Las Concherías

Rojas, Margarita; Ovares, FloraLas Concherías. En: “100 años de literatura costarricense, Fin de siglo y literatura. Ediciones Farben, 1995. Página 35  (fragmento)

Si consideramos la literatura como el gran texto en el que se inventa, se escribe y se fija la identidad nacional, veremos que son las Concherías (1905) las que, más que de cualquier otra, se ha percibido y memorizado la obra definidora del “alma nacional”. Gracias a las Concherías su autor, Aquileo Echeverría se inmortalizó como un gran clásico de la literatura costarricense. Como Magón, Aquileo crea y mitologiza tipos humanos, actividades, ambientes, costumbres, con información detallada: funda un tipo, el concho y en él, se dice, se reconoce el ser costarricense.

En la misma época sucedía en otras literaturas latinoamericanas algo similar: en Venezuela aparecía el llanero, en Puerto Rico, el jíbaro, el charro en México y el gaucho en Argentina. El género literario se ha seleccionado para presentar a estas figuras es el romance, el verso “popular” por excelencia. El romance está construido por versos de ocho sílabas con rima asonante. Un ejemplo de este género es la poesía gauchesca, producida por escritores urbanos, y que recurre al habla regional y el tema rural (las “aventuras, los sufrimientos y los reclamos de la vida del gaucho”). Se trata de una poesía narrativa y dialogada, que se folclorizó, es decir, se volvió texto oral. Iguales características se pueden atribuir a las Concherías que, de este modo se inscriben en un contexto literario reconocido en la historia del continente.

La incorporación de tiquismos en los diálogos y las narraciones es una característica de las Concherías y también de los cuadros de Magón. Otros rasgos son:

  • la concentración de las situaciones relatadas en un espacio interior (la casa, la aldea, Costa Rica);
  • la escogencia de los personajes dentro del núcleo familiar;
  • los temas tomados de la vida cotidiana;
  • la inclusión de las listas de productos, remedios y alimentos.
  • el humor, el chiste, el doble sentido, los personajes y situaciones cómicas.

Pero a diferencia de los cuadros magonianos, en las Concherías se habla de hechos tristes y hasta trágicos: la figura de la madre que llora después del casamiento de su hija (“Boda campestre”), la viuda que cuenta a su amiga, sencilla pero sinceramente, la falta de su marido reción muerto (“Diálogo”), la enfermedad, la agonía y la muerte de un hombre joven en “Visita del pésame”, la muerte de un joven en “Cuatro filazos”; en fin, la violencia, el abuso y hasta la policía en “La firmita”.

Tanto las situaciones cómicas como las tristes transcurren generalmente a lo largo del diálogo entre dos personajes, uno le cuenta a otro lo sucedido. Para hacerlo, se prefiere el tiempo presente. Así, más que narrado, cada relato es sobre todo un diálogo “actuado” frente al lector, como en el teatro. De ahí la posibilidad real que ofrece el texto a su dramatización casi inmediata…

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