Alberto F. Cañas

Morales, Francisco. Alberto F. Cañas.  La República (San José, Costa Rica), 16 de marzo de 1995, p. 18A

Otros hablarán de él como intelectual, periodista y escritor.

Yo pertenezco a una generación –la de 1960– que tuvo el privilegio de formarse políticamente durante la época de oro de Liberación Nacional. El Liberación del decenio del 50: invasión del 55, primera lucha de tendencias, derrota electoral del 58 y las revoluciones boliviana y cubana.

El Liberación del parque Morazán.

Vimos el heroísmo de las batallas de Guanacaste: los Puercos, el Amo, Santa Rosa y La Cruz. Las acciones militares de Marshall, Aguiluz, Domingo García, la muerte de Eloy Morúa y Valdeperas y civiles transformados en soldados como Oduber, Juan Arrea y Beto Franco.

En la Universidad, durante el día recibíamos clases de Rodrigo Facio, el padre Núñez, Carlos Monge, Isaac Felipe Azofeifa y León Pacheco. También de Fidel Tristán, Isamel Antonio Vargas, Carlos Camaño, Alfonso Carro, Eugenio Rodríguez, Carlos José Gutiérrez, Raúl Hess, Bernal Jiménez, José Manuel Salazar, Eugenio Fonseca y Virgina Zúñiga Tristán.

Y por las noches, en el partido en el Morazán, también clases de esos universitarios reforzados por políticos como Figueres, Orlich, Oduber, Monge, Gonzalo Facio, Madrigal Nieto, Volio Jiménez, Molina Quesada, Luis Bonilla, Arauz Aguilar, Garrón, Carazo Odio, Cordero Croceri, Obregón y Solano Orfila.

Había entonces estudio, ideas, planteamientos, idealismos y hasta heroísmo. Universidad, era Liberación.

Y allí estaba Alberto F. Cañas el intelectual, el periodista, el escritor y crítico de cine que firmaba entonces con el seudónimo de O.M. Para los jóvenes, después de Rodrigo Facio, Cañas era el modelo intelectual. Tal vez por eso don Chico lo llevó en 1962 a diputado junto al presidente de la Juventud Liberacionista, Fernando Salazar Navarrete.

En 1970, en campaña electoral se empezó a estudiar la idea del Ministerio de Juventud, Cultural y Deportes y entre broma y serio nos decía don Pepe: “No tenemos ministerio pero tenemos ministro: Alberto”.

Su prestigio intelectual ayudó –políticamente– a consolidar el Ministerio. Y se aleja –o lo alejan– de la política por dos décadas.

Pero ya en su juventud septuagenaria y empujado por otros dos jóvenes, el padre Núñez y Hernán Garrón, se amarra las botas de político y se lanza a la batalla por la precandidatura de José María Figueres.

En la última década, por ejemplo, cuando el huracán neoliberal irrumpió prepotente y altanero también en Liberación, Alberto F. Cañas se mantuvo enhiesto. Liberacionista. Costarricense.

Hoy (1999) en la juventud de sus 75 años lo vemos –prestigiando– la Presidencia de la Asamblea Legislativa. Que siga alumbrando.

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