Maria la nuit, Anacristina de día

Dobles, Aurelia. “María la nuit, Anacristina de día”. La Nación.  (San José, C.R.), 16 de noviembre 1997, p. 2-3

Dentro del programa Belles Etrangéres figura la costarricense Anacristina Rossi, cuya novela María la Noche ha sido traducida y publicada en francés por la prestigiosa editorial Actes Sud. Ella reside en Holanda, mas atisbamos sus andares durante su reciente estancia en Costa Rica.

“Confieso una cosa: después de la dificultad de aceptación de María la Noche, se me quitaron las ganas de escribir que tenía antes de ese libro. En estos momentos ya no hay gente que se interese por literatura distinta, por lo no comercial, por el mundo interior; les interesa lo que se pueda vender. Eso me redujo las ganas de escribir. No estoy como en la carrera de ser escritora famosa –me entra flojo–, aunque me gustaría que lo que escribo sea aceptado, que se lea y circule, pero si lo hiciera con un seudónimo me daría igual.”

Anacristina Rossi no ha perdido un ápice de su lucidez inversamente proporcional a su figura menuda; si se quiere, la madurez aguza su perfil; duele que se haya desencantado del quehacer literario, aunque se apasiona con un nuevo reto intelectual.

Luego de trajinar por senderos tortuosos donde dejó otro libro, este sí muy leído, La loca de Gandoca, uno de cuentos y varias luchas perdidas y ganadas, ella no anda de mil amores con la literatura, pero la literatura sigue enamorada de ella: en Francia, ediciones Actes Sud se fascinó –así de enfático, ni más ni menos– con su novela María la Noche.

Esta obra, publicada por primera vez hace más de diez años en España, le otorgó a la autora una estatura inmediata como escritora, y aquí le concedieron el premio nacional Aquileo J. Echeverría 1985. Pero la autora siente y resiente que su novela no fue nunca aceptada por el medio.

“Siempre sentí que María la Noche fue una novela incomprendida. En su momento fue atacada y hasta un periodista llegó a decir: “refleja el mundo putesco de la protagonista”. No solo en Costa Rica, también en España se suscitaron comentarios que me han dolido: un periodista me dijo que yo escribía como Juan García Ponce (el escritor erótico mexicano), que tenía sus mismos defectos y virtudes. Eso me golpeó porque yo quería plantear toda una tesis: los límites del conocimiento racional y si, puede haber otro tipo de conocimiento, pasando por un descoyuntamiento, del lenguaje y por lo femenino, que podría ser una forma de razonar distinta.

¿ Propiamente femenina?

–Es una manera distinta de razonar que no es solo de la mujer, pero ella la está poniendo en evidencia. Una manera distinta de razonar se da en el psicoanálisis, al cual usa la epistemología femenina; su estudio me evitó caer en las trampas del discurso patriarcal de siempre. Las feministas, el psicoanálisis y las escritoras mujeres han hecho un esfuerzo por salirse de esas trampas.

¿Entonces crees en la división que establece una literatura femenina?

–No creo en la división: creo que las mujeres dicen las cosas iluminando el otro lado de la luna. No es que crea en una literatura femenina pues hay un miedo de caer en las profesiones o actividades desvalorizadas como de ‘cuello rosado’. Me gusta leer lo que escriben las mujeres; no todas, claro; no porque me lo proponga, sino porque me gusta: es una casualidad. Los libros de Amy Tan o de Marcela Serrano me encantan. Lo que hace aquí Tatiana Lobo no lo ha hecho nadie; lo que hace Irma Prego, que no le dan pelota, me gusta. El escritor que me ha apasionado en los últimos tiempos es José Luis Sampedro y me parece que tiene una sensibilidad que es como la de una mujer, y leo mucha teoría, de hombres y de mujeres, sobre formas de razonar distintas.

¿Por qué crees que la sociedad costarricense no aceptó María la Noche?

–Tal vez porque es un libro que habla de sexualidad femenina, de erotismo femenino; presento la imagen de la madre como una mujer que no tiene sexualidad o solo la que los hombres le dan. Sin embargo, guardo cartas de hombres y de mujeres fascinados con el libro; es muy raro: siento un rechazo de la sociedad costarricense pero a la gente que le gusta, realmente le apasiona.

Lo que se vende ahora en literatura es una maniobra comercial, tiene que tener una serie de características, y aunque el libro sea bueno, no va a ser aceptado si no las cumple. Me parece que a los poetas les pasa igual. Ser reconocido en Europa para mí no cuenta.

¿ Cómo consideras la traducción en francés?

Bien, bien. Siento que Ciaude Blé-ton se identifica tanto que realmente logró traducirlo. Le costó muchísimo, me mandaba cartas: “¡qué lindo, pero qué difícil!” El tiene una sensibilidad parecida a la mía y resultó. Es escritor y tenemos una amistad muy linda.”

En otras

Eso conversamos refugiadas en un café de la plazuela frente al Teatro Nacional, huyendo de palomas y escolares al vuelo; Anacristina venía abrazada a sus torres de papel: una mujer sumamente ocupada en asuntos de este mundo, libre ya de inquietarse por parecer o no parecer ¿qué?: ella, al fin de cuentas.

En estos pocos meses en el país estuvo trabajando en una consultoría para los Comités de Vigilancia de Recursos Naturales (Covirenas), integrando cuestiones de género. La marca de Gandoca.

¿Qué ha sido de Anacristina Rossi?

–Vivo en dos países, pero también viajo mucho a Francia. Me fui a estudiar a Holanda; necesitaba abrirme espacios teóricos: es que a uno se le gasta el cassette, el discurso por medio del cual ve el mundo; era una cuenta pendiente conmigo misma, pues había dejado a medio palo los estudios de epistemología en Francia. Al mismo tiempo, una vez que uno se mete en actividades de naturaleza práctica, de cerca con los hechos comunitarios, no se puede esconder en una torre de marfil. Necesitaba unir los hechos con lo abstracto y eso lo encontré en el campo de Mujer y Desarrollo. Tengo dos años de estudiar esto sin parar. Vengo del psicoanálisis, que vino después del feminismo. Estudio con una curiosidad insaciable.

¿Y la literatura?

–La tengo un poquillo postergada. Tengo cosas como para armar una novela pero necesitaría varios meses solo en eso para reunirlos. Con María la Noche duré diez años escribiendo pedacillos… Tengo que estar inmersa en lo que está pasando en mi vida y esta no puede ser solo literatura. Estar inmersa en el vivir y poder retirarse a escribir… Pero uno a veces no tiene los medios para ese segundo paso… Me alegra que se traduzca María la Noche y ojalá también La loca de Gandoca, que hay proyecto. Lo que sí tengo entre manos son dos libros de teoría que escribí en inglés. Uno es mi tesis de maestría: Jac-ques Lacan viaja a Kerala, un cuestionamiento del lugar estructural que La-can le da a la mujer en los años cincuenta. Trato de mostrar que él incurre en errores antropológicos. El otro está basado en estudios de Marina Warner y es una deconstrucción de la Virgen María.”

Esta mujer inquieta juzga sin vidrio de colores la crisis institucional que vive nuestro país natal: “de lo único que me alegro es de que no haya instituciones militares. Si las hubiera, no habría salida; hay que buscar una salida cívica poco a poco y ojalá aguante la situación. Si no salimos del bipartidismo, los esfuerzos de descentralización van a estar siempre viciados. El país se está hundiendo en un laberinto formal, legal y en la corrupción. Es un momento loco de la sociedad costarricense.”

Pareceres de Actes Sud

Querida Anacristina:

Acabo de terminar la lectura de María la Noche. Soy editora de Actes Sud para el ámbito francés y estoy encargada, como cada uno de nosotros, de algunos campos extranjeros como el castellano, con Claude Bléston. Sé que usted vendrá a París en noviembre pero no pude resistir la gana de escribirle.

Su libro es una maravilla de escritura y de universo.

Estoy encargada de formular los argumentos para el equipo de ventas y de prensa y para el diseño de la cubierta de todos los libros, y no paro de hablar del suyo, pero sobre todo no dejo de pensar en él. Paso mi vida entre libros pero solo algunos son para mí verdaderas revelaciones: el corazón de la literatura en lo que ésta tiene de necesidad y de absoluto. Su novela se sitúa entre ellos. Es única y preciosa.

Estoy encantada de saber que la tendremos con nosotros este otoño. Muy cordialmente

Yvéline Chanet.

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