El doble destino de Cocorí

Chaverri, Amalia. “El doble destino de Cocorí“. La Nación. Ancora (San José, Costa Rica), 18 de mayo de 2003, p. 4

 Con este texto, queremos en Áncora culminar la discusión del tema.

Cocorí, como héroe novelesco, cumplió su destino. ¿Qué error cometió Cocorí, como texto literario, para que cambiara su destino en las aulas escolares?

Argumentaré sobre las razones que me llevan a destacar  -siempre respetuosa de otras posiciones, provenientes de personas a quienes estimo-  aspectos significativos que, a mi juicio, son constitutivos del fenómeno literario, y relacionados con la polémica que se ha generado con este texto.

Parto de lo siguiente: una obra literaria, como producto del lenguaje, es susceptible de ser interpretada, así como analizada y explicada en su totalidad y no fragmentariamente. La especificidad del lenguaje literario es su carácter plurisignificativo, el cual está construido con procedimientos estéticos que construyen la capacidad simbólica propia de toda literatura. Su lectura implica insertarse en los códigos de la convención literaria.

Son esencialmente dos oraciones sobre las que se sostiene, a mi juicio, la concepción de racista y las que más han molestado a quienes pidieron su exclusión de los textos de lectura en las escuelas: el que Cocorí haya sido visto como un “monito” por la niña rubia (que luego fue cambiado por “raro”) y el que él piense que tiene la cara tiznada, porque así lo dijo la mamá de esa niña. Asumiendo que esos fueran los elementos válidos para considerarlo como tal, me pregunto: ¿qué pasa con el resto de los contenidos de la novela como una totalidad?, ¿qué implicaciones trajo el encuentro de Cocorí con la niña rubia, luego de que esta hiciera la mencionada pregunta y “le lanza los brazos al cuello y le da un sonoro beso’? Mi interpretación es la siguiente: la fugacidad de la vida de la rosa y del encuentro con la niña es el inicio de un aprendizaje y de maduración Psicológica en la vida de Cocorí.

Cocorí se convierte entonces en un “héroe” novelesco. A partir de la estructura del viaje -tema recurrente en todas las literaturas- este personaje motivado por la incertidumbre, oye el llamado a la aventura y va a la búsqueda de una respuesta sobre el porqué de la fugacidad de la vida y de la efímero de la bello. Hay en esa preocupación un gran tema, y es precisamente Cocorí, un “supuesto” personaje marginado por su color, quien lo encarna y desarrolla.

La riqueza del texto

En ese periplo, Cocorí se nutre de la sabiduría de los otros personajes/animales, y recibiendo conocimientos de todos ellos, aclarará la duda, enriquecerá su vida y alcanzará un mayor grado de madurez. Al final de la novela, Cocorí no es un héroe derrotado, es un héroe con mente inquisidora, un ser inquieto y persistente, un símbolo de perseverancia, un héroe triunfante que fue en búsqueda de una respuesta y la encontró. Con todo respeto, a mi juicio –y por ser el texto literario una totalidad- esta arista no fue considerada.

Me hago otra pregunta:

¿No sería más conveniente, utilizar el texto como instrumento de concientización? Por ejemplo: que los estudiantes problematicen sobre la visión de mundo eurocentrista de la niña; que analicen las acciones de Cocorí luego del encuentro con ella; que se pregunten si no fue más importante el camino recorrido por Cocorí más que el color de su piel; que busquen los valores que encarna Cocorí y su hábitat, así como los valores y disvalores del  texto en su totalidad; que comenten el mensaje esencial del texto. Finalmente, que trasciendan sus contenidos literarios y que, con base en la realidad actual, indaguen sobre los problemas raciales, la diversidad cultural, la situación actual de las etnias negras. El texto da para esto y para muchísimo más.

Ampliando, Cocorí -gracias al carácter plurisignificativo de la literatura- está lleno de símbolos relacionados con el conocimiento de las cualidades y defectos de la condición humana: la experiencia de los “viejos” en doña Modorra, la tortuga; la capacidad profética y la sabiduría de Viejo Cantor que se expresaba en versos; la figura femenina en Mamá Drusila; la solidaridad del mono Tití. También la envidia y pretensiones juveniles de don Torcuato, el cocodrilo; y la vida sin sentido de Talamanca, la inmensa bocaracá.

Es síntesis, creo que se ha fragmentado la interpretación del texto, al haber obviado el mensaje esencial, en palabras del Negro Cantor: “cada minuto útil vale más que un año inútil”, sabio mensaje expresado por personaje negro que hablaba en verso y cuyos contenidos tienen un amplio espectro de posibilidades de ser trabajado y elaborado con el estudiantado.

Todo lo anterior me hace de nuevo preguntarme ¿no sería más enriquecedora la opción de asumir y repensar la novela tanto como objeto de análisis y de goce estético como de discusión y crítica, concientizando desde cualquier posición que se tenga al respecto? ¿No saldríamos ganando todos descubriendo los valores de Cocorí?

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