres”. Pero ambos libros comparten más que las aventuras y desventuras de tres poetas que salen de su país.

(11:45 a.m.- No sé por qué me estoy acordando de voz. A lo mejor me estas acompañando como me habías prometido cuando estabas chiquito. Mejor que no vinieras pues podrías morir dos veces. Aunque no hayas muerto ni una vez. Mejor. Pero si querés venir vení. Porque desde hace mucho tiempo vos sos mi san Antonio, mi magnifica, mi piedra de rayo, todas las cosas en las que uno creyó en la vida-).

En primer lugar la novela de Bolaño esta estructura de manera coral, es decir diversas voces contando la historia, cosa que es similar con “Los Poetas del Mal”, y otras obras de Manlio como en “Un Día en la Vida”. Pero la obra de Manlio ofrece ciertos cambios de perspectiva que no tiene Bolaño en “Los Detectives Salvajes”.

“(‘Los Poetas del Mal’) es una narración que juega con muchísimos cambios. Por un momento uno es uno de los personajes y por otro solo está observando desde fuera y por un momento también nos habla a nosotros”, reflexiona Cortez.

Por otra parte Manlio al igual que Bolaño hablan del exilio, pero son exilios diferentes, por una parte los “Poetas” son exiliados a la viaja usanza del conflicto armado y de la diáspora salvadoreña, mientras los “Detectives” son “parias” exiliados de la humanidad.

Pero sin duda otro gran tema que ambas obras abordan es la literatura, Bolaño habla acerca de la literatura de Hispanoamérica, sus escritores de antes y los actuales, sus lectores y sus críticos, aunque con mucho énfasis en los escritores mexicanos.

Manlio Argueta, según Cortez, nos cuenta a pinceladas pasajes vividos por los miembros de la “Generación Comprometida”.

“Creo que son tres poetas simbólicos, hay pedacitos de la historia donde uno dice: esto le paso a Roque (Dalton), esto le paso a Álvaro (Menéndez Leal), esto a (José Roberto) Cea”, explica.

(12:00 m.-Cuu-cuu, suena la tortolita en el pali de la maculis. La tortolita color canela y su ribete blanco en las alas. Cuuu-cuuu, alargando cada vez más las úes, como un llanto de niño. La tortolita es la paloma triste y mansa. Canta para decir que ya son las doce y la gallina no se cose-).

Manlio Argueta formó parte de las filas de la “Generación Comprometida” junto a Italo López Vallecillos (1932-1986), Roque Dalton (1935-1975), Álvaro Menen Desleal (1931-2000), Waldo Chávez Velasco (1932) y otros.

Otra gran diferencia que encuentra Cortez es la desesperanza con la que Bolaño presenta las cosas.

“Yo no creo que Bolaño hable así, de una manera llena de esperanza, sino que Roberto Bolaño tiene textos mucho más desencantados, mucho más cínicos y no creo que se parezcan, aunque tenga tres poetas”, dice.

Pero Manlio da la clave para entender este fenómeno y habla de temas universales acompañados de técnicas similares.

“Ahí esta la clave de facturar una obra, el tema es nacional pero empapado de universalidad, temática, técnica. El modo de narrar, de expresar un tipo de narración que puede ser igual en Inglaterra como en El Salvador; que allá puede ser un burgués aristocrático es que esta hablando y acá puede ser un campesino”, dice Argueta.

Entre las principales influencias para escribir “Los Poetas del Mal” se encuentran Charles Baudelaire, ya que retoma el nombre del libro “Las Flores del Mal”; también confiesa Manlio que lo influencio la serie televisiva Seinfeld, que fue una comedia emitida entre 1989 y 1998 y considerada entre las más populares e influyentes de los años noventa en los Estados Unidos.

Las mujeres de Manlio Argueta

“Podemos recordar la voz de Guadalupe como una voz muy real en ‘Un Día en la Vida’, o la voz de Beatriz y darnos cuenta que Manlio ha logrado capturar la voz de una mujer porque ha observado con mucho cuidado por toda su vida, muchos detalles de las mujeres reconstruidos en su vida cotidiana”, reflexiona Beatriz Cortez.

(01:00 p.m.- Nacimos pobres y quisieran que siguiéramos pobres o quisieran terminar con nosotros. Eso vemos por la manera cómo nos tratan, por la manera cómo se deshacen tan fácilmente de las personas. Vivimos en la pobreza. Vivimos en el hambre y aún así quisieran exterminarnos (…) ¿Quién les va a cortar entonces el algodón, quién entonces les va a cortar el café, quien les va a chapodar los terrenos para que puedan sembrar esos grandes hacendones que tienen? ¿Acaso lo van hacer ellos?-)

Argueta dice que “Siglo de o(gro)” es su “novela de niño” y de las mujeres que le han acompañado “en un lugar muy humilde, muy limitado, sin libros”.

El escritor nacido en San Miguel dice que se decía que provenía de “ahí en de Lempa”, por la frontera que el río Lema significaba entre ese departamento y la “metrópoli”.

Argueta creció rodeado de su madre, abuela y hermana. Otra mujer que significo mucho en su niñez fue “Chela” (Graciela) que le contaba las historias de las “Mil y una noches” y las “Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes, también les cantaba tangos a él y su hermana.

“Mi hermana llora cuando se acuerda”, cuenta Argueta.

Otra mujer que recuerda es a Herminia quien cocinaba los tacuacines que la madre no quería ni ver en la casa.

“Yo casaba tacuacines, pero mi madre decía: aquí nadie va a comer ese animal sucio, esa rata sucia. Herminia me decía: no te preocupes yo te voy hacer el tacuacín. Y solo yo y sus hijos comíamos tacuacín”, relata.

(02:00 p.m.- Fue hasta que estuvo cerca que me dí cuenta que eras vos, que tenias la cara cubierta de sangre que se asomaba un guiñapo de uno de los ojos, un guiñapo que alguna vez había visto estas cosas que le estaban rodeando; porque era un ojo de fuera, era un ojo de fuer el que traía (…) y ahí se me viene a la mente que a lo mejor yo te conozco, pero estoy con la duda. Yo no te conozco ni quiero conocerte. Cuando te veo el pantalón se me llena la cabeza de pesadillas, no te conozco, no te conozco-).

La madre de Manlio, Adelina Argueta, le compraba periódicos viejos para que pudiera leer.

“No encontrábamos libros, pero de pronto comenzaron a llegar ferias de libros, libros baratos a la alcaldía, allí descubría todos los libros de los que me hablaba esta “Chela”, y de los que me hablaba mi madre también”, relata.

Manlio es reconocido como narrador pero en sus inicios la poesía lo movía.

“Yo aprendí poesía, adquirí el chip de la poesía a través de los poemas que me decía mi madre de memoria, en mi casa no había libros; pero mi madre tenía un cerebro privilegiado, había tenido una juventud bastante educada, sabia francés e ingles y nos reíamos cuando nos hablaba. Era inaudito estar oyendo francés e ingles en una casa tan humilde donde ni siquiera había libros”, reflexiona.

*En cursiva fragmentos de “Un Día en la Vida”.

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Manlio Argueta gana beca Guggenheim

Salamanca, Elena. Manlio Argueta gana beca Guggenheim. La Prensa Gráfica (San Salvador, El Salvador), 18 de julio 2005

Se otorga anualmente para ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas en América.

El escritor Manlio Argueta ganó una beca de la Fundación John Simon Guggenheim, instaurada en 1922 en Nueva York.

Argueta fue seleccionado para formar parte de un grupo de 36 intelectuales y científicos latinoamericanos beneficiados.

En esta edición, sobre 539 postulantes, hay 15 argentinos, cinco mexicanos, tres brasileños, cuatro chilenos, tres venezolanos, dos bolivianos, un peruano, uno de Trinidad y Tobago, un cubano y Argueta, único salvadoreño, según el sitio en Internet de la fundación www.gf.org, que publica los nombres de los becados de Latinoamérica y el Caribe, y Estados Unidos y Canadá.

Este año, los fondos invertidos en becarios de Latinoamérica y el Caribe suman un total de 1,750.000 dólares, un promedio de 36,000 dólares por persona. Argueta dice que aplicó a la beca para escribir una novela sobre la migración. Antes tuvo que presentar un proyecto que fue aprobado.

La beca le permitirá viajar a Estados Unidos en el período que él estipule.

“La migración es un tema muy importante en nuestra vida. Ya no somos el país de lagos y montañas. Los salvadoreños están en todo el mundo” dice.

Mientras escriba esta novela, Argueta combinará sus viajes e investigaciones con la dirección de la Biblioteca Nacional, afirmó.

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Mis 80 años

Aguilar Bulgarelli, José Francisco. Mis 80 años. San José, Costa Rica : el autor, mayo 2012

He gozado el privilegio de llegar a los ochenta años de vida. Eso quiere decir que he tenido oportunidad de ver, oír, leer y disfrutar muchas cosas. Solo me quejo de que el tiempo ha pasado demasiado rápido, todavía me queda bastante por conocer y realizar pero ya no tendré ocasión para hacerlo.

Aunque en este mundo hay altos y bajos, alegrías y tristezas, en términos generales puedo decir que estoy contento con lo que la vida me ha dado.

Tuve unos padres excelentes, una familia afectuosa, compañeras de vida tolerantes y amorosas, hijos responsables y cariñosos, nietos y hasta bisnietos que me alegran la vida. No puedo olvidar a los amigos, algunos de corazón de esos para toda la vida, otros que han llegado y salido a través de los años, dejando una estela de afecto que ahora rememoro con nostalgia.

Puedo decir, con un chispazo de vanidad, que siempre hice lo que quería, con un poco de rebeldía, sin someterme a nada ni nadie, lo que equivale a decir que fui libre para pensar y hacer y de eso me siento orgulloso.

Nunca tuve un capital importante, pero tampoco me hizo falta, pues siempre me conformé con que a mi familia no le faltara nada y poder vivir sin estrecheces.

En la familia me reconocen como padre y abuelo, un viejo que reparte pan y come queso; pero no saben lo que he hecho en mi vida, entre otras cosas, porque no he sido dado a contarlo y menos alardear de vanidades. No recuerdo que nadie me haya preguntado alguna vez por mi vida, qué es lo que he hecho, por donde he caminado, qué pienso, qué escribo.

Si eso ocurre con la familia, el resto de la gente no sabe si estoy vivo o muerto. Me pasé la vida perdiendo el tiempo; hice muchas cosas, pero ninguna que valiera la pena para los demás. En cambio a mí, la mayoría de esas cosas me hicieron sentirme bien, me divirtieron, me angustiaron, me realizaron.

Una vez escribí: “He escrito más de veinticinco libros y no soy escritor; tengo títulos de abogado, pero no soy abogado; durante años di clases en la Universidad y no soy profesor; he escrito en medios informativos y los he dirigido, pero no soy periodista; fui militante, dirigente, diputado, candidato a la Presidencia de la República y no soy político; estreché la mano del Papa y no soy creyente; soñé con utopías sin lograr ninguna; viajé por muchos países de todos los continentes y no soy turista; me he puesto muchos sombreros, he pasado por muchos aros, sin llegar a ninguna parte”.

Tengo a orgullo ser rebelde, ponerme del lado de los débiles, defender causas perdidas y estar en contra del orden establecido. El poder me incita a luchar en contra, no me inclino ante los poderosos, no soporto las amarras que imponen leyes y reglamentos y por eso hago lo que me place. Bien decía mi madre. “Ni a su madre le da cuentas de lo que hace”

Adjuntaré un currículum resumido por si alguien tiene la paciencia de leerlo y así enterarse de la vida de un hombre sin importancia, que hizo muchas cosas.  Mayo 10 del 2012.

CURRÍCULUM VITAE

Nombre:

José Francisco Aguilar Bulgarelli

Nació:

10 de mayo de 1932

Padres :

José Ramón Aguilar Villegas

Adela Bulgarelli Flores

Estudios:

Escuela Juan Rudín

Colegio Seminario

Universidad de Costa Rica

Título Académico:

Abogado y Notario.

ACTIVIDADES POLÍTICAS:

1954-1959    Presidente Juventud Calderonista

1959-1963    Secretario de Organización del Partido Republicano

1962-1966    Diputado a la Asamblea Legislativa

1962-1965    Presidente Comisión Asuntos Jurídicos Asamblea Legislativa.

1970               Fundador del Partido Socialista Costarricense

1974               Candidato a la Presidencia de la República por P. Socialista

1981               Fundador y Secretario General de Fuerza Popular Organizada

ACTIVIDADES DE SOLIDARIDAD

1968-1984.1       Vice-Presidente Consejo Nacional de Paz y Solidaridad (16 años)

1967-1979.1       Colaborador activo del Frente Sandinista de Nicaragua

1974-1983.1       Colaborador activo de Resistencia Nacional de El Salvador

1975-1991           Trabajo de divulgación y Solidaridad con Palestina, Yugoslavia, Rumanía, República Arabe Saharahui y

Cuba.

1982                        Recibe Medalla del Consejo Mundial de Paz y Solidaridad

1989                        Recibe Medalla del Ejército Sandinista de Nicaragua.

Se reúne con 6 Jefes de Estado y con el Papa Pablo Sexto.

Asiste a Congresos, Conferencias y Simposios Internacionales en decenas de países en todo el mundo generalmente como Jefe de la Delegación de Costa Rica.

SOLIDARIDAD CON LA R. P. D. DE COREA.

1973-1977.1       Funda en Costa Rica y en diferentes países Latinoamericanos Comités de Apoyo y Solidaridad por la

Reunificación de Corea y Comités Culturales de apoyo a Corea

1978                       Funda y es elegido Presidente del Instituto Latinoamericano para Estudios de la Idea Juche cargo que ejerce

durante 20 años.

1999                       Elegido Presidente Ad Honorem del Instituto Latinoamericano

1979                       Fundador y Vice-Director General del Instituto Internacional de La Idea Juche en Japón cargo que ejerce

hasta 1999.

Recibido SIETE veces por el PRESIDENTE KIM IL SUNG.

En dos ocasiones recibió la MEDALLA DE AMISTAD DE PRIMER ORDEN otorgada por Corea.

1997                       Recibió el PREMIO INTERNACIONAL KIM IL SUNG, máximo galardón que otorga Corea.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios relacionados con Corea en Portugal, Austria, Grecia, Ecuador, Japón, Perú, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, México, Suecia, Noruega, Suiza, Argentina y muchos otros países. Tiene publicados varios libros relacionados con la R. P. D. de Corea.

TRABAJO EN PERIODISMO

En 1948 fundó EL FARO INFORMADOR DEL ESPACIO un servicio informativo radial.

Fundador y co-director del periódico LA OPINIÓN.

Director y productor del programa televisivo PUNTO FINAL.

Miembro de la Asociación de Periodistas de Costa Rica.

Carnet No. 1 del Colegio de Periodistas de Costa Rica.

Miembro del Sindicato de Periodistas de Costa Rica.

Miembro de la Organización Internacional de Periodistas (OIP)

Fundador en Costa Rica del Comité de la OIP.

Miembro de la Federación latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Director del Periódico Denuncia Revolucionaria.

Ha publicado en diversos periódicos nacionales e internacionales.

Ha asistido a Congresos, Conferencias y Simposios en diversos países como Irak, Pyon Yang, Helsinski, etc.

OTRAS COSAS

Miembro del Colegio de Abogados de Costa Rica.

Abogado litigante.

Profesor de Sociología en la Escuela Normal Superior.

Profesor de Sociología en la Universidad Nacional.

Miembro de la Asociación de Cazadores de Costa Rica.

Miembro del Radio Club de Costa Rica.

Miembro de la Cámara Nacional de Radio.

Miembro de la Asociación de Ex-Parlamentarios.

Radioaficionado con las siglas TI 2 LM.

Miembro de las Juntas Administrativas y Asociación de Padres del Colegio de Señoritas y el Liceo de Escazú.

Trabajador radiofónico, desde locutor, guionista, intérprete, vendedor, etc. Y propietario de RADIO AMÉRICA LATINA.

OTRAS MÁS

Lector empedernido. Ha escrito 25 libros.Fue invitado al Congreso Cultural de la Habana en 1968 donde conoció y trató a escritores como Julio Cortázar, Alejo Carpentier,  Gabriel Celaya y Efraín Huertas. Miembro de la Asociación de Autores de Costa Rica.

3 de febrero, 6 de la tarde

Cañas, Alberto. “3 de febrero, 6 de la tarde”. La República. (San José, C. R.), 11 de feb, 1974.  p.15

 Existe en el día de elecciones, aunque no lo sepamos, ese momento del atardecer en que al hombre a quien una ley idiota mutila y disminuye, se le despiertan viejos encuentros, vivencias, sentimientos y escenas; lo que está sucediendo en aquel instante y en el resto del día, entre aromas de fiesta, niños en las aceras y campesinos con expresión de orgullo, le está afectando personalmente; piensa que son sus afectos y emociones los que están jugando; que su juventud misma (que ahora comprende es lo mejor que se tuvo o se tiene) está de por medio, y que el acto ciudadano y patriótico trasciende para transformarse en un hecho íntimo, individual, de hombre a hombre, de amigo a amigo, de hermano a hermano. ¡No es la Patria, demonio, la que está en juego, sino mis 20 años!.

Eran unas luminosas cuatro de la tarde. Mi automóvil estaba despojado de la placa con bandera que lo distingue y me inutiliza. Yo podía discurrir por las calles y caminos como cualquier mortal. Y aquel joven muy cercano a mi casa desde hace muchos años, se instaló a la par mía para emprender el paseo de inspección y nervios.

Era el día decisivo, pero la pelea estaba terminada. Los costarricenses dejamos de enseñarnos los dientes precisamente cuando otros los afilan. Ya la gente esta votando y hay que dejar que lo hagan en paz. Los demás somos espectadores y no debemos perturbar al que esta metido, a solas con Dios y con la historia, en el sagrado recinto hecho de cartones. La paz que le proporcionemos le ayudará a decidir.

De suerte que si estamos en la calle es para disfrutar y para que nos disfruten. Porque aquél que se detiene en la acera con su banderita en la mano a gozar del espectáculo se convierte a su vez en parte del espectáculo, para que le gocen a él. Y todos los que acuden a presenciar el espectáculo a él se integran, y tantos somos los participantes como los espectadores.

Recorríamos las calles, y luego las carreteras, y los distritos, y las cabeceras de los cantones cercanos, haciendo recuento de banderas o bien de vehículos empeñados en descifrar por medio de los signos exteriores el misterio de las urnas, en conocer el secreto con tres, tal vez con apenas dos horas de anticipación. No hay curiosidad más intensa que aquélla que sólo debe esperar breve plazo para satisfacerse.

Atardecía y así avanzábamos en dirección oeste del resplandor del poniente procuraba que algunas banderas se confundieran con otras, y de pronto sentíamos que hacía falta acercarse mucho para saber si una bandera era de un partido o de otro. (Y no saquen de aquí metafóricas conclusiones rápidas los corifeos de la izquierda, que la confusión no reconoce barreras ideología, y muchas veces el acercarse era para distinguir si se trataba de colores del más racial de los extremismos o del conservatismo más correcto y engolado).

Hay algo de insólito, de inverosímil más bien, en ese vehículo que se introduce dentro de la vorágine de colores y sonido sin llevar insignia ni demostración. Yo iba en él y sentía sobre mis ojos y sobre mi nuca, miradas de desconfianza que no acertaban a comprender en qué consistíamos yo y mi carro.

Sin embargo, el que se siente extraño, o forastero, o sospechoso, tiene de pronto la sorpresa y breve alivio de notar que alguno le reconoce y le lanza una mirada de inteligencia para expresarle que comprende la difícil y engorrosa situación por la que pasa.

El interés sectario o anímico del paseo, fue pronto sustituido por una participación silenciosa en la euforia colectiva que -conforme avanzan las horas- iba perdiendo su interés partidista para ser únicamente la fiesta, la auténtica fiesta.

Esto lo vimos muy claro cuando ingresamos a la Avenida Central. Dos hileras de vehículos exhibían las ocho banderas de la campaña (algunos de ellos efectivamente las ocho) y sus ocupantes se cambiaban miradas de provocación (yo voy ganando) o de conmiseración (ya perdiste y no lo sabés) o de complicidad (la victoria es de ambos). Todo ello, sin que a ninguno de los que esperaban el triunfo -los muy menores ya se sabe que no lo esperaban- admitiese siquiera la posibilidad de no alcanzarlo.

Los radios difundían los boletines e instrucciones del Tribunal. Pero eso terminó cuando dieron las seis de la tarde. Entonces, del radio se desprendieron las notas del Himno Nacional.

Instintivamente le di al de mi vehículo todo el volumen posible. Tengo la sensación de que en todos los automóviles hicieron lo mismo, y de que la Avenida Central fue un gran Himno de nudo pegado.

Mi acompañante me dijo con toda sencillez:

-Entonces ya la elección terminó.

-Ya terminó.

-El próximo presidente ya esta elegido.

-Ya tenemos presidente aunque no sepamos quien es.

-Ya  no hay campaña política.

-Ya no hay campaña política, ni entre quienes ser neutrales.

-Entonces ya puedo hacer esto. No se de donde extrajo (creo que de debajo del asiento) una bandera de partido que me pareció enorme; la sacó por la ventanilla derecha del carro, y comenzó a agitarla con la fruición del esclavo liberado.

Yo pensé: “¿En donde me meto si me reconocen?”, y luego: “Ya no hay campaña y la elección terminó, de suerte que no puede haber partidarismo” (El abogado interpretando las leyes). Pero sin embargo y por si acaso, en la próxima esquina doblé al norte y me salí de allí, para tomar en cuanto pude la Avenida Primera y el camino de mi casa.

A las seis de la tarde y cuando se marcha hacia el este, las calles son más grises. Son lo más gris del mundo. El cielo se estaba un poco encapotando, pero el día –lo que quedaba del día- seguía luminoso. El Himno Nacional terminaba pero seguirían otros.

La Avenida Primera quedó casi desierta, porque los vehículos se apartaban de ella para participar en el orgiástico desfile final que se desarrollaba a una cuadra de allí, y del cual me llegaban los sonidos estridentes, rítmicos, desafiantes y clásicos.

Yo –pensé- podía o no podía participar de aquel desfile que, a pesar de las banderas y de los toques característicos de las bocinas, tenía ya carácter nacional. Pero en la duda abstente y puse el pie sobre el acelerador. El automóvil cobró velocidad y el viento entonces agitó con más fuerza la bandera que sobresalía de la ventanilla derecha, en las manos de mi sonriente y joven acompañante.

Yo compartía aquella sonrisa. Era mía también y era de todos. Y es probable que la ayudara a crecer, a hacerse más completa y definida, la canción que, a todo volumen, como si por la fuerza de mi voluntad hubiese de inundar todas las calles y avenidas, propalaba desde el radio la gran verdad de aquel momento y de aquel día: “Los hijos del pueblo levanten la frente, al sol refulgente de la libertad…”

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